<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203</id><updated>2012-02-16T05:24:35.083-08:00</updated><title type='text'>Marx en el siglo 21</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>412</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-3912688701503006864</id><published>2011-12-28T05:39:00.001-08:00</published><updated>2011-12-28T05:39:57.570-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;h2 class="date-header"&gt;&lt;span&gt;domingo 18 de diciembre de 2011&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;&lt;a href="" name="2018774610805627022"&gt;&lt;/a&gt; &lt;h3 class="post-title entry-title"&gt; &lt;a href="http://robiloh.blogspot.com/2011/12/del-origen-de-las-especies-depredadoras.html"&gt;Del origen de las especies depredadoras&lt;/a&gt; &lt;/h3&gt;&lt;div class="post-header"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando  los sabios, en cualquier época y en cualquier latitud, osan enfrentar  el orden filosófico-teológico establecido, arriesgan hasta las uñas en  el intento. Así le sucedió a Galileo Galilei, quien fuera condenado a  prisión perpetua por el delito cometido de haber afirmado que la tierra y  los demás cuerpos celestes de nuestra galaxia, giran alrededor del sol,  salvándose así con ese benevolente veredicto, de morir asfixiado y  chamuscado en la pira purificadora, porque a la sazón, el Santo Oficio  estaba desarrollando nuevas y modernas formas de torturar a los herejes.  La teoría heliocéntrica de Copérnico, defendida por Galileo, dio al  traste con el modelo tolemaico, que sostenía que la tierra era el centro  del universo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Años  más tarde, Carlos Darwin, influenciado por las ideas evolucionistas del  biólogo francés Jean-Baptiste de Lamarck, propuso la teoría de la  evolución de las especies, la reacción de la iglesia católica no se hizo  esperar. Ésta vez, — ¡habían trascurrido más de tres siglos!— no hubo  tribunal ni cárcel ni excomunión ni tortura física ni nada por el  estilo. Aunque el delito cometido era gravísimo, ya que Darwin de un  plumazo dio muerte a Adán, a Eva y a todas las dóciles, pacientes y  despreocupadas bestias que poblaban el Jardín del Edén. La Santa Iglesia  Apostólica y Romana se limitó a utilizar su influencia en el ámbito  científico, para desprestigiar a Carlos Darwin y hacer de él, el  hazmerreír en los círculos sociales y académicos. Poner en tela de  juicio la explicación bíblica del origen del Hombre y los animales les  pareció, más bien un chiste de mal gusto que una teoría científica.  Desde entonces, ha transcurrido mucho tiempo y exceptuando fanáticos  religiosos que habitan en los Estados Unidos de Norteamérica, la gran  mayoría de los habitantes del planeta sabe que la obra maestra de  Darwin, el Origen de las Especies, es decir la teoría de la evolución,  dejó de ser teoría y además aceptan, sin avergonzarse, que el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;homo sapiens, &lt;/i&gt;desciende del mono.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Quien  sí dio de verdad un susto y un gran disgusto a la clase dominante y a  la elite religiosa en esos años, fue un contemporáneo de Darwin, Carlos  Marx. El filósofo alemán con melena de león africano hambriento, los  hizo temblar de miedo cuando les contó el cuento del “fantasma rojo que  recorría el mundo”, y a pesar que Sigmund Freud todavía era muy  chavalillo como para psicoanalizarlos, no pudieron evitar, asociar  libremente el relato de Marx con &lt;i&gt;Le Petit Chaperon rouge et le &lt;/i&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Grand méchant loup &lt;/i&gt;y  se afligieron más que los tres chanchitos. Más, cuando mencionó el  asunto de la drogadicción teológica, la histeria colectiva cundió en el  seno de la Iglesia. Moros y cristianos, lanzaron su grito al cielo y lo  acusaron de blasfemo. Aunque algunos creyentes, adictos al extracto de  semillas de adormidera, rechazaron la analogía botánica de Carlos Marx,  alegando que la religión era, a lo sumo, el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;apio &lt;/i&gt;del  pueblo, puesto que los efectos del alcaloide son más rápidos y  eficientes. Luego, no contentos con haber aterrorizado a la burguesía y a  la Iglesia —con lo del fantasma rojo—, ya que el consumo de opio era un  privilegio de los ricachones y algunos prelados guatones, a Marx y a  Engels se les ocurrió analizar científicamente el devenir y el porvenir  de la sociedad. Hito que cambió radicalmente el curso de la historia  universal.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A  partir de ahí, el capitalismo se ha empeñado en cambiar su imagen. Por  este motivo, los ideólogos y economistas apologetas de la economía de  mercado se quiebran la cabeza tratando de encontrar nuevas y mejores  formas de explotación. Desde la revolución industrial en Inglaterra  hasta nuestros días, el capitalismo se ha ido transformando en  apariencia. Tanto la máscara como el disfraz, pretenden ocultar la  verdadera esencia del sistema.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El  capitalismo negro—por la importancia del carbón en la maquinaria— de  finales del siglo XVIII y principios del XIX, fue el prototipo de las  nuevas relaciones de producción, basadas en la propiedad privada de los  medios de producción. Luego hizo su aparición hacia principios del siglo  XX, el capitalismo rosa—por el rojo desteñido de la socialdemocracia—,  como respuesta a la revolución bolchevique. A pesar que los proletarios  estaban muy lejos de llevar una &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;vie en rose&lt;/i&gt;, los logros de la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;humanización&lt;/i&gt;  del capitalismo, contribuyeron a mejorar las condiciones salariales,  labores y por ende, el nivel de vida de los asalariados. Luego esta  especie de capitalismo “más humano”, hizo aguas en los años veinte y la  crisis económica golpeó los centros principales de concentración de  capital—Estados Unidos, Europa y Japón— y el capitalismo marrón—por el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;kaki&lt;/i&gt;  de los uniformes y la caca de la ideología—, con Adolfo Hitler y Benito  Mussolini a la vanguardia, puso a marchar a la clase obrera con paso de  ganso y echó andar la noria de la industria militar y de este modo, el  capitalismo marrón de estado, mató más obreros y campesinos que los dos  especímenes anteriores.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Dado  que los recursos naturales se agotan y la tierra se vuelve cada vez  menos habitable, el capitalismo ha decidido vestirse de verde. El  capitalismo verde—por el color del dólar— se presenta en todos los foros  del medio ambiente y Cumbres Internacionales sobre el cambio climático,  como la solución &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;ad hoc&lt;/i&gt; para el siglo XXI y como el salvador del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por su parte, el capitalismo amarrillo—por el color de la piel de sus inventores—, también conocido como &lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;COMULISMO&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;,  hibrido de comunismo y capitalismo, hace de tripas corazón y está  empecinado en conquistar el mercado mundial y dar el gran salto al  comunismo, sin tomar en cuenta que los clásicos del marxismo-leninismo  se retuercen en sus tumbas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Si  aquellos políticos y economistas que intentan modificar, reformar o  transformar la esencia del capitalismo, supieran un poco de genética,  biología y marxismo, es decir, si pensaran como los dos grandes Carlos,  comprenderían que es imposible resolver la contradicción fundamental del  capitalismo con reformas o cruces político-económicos. El origen de  todas las especies del capitalismo se encuentra en la información  “genética”—propiedad privada del capital—almacenada en la médula espinal  del capitalismo y en las condiciones histórico-sociales de desarrollo  del mismo, basadas en la explotación de la fuerza de trabajo individual y  colectivo, determinando así el carácter depredador de cualquier  “fenotipo” de capitalismo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Roberto Herrera &amp;nbsp; &amp;nbsp; &amp;nbsp; 18.12.2011 &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-3912688701503006864?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/3912688701503006864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=3912688701503006864' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/3912688701503006864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/3912688701503006864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/12/domingo-18-de-diciembre-de-2011-del.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-2232784318560492204</id><published>2011-12-14T11:38:00.000-08:00</published><updated>2011-12-14T11:38:18.698-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;14-12-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entrevista con el escritor y periodista Jose Steinsleger&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;La izquierda, ¿avance o retroceso?&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Ediciones%20del%20Movimiento%20de%20Solidaridad%20Nuestra%20Am%C3%A9rica&amp;amp;inicio=0"&gt;Ediciones del Movimiento de Solidaridad Nuestra América&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Movimiento de Solidaridad Nuestra América (MSNA)&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;:    ¿Qué diferencias observa usted entre las fuerzas de izquierda que en    Nuestra América reciben distintos calificativos: “vieja izquierda”,    “izquierda revolucionaria”, “nueva izquierda”, etcétera? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;José Steinsleger&lt;/b&gt;:  en noviembre de 1989, arrancaron los “120   días de Sodoma”: caída del  muro de Berlín, invasión militar yanqui de   Panamá, Nobel de la Paz al  Dalai Lama, inicio de la disolución de la   Unión Soviética y derrota  electoral de los sandinistas. Hechos que   coincidieron con el clímax del  neoliberalismo en México, Argentina y   Chile.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las izquierdas  cayeron en el catatonismo ideológico, y sintieron que   algo muy denso y  enredado implosionaba en sus filas. En la primera   cumbre de presidentes y  jefes de Estado “iberoamericanos” (Guadalajara,   1991), el rey Juan  Carlos I anunció, metafóricamente, la reconquista   española. Fidel  Castro, manifestó entonces: “Pudimos serlo todo. Somos   nada”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al  año siguiente, un grupo de militares patrióticos se alzó en   Venezuela, y  el primero de enero de 1994, cuando México ingresó al   Tratado de Libre  Comercio con Estados Unidos y Canadá, los indígenas   chiapanecos del  Ejército Zapatista de Liberación Nacional ocuparon la   legendaria ciudad  de San Cristóbal de las Casas. Y, en paralelo, el   fracaso del llamado  “Consenso de Washington” mostraba las primeras   fisuras, dando paso al  dilatado período de estallidos sociales contra   el capitalismo salvaje.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las  pobladas consiguieron derrocar a once presidentes elegidos:   Brasil  (1992), Venezuela (1993), tres en Ecuador (1997/ 2000/ 2005),   Paraguay  (1999), cuatro en Argentina (2001), y uno más en Bolivia   (2003). Poco a  poco, las izquierdas salieron del estado de shock y se   volcaron a  desentrañar “lo viejo” y “lo nuevo” de los insólitos   acontecimientos.  Todo se revisó.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿”Todo” sería…? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  básicamente, el conjunto de las falsas dicotomías que se   debatían en  mesas de arena, con el suelo mojado: reformismo contra   revolución,  burguesía contra proletariado, lucha armada contra   democracia. ¿Hasta  dónde eran conceptos excluyentes?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En las narices de W. Bush, tres  gobernantes reformistas sepultaron   el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio  para “las Américas” en la IV Cumbre   de las Américas (Mar del Plata,  Argentina, noviembre 2005): Hugo  Chávez  era militar, Lula sindicalista y  Néstor Kirchner, peronista.  Momento  de inflexión que sería mezquino  relegar a otro episodio más de  “los de  arriba”. Jugar con la cadena del  tigre es fácil; azuzarlo con  la vara  corta peligroso. Se requieren  domadores políticamente  inteligentes y  audaces.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Domadores de la izquierda institucional, alternativa, insurgente? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  Domadores de la izquierda política. Salvador Allende   respetó las  instituciones, estimuló los movimientos sociales, decretó   reformas  radicales en el régimen de la propiedad, y murió defendiendo   la  Constitución. ¿Su reformismo fue menos que la epopeya del Che?   Pregunta  tan ociosa como la manida frase de Mariátegui: &lt;i&gt;el socialismo no debe ser calco y copia, sino creación heroica&lt;/i&gt;. Así es. Pero el gran peruano decía también que &lt;i&gt;la historia es reformista a condición de que los revolucionarios operen como tales.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahí  empiezan los tropiezos de las parejas en danza. Torpezas que   remiten lo  reformista a la claudicación, y lo revolucionario al   “espíritu de  acero”. Las reformas de gobernantes como Jacobo Arbenz,   Juan Domingo  Perón, Juan Bosch, Joao Goulart, Juan José Torres, Jaime   Roldós, Omar  Torrijos fueron el pretexto para que las derechas no sólo   los  derrocaran. Goulart y Torres, murieron asesinados por el “Plan   Cóndor”,  Roldós y Torrijos perecieron en misteriosos accidentes de   aviación, y el  democristiano Eduardo Frei Montalvo fue envenenado por   el pinochetismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Reformismo o revolución? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  si la política vale por sus contenidos (y no por sus   formas o  declaraciones de fe), la izquierda sólo puede ser nacional y   reformista.  Y Espero que los libres de todo pecado no tomen esto como   incitación al  “nacionalismo” o el “reformismo”. La revolución cubana   empezó siendo  reformista, y la agresión del imperio la obligó después a   decretar  medidas radicales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A mediados del decenio de 1980, no pocas  vertientes de la izquierda   arrojaron la toalla y aceptaron el bulo  “posmoderno” de las derechas:   vaciar a la política de sentido por  aquello de que con la   “globalización” y las “geometrías ideológicas”,  había perdido su razón   de ser.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la actualidad, es raro  encontrar derechistas que se asuman como   tales. Se dicen  “independientes”, “de centroizquierda” o “de centro”.   En parte, las  envalentona la nula peligrosidad de las izquierdas   declarativas. Pero  también es verdad que asumirse como revolucionario   no nos convierte  automáticamente en socialistas. Tanto las izquierdas   “modernas” como las  “no institucionales”, son cara y cruz de la misma   moneda: el  oportunismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: Con el rechazo al ALCA surgió entonces “lo nuevo” de las izquierdas latinoamericanas &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  Marx decía que la historia no es más que la actividad   humana  persiguiendo sus propios fines. La lucha de nuestros pueblos   nació de un  doble parto: las rebeliones de indígenas y de negros y el   alzamiento de  los comuneros que, tras ser aplastados en Castilla   (1521), emigraron a  América y fundaron instituciones como el municipio.   Ambas pusieron el  cuerpo al feudalismo español. Y el ALCA, cuya   primera reunión tuvo lugar  en Miami capital latinoamericana del   terrorismo y el crimen organizado  (1994), no fue más que la puesta al   día del Destino Manifiesto, la  Doctrina Monroe , y el “panamericanismo”   inventados por Washington desde  su constitución como nación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con el “no al ALCA” nuestros  pueblos retomaron la brújula perdida en   1830, cuando tras la disolución  de la Gran Colombia, sobrevino el   desquiciante período de luchas en las  que, parafraseando al “Martín   Fierro”, los hermanos estuvimos desunidos y  nos comieron los de afuera.   De espaldas a sus sociedades, las  oligarquías criollas fundaron   Estados, copiándolos de la cartografía  dibujada por las potencias   imperialistas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Curiosamente, “lo  nuevo” de las izquierdas cuenta con medio milenio   de existencia, y “lo  viejo” apenas ha durado poco más de 70 años. Los   tartufos que decretaron  el “fin de la historia” y la “muerte de las   ideologías”, tuvieron su  respuesta el 28 de febrero de 1989, día del   “caracazo” y umbral de la  revolución bolivariana.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Qué factores permiten calificar de izquierda a los movimientos populares? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS&lt;/b&gt;&lt;b&gt;: &lt;/b&gt;Los  axiomas políticos que no delimitan sus   alcances se rodean de horizontes  artificiales que desaparecen frente a   los primeros empellones de la  realidad. Conviene no adelantarse a la   síntesis. ¿Cuál es la máxima  dosis de izquierda que puede tolerar una   sociedad? ¿Cómo saber, de  antemano, que el futuro será socialista?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No hace mucho, Fidel  recordó una reflexión del bolchevique Nicolás   Bujarin: en el fondo nadie  sabe lo que es el socialismo. Con esto   advirtió de que es imposible  definir el socialismo de antemano. Pero   induzcamos al consenso: con el  Che volamos, con Allende soñamos, y con   Fidel aterrizamos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Qué caracteriza al individuo de izquierda hoy? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS&lt;/b&gt;:  ¿Se refiere al intelectual o al militante? Hoy, sólo   puedo responder  por el primero. Para mí, el ser es antes que el pensar,   la economía  antes que la filosofía y la lucha de clases el motor del   desarrollo  histórico. Mire: durante años junté ensayos y artículos   relacionados con  la pregunta formulada. No bien encontraba la   respuesta, la pregunta  cambiaba. Antes los leía. Hoy los arrojo a la   basura. La omnipresencia  del verbo “deber” destaca por sobre cualquier   otra premisa: “la  izquierda debe…”. Me pregunto si ya nació el   izquierdista que haya  logrado contener el uso abusivo de dicho verbo en   sus textos y arengas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando  oigo que estamos frente al inicio de un “nuevo ciclo del   socialismo”,  me concedo el beneficio de la duda. ¿De cuál? El de los   clásicos está  escrito. ¿Se prefabrican otros? El ser de izquierda no   comulga con  utopías. Afrontemos la realidad: no se pudo revertir el   capitalismo y el  mundo se ha convertido en una olla gigantesca en la   que hierven todas  las formas de violencia. Apagar la hornalla sería un   modo de retomar los  ideales de izquierda, sin caer en las trampas de  la  paz a cualquier  precio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay que tomar la realidad en serio, a condición de no  tomarnos   demasiado en serio a nosotros mismos, pues de aquí a  considerarnos   imprescindibles o incomprendidos media un suspiro. A Lula  le   preguntaron: “¿es usted de izquierda?”. Respuesta: “no, soy tornero    mecánico”. Cosa que me dio paz, pues el único título que poseo dice que    soy técnico mecánico especializado en el diseño de matrices para   motores  de combustión interna. Ahora: no me pida que cambie un fusible   porque  ya me olvidé, y además tengo terror a la electricidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1980,  los comunistas chinos dijeron que el error está en la   izquierda. Pero no  concluyeron que la derecha era el camino. Y a   finales de 2006, Lula  dijo que a cierta edad ya no se es de izquierda.   Los intelectuales se  treparon a la lámpara y armaron un quilombo de   madres. ¿Lula dejaba,  entonces, de ser izquierdista? Subrayemos lo que   importa: el ser de  izquierda no anda predicando a los cuatro vientos  su  identidad, ni se  ahoga en un vaso de agua…o de palabras. A  conciencia  de sus limitaciones  y condicionamientos, pelea por  convicciones algo  más que personales,  mantiene a raya la incontinencia  verbal, las  imposturas que explican  todo, a la hora de jugarse lo  hace sin cálculo y  con generosidad, y no  evade el compromiso buscando  la quinta pata al  gato de la dialéctica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos  consuela imaginar que las izquierdas son solidarias y las   derechas  egoístas. Correcto: en las derechas, la solidaridad responde a   intereses  de clase. Sin embargo, las izquierdas no son por definición   ajenas al  sectarismo, el dogmatismo, el individualismo y el espíritu    autoreferencial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿En qué momento se equivocan las izquierdas? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  cuando las ideas no cuadran con la realidad, aparecen   los equívocos:  procesos emancipadores que se miran por el ojo de la   cerradura; creer  que la unidad es amontonamiento; aspirar a que la   realidad encaje a  huevo con la teoría; conectar la reflexión a cables   de alto voltaje  ideológico; deshistorizar las luchas populares;   disputar con hambre  caníbal el canon de la revolución; olvidar que la   agenda emancipadora de  los intelectuales responde a plazos largos, y la   de los pueblos tiene  plazos cortos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y junto con los equívocos, los prejuicios: pensar  que para ser   revolucionario “se debe” ser marxista; el determinismo  histórico;   repetir cosas leídas al pie de la letra en textos pensados  para épocas y   realidades distintas de la propia; creer que la “unidad de  la   izquierda” antecede a la unidad de las fuerzas democráticas y    antiimperialistas, etcétera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las izquierdas fallan cuando sus  teorías son seducidas por el   "teoricismo" y cierto pragmatismo que las  conducen al oportunismo.   ¿Hasta cuándo se confundirá ideología con  política, pureza con firmeza,   lo anhelado con lo real? Las izquierdas  falsean sus horizontes   libertarios cuando subestiman las volátiles  formas del nacionalismo   popular o se descalifican las potencialidades de  un Estado porque   “apenas es progresista”, cuando se omite el legado de  los que nos   precedieron en estos afanes, y cuando se da por desaparecido  el   imperialismo yanqui por vaya a saber usted qué “diversificación del    centro”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Cuáles son las dificultades que enfrentan las izquierdas para desarrollar sus estrategias emancipatorias? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  Las izquierdas han probado ser buenas en asuntos de   solidaridad  (ideología), denuncia (ética), diagnóstico (crítica), y   notoriamente  débiles en estrategia (política), reflexión (filosofía) y   pragmatismo  (economía). Limitaciones que conducen a las analogías   forzadas, el  reduccionismo, la descalificación de lo que se ignora, la   ligereza en  los juicios, y las arbitrariedades o la irracionalidad sin   más, como  ocurrió en la guerra civil española. Una guerra que venía  de  siglos de  rencores y odios de clase soterrados, y mucho más   trascendental para  nuestra América que otros desgarramientos   históricos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Resulta  increíble el desdén de las izquierdas por la guerra civil   española. Pero  bueno, también les vale la independencia de Haití (gran   lección de  marxismo antes de que Marx naciera), la gesta bolivariana y    sanmartiniana, el genocidio y la destrucción del Paraguay (primera    guerra imperialista de los tiempos modernos), la de Cuba por su    independencia, las guerras sociales de Colombia y, nuevamente, el    compromiso revolucionario de Cuba en Africa. No digo que desconozcan    estos hechos. Digo que la polémica entre Lenin y Rosa de Luxemburgo, o    la visita del intelectual marxista de moda en Europa o Estados Unidos,    las mueve más que la historia de nuestros pueblos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las “viejas”  izquierdas nunca han podido articular lo nacional con   las teorías  “universales” de importación. Las nefastas experiencias de   los  nacionalismos europeos (que nada tuvieron que ver con los   nuestros), las  lleva a despreciar lo nacional en desmedro de lo   universal que circula  frente a sus ojos. El ideologismo y el clasismo a   ultranza las  neutraliza y anula, impidiéndoles elaborar una  estrategia  propia. En  lugar de ideas, mastican jeroglíficos. Como  mucho,  acompañan los  procesos emancipadores. Pero subestiman sus   potencialidades con sufrida  displicencia intelectual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y todo eso, a despecho de la Segunda  Declaración de La Habana que,   asimismo, aplauden pero digieren mal: “Ya  Martí, en 1895, señaló el   peligro que se cernía sobre América y llamó al  imperialismo por su   nombre: imperialismo…. ¿Qué es la historia de Cuba  sino la historia de   América Latina?” (1962)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sólo la autoridad  moral de Fidel consiguió que algunos profesores   del proletariado dejaran  de mirar feo a Chávez. No obstante, persisten   en fiscalizarlo “&lt;i&gt;pour la gallerie&lt;/i&gt;”.  No vaya a ser que el   comandante olvide algún requisito del “buen  revolucionario”. A Evo   Morales y Rafael Correa, los degradan a  “estatistas” o   “neodesarrollistas”. Basta con revisar las páginas web de  algunos   medios “alternativos” de Argentina que califican la política  económica   de los Kirchner como “epifenómeno” de la impuesta por la  dictadura   cívicomilitar de Videla. Ni hablar de las que, a última hora,    descubrieron el “sujeto” perdido de la revolución: el indigenismo    redentor y portador de los secretos de la rebeldía mundial.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A  inicios de 1990, los ideólogos neoliberales anunciaron la   desaparición  de la forma Estado-nación. Y los “globalizadores” de   izquierda y derecha  (un Toni Negri, un Francis Fukuyama), coincidieron   en ignorar el  nacionalismo agresivo de las potencias imperialistas, la   creación de  "republiquetas" de la OTAN en los Balcanes y las antiguas   facturas  pendientes en las repúblicas de la ex URSS. Por lo demás, la   reasunción  de la anfictionía bolivariana les ha merecido el más   olímpico desprecio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Cuáles serían los movimientos y partidos de izquierda existentes en Nuestra América? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS &lt;/b&gt;:  A 50 por país tendríamos, como mínimo, un millar de   organizaciones. La  síntesis de lo “macro” obliga a distinguir la   histórica confrontación  entre dos grandes campos: el nacional-popular y   el liberal-conservador.  En ambos, siempre hubo, como en el tango,   “valores y doblez”: izquierdas  y derechas, arribas y abajos. La   coyuntura presenta cuatro  sub-escenarios:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1) Sociedades dinámicas que consolidan sus conquistas revolucionarias (Cuba, Venezuela);&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;2) Procesos que impulsan mayor poder para sus pueblos (Bolivia, Ecuador, Argentina, Nicaragua y, posiblemente, Perú).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;3)  Movimientos populares que dan la pelea a pesar de los fuertes    condicionamientos estructurales (Brasil, Uruguay, El Salvador,    Paraguay).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;4) Fuerzas políticas que encaran la represión abierta  (Colombia,   Honduras, Chile), o se debaten en condiciones ideológicas y    organizativas muy precarias (México, Costa Rica, Panamá, Guatemala,    República Dominicana).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Qué avances y retrocesos de las izquierdas se perciben en la actualidad? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS&lt;/b&gt;:  Las guerras del imperio en Asia central han colocado a   nuestros pueblos  en situación análoga a la del decenio 1935-1945,   cuando dieron un salto  de calidad. En todo caso, no pudimos evitar   entonces que el  imperialismo impusiera las siglas de la dominación:   TIAR, OEA, FMI,  etcétera, que sólo fueron rechazadas por Argentina,   impulsora del  “tercermundismo” pocos años antes de nacer el Movimiento   de los Países  No Alineados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy es distinto. Contamos con el MERCOSUR (1991),  el ALBA (2004), la   UNASUR (2007), y el ramillete de propuestas de  integración y  soberanía  que empiezan a tomar color: Banco del Sur,  Consejo  Energético del Sur,  Consejo de Defensa del Sur, Petrocaribe,   Parlamento sudamericano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los intentos fallidos del golpismo  oligárquico en Venezuela (2002) y   Bolivia (2004) fueron conjurados por  las movilizaciones populares y  la  solidaridad política subregional. En  Argentina, la ofensiva   "destituyente" del poder agrario (2008) no tuvo  la solidaridad   esperada. No obstante, el golpe en Honduras (2009), y el  claro apoyo a   la tenaz resistencia popular permitieron que, a la postre,  el líder   Manuel Zelaya retornara a su país.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De corte clásico, el  golpe hondureño no fue tan sorpresivo que   digamos. Pocos meses antes,  al inaugurar la 39 reunión de cancilleres   de la OEA en San Pedro Sula, y  en clara referencia al bloqueo de Cuba,   Zelaya dijo: “No podemos irnos  de esta asamblea sin reparar la infamia   contra un pueblo”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La  eficaz intervención de la UNASUR durante el fallido golpe en   Ecuador  (2010), galvanizó la voluntad política subregional. Así como su   rápida y  eficaz intervención para contener las provocaciones del   colombiano  Alvaro Uribe (empecinado en declarar la guerra a Venezuela),   y la pronta  reacción frente a la crisis capitalista mundial en curso,   revelaron  que, por sobre las diferencias, nuestros pueblos exigen la   unidad. La  Comunidad de Estados Latinoamericana y Caribeños (CELAC),   partirá de  tales premisas. Se acabaron los iberoamericanismos y   panamericanismos  “made in USA”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;MSNA: ¿Qué alternativas se visualizan para impulsar la creación de poder popular? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JS:&lt;/b&gt; Cuba perfecciona sus formas de poder popular y el sistema   socialista.  Venezuela cuenta con mejores condiciones que Bolivia,   Ecuador y  Nicaragua para impulsarlos. A pesar de las despiadadas   críticas de las  izquierdas sin pueblo, el peronismo ha sido un hueso   duro de roer, y por  causas similares a los del Movimiento de los Sin   Tierra en Brasil,  cuando algunos de sus dirigentes respaldaron la   gestión de Lula.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En  Chile, el potente movimiento estudiantil da que hablar. En   México, sólo  en las comunidades zapatistas existen formas de poder   popular. En Perú,  la gestión de Humala podría reanimar las formas de   poder popular de  otras épocas. Y atención a las movilizaciones   juveniles en Puerto Rico.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La  situación ideal no existe en ningún país, pero en todos hay   rechazo al  capitalismo salvaje. Las pretensiones de mayor poder popular   obligan a  sopesar, país por país, los estragos causados por un modelo   de  acumulación que no sólo ha sido económico. En 30 años, el   neoliberalismo  vejó la política, concentró la economía, alienó la   educación,  monopolizó la comunicación y traficó con la cultura de los   pueblos,  despojándolos de identidad. En todas las dimensiones de la   existencia  (hasta en el modo de comer, vestir, leer y relacionarse), la   cultura  neoliberal penetró de un modo muy profundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese sentido,  cualquier política destinada a reactivar la economía   con valor agregado,  la redistribución del ingreso, el respeto a los   pueblos originarios, el  freno a los monopolios de la información y el   terrorismo mediático, la  defensa de los derechos humanos y el medio   ambiente, la atención a  maestros, jubilados, mujeres y niños, merece   ser apoyada, defendida y  criticada sin mezquindad ideológica, y   conjurando el maximalismo  desestabilizador de ciertas izquierdas, al   que las derechas dan cuerda  con cara de “yo no fui”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La estrategia pensada por los  libertadores de la primera hora   continúa vigente: América para los  americanos. Mas no la de Monroe y el   norte “revuelto y brutal” que, al  decir de Darío, dispersó “tantos   vigores distintos”. Sólo ganan  batallas, los que están en ellas. Hay   que actuar con imaginación, sin  telarañas filosóficas, coartadas   ideológicas y subterfugios políticos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los  grandes acontecimientos suelen ocurrir de manera repentina, pero   con  señales que los anticipan. Y se incuban, maduran y eclosionan,   como  resultado de las condiciones que los tornan posibles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; * Entrevista aparecida en&lt;b&gt; &lt;/b&gt;Ediciones del Movimiento de Solidaridad Nuestra América, pp. 64-75, México, octubre 2011&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-2232784318560492204?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/2232784318560492204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=2232784318560492204' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/2232784318560492204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/2232784318560492204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/12/14-12-2011-entrevista-con-el-escritor-y.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-6043091103367130896</id><published>2011-12-02T18:01:00.001-08:00</published><updated>2011-12-02T18:01:28.722-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;02-12-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nueva edición de La teoría de la revolución permanente&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=La%20verdad%20Obrera&amp;amp;inicio=0"&gt;La verdad Obrera&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;IPS&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La Verdad Obrera&lt;/i&gt; entrevistó a Demian Paredes, miembro  del  Comité editor, junto a Julio Rovelli, de Ediciones IPS “Karl Marx” y  a  Gabriela Liszt, compiladora y autora del prólogo del libro, miembro  del  CEIP “León Trotsky”, acerca de esta nueva edición. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;LVO&lt;/b&gt;: Cuéntennos en qué consiste esta nueva publicación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;GL&lt;/b&gt;: Esta es la tercera edición del libro &lt;i&gt;La teoría de la revolución permanente&lt;/i&gt;,   luego de las ya agotadas de 2000 y 2005. Esta vez la hicimos junto a   Ediciones IPS, en la colección “Clásicos CEIP”. Preparamos una edición   más “ágil”, manteniendo de la versión original los textos fundamentales   en los que Trotsky desarrolla su teoría: desde su primera formulación,   al calor de la Revolución Rusa de 1905: “Resultados y perspectivas,   pasando por las “Lecciones de Octubre” de la Revolución de 1917, la   lucha contra la teoría stalinista del “socialismo en un solo país” en su   “Crítica al programa de la Internacional Comunista”, hasta la   aplicación de la teoría a países atrasados como en la segunda Revolución   China de 1925-’27, de donde surgirá su formulación más acabada: La   revolución permanente. La teoría parte de la internacionalización del   capitalismo desde los inicios del siglo XX, del rol   contrarrevolucionario de la burguesía, de la centralidad del   proletariado en la producción y en la ciudad moderna, y su posibilidad   de convertirse en la clase dirigente, hegemónica, de los sectores   explotados y oprimidos, para llevar hasta el final las tareas aún no   resueltas a través de la dictadura del proletariado, como un paso hacia   la revolución socialista internacional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JR&lt;/b&gt;: Trotsky siguió aplicando (y desarrollando) esta  teoría  hasta los inicios de la Segunda Guerra Mundial, cuando es  asesinado en  México por un sicario de Stalin. A través de estos textos,  se demuestra  que su teoría no era “letra muerta”, sino que se iba  actualizando de  acuerdo a las particularidades de las relaciones  internacionales y  nacionales de cada proceso revolucionario y  contrarrevolucionario (los  que marcaron las década de 1920-30), en el  marco de una época de  crisis, cambios bruscos, revoluciones, para las  cuales el partido  revolucionario nacional y mundial debían estar  preparados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;LVO&lt;/b&gt;: ¿Por qué reeditar a Trotsky?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;DP&lt;/b&gt;: Esto no lo hacemos con un criterio de mera  “recuperación  bibliográfica”, o por alguna clase de “canonización  trotskista”. Desde  Ediciones IPS consideramos fundamental que las nuevas  (y “viejas”)  generaciones de trabajadores y estudiantes que se acercan a  la  izquierda (o están interesadas en ella) puedan conocer el legado de   León Trotsky.&amp;nbsp;No casualmente se están publicando numerosas obras sobre   Trotsky y la Revolución Rusa, pero para defenestrarlo junto a Lenin y la   idea de revolución: como la biografía de Trotsky, del inglés Robert   Service, que ha generado una gran cantidad de respuestas polémicas. No   sólo por los errores historiográficos que contiene, sino por la mala fe,   el prejuicio total con que Service aborda la vida militante de  Trotsky.  Hay libros, de historia y ficción (como la novela de Marcos  Aguinis) ¡y  hasta películas! que toman a Trotsky para atacarlo o  desvirtuarlo. Es  una maniobra político-ideológica reaccionaria,  preventiva, ante la  magnitud de la crisis mundial; una necesidad de que  los trabajadores y  jóvenes no busquen la alternativa revolucionaria  que hay en Trotsky.&amp;nbsp;Y,  como “contracara” en este escenario, hay otras  obras que recuperan a  Trotsky como lo que auténticamente fue. Desde la  novela del cubano  Leonardo Padura,&amp;nbsp;&lt;i&gt;El hombre que amaba a los perros&lt;/i&gt;, pasando por&amp;nbsp;&lt;i&gt;Trotsky, revolucionario sin fronteras&lt;/i&gt;, del historiador Jean-Jacques Marie, hasta&amp;nbsp;&lt;i&gt;El caso León Trotsky&lt;/i&gt;, editado por nosotros: el CEIP y Ediciones IPS.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;JR&lt;/b&gt;: Acorde a los tiempos más convulsivos que  comenzamos a  vivir, estamos preparando para el año siguiente un proyecto  editorial a  mayor escala, acorde a la magnitud de la crisis económica   internacional, y al despertar revolucionario de las masas, como se ve   claro en Egipto y en el resto de los países de la “primavera árabe”, y   con los procesos de huelgas generales en Grecia, Italia y Portugal, los   “indignados” en EU y el Estado Español, etc. Nos parecía que era   fundamental reeditar esta obra, ya que es la piedra angular de la que se   desprenden el programa y la práctica de los que se reivindican   trotskistas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;LVO&lt;/b&gt;: ¿Qué objetivos tienen con esta y las próximas publicaciones?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;DP&lt;/b&gt;: Uno de los rasgos distintivos y cualitativos del  PTS y la  FT es el de priorizar, junto al trabajo militante en la clase   trabajadora (en Argentina en particular, desde el “sindicalismo de base”   y el periódico &lt;i&gt;Nuestra Lucha&lt;/i&gt;), la formación teórica marxista   de todas y todos los militantes. Siguiendo a Lenin, quien decía que sin   teoría revolucionaria no puede haber práctica revolucionaria,   desarrollamos toda una serie de publicaciones, desde las compilaciones y   reediciones del CEIP sobre distintos procesos revolucionarios como el   de Hungría de 1956, el Mayo Francés o la década del ‘70 en nuestro  país,  así como sobre la temática de género, incluyendo varias  producciones  propias. Consideramos que este es sólo un pequeño paso  más, un humilde  pero valioso aporte a los trabajadores y jóvenes que  quieran estudiar  marxismo y teoría revolucionaria, camino a desarrollar  un proyecto más  grande. En lo inmediato, esperamos que todos los  compañeros y compañeras  militantes, y nuestros amigos y simpatizantes  se hagan de este libro y  lo usen: que lo lean, estudien y discutan.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;GL&lt;/b&gt;: Desde el CEIP venimos realizando numerosas   investigaciones, algunas de las cuales ya empezamos a publicar como el   trotskismo en Latinoamérica y Argentina, el trotskismo durante la   Segunda Guerra Mundial, la Historia de la Oposición de Izquierda   Internacional, etcétera. A pesar de la dificultad de estar en un país   tan alejado de los centros de archivos e investigadores trotskistas,   gracias a numerosos colaboradores que tenemos en el país y en el mundo,   creemos que estamos en capacidad de continuar y redoblar las   publicaciones de o sobre Trotsky y los trotskistas. Esperamos que esto,   junto al acrecentamiento de nuestra biblioteca y archivo, nos permita   colaborar con la formación de los revolucionarios en una mayor escala.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;* El CEIP “León Trotsky” y Ediciones IPS publican libro de Trotsky&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;i&gt;Fuente:&lt;a href="http://www.ips.org.ar/?p=4340" target="_blank"&gt;http://www.ips.org.ar/?p=4340&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-6043091103367130896?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/6043091103367130896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=6043091103367130896' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/6043091103367130896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/6043091103367130896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/12/02-12-2011-nueva-edicion-de-la-teoria.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-7335786744988121994</id><published>2011-12-01T00:28:00.001-08:00</published><updated>2011-12-01T00:28:50.222-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;01-12-2011      &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Prólogo al libro "El Sastre de Ulm" de Lucio Magri&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;La cuestión comunista, después del "comunismo"&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Manuel%20Monereo&amp;amp;inicio=0"&gt;Manuel Monereo&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No está fuera de lugar  recordar aquí una anécdota que nos  contaba el difunto Paul Baran a su  regreso de un viaje a Europa,  probablemente alrededor de 1960. Durante  su estancia en Roma había  sostenido una larga discusión (en ruso) con  Togliatti, dirigente del PC  italiano. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las preguntas de Baran  traslucían su escepticismo en cuanto a la  compatibilidad entre la  táctica electoral y parlamentaria del PC  italiano y la teoría  marxista-leninista del “Estado y la Revolución”.  Togliatti le respondió  con otra pregunta. Es fácil hablar de revolución  cuando se vive en los  Estados Unidos, donde no existe ningún partido  obrero de importancia,  dijo. ¿Pero, qué haría usted si estuviera en mi  lugar, si fuera  responsable de un partido de masas al que los obreros  confían la  representación de sus intereses aquí y ahora? Baran se  reconoció incapaz  de ofrecerle una respuesta satisfactoria. (Del  artículo “El nuevo  reformismo” de Paul M. Sweezy y Harry Magdoff.  Monthly Review, mayo de  1976)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para una persona de mi generación, presentar un libro de  Lucio Magri  dedicado a la historia del Partido Comunista Italiano es  fácil y a la  vez difícil; fácil, porque él y el grupo que ayudó  decisivamente a  fundar, il manifesto, fue un referente insustituible  para aquellos que  en esa época empezábamos a pensar en comunista;  difícil, porque nos  topamos con una trama histórica, en muchos sentidos  dramática, en la  que la ruptura generacional pesa muchísimo. ¿Cómo  explicarle a un joven  de hoy la historia de un movimiento que  protagonizó el siglo XX y que  se saldó con una gigan­tesca derrota?  ¿Cómo explicarles que hubo muchos  “comunismos” y que és­tos suscitaron  en millones de personas, comunes y  corrientes, una des­co­munal pasión  revolucionaria y un coraje moral e  intelectual únicos?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este  último aspecto es de los más inquietantes del libro: el  comunismo, los  comunismos, no parecen haber dejado herencia, legado y  legatarios, sino  sólo derrota, negatividad y, eso sí, una permanente y  sistemática  agresión a su historia, como si se quisiera convertir su  momentánea  muerte en definitiva: escarnio y lodo, crimen y represión,  en eso  consistiría la esencia de un movimiento que llevó a la política a   millones de seres humanos y que atemorizó a los poderes dominantes de   tal modo, con tal intensidad, que hoy necesitan periódicamente  exorcizar  al fantasma que una vez recorrió el mundo para que no emerja  de nuevo  de ultratumba.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuestro autor intenta explicar esto partiendo de  la riquísima  historia del mayor partido comunista de Occidente, en el  contexto de un  mundo en permanente conflicto y transformación y de una  Italia  convertida “en caso”, en singularidad digna de ser analizada y   estudiada. En estos momentos de derrota, confusión y pérdida de   horizontes alternativos de la izquierda europea, la reflexión sobre la   “cuestión comunista” sigue siendo, en opinión de Magri, pertinente y, en   muchos sentidos, obligatoria, precisamente para fundamentar un nuevo   pensamiento emancipatorio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Preguntarse por qué millones de  personas vivieron la política como  instrumento de liberación, el  comunismo como acción colectiva al  servicio de una pasión por la  justicia y la militancia (organizada)  como compromiso político-moral es  identificar uno de los nudos  decisivos que hicieron posible las grandes  transformaciones de nuestra  época. Es cierto que poco queda hoy de  aquellas sociedades que se  planteaban explícitamente el socialismo y que  la izquierda realmente  existente apenas es una sombra de lo que fue.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Magri sabe que el mundo del comunismo tal como lo conocimos ha   terminado y que las nostalgias ayudan poco a comprender el pasado e   iluminar el porvenir. Simplemente constata que, de un lado, la   problemática comunista sigue estando presente, de una u otra forma, en   nuestras sociedades, es decir, que la tarea histórica de superar el   capitalismo sigue siendo hoy, seguramente aún más que antes, una   necesidad, y que el tiempo apremia; de otro lado, que la fundación del   proyecto emancipatorio socialista exige medirse con el pasado, con el   socialismo que realmente existió y con aquellas experiencias, como la   del PCI, que intentaron construir una vía original y, en más de un   sentido, alternativa a lo existente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otra pregunta es también  obligatoria: la de cómo y por qué un ideal  de emancipación devino en  despotismo y tiranía para las mayorías  sociales y por qué fue aceptado  como bueno y benéfico por millones de  hombres y mujeres que en  condiciones terribles (en China, Vietnam,  Indonesia, Cuba, Argelia,  Palestina) apoyaron el socialismo realmente  existente. La famosa  doppiezza del PCI tenía que ver centralmente con  esto: afirmar la  autonomía del proyecto de la vía italiana al  socialismo y aprovechar la  fuerza del campo socialista (frente al  imperialismo norteamericano) para  hacerlo posible, viable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lucio Magri, lo cuenta en el libro,  ingresó en el Partido Comunista  Italiano en 1956. Su biografía política,  más común de lo que pudiera  parecer hoy, se inicia en la juventud de la  izquierda católica y  continúa en el Partido Comunista. Fue un  revolucionario profesional (él  nunca admitiría la palabra funcionario)  que siguió el itinerario  habitual de aquellos que se dedicaban a esta  especifica actividad  (siempre sacrificada y mal remunerada): secretario  de federación local,  miembro de la secretaría regional lombarda y,  posteriormente (previa  entrevista, muy significativa, por lo demás, con  Togliatti), del  aparato central del Partido, en concreto, en el  departamento dirigido  por Giorgio Napolitano. Intervino activamente en  los riquísimos debates  del comunismo italiano de los años 60, siendo  separado del partido  después de crear la revista il manifesto, en 1969.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante años fue el Secretario General del PDUP (Partido de Unidad   Proletaria), realizando una labor política muy intensa y teóricamente   innovadora, intentando poner la problemática comunista y la revolución   en Occidente en el centro de la revuelta social y la protesta   estudiantil en el “largo 68 italiano”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el año 84 vuelve al  Partido Comunista Italiano, en un momento  crucial, cuando Berlinguer  (esto sigue siendo muy polémico hoy) gira  hacia la izquierda tras el  fracaso del “compromiso histórico”. Cuando  Occhetto, sin debate previo y  de forma improvisada, propone la  disolución del PCI es uno de los que  se opone con argumentos para nada  oportunistas (el más que sugerente  apéndice del libro dice muchas de  sus razones y de sus convicciones) y  lo hace no en nombre de viejas  orto­doxias o de antiguas nostalgias  (como los medios de comunicación  insistieron una y otra vez) sino desde  la necesidad de recuperar lo  mejor de la tradición partidaria y refundar  el proyecto del comunismo  italiano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con fuertes dosis de  escepticismo participa en la creación del  Partido de la Refundación  Comunista. Más adelante abandonó dicho  partido ante lo que él entendía  como una deriva sectaria y maximalista  insuficientemente refundadora.  Los últimos años, fuera ya de la  política activa, los dedicó a escribir  este libro que hoy presentamos,  es decir, la historia de 50 años del  comunismo italiano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estamos aquí ante un libro singular sobre  un partido singular. El  tipo de trabajo que Magri realiza (luego  abundaremos más sobre ello) es  una valoración personal, una historia  razonada del movimiento obrero,  de la izquierda y del comunismo italiano  en una etapa histórica precisa  que por su trascendencia europea y, yo  diría, mundial, le obliga, de  una u otra forma, a interpretar  acontecimientos esenciales de lo que  fue el movimiento comunista  internacional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Magri lo hace con un peculiar estilo  intelectual, muchas veces en  primera persona y arriesgándose por los  peligrosos senderos del  análisis contrafactual. Si algo identifica la  metódica que emplea  recurrentemente en el libro es su obsesión  antideterminista: lo que  ocurrió tenía otras posibles alternativas,  otros nudos de explicación e  intervención. Para decirlo más claramente:  siempre hubo otras  posibilidades en juego y las cosas se podrían haber  hecho de otra  forma. Una y otra vez, ante cada episodio significativo,  el autor  interviene dando opinión y argumentando, creo que  coherentemente, otras  posibles salidas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La tesis central del  libro es clara y explícita desde el primer  momento: la singularidad del  comunismo italiano. Su especificidad  histórica tiene que ver con la  construcción en la práctica, y en parte  en la teoría, de una auténtica y  verdadera “tercera vía” frente a la  socialdemocracia europea y frente  al comunismo soviético. La así  llamada “vía democrática al socialismo”,  con sus ambigüedades y  contradicciones, fue la expresión más profunda de  este singular camino,  más producto de la práctica y de la experiencia  colectiva que de  desarrollos teóricos elaborados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El  antecedente (geno­ma) Gramsci fue siempre inspiración, fundamento  último  de una estrategia no siempre compatible con la práctica. Magri,   paradójicamente viniendo de él, hace una valoración muy positiva, no   exenta de crítica, de la figura de Togliatti (convertido en “perro   muerto” por los “ex comunistas” italianos).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los cambios  radicales que se producen en las relaciones  internacionales con la  guerra fría y la política de bloques, las  respuestas que desde el bloque  soviético se fueron dando a las diversas  iniciativas puestas en marcha  por el imperialismo norteamericano, son  analizadas pormenorizadamente  (las páginas sobre la Kominform son  antológicas) y puestas en relación  con las políticas que realizaba el  grupo dirigente del PCI.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con  mucho vigor polémico, analiza asuntos como lo sucedido en  Polonia,  Hungría, Checoslovaquia o China y critica, desde fundamentos  poco  usuales, las ambigüedades de Togliatti y del grupo dirigente sobre  el  estalinismo, así como sus consecuencias para la “vía italiana al   socialismo”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para continuar, parece necesario referirse a la  metódica que emplea  Magri. Ésta es, por lo demás, muy típica de la  cultura del comunismo  italiano de raíz gramsciana-togliattiana: primero,  atención preferente a  lo nacional-estatal, es decir, a la  es­pecificidad italiana, a la  peculiaridad de su capitalismo y de su  desarrollo históri­co-social; en  segundo lugar, individualización de las  transformaciones ocurridas en  la clase trabajadora, en su composición  social y político-cultural,  desde un punto de vis­ta que privilegia el  complejo y heterogéneo mundo  de las clases subalternas y de las alianzas  sociales; en tercer lugar,  la lucha política en sus relaciones con el  movimiento social y con el  trabajo institucional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Clases  subalternas, movimiento social, organización  político-partidaria e  instituciones del Estado, aparecen  permanentemente interrelacionadas,  configurando una determinada fase  histórica; en cuarto lugar, las  grandes tendencias del capitalismo  imperialista mundial y sus conexiones  con lo nacional-estatal. Lo  internacional, los aspectos  político-militares, nunca son algo externo y  secundario, sino  constitutivo, aunque diferenciable, de la correlación  de fuerzas que hay  que transformar y modificar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El Partido de masas, el “Partido  nuevo” es el instrumento a través  del cual las clases subalternas  pretenden convertirse en clases  dirigentes y es, a su vez, un agente  privilegiado, pero no único, de la  transformación social. Como recogen  también las memorias de Rossana  Rossanda y de Pietro Ingrao, el partido  de masas, sólidamente insertado  en la realidad social, parte de la vida  cotidiana de centenares de  miles de personas, y es conformador de una  verdadera cultura popular y  creador de un imaginario colectivo enraizado  en procesos reales de  transformación social.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta parte de la  historia nos la perdimos las generaciones que no  vivimos la República y  la Guerra Civil, sin menosprecio ni olvido de la  cultura antifranquista  que se logró generar. En la España de la  transición democrática nunca  tuvimos en la izquierda los grandes  partidos de integración de masas y,  por eso, nos cuesta tanto entender  la singularidad de un proceso  histórico que tenía al hombre y la mujer  común como protagonistas y  sujetos de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El elemento clave del análisis es lo  que en la tradición comunista  italiana se ha llamado la fase, es decir,  comprender el momento  histórico en el que se está, sus elementos  individualizadores básicos y  los nudos de las contradicciones sociales  que expresan. Análisis de  fase, entender la fase, insertarse en la fase,  le ha permitido a la  izquierda comunista italiana conocer la realidad  en su dinámica, en su  movimiento, buscando siempre lo nuevo, las  discontinuidades históricas y  desde ellas y con ellas, ha­cer política.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me perdonará Magri si le digo, a estas alturas todo se puede decir,  que  es el método que nos enseñó el viejo Ingrao, más seguramente como  poeta  que como dirigente revolucionario. Es esa cosa extraña y confusa  que  llamamos dialéctica, ese modo fino de pensar la realidad (en el   pensamiento, no queda otra) de la que nos hablaron el Me-ti de Bertolt   Brecht y mi maestro Manolo Sacristán; en definitiva, un arte, como lo es   toda política revolucionaria verdadera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay un momento en la  narración que hace Magri que tiene mucha  importancia y que también  ocurrió entre nosotros. Me refiero a la  cuestión del trabajo político en  las fábricas. Con acento crítico,  Magri señala que se fue produciendo  una división del trabajo político  cada vez más acentuada entre el  partido y el sindicato. El primero  privilegiaba el trabajo en el  territorio y en las instituciones,  mientras que el segundo se centraba  en el mundo del trabajo visto desde  la fábrica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuestro autor  señala que, si bien es cierto que la mayoría de las  veces el sindicato  iba por delante del partido y que en el terreno de  la innovación y de la  práctica el sindicato fue muchas veces más audaz y  más revolucionario,  digámoslo así, que el partido, la pérdida de un  referente político  orgánico en las fábricas, en un momento en que las  clases trabajado­ras y  el conflicto social emergían, significó, desde  el principio, un límite  importante tanto para el partido como para el  sindicato, lo cual no  dejaría de tener consecuencias, sobre todo en el  momento en el que la  patronal y el gobierno iniciaron la  contraofensiva.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un asunto  interesante del libro tiene que ver con la relación del  sujeto-Magri con  la historia que cuenta. Él ha sido un protagonista,  secundario si se  quiere, pero protagonista al fin y al cabo, de la  historia que relata.  Magri es consciente del problema y para remediarlo  se “inventa”, con  mucho sentido común, una hermenéutica capaz de darle  objetividad y  distanciamiento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El procedimiento que emplea se basa en tres  recursos: “El primero de  ellos consiste en introducir en la narración,  cuando tiene, al menos,  un mínimo de importancia, cosas que yo mismo he  dicho y he hecho  durante ese periodo, aplicando el mismo criterio  crítico reservado a  otras posturas diferentes, es decir, reconociendo  errores y  reivindicando méritos. O sea, sin falsa modestia, ni versiones   acomodaticias. El segundo recurso es el de utilizar, contra mi   parcialidad, como antídoto, la presunción de quien se cree aún lo   suficientemente inteligente como para reconocer las razones de los   errores que ha compartido y la porción de verdades importantes mezcladas   con éstos y que han sido reconocidas o reprimidas. El tercer recurso,   obvio, pero aún más importante, es el compromiso de atenerse lo más   posible a hechos documentados”1.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No conviene equivocarse: el  libro de Magri (sin notas y sin aparato  bibliográfico) es un producto  intelectual y militante hecho con rigor,  producto de múltiples lecturas,  de la consulta minuciosa de documentos y  del contraste de fuentes tanto  primarias como secundarias.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Seguramente, el núcleo más  significativo del libro (obviamente tiene  mucho que ver con su biografía  política) es el debate comunista, que  incluye a toda la izquierda  italiana de los años 60. Magri analiza  pormenorizadamente las cuestiones  que estaban en el fondo del debate e  ilumina elementos (auténticas  leyendas urbanas) como el lla­mado  “ingraísmo” o el papel que cumplió en  toda esta historia Giorgio  Amendola.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como siempre, la cuestión  central fue el análisis de la fase. En  concreto, de cuatro cuestiones  interrelacionadas: el capitalismo  italiano, su desarrollo y sus  tendencias básicas; el centro izquierda,  su naturaleza y su futuro; la  cuestión del programa organizado en torno  a conceptos novedosos en ese  momento y que tenían mucho que ver con la  “vía italiana al socialismo”.  Me refiero a la apuesta por un nuevo  modelo de desarrollo, la cuestión  de las reformas estructurales y su  conexión con la lucha de los  trabajadores que, como no se cansa de  señalar Magri, son los auténticos  protagonistas de la década. Un cuarto  aspecto tiene que ver con la  espinosa cuestión del Partido y de sus  reglas de funcionamiento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No es este el lugar para hacer un análisis pormenorizado de lo que  todo  este debate implicaba. Duró toda la década y tuvo sus aspectos   culminantes en la Conferencia de 1962 del Instituto Gramsci sobre el   desarrollo del capitalismo italiano; continuó, más o menos   pacíficamente, hasta la Conferencia Obrera de Génova del 65 y explotó en   el XI Congreso del PCI en enero de 1966.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este fue algo más que  una contraposición entre Amendola e Ingrao y  tendría consecuencias  enormes apenas unos años después, en eso que  Magri llama el “largo 68  italiano”. La izquierda “ingraiana”, que fue  durísimamente golpeada por  el aparato, se anticipó a la revuelta obrera  y estudiantil y situó temas  fundamentales que, desde la propia lógica  de la vía italiana, engarzaba  con lo nuevo y abría la posibilidad de un  giro a la izquierda del país.  Gentes como Lombardi en el PSI o como  Lelio Basso o intelectuales de la  talla de Panzieri o Tronti, desde  puntos de vista muy diferentes,  coincidían en esta posibilidad de giro a  la izquierda y la derrota del  bloque conservador que se articulaba en  torno a una democracia cristiana  en crisis.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ciertamente, las cosas no siguieron este camino. La  suspensión del  grupo de il manifesto, equivalente en la práctica a una  expulsión, y la  nueva línea política que fue emergiendo en los durísimos  “años de  plomo” y que se llamaría “compromiso histórico”, significaron  muchas  cosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, se rompió la conexión con una  parte del movimiento  y, especialmente, con los jóvenes; en segundo  lugar, el Partido perdió  peso en el conflicto social y encontró muchas  dificultades para  establecer nexos entre lucha social y alternativa  política; en tercer  lugar, la marginación de la izquierda debilitó al  Partido, le limitó  capacidad política y de intervención y, al final, le  restó militancia.  El PCI vio como, de año en año, incrementaba sus votos  y perdía  afiliados, con una juventud comunista incapaz ya de  representar a las  nuevas generaciones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La historia es conocida y  no queremos hacer más larga esta  presentación. Pienso, con Magri, que  este debate es un nudo crucial  para explicar el por qué en el 89 se  disolvió el Partido Comunista  Italiano. Como él dice, la disolución fue  una catástrofe política, no  solo para los trabajadores y la izquierda  italiana sino para la propia  democracia italiana: miles de hombres y  mujeres abandonaron la política  activa y engrosaron la masa anónima de  una democracia ya sólo  electoral, en manos de las em­presas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No  es para nada casual que de esos  restos acabara emergiendo Berlusconi y,  seguramente, el único partido  realmente de masas que hay hoy en Italia,  la Liga Norte.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-7335786744988121994?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/7335786744988121994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=7335786744988121994' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/7335786744988121994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/7335786744988121994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/12/01-12-2011-prologo-al-libro-el-sastre.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-1035587259674844020</id><published>2011-11-25T01:20:00.001-08:00</published><updated>2011-11-25T01:20:49.027-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;24-11-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;La educación, Marx y una mirada estratégica&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Taeli%20G%C3%B3mez%20Francisco&amp;amp;inicio=0"&gt;Taeli Gómez Francisco&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enajenación del  trabajador en su producto significa no solamente  que su trabajo se  convierte en un objeto, en una existencia exterior,  sino que existe  fuera de él, independiente, extraño, que se convierte  en un poder  independiente frente a é; que la vida que ha prestado al  objeto se le  enfrenta como cosa extraña y hostil. [1]   Este año ha  estado marcado por movilizaciones sociales, en especial por  una  educación pública y gratuita. Con la máxima esperanza, imaginamos  son  las buenas nuevas de un futuro que porta otro mundo, no posible,  sino  necesario.   En tal lógica, creemos debe haber un sentido estratégico  que no puede  estar limitado ni sacrificado, por tácticas electoralistas  o del mismo  significado menor.     Todos los que de alguna forma nos  relacionamos con seres humanos en  aulas, experimentamos un sentimiento  de frustración por  las reducidas  acepciones que implican sus  definiciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí, que  pretendemos dejar algunas reflexiones abiertas al diálogo  activo.   La Educación ha dejado de ser un espacio humano de solidaridad  y de un  compartir experiencias teórica-prácticas, para constituirse en  ramas  productiva-financieras. Hay una relación  capital –trabajo, que  nos  abarca a todos quienes transitamos en los ámbitos de la Educación.    En consecuencia, difícilmente puede haber una superación de la crisis,  a  menos que, socialicemos este medio de producción y no sólo a las   universidades e instituciones, sino a la educación,  al conocimiento   social, y toda la apropiación privada que se hace de él, incluidas las   patentes, los libros, científicos, decisiones investigativas, entre   otras.   El movimiento de crisis social por la Educación, es importante   insertarlo en  el proceso contradictorio general que Marx describió en   el Prólogo de 1859, “Al llegar a una determinada fase de desarrollo,  las  fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en  contradicción  con las relaciones de producción existentes… estas  relaciones se  convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de  revolución  social”[2]   Por lo tanto diremos,  existe una contradicción  que se da por la  apropiación privada de un conocimiento social. Al  estar limitada su  adquisición, se impide que se  desarrolle hacia el  humano –no humano,  hacia el desarrollo de fuerzas productivas y no  destructivas. En otros  términos, las fuerzas productivas-educación  quieren desarrollarse,  para  el bienestar humano-no humano, pero están  obstaculizadas de hacerlo,   porque  las relaciones de apropiación  lo  impiden.    De ahí que debemos mirarnos como productores de conocimiento  social  (nuestro). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, no es un ajeno, no es producto que no nos  pertenece, que lo portan  los sabios, eruditos, inventores, libros,  proyectos, doctores,  universidades, ni profesores;  pues todos utilizan  la síntesis de los  plurales conocimientos, presentes en metodologías,   reflexiones,  sentido común, entre otros paridos en momentos históricos   determinantes. Por tal razón,  no pueden apropiarse para lucrar   elegidos, ni iluminados, ni universidades, menos bancos, inmobiliarias u   otros.   Una vez reconocido aquel contexto estratégico, es posible  superar las  miradas parciales, reivindicativas, individualistas. Los  pueblos no  están indignados, están explotados, no es un sentimiento a  superar, es  una condición práctica de explotación, de enajenación  material que  terminar.   Si bien la configuración de realidad no será  superada por mejores  doctrinas, lecturas, ni convencimiento- sino por  la transformación de la   base que la produce-, debemos saberla  histórica y no natural. De ahí  que nuestra condición de seres sociales,  no se puede disociar del grito  desesperado de las generaciones  futuras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis ecosocial demanda movimientos sociales a su altura;  un paso en falso y un mundo que lamentar…                &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] (Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844), http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/44mp/1.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2]Marx,  Prologo de la contribución a la critica de la economía  política,   http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe1/mrxoe115.htm&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;24-11-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;La educación, Marx y una mirada estratégica&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Taeli%20G%C3%B3mez%20Francisco&amp;amp;inicio=0"&gt;Taeli Gómez Francisco&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enajenación del  trabajador en su producto significa no solamente  que su trabajo se  convierte en un objeto, en una existencia exterior,  sino que existe  fuera de él, independiente, extraño, que se convierte  en un poder  independiente frente a é; que la vida que ha prestado al  objeto se le  enfrenta como cosa extraña y hostil. [1]   Este año ha  estado marcado por movilizaciones sociales, en especial por  una  educación pública y gratuita. Con la máxima esperanza, imaginamos  son  las buenas nuevas de un futuro que porta otro mundo, no posible,  sino  necesario.   En tal lógica, creemos debe haber un sentido estratégico  que no puede  estar limitado ni sacrificado, por tácticas electoralistas  o del mismo  significado menor.     Todos los que de alguna forma nos  relacionamos con seres humanos en  aulas, experimentamos un sentimiento  de frustración por  las reducidas  acepciones que implican sus  definiciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí, que  pretendemos dejar algunas reflexiones abiertas al diálogo  activo.   La Educación ha dejado de ser un espacio humano de solidaridad  y de un  compartir experiencias teórica-prácticas, para constituirse en  ramas  productiva-financieras. Hay una relación  capital –trabajo, que  nos  abarca a todos quienes transitamos en los ámbitos de la Educación.    En consecuencia, difícilmente puede haber una superación de la crisis,  a  menos que, socialicemos este medio de producción y no sólo a las   universidades e instituciones, sino a la educación,  al conocimiento   social, y toda la apropiación privada que se hace de él, incluidas las   patentes, los libros, científicos, decisiones investigativas, entre   otras.   El movimiento de crisis social por la Educación, es importante   insertarlo en  el proceso contradictorio general que Marx describió en   el Prólogo de 1859, “Al llegar a una determinada fase de desarrollo,  las  fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en  contradicción  con las relaciones de producción existentes… estas  relaciones se  convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de  revolución  social”[2]   Por lo tanto diremos,  existe una contradicción  que se da por la  apropiación privada de un conocimiento social. Al  estar limitada su  adquisición, se impide que se  desarrolle hacia el  humano –no humano,  hacia el desarrollo de fuerzas productivas y no  destructivas. En otros  términos, las fuerzas productivas-educación  quieren desarrollarse,  para  el bienestar humano-no humano, pero están  obstaculizadas de hacerlo,   porque  las relaciones de apropiación  lo  impiden.    De ahí que debemos mirarnos como productores de conocimiento  social  (nuestro). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, no es un ajeno, no es producto que no nos  pertenece, que lo portan  los sabios, eruditos, inventores, libros,  proyectos, doctores,  universidades, ni profesores;  pues todos utilizan  la síntesis de los  plurales conocimientos, presentes en metodologías,   reflexiones,  sentido común, entre otros paridos en momentos históricos   determinantes. Por tal razón,  no pueden apropiarse para lucrar   elegidos, ni iluminados, ni universidades, menos bancos, inmobiliarias u   otros.   Una vez reconocido aquel contexto estratégico, es posible  superar las  miradas parciales, reivindicativas, individualistas. Los  pueblos no  están indignados, están explotados, no es un sentimiento a  superar, es  una condición práctica de explotación, de enajenación  material que  terminar.   Si bien la configuración de realidad no será  superada por mejores  doctrinas, lecturas, ni convencimiento- sino por  la transformación de la   base que la produce-, debemos saberla  histórica y no natural. De ahí  que nuestra condición de seres sociales,  no se puede disociar del grito  desesperado de las generaciones  futuras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis ecosocial demanda movimientos sociales a su altura;  un paso en falso y un mundo que lamentar…                &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] (Marx, Manuscritos económicos y filosóficos de 1844), http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/44mp/1.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2]Marx,  Prologo de la contribución a la critica de la economía  política,   http://www.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe1/mrxoe115.htm&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-1035587259674844020?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/1035587259674844020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=1035587259674844020' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/1035587259674844020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/1035587259674844020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/11/24-11-2011-la-educacion-marx-y-una.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-60205769663623314</id><published>2011-11-21T06:54:00.001-08:00</published><updated>2011-11-21T06:54:41.995-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;21-11-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="noticia" id="CuerpoNoticia" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Crisis, la razón de la irracionalidad&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Jorge%20Luis%20Cerletti&amp;amp;inicio=0"&gt;Jorge Luis Cerletti&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="TextoNoticia" style="font-size: 13px; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; “…todo lo real discurre con un `todavía no´ en su seno.” &lt;/i&gt; (“El principio esperanza” de Ernst Bloch; tomo I, página 131) &lt;br /&gt;La  oleada de protestas que se suceden en distintos países de Europa y de  los EE.UU., epicentro de la llamada “Civilización Occidental y  Cristiana”, cuna del capitalismo, refleja el malestar de sus  “indignadas” poblaciones ya muy distantes de las penurias que debieron  padecer durante la guerra y la reconstrucción Europea. El crecimiento  económico de las potencias neo coloniales que permitió elevar su nivel  de vida general, incluidos los altibajos cíclicos y las obvias  disparidades en el reparto de la abundancia, sufrió un abrupto corte en  setiembre de 2008 con el estallido de la crisis en USA. que luego se  extendió a Europa. Su notable magnitud, de variable intensidad según las  naciones, hoy problematiza la hegemonía yanqui y jaquea a la Unión  Europea. &lt;br /&gt;Si en el “centro” de la riqueza planetaria, pletórico  de mercancías, se da este desplome, ni qué decir cuando las crisis  económicas las sufren las sociedades periféricas explotadas por dicho  centro en connivencia con minorías locales cómplices. &lt;br /&gt;Mas, en la  historia del capitalismo las crisis en sí mismas no suponen ninguna  novedad. Son momentos en que se deja ver de forma transparente la  irracionalidad de este orden social que, paradójicamente, exhibe  sobradas razones de su irracionalidad. Lo novedoso suele darse en virtud  de las semillas que aportan los movimientos de resistencia contra tal  dominación. Germinan en distintos lugares del mundo con una gran  diversidad que se manifiesta en sus variadas formas de oposición a la  explotación y al sometimiento.&lt;br /&gt;Ahora pondremos la mira sobre esta  impactante crisis cuya crudeza afecta a sus pueblos y que se expande  desnudando los turbios manejos de las elites capitalistas dominantes. Y  aunque &lt;b&gt;&lt;i&gt;todavía no&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; se le ve el fin a su imperio, se hace cada vez más acuciante la necesidad de gestar nuevas vías de superación. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;u&gt; El capital financiero en acción &lt;/u&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt; . &lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;El enorme despegue de la especulación financiera respecto de la actividad productiva es un dato insoslayable de la realidad. [&lt;b&gt;1]&lt;/b&gt;  Tan significativo como los garrafales errores de las “calificadoras de  riesgo”, palabra santa en las macro evaluaciones económicas que  alimentan las operaciones del capital especulativo.&lt;br /&gt;A más de tres  años que detonara la burbuja hipotecaria que abrió la inconclusa crisis  de los EE.UU., sumada a la que se desató en Europa, surgen “debates” en  torno a la regulación de los mercados financieros. Debates que se  revisten de “saberes” sobre una presunta “ciencia” económica que apenas  disimula la lucha de intereses para transferir los daños producidos por  la voracidad del gran capital. Pero al margen de sus conflictos, los  amos del mundo no dudan de que la crisis deben pagarla las mayorías de  la poblaciones mediante la gestión de los gobiernos que los representan.  Basta ver lo que pasa en EE.UU., Grecia, España, Italia, etc., para no  tener que “fatigar” la inteligencia.&lt;br /&gt;Uno debiera preguntarse por  qué ante tanto desmadre especulativo no se toman medidas de regulación  financiera eficaces en lugar de premiar a los que se salvaron de la  quiebra gracias a los formidables socorros estatales. Pero si se admite  que reina en el mundo el capital financiero, las preguntas toman otro  cariz. Esta gran crisis financiera, ¿difiere de una clásica crisis  capitalista de sobre producción? En respuesta a ese interrogante  acudimos a las siguientes citas: &lt;i&gt;“…la crisis capitalista es una  crisis de sobreproducción de valores de cambio. Se explica por la  insuficiencia, no de la producción o de la capacidad física de consumo,  sino de la capacidad de pago del consumidor. Una abundancia relativa de  mercancías no encuentra su equivalente en el mercado, no puede realizar  su valor de cambio, resulta invendible y arrastra a sus propietarios a  la ruina.” &lt;/i&gt;[“Tratado de economía marxista” (tomo I) de Ernest Mandel; pág. 320]&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El  movimiento cíclico del capital sólo es, pues, el mecanismo a través del  cual se realiza la caída tendencial de la tasa media de ganancia. Al  mismo tiempo, constituye también la reacción del sistema contra esta  caída, por la desvalorización del capital en las crisis. Las crisis  permiten adaptar periódicamente la cantidad de trabajo efectivamente  gastado en la producción de mercancías a la cantidad de trabajo  socialmente necesario, el valor individual de las mercancías al valor  determinado socialmente, la plusvalía contenida en esas mercancías a la  tasa media de ganancia. Como la producción capitalista no es una  producción conscientemente planificada y organizada, estos ajustes no se  producen a priori sino a posteriori. De ahí que necesiten sacudidas  violentas, la destrucción de millares de existencias y de enorme  volúmenes de valores y riquezas creados.” (…) “Las oscilaciones de la  tasa de ganancia, revelan el mecanismo íntimo del ciclo económico.” &lt;/i&gt;[Ibid. pág. 326]&lt;br /&gt;Ahora bien, &lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;¿cuáles  son los lazos del capital financiero con las grandes corporaciones de  la producción? ¿Éstas pueden resultar ajenas a los manejos financieros  en boga? ¿Cuáles serán las tendencias emergentes post crisis? Y dentro  de ellas, ¿qué se juega en Argentina y Latinoamérica hoy?&lt;br /&gt;Antes  de encarar las preguntas, realicemos un breve examen acerca del capital  financiero que con sus nuevos instrumentos acrecentó su poder en esta  etapa. En ello interviene su relevante conexión con otras formas de  capital, el volumen que representa (real y ficticio), su funcionamiento  en tiempo real que favorece la movilidad del capital y también su  inserción en la sociedad por la subjetividad que genera.&lt;br /&gt;En 1971  Nixon, presionado por la crisis de Vietnam, decretó la inconvertibilidad  del dólar que sin el respaldo del oro rompió las reglas del juego del  mercado cambiario mundial. Emergió así la flotación de las divisas que  brindaron grandes “oportunidades” para la especulación. Después, bajo la  hegemonía “neoliberal”, se liberó la operatoria financiera y se crearon  los Bancos y Fondos de Inversión que, bajo controles más que lábiles,  posibilitaron crear y realizar operaciones que simultáneamente  multiplicaban ganancias y riesgos de mucha mayor magnitud que las  generadas por los Bancos Comerciales sujetos al encaje de su capital  prestable y bajo un control más estricto sobre sus negocios. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;El mercado de los derivados y el apalancamiento&lt;/b&gt; &lt;b&gt;[2] &lt;/b&gt;son  modernos exponentes de especulación financiera y principal causa de la  burbuja hipotecaria yanqui que estalló en setiembre de 2008 con la  quiebra de Lehman Brothers. El mecanismo consistía en un encadenamiento  de intereses y deuda asociada al valor creciente de los inmuebles. Se  otorgaban créditos a los “compradores” cuyos pagos en realidad eran  intereses que cobraban los Bancos con un monto bastante inferior a una  cuota normal pues no se amortizaba el capital en los primeros años. Y al  tiempo que crecía el número de deudores aumentaba la construcción de  viviendas y la masa ficticia de capital que empleaban los Fondos de  Inversión apalancando y expandiendo el crédito lo que multiplicaba las  ganancias licuando las garantías reales. Así la cadena crediticia se  infló cual pompa de jabón. Mas todo comenzó a cambiar a partir de 2004  cuando la Reserva Federal fue subiendo la tasa de interés para contener  la inflación. El crecimiento espectacular del precio de las viviendas se  revirtió en un descenso sostenido acompañado de un incremento también  sostenido de las cuotas que resultaron insoportables para los deudores,  principio del fin del auge especulativo que se trocó en múltiples  ejecuciones hipotecarias. La proliferación de ventas redujeron aún más  el valor de mercado de los inmuebles que, finalmente, resultaron tan  invendibles como incobrables las deudas hipotecarias lo que derivó en un  generalizado derrumbe. &lt;br /&gt;Otro aparente contrasentido del sistema  es la existencia de los numerosos paraísos fiscales que permiten evadir  impuestos y blanquear capitales de origen espurio sin que las potencias  ni los organismos mundiales asociados lo impidan realmente.&lt;br /&gt;Para ilustrar la magnitud con que opera el capital financiero transcribimos esta muestra: &lt;i&gt;“…el diario &lt;/i&gt;El País&lt;i&gt;  de España brinda (estos) datos…La primera posición entre los inversores  globales de mayor tamaño es ocupada por los fondos comunes de inversión  que administran activos por un valor cercano a los 18 billones  (millones de millones) de euros. Para tener una idea de su dimensión,  Blackrock, el fondo más grande del planeta, maneja una suma de dinero  equivalente a dos veces el Producto Bruto de España. (…) El 2º grupo son  los fondos de jubilaciones con 14 billones de euros;…”&lt;/i&gt; (Carlos Weitz en el Suplemento Económico de Página 12 del 14/08/11)&lt;br /&gt;Como complemento ilustrativo de esta etapa del capitalismo, está el caso paradigmático de &lt;b&gt;Grecia&lt;/b&gt;,  país de “3ª categoría” según las implícitas jerarquías de la UE. El dúo  Alemania-Francia junto a la burocracia financiera con sede en Bélgica y  el FMI., son quienes concentran el poder de decisión sobre el conjunto.  Y para financiar el innombrable default griego, le impusieron un feroz  plan de ajuste a su pueblo que pagará en vez de los verdaderos  responsables, los grupos dominantes. Pero este ejercicio de la  “democracia” del primer mundo llegó al colmo de la transparencia y de la  humillación nacional. El primer ministro Papandreu, a tono con el papel  de la socialdemocracia en el mundo, jugó a la convocatoria de un  plebiscito para salvar las apariencias y revestir de falsa legitimidad  el desfalco financiero en el que se hallan comprometidos Bancos germanos  y francos. Tragicomedia oportunista que concluyó de inmediato con su  marcha atrás y su renuncia no bien le bajaron el pulgar los reales amos.  De un tenor semejante aunque algo más disimulado con un corto  taparrabos, figuran los miembros de “2ª categoría”, España e Italia,  sometidos también a directivas y podas draconianas. Da lo mismo que en  uno “gobernara” un socialdemócrata o, en el otro, un grotesco líder de  derecha que debió renunciar luego de cumplir las órdenes. A estas  “democracias globalizadas” no les hace falta apelar a las guerras  “correctivas” al estilo yanqui, fabrican la “legalidad” necesaria como  para digitar a quienes deben gobernar. Aquí no se trata de combatir a  dictadores díscolos, alcanza con la obediencia de los genuflexos  partidos políticos al servicio del gran capital. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;u&gt; El capital financiero y el productivo &lt;/u&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt; . &lt;/b&gt; &lt;br /&gt;En  el punto anterior planteamos la pregunta sobre la relación entre el  capital financiero y el productivo que es el único que genera valor  porque es donde la explotación del trabajo asalariado produce bienes  reales. Consideremos ahora los nexos entre el capital financiero y las  corporaciones industriales partiendo de que el enorme crecimiento de  aquél y de su inmenso poder no resulta ajeno a dichas corporaciones.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;“La  irrupción de los títulos y acciones como un componente destacado y  crecientemente importante en el financiamiento de las grandes empresas  ha sido el vehículo para modificar drásticamente la conducción de las  mismas, en tanto los fondos de inversión y de pensión devinieron como  los principales inversores institucionales en este tipo de activos,…”  (…) “De esta manera, el capital financiero, ya sea como accionista o  acreedor, se volvió decisivo en el funcionamiento de las firmas e  impulsó una creciente distribución de beneficios a través del pago de  utilidades e intereses, al tiempo que impuso un recorte de la inversión y  de los costos, especialmente de los relacionados directa o  indirectamente con los trabajadores, tendiendo las firmas a comprimir la  masa salarial y los gastos vinculados a las condiciones laborales.  Estrechamente vinculado al protagonismo que adquirieron los nuevos  inversores institucionales en la dirección de las grandes firmas, se  desplegó una transformación en sus activos, registrándose una expansión  de los financieros en detrimento de los activos fijos o productivos.  Esta modificación devino en un factor decisivo para determinar … la  reducida y decreciente tasa de crecimiento que exhibió el capitalismo  durante las últimas décadas (…) e indican tanto una disminución relativa  muy significativa y creciente de la inversión productiva, como la  vigencia de metas para la obtención de ganancias de corto plazo cada vez  más generalizadas e, incluso, tendencias a un sobreendeudamiento de las  firmas con el objetivo de incrementar sus propias inversiones  financieras.” &lt;/i&gt; [“Sistema político y modelo de acumulación” de Eduardo Basualdo, páginas 20 y 21]&lt;br /&gt;El  formidable despegue del capital financiero respecto de la producción  real que se expone en la nota 1, cuenta con la anuencia de los Estados y  los gobiernos de los países hegemónicos. De éstos provino el fenomenal  aporte público de fondos en auxilio de la banca para sostener el  crédito, imprescindible para que el sistema funcione. Pero luego del  colapso en que degeneró la liberalización del mercado financiero, no se  explica que no se implemente una regulación efectiva del mismo, máxime  en un momento de gran exposición negativa de sus responsables. En el  mismo sentido tampoco es digerible que las calificadoras de riesgo  salieran indemnes de las graves falencias exhibidas y que sigan  gravitando tanto o más que antes. Si se tiene en cuenta que sus  dictámenes influyen de modo decisivo en las tasas de interés que gravan  los créditos de una nación y de las empresas, no resulta creíble que las  grandes corporaciones industriales sean víctimas de un modus operandi  semejante sin que participen de su usufructo. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;El&lt;/b&gt; &lt;b&gt;capital accionario&lt;/b&gt; &lt;b&gt;[3] &lt;/b&gt;es  un puente sustantivo entre las finanzas y la producción, donde  convergen los intereses sin que por ello se eliminen las contradicciones  derivadas de la competencia monopólica y de las esferas de influencia. &lt;b&gt;[4]&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;El  carácter gerencial que asumió el capitalismo por sobre la vieja  tradición familiar del self man, distanció sensiblemente la propiedad  personal de la conducción de la misma. Esta despersonalización refleja  el creciente grado de abstracción de la operatoria del capital y la  sofisticación de los mecanismos de transferencia. Los directorios  comandan las empresas y éstos son digitados por quienes controlan el  capital accionario de la misma (se estima que podría alcanzar con la  posesión de un 5% de las acciones). De tal modo, con una relativamente  pequeña cuota parte del capital se está en condiciones de dirigir, por  control remoto, el funcionamiento de la masa de ese capital productivo. Y  no es que esto represente una originalidad sino que el fantástico  crecimiento del capital financiero, con su operatoria en tiempo real, ha  complejizado y acelerado el ritmo del mundo de los negocios.  Paralelamente, se ha potenciado la concentración de poder posibilitando  que muy reducidos grupos controlen gran número de empresas conformando  grandes conglomerados de intereses. De allí que la separación entre  capital financiero y productivo transita por una franja estrecha que en  el nivel macro resulta por demás difusa. Y a juzgar por las políticas  neoliberales de los gobiernos de los Estados hegemónicos, custodios de  los intereses del gran capital, parece que los conflictos no anulan las  conveniencias mutuas. &lt;br /&gt;En ese sentido, &lt;b&gt;las corporaciones productivas&lt;/b&gt;  transfieren al circuito financiero importantes masas de dinero de la  formación de capital fijo previo a su inversión y también trasladan una  parte de sus ganancias. Así logran elevar su rentabilidad en el corto  plazo, amen de eludir impuestos y blanquear capitales. &lt;br /&gt;Por más  diferencias que haya entre quienes detentan una u otra forma de capital,  éstas se minimizan al mancomunarse sus intereses (y riesgos) en una  operatoria “virtuosa” que agiganta ganancias hasta que la “virtud” se  convierte en pecado y advienen las crisis. Crisis que aceleran la  concentración y centralización del capital a la par que aumentan las  quiebras y la incineración de valor. Pero a grandes males… aparece la  socialización de las grandes pérdidas gracias a la intervención del  Estado “democrático” que, “ecuánimemente”, transfiere monumentales  recursos públicos a los sectores capitalistas de elite en tanto reparte  pobreza y privaciones a la mayoría de la población. &lt;br /&gt;Aunque  parezca extraño, no es casual que en EE.UU., Alemania y otros países del  primer mundo, predomine entre sus habitantes la inversión de sus  ahorros en acciones. Así, formalmente se convierten en propietarios de  capital pero en realidad aportan crédito a las grandes corporaciones  (industriales y financieras). Doblete del capitalismo: genera  subjetividad social a su imagen y semejanza y a la vez utiliza una  porción de los ingresos de buena parte de los sectores subalternos. Mas,  cuando brota y se expande la crisis de sobreproducción, aparece la  vulnerabilidad de estos sectores en función de la pérdida de sus  “ahorros” especulativos, de la desocupación, del deterioro de sus  salarios y de sus bienes. Como dijimos, la incineración de valor grava a  las mayorías mientras las elites, cuando peligran, zafan con los  aportes del Estado. Y todavía más, las calificadoras de riesgo siguen  emitiendo notas que inciden en el crédito y en el valor de las acciones  provocando corridas y nuevas oportunidades para la especulación. Porque,  ¿quiénes ganan con el tobogán de subes y bajas de las bolsas? ¿Los  laburantes y los giles advenedizos…? Y como los yanquis crearon esas  criaturas omnipotentes, parece que ahora los europeos desean parir la  suya mientras amagan con algunas restricciones en su jurisdicción. &lt;b&gt;[5]&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;En  resumen, el proceso de acumulación del capital se desarrolla en función  de la obtención y maximización de la ganancia que encubre la  apropiación del excedente económico que se forma por el trabajo no  retribuido, ergo, por la explotación. Ésa es su “razón de ser” y el  motor de la producción potenciada por la avidez especulativa. Y en esa  carrera las grandes corporaciones (sin distingos sectoriales) se alzan  con la nata del excedente, expanden su poder, financian en parte la  revolución tecnológica que direccionan y usufructúan, aunque ésta no  excluya “derrames” sobre la sociedad en proporción directa al poder  adquisitivo de sus miembros. Justamente los avances tecnológicos cada  vez más vertiginosos influyen directamente en la industria y en la vida  de las personas y constituyen un componente sustantivo de la idea  moderna de “progreso”. Pero ese aspecto unilateral de la realidad nada  dice de las aplicaciones nefastas como la industrias bélicas que  provocan guerras y múltiples depredaciones humanas, ni de su gran  contribución a la devastación del planeta. Tampoco evidencia la cultura  alienante que la engendra ni las tremendas injusticias sociales que  apaña. Entonces, cuando se habla de “progreso y progresismo”, ¿a qué se  alude? &lt;br /&gt;Referente a la Tierra es oportuno resaltar que los daños  no se circunscriben a los que genera el sistema sobre las diversas  poblaciones, agudizados en las crisis económicas. La naturaleza del  capital también agrede a la naturaleza del planeta lo que origina un  proceso devastador que se va aproximando peligrosamente a un punto sin  retorno. El efecto invernadero, la tala indiscriminada de bosques, el  empleo de cultivos para paliar el monstruoso derroche energético, el uso  abusivo del agua y su contaminación con arsénico y otros químicos en la  minería a cielo abierto, el empleo generalizado del glifosato en los  cultivos extensivos que envenena el medio ambiente, son algunas muestras  de la gravedad del problema. Y hoy una política emancipatoria  necesariamente debe luchar por la preservación del planeta. Asumir este  mandato implica también una crítica al ex campo socialista pues su  industrialización estuvo imbuida de la concepción positivista del  “progreso” que omitía la problemática señalada.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;u&gt; Argentina y Latinoamérica &lt;/u&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt; . &lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;Después  del anterior encuadre general del capitalismo y de la crisis actual,  enfoquemos a nuestro país dentro del marco regional latinoamericano. &lt;br /&gt;Vimos  que la prédica “neoliberal” anti-Estado quedó tan desnuda como el rey  del cuento pero, en la situación actual, despojada del lujoso traje que  visten las economías del primer mundo. Las “ayudas” estatales otorgadas a  las grandes corporaciones, en especial las financieras, alcanzaron  niveles insospechados cuya difusión universal incluyó variadas críticas.  Yendo a nuestro medio, parte de las mismas provienen de los llamados  “economistas heterodoxos”. Ciertamente justificadas, aunque pasan por  alto o minimizan un aspecto sustantivo: la cuestión sistémica. &lt;br /&gt;Las  críticas en torno a los dictados “neoliberales” que responden a los  intereses de las corporaciones y los establishment internacionales, en  general siguen paradigmas teórico políticos que soslayan &lt;i&gt;la naturaleza del orden capitalista&lt;/i&gt;. En ese sentido, en nuestro país y en varios de Latinoamérica, &lt;b&gt;se recicla el pensamiento desarrollista&lt;/b&gt;  que postula el crecimiento industrial autónomo apoyado en incorporación  de tecnología de punta, el control de las variables macro económicas  por parte del Estado, la redistribución de la riqueza que eleve el  bienestar y la capacidad de consumo de la población impulsando la  expansión del mercado interno, todo ello en consonancia con el  desarrollo de un espacio latinoamericano que fortalezca a sus países y  al conjunto dentro del escenario mundial. Esta perspectiva virtuosa que  concita sanas adhesiones está inmersa en la lucha política actual que  contiene diversos sesgos dignos de reflexión. Y lo primero que aflora  son las características del proceso de acumulación capitalista y las  relaciones de poder que lo acompañan. &lt;br /&gt;Conviene recordar que Aldo  Ferrer, miembro destacado del Grupo Fenix y reconocido por su  producción intelectual, fue ministro de Economía y Finanzas (1970-1971)  de la dictadura militar del General Roberto Marcelo Levingston (sucesor  de Onganía) que se extendió a los inicios del relevo que encabezó el  Gral. Lanusse. Dejando de lado su participación como ministro de la  llamada “Revolución Argentina”, aquí nos importa traer a colación su ley  de “Compre nacional” de cuño desarrollista que lanzó en aquel momento y  que prácticamente ni se llegó a aplicar frente a la oposición del  bloque de poder económico. Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el  puente pero el poder económico del gran capital goza de buena salud a  pesar de las medidas de gobierno que les incomoda y, sobre todo, algunas  que lo perjudicaron.&lt;br /&gt;Los sectores monopólicos (sean los Grupos  Económicos o las Transnacionales) tienen un peso decisivo en la economía  y un gravitante poder político a través de las redes de intereses que  atraviesan el aparato del Estado. Un claro ejemplo de ello se hizo  visible en el llamado “conflicto del campo” en el 2009 que luego derivó  en el enfrentamiento entre el gobierno y los influyentes grupos  mediáticos, manipuladores de información y (de) “formadores” de opinión.&lt;br /&gt;Como  el poder del establishment no proviene del sufragio universal sino del  capital que representan, su influencia marcha en paralelo con el proceso  de acumulación y concentración del capital del que son sus principales  protagonistas. Obviamente se dan contradicciones entre sectores pero,  cuando se trata de dirimir quiénes controlan el proceso económico en el  país, cierran filas y funciona el espíritu de cuerpo para imponer las  conveniencias corporativas del gran capital. Esto se agudiza en  situaciones en que los gobiernos que acceden al aparato del Estado  desarrollan políticas que no responden cabalmente a los intereses  hegemónicos. Entonces, a más distanciamiento, mayor enfrentamiento.&lt;br /&gt;En  estos últimos ocho años la emergencia del kirchnerismo volvió a  tensionar una contradicción que, a partir del golpe militar del 76, pudo  resolver el bloque de poder dominante no obstante sus diferencias y  disputas internas. Hablamos de &lt;b&gt;la contradicción entre el poder económico del gran capital y la hegemonía política de sectores que no lo representan. &lt;/b&gt;Testimonio  de ello fue la historia viva argentina desde 1945 hasta el triunfo de  la dictadura genocida del 76 que desmanteló el frente popular cuyo eje  fue el peronismo que se fracturó violentamente tras la muerte del líder.  La funesta política que consumó a sangre y fuego la dictadura, la  legitimó después Menem en los noventa conduciendo al peronismo,  disidencias aparte. Como ésa historia es harto conocida, retornemos a la  actualidad. &lt;br /&gt;Con ese propósito exponemos estas sintéticas consideraciones que se apoyan en los siguientes supuestos: &lt;b&gt;a)&lt;/b&gt;  la crisis internacional, si bien provoca dificultades, por ahora no es  determinante referida a lo que hoy se juega en la política nacional y en  buena parte del ámbito latinoamericano. Respecto de las tendencias  emergentes post crisis, a nivel hegemonías mundiales, dejamos las  especulaciones para que se explayen los “augures”… &lt;b&gt;b)&lt;/b&gt; a mediano  plazo la contradicción entre el desarrollo nacional y la “globalización”  abre proyecciones inciertas atentos al papel de los actores internos y  al bloque regional en vías de construcción; &lt;b&gt;c)&lt;/b&gt; situarse e  interpretar con acierto las contradicciones politico-económicas actuales  es muy importante para impulsar, desde el presente, políticas  tendientes a la emancipación. Lo cual nos interpela a quienes asumimos  ese horizonte desde un nuevo lugar en formación. &lt;br /&gt;Explicitemos ahora los supuestos en cuestión.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;a)&lt;/b&gt;  En nuestro país hoy se recrea la contradicción que remarcamos más  arriba, adaptada a las actuales circunstancias. La imprevista aparición  del kirchnerismo generó un proceso de hegemonización política de rasgos  discordantes con los planteos del poder económico concentrado. Aquí no  nos detendremos en los distintos momentos y avatares que van desde las  concesiones y negociaciones hasta las fricciones y enfrentamientos del  gobierno con dicho poder. Lo que nos interesa destacar es la tensión que  se mantiene a pesar del apoyo electoral del 54% obtenido por Cristina.  Está claro que los representantes del gran capital, “local” y  extranjero, ven con malos ojos al kirchnerismo, mas eso no les impide  hacer buenos negocios ni beneficiarse de la bonanza económica ligada a  la gestión oficial. Pragmáticos, inescrupulosos y paladines de la “ética  de la ganancia”, hoy se avienen a dialogar con el gobierno asumiendo,  desde la derecha, la vieja consigna de Perón, “desensillar hasta que  aclare.” &lt;br /&gt;El control del Estado como instrumento que balancee el  poder económico concentrado, ha sido vital para el gobierno y ni qué  decir si se propone “profundizar el modelo”. “Profundización” que  implica, antes o después, una disyuntiva ineludible: o se somete a los  designios del establishment o recrudecerá el enfrentamiento. Máxime, si  se produce una declinación económica que oxigene al alicaído mosaico  político opositor y que, contradictoriamente, potencie la gravitación de  la gran burguesía. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;b)&lt;/b&gt; Como hemos planteado en otros trabajos &lt;b&gt;[6]&lt;/b&gt;,  debido a la dinámica del proceso de acumulación capitalista que se  refleja en la hegemonía de las grandes corporaciones en el mercado  mundial, vemos escasas posibilidades para que prospere el neo  desarrollismo a mediano y largo plazo.&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;Sus expectativas resurgen  dadas las actuales circunstancias que muestran en hibernación la  viabilidad de proyectos revolucionarios al tiempo que el gobierno  transita aquella senda cosechando hasta ahora buenos resultados. No  obstante, pensamos que para llegar a un nivel que afiance la soberanía  nacional a futuro, se precisa una cierta masa crítica de fuerza  económica como apoyo de las decisiones de una política popular, masa  crítica que, a nuestro entender, sólo alcanzaría Brasil aunque hoy esté  maniatado por los grupos neoliberales que controlan su economía.  Mientras que en la patria grande tendría que prosperar la movida  regional en marcha, cosa difícil de lograr por la competencia de los  capitales “locales” ávidos de mercados y por la oposición de las  trasnacionales cuya gravitante y activa intervención atraviesa a  nuestros países. &lt;b&gt;[7]&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Esa tendencia estructural puede ser  contrarrestada por la lucha política en tanto tenga la capacidad de  gestar y ampliar brechas a la dominación actual. Demás está decir que la  participación popular para cualquier perspectiva de ese tipo es  crucial. En este plano, &lt;b&gt;el desafío tanto vale para los que impulsan  las políticas estatales desde lo “nacional y popular”, como para quienes  sostenemos la necesidad de crear una nueva política anticapitalista y a  distancia del Estado. &lt;/b&gt;Desafíos asociados a la cuestión de los  tiempos que relativizan las sustantivas diferencias que presentan una y  otra postura. Justamente, ambos rumbos presentan coincidencias y  contradicciones que hacen a la problemática que tratamos en el punto  siguiente. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;c)&lt;/b&gt; En esta apertura de futuro incierto que se  transita en Argentina y en buena parte de Latinoamérica, lo que abundan  son las contradicciones. Y para evaluar la incidencia de los tiempos  sobre las distintas perspectivas, consideremos en principio un período  corto, el que abarca al segundo mandato de Cristina.&lt;br /&gt;Esa  delimitación se centra en nuestro país por lo que significa en el ámbito  latinoamericano y porque nosotros somos parte de su historia. Luego, lo  tomamos como parámetro testigo del proceso general en el que aparecen,  con distinto rango y alcances, las dos orientaciones señaladas. &lt;br /&gt;En  el primer caso, este período será el terreno de prueba del proyecto  actual del neo desarrollismo, del cual hemos mencionado sus principales  líneas programáticas a comienzos de la página seis. Pues bien, llevarlas  adelante siquiera en parte, será el mejor testimonio de su viabilidad. Y  como ya emitimos nuestra opinión en el punto b) no abundaremos en ella  pues nos interesa más vincularla a los desafíos que enfrenta nuestra  concepción política. La misma es consustancial al fenómeno que ganó las  calles en Argentina y alcanzó gran vitalidad en los sucesos de 2001/02  cuya marca perdura. Tanto ha trascendido que, salvando las distancias,  hoy suele aparecer como referente en varias de las movilizaciones  sociales que se desarrollan en EE.UU., Europa y el norte de África. &lt;br /&gt;Reiteramos  que tiene suma importancia ponderar que en una y otra opción gravitan  de modo diferente los tiempos articulados en un punto permanentemente  móvil, el presente. En éste se condensa la interpretación del pasado y  las proyecciones a futuro que son objeto de apuestas políticas que se  traducen en correspondientes prácticas. &lt;br /&gt;Es evidente que una  política a distancia del Estado como alternativa emancipatoria es algo  inédito y de largo aliento. Y si bien los proyectos implican  anticipación, para que se hagan realidad requieren principio de  ejecución en el presente. Lo cual nos plantea este interrogante: ¿el  gobierno kirchnerista, con sus logros parciales y las expectativas que  genera, beneficia, perjudica o resulta indiferente a nuestra opción?&lt;br /&gt;Nosotros  pensamos que a pesar de las contradicciones que conlleva, favorece a  nuestra perspectiva pues no creemos en aquello de “cuanto peor, mejor”. Y  más allá de los recurrentes inventarios “al gusto”, la mejoría de las  condiciones de vida de la población (contradicciones incluidas), la  limitación de la violencia estatal (dictaduras dixit) y la condena al  “discurso único”, suponen un piso a compartir en el presente. Pero ese  piso se hace jabonoso en cuanto se enfoca la metodología de  construcción, los alcances de la “democracia realmente existente” con  sus partidos, el carácter del Estado y la representación, el capital  como motor de “desarrollo… En fin, esto que para nosotros constituyen  presupuestos básicos, en modo alguno lo son para la sociedad en su  conjunto, ni en nuestro país ni en ningún otro del mundo. Pero si esto  no fuera así, carecería de sustento real la hegemonía mundial del  capitalismo y la superación de este orden social estaría en vísperas de  consumarse.&lt;br /&gt;Aquí no trataremos esta problemática que hemos  abordado en diversos trabajos. Sólo queremos contribuir a que se instale  un debate profundo y productivo entre los partidarios de ambas opciones  y, en particular, entre quienes propiciamos la segunda. Las tendencias a  la fragmentación y la incapacidad dialógica parecieran endemias  difíciles de erradicar, al menos para los argentinos. Una virtud es  saber distinguir posibles aliados de verdaderos enemigos según las  distintas coyunturas políticas. Y ésta es una época en que la hegemonía  de “lo peor” del planeta, capaz de sobrevivir a cuanta crisis provoquen  mientras no surjan alternativas que los vaya minando, reclama  intercambiar ideas y experiencias para aunar esfuerzos y abrir surcos. &lt;br /&gt;Para  terminar, podemos resumir los desafíos apelando a dos categorías  fundamentales: Capitalismo y Estado. Tan cierta es la dominación que  engendra ese maridaje y su probable longevidad, como las reiteradas  frustraciones de los intentos revolucionarios por la superación de  ambos. Imaginar cambios “globales” hoy, además de inverosímil, adolece  de ceguera frente las lecciones de la historia. Sin embargo, lo nuevo y  promisorio brota en distintos y múltiples lugares. Las luchas avanzan,  se estancan o retroceden según las circunstancias, pero no se detienen,  porque este orden social depredador e injusto las provoca  sistemáticamente. Cada fisura en el sistema que se logra en situación,  son semillas de algo nuevo que está naciendo. Que se entrevere con  luchas tradicionales e incluso que se combinen entre sí, es propio de  épocas en las que, como decía Gramsci, lo nuevo no termina de nacer, ni  lo viejo de morir.-----&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Jorge Luis Cerletti&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Noviembre 16 de 2011. &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;NOTAS:&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; [1] &lt;/b&gt;&lt;i&gt;  “…las riquezas en bienes y servicios generadas en un año en la economía  mundial y el circuito monetarios era de un ratio 1 a 1. Había  correspondencia entre la producción y la masa de recursos financieros.  Con la desregulación financiera global y la cada vez más sofisticada  ingeniería especulativa, esa relación se distanció en una proporción de 1  a 4 hasta el estallido de la presente crisis.” &lt;/i&gt; [Artº “Capital ficticio” de Alfredo Zaiat; Página 12 del 24/09/11] &lt;br /&gt;&lt;b&gt; [2] &lt;/b&gt; “&lt;i&gt;Uno de los segmentos más complejos y de crecimiento vertiginoso del &lt;b&gt;mercado&lt;/b&gt; es &lt;b&gt;de los derivados, &lt;/b&gt;instrumentos  de cobertura de riesgos, de apuestas a precios o tasas de interés  futuros. En su inmensa mayoría se realizan con propósitos puramente  especulativos y con un gran dosis del llamado&lt;b&gt; “&lt;/b&gt;apalancamiento,…” &lt;/i&gt;[&lt;i&gt;“&lt;/i&gt;El imperio de las finanzas” de Julio Sevares, pág. 13] &lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;(…) &lt;/b&gt;&lt;i&gt;“&lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt; El apalancamiento &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;  consiste en hacer operaciones generalmente de alto riesgo y/o corto  plazo con fondos prestados…. Es utilizado para financiar compras  hostiles de empresas (no acordadas con los accionistas propietarios) o  para operaciones a futuro sobre tipos de cambio, tasas de interés o  cotizaciones de commodities. Este tipo de operaciones tuvo, en los  últimos años, un enorme crecimiento.” &lt;/i&gt; [Ibid. pág. 155] &lt;br /&gt;&lt;b&gt; [3] &lt;/b&gt;&lt;i&gt;  “El valor fundamental de una acción es la suma actualizada de los  dividendos futuros anticipados, valor que es difícil de prever por la  incertidumbre que interviene en los dividendos. (…) Las Bolsas son  mercados que sufren habitualmente el impacto de las expectativas de  orden general , negativas o positivas, y el efecto manada…” &lt;/i&gt; [“El imperio de las finanzas”;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;Julio Sevares; págs. 117/118]&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;i&gt; “El desarrollo del &lt;b&gt;capital accionario&lt;/b&gt; implica su socialización dentro de los límites del capitalismo. La condición que permite llevarlo a cabo es la existencia del &lt;b&gt;mercado de valores&lt;/b&gt;  que, al desarrollarse, consuma cada vez en mayor escala la  contradicción entre la propiedad de las acciones y el control de la  producción. Desaparece la dirección de la producción de manos de una  gran parte de la clase capitalista y el proceso económico pasa a ser  controlado por una verdadera &lt;u&gt;oligarquía financiera &lt;/u&gt;que asienta su  dominio en la posesión del `paquete´ accionario. La propiedad de las  acciones y la dirección de la producción se divorcian para reaparecer  unidos en un nivel mucho más alto. El propietario de las acciones se  convierte en un simple prestamista atomizado por el mercado, mientras  que el capitalista que ejerce la dirección de la producción suele ser  también un prestamista, pero capaz de controlar un capital líquido tal  que, a través de él, puede dominar la producción.” &lt;/i&gt; [“…ideas sobre el significado del capital accionario” de Carlos Favol, Revista Liberación del 07/12/62] &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; [4] &lt;/b&gt; &lt;i&gt;La  política neoliberal que se impuso en el mundo: “…dio lugar a la  conformación de dos fracciones dentro del capital financiero: la que se  especializó primordialmente en capital de préstamo y la que lo hizo en  títulos de propiedad de las empresas.” (…) “…la disputa por la  apropiación del excedente entre ellas está ligada a la evolución de la  tasa de interés, porque mientras la poseedora de capital de préstamo  impulsa un aumento de la misma, las instituciones financieras que  predominantemente tienen títulos de propiedad, por el contrario,  reclaman un reducido nivel del precio del dinero porque su incremento  limita las utilidades percibidas por la empresas que controlan.” &lt;/i&gt;[“Sistema político y modelo de acumulación”; Eduardo Basualdo, página 21] &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; [5] &lt;/b&gt; “&lt;i&gt;La Unión&lt;/i&gt;&lt;i&gt; Europea&lt;/i&gt;&lt;i&gt;  (UE) analiza prohibir que las agencias de calificación de riesgo  publiquen notas de países en crisis, dijo Financial Times Deutschland.  (…) Los cambios permitirían a la Nueva Autoridad Busátil Europea (ESMA) &lt;b&gt;`prohibir de forma provisoria´ &lt;/b&gt;a  las agencias que publiquen informes sobre la solvencia de un país. La  UE piensa en especial en países que estén negociando ayudas financieras  del FMI o del Fondo Europeo de Estabilización Financiera. El fin es  impedir que la calificación traiga `efectos negativos para la  estabilidad financiera del país,´…”&lt;/i&gt; (Clarín del 21/10/11) &lt;br /&gt;A propósito de la cuestión, consignamos otro despacho periodístico:&lt;i&gt;  “Donde también hubo revuelo ayer fue en Francia, país que tiene la  mejor calificación posible (AAA). La agencia de riesgo Standard &amp;amp;  Poors le rebajó la nota el jueves y luego se rectificó argumentando que  había sido un `error técnico´. El ministro de finanzas francés,… exigió  una investigación por parte de la autoridad europea de supervisión de  los mercados financieros.” &lt;/i&gt;[Artº “Festejo por el ajuste”, Página 12 del 12/11/11]&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;b&gt; [6] &lt;/b&gt; Ver mis ensayos: &lt;i&gt;“Paradojas de nuestro tiempo” &lt;/i&gt; y &lt;i&gt;“Utopía y política”.&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; [7] &lt;/b&gt; &lt;i&gt;“  `Los tratados bilaterales de inversión (TBI) y la vigente ley de  inversiones extranjeras dan total libertad en forma explícita a las  multinacionales para remitir utilidades cuando quieran, como quieran,  cuanto quieran. El Gobierno está atado de manos, por eso no puede apelar  a la ley sino actuar con una lógica de intercambio de favores. Incluso  las multinacionales podrían acudir al Ciadi´, dijo a &lt;b&gt;Página 12&lt;/b&gt;  Andrés Asiaín, investigador del Cemop. Argentina firmó más de 50 TBI,  cantidad muy alta comparada con otros países. `Restringen la soberanía  del Estado´.”&lt;/i&gt; [Artº de Javier Lewkowicz, del 13/11/11] &lt;br /&gt;&lt;i&gt;  “En 2009, el 55,4 % de las ventas totales de las 200 empresas de mayor  tamaño del país corresponde a empresas extranjeras. Esto ha determinado  un sensible aumento en la remisión de utilidades y dividendos al  exterior. El flujo neto total de utilidades y dividendos pasó de  representar 633 millones de dólares en 2003 a 7159 millones en 2010,  monto que apunta a superarse este año. Suma que equivale a un tercio del  total de la fuga registrada.” &lt;/i&gt; [Artº de Alfredo Zaiat, Página 12 del 13/11/11] &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-60205769663623314?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/60205769663623314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=60205769663623314' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/60205769663623314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/60205769663623314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/11/21-11-2011-crisis-la-razon-de-la.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-1734862733685969177</id><published>2011-11-18T14:39:00.001-08:00</published><updated>2011-11-18T14:39:24.466-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia_pdf.php?id=139508" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Ver como pdf" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/pdf.png" title="Ver como pdf" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;    &lt;td class="fecha"&gt;18-11-2011 &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="pretitulo" style="text-align: justify;"&gt;Entrevista al profesor marxista Carlos Nelson Coutinho&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Marxismo sin ataduras&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Hernan%20Soto&amp;amp;inicio=0"&gt;Hernan Soto&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;Punto Final, edición Nº 746&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Investigador del Centro  de Filosofía y Ciencias Humanas y de la Escuela de Servicio Social de  la Universidad Federal de Rio de Janeiro, Carlos Nelson Coutinho es un  destacado marxista, considerado uno de los principales conocedores de la  obra de Antonio Gramsci y también un especialista en el filósofo  húngaro Gyorgy Lukács, con quien mantuvo contacto hasta poco antes de su  muerte. Ha tenido, al mismo tiempo, activa vida militante en partidos  de Izquierda. Visitó Chile con motivo del seminario “Marx en el siglo  XXI. ¿Vigencia del(os) marxismo(s)?”. Es autor de numerosos libros que  van desde la ciencia política a la crítica literaria, entre los que se  han traducido al castellano destacan “El estructuralismo y la miseria de  la razón”, “Introducción a Gramsci” y ahora, “Marxismo y política”,  publicado por LOM, que fue presentado durante su participación en el  encuentro. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;PF entrevistó al profesor Carlos Nelson Coutinho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿Qué destaca usted del marxismo hoy?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Destaco  su amplitud y flexibilidad. Su teoría económica es de evidente  actualidad, desde antes del Manifiesto Comunista que anticipó la  mundialización del capitalismo y por ende la globalización actual, hasta  llegar a sus planteamientos sobre las crisis. Sin embargo, el marxismo  no es algo que se pueda dividir, dado su carácter unitario. Si bien la  división entre materialismo histórico y materialismo dialéctico parece  superada, sus contenidos se integran en el marxismo verdaderamente  creador. A mi juicio, todo el marxismo es actual en cuanto a la  interpretación de la realidad desde el punto de vista de la totalidad,  especialmente cuando el llamado postmodernismo postula abandonar las  grandes narrativas para concentrarse solamente en casos puntuales. Para  el marxismo la idea de totalidad es el centro metodológico fundamental.  Igualmente me parece relevante el método creado por Marx”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Y a  este respecto, usted plantea que el ateísmo, en la visión materialista,  podía considerarse una parte prescindible del marxismo, como lo  demuestra la Teología de la Liberación que concilia partes del  cristianismo con elementos del marxismo en una síntesis muy valiosa. &lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Sí  y no. La Teología de la Liberación fue muy fuerte en Brasil y ha  decaído actualmente. Ha sido y es muy importante, porque abre vías de  entendimiento entre sectores progresistas de la sociedad. Con todo,  pienso que si uno es consecuentemente marxista, también es ateo. Sin  embargo, hago una salvedad: la palabra ‘ateísmo’ tiene para mí un  sentido negativo que confunde, porque el marxismo es una posición  afirmativa de la inmanencia del hombre, de su autonomía, de su capacidad  de transformar la realidad sin la intervención de fuerzas no  terrenales. Gramsci decía que el marxismo era un humanismo absoluto y  también un historicismo absoluto”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Dentro de esa concepción amplia, ¿qué carácter tienen las llamadas leyes históricas?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Todas  las supuestas leyes absolutas en el campo social tienen carácter  tendencial, pueden o no pueden cumplirse. Algunos han visto en el  discurso de Engels con ocasión de la muerte de Marx una asimilación  entre las leyes naturales y las leyes de la sociedad. Es una analogía  complicada. Llevó a Karl Kautsky a una confusión entre Darwin y Marx. El  método científico en las ciencias naturales es distinto del método en  las ciencias sociales. Para mí, la esencia del método de Marx reside en  su capacidad de revisión. No se trata del revisionismo liquidacionista  de Bernstein, pero si pensamos, por ejemplo, en Lenin, Lenin revisó el  marxismo. Marx sostenía que la revolución proletaria comenzaría en los  países capitalistas desarrollados, especialmente en Alemania. Lenin  postuló en cambio que la revolución se produciría en el eslabón más  débil del sistema. Gramsci ha desarrollado una teoría del Estado y la  revolución de acuerdo a las nuevas exigencias de la realidad. Lo único  ortodoxo en el marxismo puede decirse que es el método. Y de acuerdo a  eso, podemos y debemos abandonar muchas afirmaciones concretas hechas a  lo largo de más de 150 años, cuando ni siquiera existían muchas de las  cosas que hoy constituyen nuestra realidad, lo que exige un esfuerzo a  fondo por entender y actuar. Mariátegui ya lo dijo: el socialismo en  Indoamérica no puede ser ni calco ni copia, sino creación original”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿No hay en el marxismo un cierto eurocentrismo, que lleva a prestar poca atención a revolucionarios de otras procedencias?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Eso  es verdad. Aunque recurro de nuevo a Mariátegui, que decía que el mayor  y más fructífero aprendizaje lo había hecho en Europa y que sin las  ideas occidentales y europeas no habría podido pensar en Indoamérica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Reitero  que usted tiene razón y creo que es más importante ahora, en que se  plantea con tanta fuerza el tema de la multiculturalidad. En América  Latina es algo determinante. En Brasil, el 50% de la población es blanca  y el otro 50% no es blanco. El continente tiene tres raíces centrales.  Blanca, negra e indígena. Además en ciertas zonas hay presencia fuerte  de indios (de la India) y también de chinos. En muy pocos países no hay  negros, pero sí hay indígenas. En todo caso, ese es un tema crucial que  va adquiriendo creciente fuerza. El multiculturalismo tiene el riesgo de  la disolución de las luchas en áreas parciales, que hacen perder de  vista la dimensión general de la lucha. Y esto que vale para el  multiculturalismo, vale también y más, para la existencia y acción de  los movimientos sociales. Allí también se evidencia la necesidad de una  ideología integradora, que destaca la importancia de la política y los  partidos. Todavía hoy el partido político toma las demandas de los  distintos sectores, les da dimensión general y eventualmente propone  soluciones articuladas dentro del contexto general de la sociedad. Por  lo tanto, la forma partido todavía resulta esencial para evitar la  fragmentación que puede producirse, y asegurar la permanencia o  continuidad en el desarrollo y crecimiento de las demandas y necesidades  sectoriales”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Gramsci en Brasil&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;b&gt;¿Cómo se introdujo Gramsci en el marxismo de Brasil?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Gramsci  llega al Partido Comunista de Brasil, que era permeable a las ideas del  teórico italiano, lo que explica que haya sido un proceso rápido. Sin  embargo, el PC brasileño dejó de ser hegemónico en la Izquierda en los  años sesenta. Diversos intelectuales, entre ellos yo, hicimos el  esfuerzo interno, pero chocamos con la dirección partidaria. A comienzos  de los 80 fuimos acusados de eurocomunistas y dejamos el PC. Yo ingresé  al PT, que tenía una fuerte corriente de Izquierda. Cuando el PT puso  en práctica una política neoliberal, especialmente en los dos gobiernos  de Lula, que siguió el curso de Fernando Henrique Cardoso salvo una  política social asistencialista que le dio gran apoyo popular, nos  retiramos y fundamos un pequeño partido: Socialismo y Libertad, que  tiene, con todo, tres diputados. La vida para los partidos de Izquierda  no es fácil hoy día en Brasil, por la gran influencia que tiene el PT en  los movimientos sociales. Nosotros ligamos el socialismo y la libertad,  que nos parecen indisolubles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero volvamos a Gramsci. No hay  duda que fue un gran pensador y un notable ser humano. Su pensamiento  hoy parece más vigente que antes. Especialmente en los países centrales y  en los más integrados a la globalización. En esos países es mucho más  difícil -o derechamente imposible- una revolución armada. El Partido  Comunista italiano comprendió rápidamente la necesidad de cambiar la  estrategia revolucionaria en los países desarrollados democráticos, esos  países que Gramsci llama ‘occidentales’ (no propiamente en sentido  geográfico), antes que en los países ‘orientales’, donde es muy difícil  imaginar formas de lucha que no sean armadas, como ocurre, por ejemplo,  en los países árabes, donde no hay una sociedad civil fuerte. En el  conocimiento y difusión de la obra de Gramsci tuvo un gran papel Palmiro  Togliatti, que formuló la idea de la democracia progresista, es decir  una base para el socialismo que se da al interior de las democracias  constitucionales, a través de reformas estructurales profundas.  Togliatti convirtió las ideas generales de Gramsci en estrategia  política concreta. También han tenido mucha importancia Pietro Ingrao y  Nikos Poulantzas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo esto hace más difícil explicar lo que ha  sucedido en Italia. Cuando estuve viviendo en Italia, el PC tenía el 34%  de la votación, que junto a los socialistas y algunos partidos pequeños  superaban el 50%. Actualmente no hay un solo diputado comunista en el  Parlamento. Todos los partidos de Izquierda sumados no obtienen el  mínimo para acceder al Parlamento. Creo que hace tiempo comenzó en  Italia un proceso de regresión política que ha llegado a extremos  trágicos. En ese proceso regresivo ha sido muy importante la influencia  de los medios. Y en cierto momento, las presiones de Estados Unidos, que  temía la ruptura de la Otan, y del Vaticano, que se jugó a fondo contra  la Izquierda. Gramsci dice que existe en el mundo la ‘pequeña  política’, que se conforma con la administración de lo existente y la  alternancia entre centro izquierda y centro derecha, y que también  existe la ‘gran política’, que busca el cambio de estructuras, los  cambios de fondo, la constitución de sujetos sociales cuya acción sea  decisiva. Las cosas, sin embargo, parecen estar cambiando, pero también  hay que tener presente ‘el pesimismo de la inteligencia y el optimismo  de la voluntad’ de que hablaba Grasmci, aludiendo al realismo que debe  inspirar la política”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;América Latina hoy&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿Qué piensa de la actual situación de América Latina?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Se  trata de una coyuntura apasionante. Aunque a mediados y finales de los  70 hubo procesos muy esperanzadores en Brasil, Bolivia, Chile, Perú y  Argentina, ahora es distinto. No conozco bien lo que sucede en  Venezuela, Bolivia, Ecuador y en otros países, pero se trata, sin duda,  de procesos más profundos y sólidos. No solamente porque son verdaderas  reconstrucciones después de grandes derrotas, sino porque hay  incorporación muy activa de movimientos sociales indígenas, de  trabajadores y jóvenes sino, además, porque hay perspectivas  socialistas. Los gobiernos de esos países están planteando el socialismo  como cuestión de gran política. No es seguro que tengan éxito total,  pero el solo hecho de postular el tema, de discutirlo, de organizar al  pueblo y abrir paso a partidos nuevos es tremendamente importante, como  lo hace el presidente Chávez con su proyecto de socialismo del siglo  XXI. También la coyuntura económica favorece las transformaciones. En  Perú, con el triunfo de Ollanta Humala, se abre un compás de espera, e  incluso hay indicios de que pudiera tratar de seguir los pasos de Lula y  el PT brasileño. Y es una situación que preocupa. Lula prometió mucho y  no hizo, no digamos transformaciones socialistas, sino ni siquiera  cambios modernizadores significativos, como al problema de la tierra. El  neoliberalismo es fuerte pero no invencible. Una novedad adicional en  el caso de Venezuela es que las transformaciones se dan en un país muy  rico, lo que significa recursos enormes para transformaciones sociales  y, sobre todo, para las bases de una economía socialista con  características nuevas”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿Es Brasil actualmente un imperialismo?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“A  mi juicio, Brasil es un subimperialismo, en el sentido de que forma  parte del sistema hegemónico del imperialismo norteamericano. Es la  séptima economía del mundo y podría pasar a ser la quinta o sexta en los  próximos dos o tres años. Empresas brasileñas son grandes  multinacionales que actúan en América Latina y Africa. Tiene  prácticamente doscientos millones de habitantes, es fuerte  económicamente y tiene grandes riquezas naturales. Pero al mismo tiempo,  tiene enormes debilidades derivadas del latifundio, la concentración de  la riqueza y la pobreza de gran parte de la población. Mantiene, por  otra parte, una política exterior bastante decente que viene del pasado y  que se ha intensificado con Lula, porque tiene una especie de vocación  de gran potencia. Que ya se notaba en la dictadura militar: Brasil fue  el primer país del mundo que reconoció al gobierno marxista de Angola.  Se practicaba entonces un ‘pragmatismo responsable’, porque interesaba  abrir paso a inversiones en ese país. Dentro de América Latina el papel  de Brasil es cada vez más importante”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿Y qué piensa de China?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Tengo  una visión muy escéptica, a pesar de la presencia del Partido Comunista  en el gobierno. Las políticas económicas son claramente neoliberales y  hay una superexplotación de la fuerza de trabajo y una falta de  democracia real. China tiene además una política exterior de gran  potencia, en el sentido negativo de la palabra. La caída de la Unión  Soviética creó una situación muy peligrosa en el mundo, en que se  instaló Estados Unidos como gran potencia hegemónica, sin contradictor. Y  creo que pasará un buen tiempo antes que surja una poder alternativo.  Si existiera la Unión Soviética, es muy probable que no hubiera ocurrido  lo que está sucediendo en Libia. Se dice que con su poderío económico,  China hará posible el socialismo. No me parece un argumento convincente”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Apuntes marxistas&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“(…)  es importante recordar que jamás el socialismo ha sido tan necesario,  en función de la destructividad creciente del sistema capitalista, pero  al mismo tiempo tan difícil. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las condiciones objetivas son  favorables. Las crisis del capitalismo se agudizan y cada vez más nos  conducen a la barbarie. Además, gracias al extraordinario desarrollo de  las fuerzas productivas, se hizo posible que, en lugar del aumento del  desempleo estructural, como sucede en el capitalismo, se haga realista  una propuesta de una drástica reducción de la jornada de trabajo. Y esta  reducción, como nos dice Marx en &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;, es la base del pasaje del reino de la necesidad al reino de la libertad, esto es, al comunismo (…)”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Pero  son desfavorables las condiciones subjetivas. Por muchas razones, la  conciencia de la necesidad del socialismo se ha debilitado fuertemente  en las últimas décadas. Por un lado, el colapso del ‘socialismo real’  (…) difundió la creencia que el socialismo era una cosa del pasado. Pero  más importante me parece el hecho de que las grandes modificaciones en  el mundo del trabajo han dificultado la formación de una conciencia de  clase. El sujeto revolucionario no es más sólo la clase obrera fabril,  sino todos los que viven de su trabajo, creando plusvalía para el  capital. Ciertamente es todavía un problema abierto -y un gran desafío  para los marxistas- definir quién forma parte hoy del posible sujeto  revolucionario”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;CARLOS NELSON COUTINHO (De su presentación del libro “Marxismo y política”)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Publicado en “Punto Final”, edición Nº 746, 11 de noviembre, 2011&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;&lt;a href="mailto:revistapuntofinal@movistar.cl"&gt;&lt;b&gt;revistapuntofinal@movistar.cl&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;www.puntofinal.cl&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;www.pf-memoriahistorica.org&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-1734862733685969177?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/1734862733685969177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=1734862733685969177' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/1734862733685969177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/1734862733685969177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/11/18-11-2011-entrevista-al-profesor.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-800682737299181305</id><published>2011-11-09T05:43:00.001-08:00</published><updated>2011-11-09T05:43:45.576-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;09-11-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La polarización de las rentas y sus consecuencias&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/autores.php?id=76"&gt;Vicenç Navarro&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mayoría de los  países de ambos lados del Atlántico  Norte no existe plena conciencia  entre la población de la  extraordinaria concentración de riqueza  existente en estos países,  resultado de la aplicación de políticas  neoliberales por parte de sus  gobiernos en los últimos treinta años,  desde comienzos del periodo  neoliberal en los años ochenta hasta ahora.  La desregulación de los  mercados, incluyendo los financieros (que ha  significado que las rentas  superiores de tales sociedades y sus  instituciones financieras, como  los bancos, no tengan limitaciones en  sus comportamiento especulativos)  y de los laborales (forzando un  descenso de los salarios y de la  protección social, conllevando un  descenso de las rentas del trabajo  con el consiguiente aumento de las  rentas del capital, del cual derivan  las rentas los sectores más  pudientes de la sociedad), así como las  bajadas de impuestos (que han  beneficiado predominantemente a tales  sectores más pudientes), ha  facilitado una concentración de las rentas y  de la propiedad que ha  alcanzado un nivel que no se había visto desde  principios del siglo XX.  La abrumadora evidencia (que no es fácil de  obtener, pues los ricos y  superricos tienen unas cuentas muy poco  transparentes) muestra que se ha  alcanzado una concentración tal que  está afectando negativamente la  vida económica y la vida política de  tales países. Veamos primero los  datos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En EEUU, el investigador que ha estudiado más tal fenómeno es  el  profesor G. William Domhoff, que ha documentado que en aquel país el  1%  de la población (los superricos) posee el 43% de todos los activos   financieros, es decir acciones (38%), valores (60%) y participaciones   (62%). En realidad, si añadimos los ricos a los superricos, vemos   entonces que el 10% de la población posee el 90% de tales activos y más   del 80% de toda la propiedad inmobiliaria (excepto las casas donde  viven  las personas). Tal como el profesor Domhoff concluye, “el 10% de  la  población posee el país: son los propietarios de EEUU”. Un indicador  de  esta concentración de la riqueza y de las rentas que de ella  derivan es  el enorme crecimiento del consumo de lujo. La venta de la  versión más  cara y exclusiva del automóvil Mercedes-Benz ha alcanzado  niveles nunca  vistos antes. Como señalaban las páginas económicas del &lt;i&gt;The New York Times&lt;/i&gt;  (03.08.11) “el consumo de lujo se ha disparado”, señalando la venta   récord de corbatas de 250 dólares, anillos de oro y diamantes de 10.000   dólares, y toda una gama de productos de lujo fuera del acceso de la   población normal y corriente (ver el artículo de Paul Street titulado   "The Filthy Rich" en &lt;i&gt;Z Magazine&lt;/i&gt;, octubre de 2011) un tanto   semejante ocurre en Europa. La venta de coches Porche ha aumentado un   45% desde el año pasado y un porcentaje semejante de Rolls-Royce. En   ambos lados del Atlántico el número de superricos está creciendo. Y la   riqueza de cada uno está creciendo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras esta enorme  concentración de las rentas y de la propiedad  orientada hacia un consumo  de lujo ha ido ocurriendo, la masa salarial,  que mide las rentas del  trabajo, ha ido disminuyendo en ambos lados  del Atlántico como  porcentaje de las rentas totales del país y,  paralelamente, la pobreza  ha ido aumentando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La extensión de este fenómeno de polarización  de la sociedad no está  pasando desapercibida. Pero la población no es  plenamente conciente  del elevado grado de concentración de la riqueza.  Así, cuando el canal  de televisión público de EEUU (P.B.S.) emitió el  documental &lt;i&gt;Land of the Free, Home of the Poor (&lt;/i&gt;16.08.11)   mostrando la enorme disparidad de la propiedad, hubo una sorpresa   generalizada. Según una encuesta entre una muestra representativa de la   población estadounidense, el 90% de tal población creía que el 20% de  la  población (los superricos, los ricos y los grupos de profesionales  de  renta alta) poseían el 60% de la riqueza de aquel país. La  concentración  de la riqueza, sin embargo, es mucho más acentuada de lo  que la  población asume: el 10% (ricos y superricos) tienen más del 90%  de la  riqueza.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;¿Por qué esta concentración es un problema?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La  sabiduría convencional (que es la sabiduría promovida por la  estructura  de poder) subraya que tal concentración de la riqueza no  supone ningún  problema. Antes al contrario, tal sabiduría promueve la  idea de que los  ricos y los superricos están allí, arriba, en la  cúspide económica y  social, porque se lo han ganado. Asumen que el  mérito es lo que les ha  llevado al lugar privilegiado que ahora ocupan.  Pero como bien ha  señalado el superrico Warren Buffet (el superrico  más odiado por los  superricos de aquel país), ello no es cierto. La  gran mayoría de  superricos ni proceden de las clases populares, ni  están ahí debido al  mérito. Esta realidad queda documentada en los  trabajos realizados por  el Premio Nobel de economía Herbert Simon que  claramente documentó que  lo que se llama capital social (es decir las  redes de contactos  establecidos desde la escuela hasta la vida adulta y  el ambiente de  privilegio o falta de privilegio que uno tiene en su  vida) explica el  90% de las rentas que las personas reciben. De ahí que  tal autor señale  que sea necesario un impuesto de un 90% a las rentas  superiores para  alcanzar la tan manoseada y promovida igualdad de  oportunidades, es  decir que todos los ciudadanos tengan la misma  oportunidad de llegar a  la cima donde están los superricos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Toda la evidencia empírica  muestra que la enorme concentración de  las riquezas y de las rentas que  hemos visto en los últimos 30 años se  debe al desarrollo de unas  políticas públicas neoliberales que han  favorecido a los ricos y  superricos a costa de todos los demás. Como  bien señala John Weeks en su  artículo "Mean, Median and Mode of  Impoverishment: Why to Occupy Wall  Street" en &lt;i&gt;Social Europe&lt;/i&gt;  (17.10.11) más del 50% de las rentas  superiores derivadas del  crecimiento económico ocurrido en el periodo  1993-2007, ha ido al 1%  tope de la población en EEUU.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta  concentración a favor de una minoría se hace a costa de la  mayoría, tal  como muestran los siguientes datos. Las rentas del capital  han aumentado  a costa de la reducción de las rentas del trabajo: los  recortes de  impuestos que han beneficiado primordialmente a los ricos y  superricos  han supuesto reducciones muy notables de los servicios  públicos del  Estado del Bienestar tales como sanidad, educación y otros  servicios  utilizados por las clases populares; la falta de protección  ambiental se  debe a la resistencia de las grandes empresas a pagar los  costes de  eliminar la contaminación que crean; su enorme influencia  sobre los  Estados explica que éstos apoyen a dictaduras que no permiten  la  sindicalización de los trabajadores; su enorme influencia sobre los   Estados y sobre las instituciones internacionales (tales como el FMI,  el  Banco Mundial, la Comisión Europea, el BCE y la OCDE) explica  también  que se estén imponiendo políticas que, favoreciendo sus  intereses, están  dañando enormemente el bienestar de la población; su  influencia sobre  los Estados explica también las enormes ventajas  fiscales y ayudas  públicas que reciben de los Estados (como el rescate  de los bancos  realizado con dinero público), a la vez que se oponen al  aumento del  gasto público, incluyendo el gasto público social, que  beneficia a las  clases populares; y, tal influencia explica también que  en la Unión  Europea se estén debilitando los derechos laborales y  sociales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En  otras palabras, tales sectores pudientes (que representan  minorías muy  reducidas de la población) viven mejor a costa de que  otros, la mayoría,  vivan peor. Ésta es la definición de lo que se llama  explotación,  término que nunca aparece en la narrativa de los medios  de información,  muchos de ellos poseídos por los superricos y ricos que  prefieren  promover la explicación que atribuye su estatus y poder al  mérito  personal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;La justificación de la situación actual. Los ricos son los que crean riqueza&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La  justificación de las políticas públicas neoliberales que  favorecen a  los superricos y ricos es que ellos son los que invierten y  crean  riqueza y empleo. De ahí que la manera en que la narrativa  oficial los  define es “emprendedores”. Ahora bien, como bien señala el  economista de  la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang en su excelente  libro “&lt;i&gt;23 things they don’t tell you about capitalism&lt;/i&gt;”  (23  cosas que no le dijeron sobre el capitalismo), el nivel de riqueza y   bienestar de un país no depende de la concentración de la riqueza, sino   de cómo se utiliza tal riqueza. Cuando son los propios ricos y   superricos los que deciden primordialmente como se utiliza la riqueza,   la sociedad tiene problemas graves. El superrico y rico invierte, no   para crear empleo, sino para conseguir más dinero. Y como puede sacar   más dinero (es decir la rentabilidad del capital) de las actividades   especulativas (que no crean empleo) que de las inversiones productivas   (la economía real que produce bienes y servicios), resulta que se crea   muy poco empleo. De ahí que Ha-Joon Chang señale que el que debe guiar   la utilización de tal riqueza, evitando sus usos no sociales, es la   ciudadanía a través del Estado. Y la prueba de ello es evidente. Cuando   el capital estuvo altamente regulado y las diferencias de renta y   riqueza entre las clases sociales eran muchos menores que ahora   (1945-1980) resultado de políticas redistributivas realizadas por los   Estados, la riqueza global y el bienestar social crecieron mucho más   rápidamente que en el periodo neoliberal (1980-2011) cuando el capital, y   muy en especial el financiero, puede hacer lo que quiere. La Gran   Depresión es resultado de ello (ver mi artículo "Las causas de la   recesión" en mi blog, &lt;a href="http://www.vnavarro.org/" target="_blank"&gt;&lt;u&gt;www.vnavarro.org&lt;/u&gt;&lt;/a&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Consecuencias de esta concentración de las riquezas&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta concentración de la riqueza y de las rentas es negativa desde el punto de vista económico, social y político.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde  el punto de vista económico, la evidencia científica muestra  que cuando  hay mayor concentración de las rentas en manos de una  minoría hay mayor  endeudamiento entre la mayoría, y un sector  financiero desorbitado que  debilita a la economía productiva.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde el punto de vista  político tal concentración vicia y limita la  democracia, pues poder  financiero y económico quiere decir poder  político. Hoy estamos viendo  que los Estados están tomando decisiones  altamente impopulares debido a  la excesiva y nociva influencia de los  ricos y superricos (se les llama  capital financiero) sobre sus Estados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta influencia política  excesiva crea un deterioro social de las  clases populares y una pérdida  de legitimidad de las instituciones  políticas. Las crecientes  movilizaciones en gran parte de los países es  una respuesta a esta  situación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este artículo es una extensión del artículo de &lt;i&gt;Público&lt;/i&gt; titulado “Desigualdades y explotación” (27.10.11)&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-800682737299181305?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/800682737299181305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=800682737299181305' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/800682737299181305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/800682737299181305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/11/09-11-2011-la-polarizacion-de-las.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5067413510232551983</id><published>2011-11-07T04:51:00.001-08:00</published><updated>2011-11-07T04:51:43.599-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;06-11-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Los bajos salarios producen crisis&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Ram%C3%B3n%20Trujillo&amp;amp;inicio=0"&gt;Ramón Trujillo&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  Los bajos salarios son una de las causas de la crisis actual y, por tal  motivo, las decisiones para reducir el porcentaje de los salarios en la  renta son un grave error. Cuando la ciudadanía tiene menos dinero en el  bolsillo compra menos y ello hace que las empresas reduzcan ventas,  despidan más y contraten menos y en peores condiciones. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Es un  error haber congelado las pensiones, haber reducido el salario de los  empleados públicos (con el efecto contagio al sector privado), o haber  aprobado un contrato de aprendizaje que permite pagar 481 euros  mensuales a lo jóvenes de menos de 30 años. Estas medidas tienden a  mantener débil la demanda, a ralentizar la actividad económica, a frenar  el crecimiento del empleo y a consolidar la posición de España como el  Estado más desigual de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo  de estados más ricos en que se halla España. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Hace unos meses,  el ex ministro de Trabajo de Clinton, Robert Reich, señalaba que, en el  período transcurrido de 1977 hasta hoy, la economía estadounidense se ha  más que duplicado, si bien el salario real del 90% de los  estadounidenses ha crecido menos del 1%. Sin embargo, los ingresos del  0.1% más rico de la población han aumentado un 300%. Es decir, hoy las  150.000 familias más ricas de Estados Unidos obtienen lo mismo que los  120 millones de estadounidenses más pobres. Y el 1% más adinerado de la  ciudadanía ha pasado de acaparar el 9% de la renta, en 1977, al 20%  actual. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Economistas como Vicenç Navarro recuerdan que las  crisis estadounidenses de 1929 y 2007 coinciden con momentos de extrema  desigualdad y, en concreto, con el hecho de que el 1% más rico acapare  el 20% de la renta. Y es que un gran porcentaje de la renta en muy pocas  manos es, a la vez, un gran porcentaje de recursos que no se invierten  en la economía productiva, que van al ahorro, que tributan menos, que  acaban en paraísos fiscales o, peor aún, que se invierten en la  especulación financiera responsable de desestabilizar nuestras  economías. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Un estudio sobre la élite del poder económico en  España, elaborado por Iago Santos Castroviejo, señala que 1.400  integrantes de consejos de administración de empresas en nuestro país,  el 0.0035% de la población, controlan recursos equivalentes al 80.5% del  PIB. Es más, para el período 2008-2010, el número de veces que el 20%  más rico de la población multiplica el ingreso del 20% más pobre ha  pasado de 5.4 a 6.9. De modo que, ahora mismo estamos concentrando  demasiada renta en los que más tienen, bajando salarios y acrecentando  el desempleo, es decir, garantizando la prolongación temporal de los  peores efectos sociales de la crisis. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Los dos partidos  principales de este país están proponiendo un deterioro permanente de  nuestras condiciones de vida, con sus medidas para reducir la masa  salarial y para socavar la negociación colectiva. PP y PSOE nos llevan a  un modelo en el que trabajaremos más horas y ganaremos menos. Y eso  pese a que ya trabajamos 1.654 horas anuales, frente a las 1.628 de  media en la OCDE, y pese a que, entre 1992 y 2010, la masa salarial pasó  de representar el 69% de la renta al 61%, es decir, la parte de la  tarta de los trabajadores se ha estado reduciendo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Suena a  burla la cantinela sedante que, día tras día, nos dice que hemos vivido  por encima de nuestras posibilidades. Los datos del mundo real lo  desmienten. Así, mientras nuestro PIB por habitante supone el 96% del de  Francia, nuestros salarios sólo representan el 67.5% de los que cobran  los franceses. Tenemos el 88.7% del PIB por persona de Alemania, pero  cobramos salarios que equivalen al 54.4% de los que reciben los  alemanes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Un estudio sobre los 21 países más ricos de la OCDE  de John Schmitt, economista del Center for Economic and Policy Research  de Washington, para el período 2007-2009, muestra que España, Irlanda y  Estados Unidos fueron los países con mayor incremento del desempleo,  durante esos años de crisis, y recuerda que los mercados laborales de  los dos últimos se hallan entre los más desregulados. Por el contrario,  Alemania, que tiene un mercado laboral más regulado que el español,  sufrió una caída del PIB superior a la experimentada por España, pero,  en vez de incrementar el desempleo, lo redujo. El Estado compensó a los  trabajadores alemanes por la reducción horaria, las empresas devolvieron  a los trabajadores las horas extra que habían acumulado y se negoció  con los sindicatos otras fórmulas de reducción temporal de la jornada de  trabajo que preservaron los derechos laborales. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Una crisis  alimentada por la baja demanda y la alta desigualdad debe corregirse  incrementando la demanda y reduciendo la desigualdad. Para ello, es  preciso incrementar los salarios, lograr que quienes más tienen tributen  más, expandir el desarrollo del estado del bienestar y el empleo  público hasta los niveles de la UE-15, impulsar una banca pública que  inyecte crédito en pymes y autónomos y, en suma, dar la espalda al  modelo económico neoliberal que PP y PSOE quieren afianzar en España. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Ramón Trujillo, coordinador de Izquierda Unida Canaria en Tenerife&lt;/b&gt;. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5067413510232551983?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5067413510232551983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5067413510232551983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5067413510232551983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5067413510232551983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/11/06-11-2011-los-bajos-salarios-producen.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5743141484144682439</id><published>2011-10-31T07:07:00.001-07:00</published><updated>2011-10-31T07:07:08.808-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;31-10-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desigualdades y explotación&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/autores.php?id=76"&gt;Vicenç Navarro&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.publico.es/" target="_blank"&gt;Público&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mayoría de países  de ambos lados del Atlántico norte no  existe plena conciencia entre la  población de la extraordinaria  concentración de riqueza existente en  estos países, resultado de la  aplicación de políticas neoliberales por  parte de sus gobiernos en los  últimos 30 años. La desregulación de los  mercados, incluyendo los  financieros (que ha significado que las rentas  superiores de tales  sociedades y sus instituciones financieras no tengan  limitaciones en  sus comportamientos especulativos) y los laborales  (forzando una  disminución de los salarios y de la protección social, lo  que conlleva  un descenso de las rentas del trabajo con el consiguiente  aumento de  las rentas del capital, del cual derivan sus rentas los  sectores más  pudientes de la sociedad), así como las bajadas de  impuestos (que han  beneficiado predominantemente a tales sectores más  pudientes), han  facilitado una concentración de las rentas y de la  propiedad que ha  alcanzado un nivel que no se había visto desde  principios del siglo XX,  y que afecta negativamente la vida económica y  política de tales  países. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En EEUU, el investigador que ha estudiado  más este fenómeno es el  profesor George William Domhoff, que ha  documentado cómo en aquel país  el 1% de la población (los superricos)  posee el 43% de todos los  activos financieros, es decir, acciones (38%),  valores (60%) y  participaciones (62%). En realidad, si añadimos los  ricos a los  superricos, vemos entonces que el 10% de la población posee  el 90% de  tales activos y más del 80% de las propiedades inmobiliarias  (excepto  la vivienda habitual de los propietarios). Un indicador de esta   concentración de la riqueza y de las rentas que de ella derivan es el   enorme crecimiento del consumo de lujo. Las ventas de la versión más   cara del automóvil Mercedes-Benz y Cadillac en EEUU y Porsche en Europa   han alcanzado niveles nunca vistos antes. Mientras, las rentas del   trabajo han ido disminuyendo en ambos lados del Atlántico como   porcentaje de las rentas totales del país y, paralelamente, la pobreza   ha ido aumentando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El incremento en la polarización de la  sociedad no está pasando  desapercibida. Pero la población no es  plenamente consciente del  elevado grado de concentración de la riqueza.  Así, cuando el canal de  televisión público de EEUU (PBS) emitió el  documental Land of the Free,  Home of the Poor (16-08-11) mostrando la  enorme disparidad de la  propiedad, hubo una sorpresa generalizada. Según  una encuesta entre una  muestra representativa de la población  estadounidense, el 90% creía  que el 20% de la población (los superricos,  los ricos y los grupos de  profesionales de renta alta) poseía el 60% de  la riqueza de aquel país.  La concentración de la riqueza, sin embargo,  es mucho más acentuada de  lo que la población asume: el 10% (ricos y  superricos) tiene más del  90% de la riqueza. Un tanto semejante ocurre  en España.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La justificación de las políticas públicas  neoliberales que  favorecen a los superricos y ricos es que ellos son los  que invierten y  crean riqueza y empleo. Ahora bien, como señala  acertadamente el  economista de la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang  en su libro 23  things they don’t tell you about capitalism, el nivel de  riqueza y  bienestar de un país no depende de la concentración de la  riqueza, sino  de cómo se utiliza esta. Cuando son los propios ricos y  superricos los  que deciden primordialmente cómo se utiliza la riqueza,  la sociedad  tiene problemas graves. El superrico y rico invierte, no  para crear  empleo, sino para conseguir más dinero. Y como puede sacar  más dinero  de las actividades especulativas (que no crean empleo) que de  las  inversiones productivas (la economía real que produce bienes y   servicios), resulta que se crea muy poco empleo. De ahí que Ha-Joon   Chang señale que quien debe guiar la utilización de tal riqueza,   evitando sus usos no sociales, es la ciudadanía a través del Estado. Y   la prueba de ello es evidente. Cuando el capital estuvo altamente   regulado (1945-1980) y las diferencias de renta y riqueza entre las   clases sociales eran mucho menores que ahora, resultado de políticas   redistributivas realizadas por los estados, la riqueza global y el   bienestar social crecieron mucho más rápidamente que durante el período   neoliberal (1980-2011) cuando el capital, y muy en especial el   financiero, pudo hacer lo que quiso. La Gran Recesión es resultado de   ello.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta concentración a favor de una minoría –los ricos y  superricos–  se hace a costa de la mayoría, tal como muestran los  siguientes hechos:  las rentas del capital han aumentado a costa de la  reducción de las  rentas del trabajo; los recortes de impuestos que han  beneficiado  primordialmente a los ricos y superricos han supuesto  reducciones muy  notables de los servicios públicos del Estado del  bienestar tales como  sanidad, educación y otros servicios utilizados por  las clases  populares; su enorme influencia sobre los estados y sobre  las  instituciones internacionales (como el FMI, el Banco Mundial, la   Comisión Europea, el BCE y la OCDE) explica también que se estén   imponiendo políticas que, favoreciendo sus intereses, están dañando   enormemente el bienestar de la población, reduciendo derechos sociales y   laborales; y su influencia sobre los estados explica también las   enormes ventajas fiscales y ayudas públicas que reciben de los estados   (como el rescate de los bancos realizado con dinero público), a la vez   que se oponen al aumento del gasto público, incluyendo el gasto público   social, que beneficia a las clases populares.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En otras palabras,  tales sectores  pudientes (que representan minorías muy reducidas de la  población)  viven mejor a costa de que otros, la mayoría, vivan peor.  Esta es la  definición de lo que se llama explotación. Así de claro.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5743141484144682439?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5743141484144682439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5743141484144682439' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5743141484144682439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5743141484144682439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/10/31-10-2011-desigualdades-y-explotacion.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-7928085277803187439</id><published>2011-10-31T06:00:00.000-07:00</published><updated>2011-10-31T06:00:00.751-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;31-10-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="noticia" id="CuerpoNoticia" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Marx vuelve&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Eduardo%20Sguiglia&amp;amp;inicio=0"&gt;Eduardo Sguiglia&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;Revista Debate&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="TextoNoticia" style="font-size: 13px; text-align: justify;"&gt;Las consecuencias de la  última  crisis económica mundial están a la vista. Estados Unidos y  Europa, en particular, presentan altos niveles de desempleo, millones de  nuevos pobres y un déficit fiscal excesivo, producto del salvataje que  realizaron a sus bancos durante los años 2008 y 2009. Los líderes de  estos países, debido a una mediocridad rampante o a barreras  ideológicas, no aciertan el rumbo para relanzar el crecimiento, y el  riesgo de que se prolonguen las penurias del presente se incrementa día  tras día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta situación ha provocado un creciente debate en  instituciones académicas, sociales y políticas. A modo de síntesis, es  posible afirmar que, por un lado, se alinean quienes plantean como  solución la continuidad de los mismos enfoques que provocaron la crisis  y, por el otro, forman fila aquéllos que sostienen la necesidad de  detener los planes de ajuste y austeridad, fomentando el gasto público y  privado. Pero, además, en estas polémicas, como un hecho curioso e  impensado en épocas recientes, se ha comenzado a reivindicar la figura  de Karl Marx. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, su cara ilustró las portadas de  varias publicaciones internacionales. Luego, sus textos más conocidos,  como El Capital, multiplicaron las ventas, incluso en versiones de  audio. En las últimas semanas, distintos ensayistas han mencionado su  nombre para fundamentar sus artículos y, como si todo esto fuera poco,  el sitio Bloomberg, orientado a los negocios financieros, acaba de  editar una breve biografía de Marx y Friedrich Engels. Sin embargo, la  mayoría de estas citas son apócrifas o no tienen una correspondencia  cabal con su obra. &lt;br /&gt;Karl Marx, como es sabido, desplegó sus análisis  de la sociedad capitalista apoyándose, de un modo crítico, en las  teorías de los pensadores de su tiempo, David Ricardo y, sobre todo,  Hegel. Su enorme talento, dotado de una pluma precisa y vibrante, le  permitió abordar un sinnúmero de problemas que hasta entonces  permanecían sin debatirse o sin explicación. Solo o con el auxilio de  Engels, elaboró una lectura de la historia, del Estado moderno y una  serie de conceptos que permitieron, entre otros aciertos, descifrar el  valor de las mercancías, el papel del trabajo en la creación de valor,  la reproducción del capital, la tendencia a la concentración y a la  centralización y, en otro plano, subrayar que la existencia condiciona,  mas no determina, la conciencia de los seres humanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo,  situó a los trabajadores como verdaderos artífices de la lucha  anticapitalista, alentando sus primeras organizaciones ciento cincuenta  años atrás, y llegó a trazar los lineamientos de una futura sociedad  igualitaria y sin clases sociales. Algunos aspectos de su legado teórico  fueron cuestionados por destacados intelectuales latinoamericanos, José  Aricó entre ellos, por las inconsistencias a la hora de caracterizar,  por ejemplo, las relaciones entre los imperios, las colonias y el  espíritu de las rebeliones independentistas del siglo XIX. &lt;br /&gt;En la  actualidad, Nouriel Roubini suele citar seguido a Marx. Este economista,  doctorado en Harvard, cobró fama mundial por haber pronosticado el  colapso de las hipotecas norteamericanas y la consiguiente implosión  ocurrida en 2008. En sus escritos posteriores ha señalado, con buen  criterio, las desmesuras del capital financiero y la imposibilidad de  resolver el descalabro actual respetando o aferrándose a sus intereses.  Pero sus frecuentes referencias a Marx son simplonas. Casi  incompresibles viniendo de un profesor. Roubini afirmó en estos días que  “el revolucionario alemán, si bien se equivocó al sobrevender el  socialismo, tenía razón en señalar que la globalización y el afán de  lucro de la burguesía autodestruirán al capitalismo”. Ubicar estas  líneas en la obra de Marx puede resultar un acertijo. Ergo, en estas  cuestiones, como en otras, conviene siempre leer a los clásicos o a los  autores originales. No vaya a ser cosa que en nuestro humilde terruño  algún compatriota, salvando las distancias, también nos quiera  sorprender diciendo que Sarmiento, José Ingenieros o el General Perón  estaban en lo cierto al afirmar que, en este mundo redondo, el que no se  escondió, se embromó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.revistadebate.com.ar//2011/10/28/4620.php" target="_blank"&gt;http://www.revistadebate.com.ar//2011/10/28/4620.php&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-7928085277803187439?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/7928085277803187439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=7928085277803187439' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/7928085277803187439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/7928085277803187439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/10/31-10-2011-marx-vuelve-eduardo-sguiglia.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-6372497446749120357</id><published>2011-10-26T16:26:00.001-07:00</published><updated>2011-10-26T16:26:54.704-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La Revolución de octubre y el programa bolchevique &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por: Ricardo Chirinos Bossio &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fecha de publicación: 26/10/11 &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;imprímelo &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;in Share &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Todo parte de la errónea concepción de querer construir el socialismo con elementos del capitalismo sin cambiarles realmente la significación. Así se llega a un sistema híbrido que arriba a un callejón sin salida o salida difícilmente perceptible que obliga a nuevas concesiones a las palancas económicas, es decir al retroceso”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ernesto “Ché” Guevara: “Apuntes críticos a la economía política”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“ La historia de todas las revoluciones ha probado que no era necesario tener previamente desarrolladas las fuerzas productivas en su plenitud para poder transformar las relaciones de producción envejecidas [...] Es necesario antes que nada demoler la antigua superestructura por la revolución para que las antiguas relaciones de producción puedan ser abolidas ”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mao Tse Tung: “Notas de lectura sobre el Manual de Economía Política de la Unión Soviética ”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si resumiéramos el programa socialista como la constitución del proletariado en clase dominante para abolir la propiedad privada de los medios de producción y, por ende, el trabajo asalariado y enajenado -tal como lo concebía Marx-; tendríamos que llegar a la conclusión de que el socialismo correctamente entendido continúa hoy en los libros. Si hiciéramos, por otro lado, un análisis verdaderamente crítico de lo ocurrido en Rusia a partir de 1917, se pondría en evidencia que el programa leninista inaugurado el 25 de octubre de ese año, nada tenía que ver con el socialismo de Marx. Se trataba realmente, cómo lo afirmaba el propio Lenin, de un “monopolio capitalista de Estado puesto al servicio del pueblo”, donde los trabajadores no tenían en sus manos el dominio y la dirección de la producción. Programa de acción, por cierto, sorprendentemente opuesto a la “asociación de productores libres e iguales” planteaba por Marx. Por lo tanto, afirmar que “el 25 de Octubre del año 1917 el socialismo dejó de estar en los libros y se convirtió en algo real”, sólo puede considerarse como una vulgar manera de escamotear el análisis crítico del régimen soviético, hasta el punto, de convertir las falsificaciones teóricas del programa bolchevique en el referente único de la transición universal al socialismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando se estudia la economía durante ese período, uno se pregunta como se podía llamar socialismo a un programa de acción en el que permanecían las categorías efectivas del capital (trabajo asalariado y enajenado, extracción plusvalía, ley del valor, etc). Marx había dejado perfectamente claro que no importa si el plusvalor va a parar a manos de los capitalistas privados o a manos del “Estado obrero” como propietarios de los medios de producción. Si no hay abolición del trabajo asalariado (enajenado), no se puede hablar de socialismo. Este desconocimiento por parte de los bolcheviques del proyecto social revolucionario (de destrucción del capital y del trabajo asalariado), junto a la idea de la necesidad de una dictadura revolucionaria, condujo al proletariado ruso a una situación enormemente trágica: imponerse como dirección de una sociedad sin ser capaz de dirigirla en concordancia con sus propios intereses. Es claro, que esto tuvo un peso contrarrevolucionario decisivo en la supresión de la autogestión obrera real en las fábricas de la mano de los administradores impuestos por Lenin (“especialistas” burgueses). De hecho, no fueron las masas trabajadoras sino los dirigentes del Partido quienes llevaron la fracasada producción capitalista en Rusia al glorioso “socialismo”, que en realidad no fue más que un vulgar capitalismo de Estado, según palabras del propio Lenin.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El papel de las masas se redujo simplemente a aceptar –solemnemente- lo que la sabiduría de los dirigentes del Partido decidía. Ellos eran quienes poseían el saber, por lo tanto, eran los que pensaban, organizaban, ordenaban y dirigían. Todo esto, a sabiendas que Marx sostenía la necesidad de la “asociación de productores libres e iguales”, pero ya sabemos, que esta posición teórica entra en contraposición con los ideales socialdemócratas, así como, con el programa bolchevique.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otro lado, los objetivos transitorios propuestos por el programa bolchevique “nacionalización”, “reforma agraria”, “comités de fábricas” (muy parecidos a los objetivos propuestos actualmente), son objetivos que perfectamente pueden realizarse -desde el punto de vista técnico- en el marco de la producción capitalista y, por consiguiente, no sirven para clarificar a las masas las medidas necesarias para establecer el socialismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿No ha demostrado la experiencia histórica, la nocividad de las reivindicaciones transitorias –tanto socialdemócratas, como bolcheviques- que pretenden hacerse pasar por realizaciones socialistas cuando en realidad son simples reformas capitalistas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ciertamente, los primeros años de la “revolución bolchevique” han sido mal estudiados por muchos camaradas. A tal punto, que el mítico “pasaje al socialismo” impulsado por el programa bolchevique, sigue siendo considerado por muchos, como la vía expedita a una transformación revolucionaría. Sin embargo, si analizamos críticamente este período encontraremos que lejos de impulsar un programa verdaderamente revolucionario, los bolcheviques sólo se limitaron a promover un conjunto de medidas democrático-burguesas (“la paz inmediata y democrática”, “la expropiación de tierras y su entrega a los comités de campesinos”, “los derechos de los soldados y la democratización del ejército”, “el control obrero de la producción”, “la convocación a una Asamblea Constituyente”) que nada tenían que ver con una transformación socialista inmediata.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Salta a la vista, que dicho programa, en el mejor de los casos, nunca puso en cuestión el carácter capitalista de la sociedad rusa. Esto se debía a que Lenin pensaba que la burguesía rusa era incapaz de realizar su propia revolución democrático-burguesa, como la burguesía de Europa occidental, por lo que le correspondía a la clase trabajadora rusa realizar tanto la revolución “burguesa” como la “proletaria”, en una serie de cambios sociales que constituirían una “revolución permanente”. No obstante, los aspectos burgueses de la revolución rusa no tardaron en descubrirse en el seno mismo del partido bolchevique: el programa leninista era parte integrante de la socialdemocracia-reformista internacional, diferenciándose de esta última sólo en sus aspectos tácticos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿En qué coinciden ambos programas?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;1) En que entre capitalismo y socialismo no hay destrucción revolucionaria del Estado burgués y sus instituciones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;2) No hay liquidación inmediata del trabajo asalariado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;3) Prevalece el valor de cambio hasta su conversión en capital.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;4) Ambos piensan que el desarrollo del capitalismo conducirá a alguna forma de capitalismo de Estado, que podría entonces ser transformado en socialismo mediante las instituciones democráticas existentes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Contrario, a lo planteado por Marx, el programa bolchevique olvida que toda sociedad donde predomine el valor de cambio será siempre una sociedad capitalista. Por tanto, allí donde prevalezca el valor de cambio habrá siempre trabajo asalariado, es decir, explotación del hombre por el hombre. Es por ello que, para Marx: “aunque alguna forma de trabajo asalariado pueda eliminar los inconvenientes de otra, ninguna puede eliminar los inconvenientes del trabajo asalariado mismo” (“Elementos fundamentales para la crítica de la economía política”). Es claro, pues, que la “ortodoxia marxista” del programa bolchevique sólo existía en forma ideológica, como falsa conciencia de una práctica no-socialista.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De hecho, muchos teóricos ven el estalinismo hoy, no como una especie de “contrarrevolución” que privó a la revolución de octubre de sus frutos; sino como el fruto mismo de esta revolución que abrió la puerta para el capitalismo en Rusia. Lenin y Stalin estaban convencidos de que lo que estaban construyendo en Rusia era, si no el socialismo, por lo menos lo segundo mejor que el socialismo, pues estaban completando el proceso que en las naciones occidentales todavía era sólo la tendencia principal del desarrollo. Habían abolido la economía de mercado y habían expropiado a la burguesía; también habían adquirido el control completo sobre el gobierno. Para los obreros rusos, sin embargo, nada había cambiado. Simplemente se encontraban frente a otro grupo de jefes, políticos y adoctrinadores (Mattick). En este sentido, su posición no se diferenciaba a la de los obreros de todos los países capitalistas en tiempos de guerra. El ideal marxista de “transformar los medios de producción, la tierra y el capital, que hoy son medios de esclavización de explotación del trabajo, en simples instrumentos de trabajo libre y asociado”, donde “el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos” terminó degenerando en un Estado basado en el trabajo forzado (alienado) como no se había conocido hasta entonces.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algunos, alegarán: “¿Pero, acaso no hubo un gigantesco desarrollo industrial durante este período?” Ciertamente, lo hubo, ¿pero, a costa de qué se produjo ese gigantesco avance? A costa de una administración centralizada cuya preocupación fundamental era la expansión de la producción y, por lo tanto, de la formación de capital. La destrucción de las relaciones de mercado en la antigua URSS trajo como consecuencia que tanto la producción como el consumo fueran determinados por decisiones gubernamentales, la mayoría de las veces, sin el consentimiento de los productores. Los recursos eran distribuidos por decreto y ejecutados dictatorialmente. El trabajo asalariado se convirtió en trabajo forzado y, para bien o para mal de los trabajadores, las condiciones de producción y distribución eran determinadas mediante deliberaciones de los individuos que ocupaban posiciones de poder social (“especialistas” burgueses). De esta manera, “la asociación de los productores libres e iguales” anunciada por Marx se transformó, para desdicha de los trabajadores, en un Estado basado en trabajo forzado (enajenado) como nunca se había visto. Así, lo planteaba el propio Trotsky, cuando afirmaba: “puede que no tengamos ningún camino hacia el socialismo excepto el de la regulación autoritaria de las fuerzas y recursos económicos del país, y el de la distribución de la fuerza de trabajo en armonía con el plan general del Estado. El Estado Obrero se considera autorizado para enviar a cada trabajador al lugar donde su trabajo es necesario. Y ningún socialista serio empezará a negar al Estado Obrero el derecho de castigar al trabajador que se niegue a ejecutar su tarea” (“Dictadura versus Democracia”). Igualmente, ilustrativas y “muy brillantes” resultan las siguientes palabras de Lenin: “La fundación del socialismo exige una absoluta y estricta unidad de designio, que dirija el trabajo conjunto de cientos, miles y decenas de millares de personas. La necesidad técnica económica e histórica de esto es obvia, y todos aquellos que han pensado en el socialismo lo han considerado una de sus condiciones. ¿Pero cómo puede asegurarse la estricta unidad de designio? Subordinando la voluntad de miles a la voluntad de uno” (“Cuestiones sobre la organización socialista de la economía”). De esto, se deduce que, “toda interferencia de los sindicatos en la administración de las fábricas debe ser considerada positivamente perjudicial e imposible”. (Lenin).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Puede un marxista considerar esto socialismo?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si, como bien se afirma, en la revolución rusa “eran los de abajo, los que en ese momento estaban arriba”, ¿cómo una “revolución proletaria” pudo degenerar en esto? Si eran los obreros rusos los que estaban al frente de la dirección de la sociedad, la gestión de la producción, la regulación de la economía, la orientación de la política (eso, si sería socialismo), ¿cómo surgió tal degeneración? La experiencia soviética parece demostrar que los obreros no son siempre los que escriben la historia, sino los otros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lenin y los bolcheviques, al suprimir las tentativas de autogestión y perpetuar el trabajo asalariado en las empresas nacionalizadas estaban, de hecho, implantando un régimen de capitalismo de Estado, solamente diferenciado de sus formas occidentales por el grado extremo y totalitario al que llevaron la propiedad, el control y la planificación estatales, que alcanzaron su máximo apogeo con Stalin (Ferreiro). Por tanto, ¿cómo puede afirmarse que hubo una transformación revolucionaria socialista en Rusia?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si los bolcheviques creían que no había otra forma más eficaz de desarrollar la producción sino mediante la implementación de mecanismos de producción capitalistas, era porque estaban convencidos de que el capitalismo era el único sistema de producción racional y eficaz. Querían suprimir la propiedad privada de los medios de producción, la anarquía del mercado, pero no la organización de la producción llevada a cabo por el capitalismo. En otras palabras, querían modificar la economía, pero no las relaciones de trabajo, ni el trabajo mismo: “así quedó constituido el gran caballo de Troya del socialismo: el interés material directo como palanca económica” (Ché Guevara).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya Marx había explicado claramente, que el punto de partida y el punto de llegada de todo mecanismo de explotación es la gestión o dirección del trabajo de los otros. El programa leninista, entendió desde el primer momento la “necesidad” de imponer una categoría social específica que dirigiera el trabajo de los otros en la producción, la actividad de los otros en la política y en la sociedad, y que dirigiera la dirección separada de la empresa, es decir, un Partido que dominará y controlará todo. El estalinismo no será más que la consecuencia inmediata de la extensión perversa de ésta lógica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para 1919, la Oposición obrera de Kollontai, por ejemplo, mostraba que una amplia fracción de la base obrera del partido bolchevique tenía conciencia del proceso de burocratización que se había puesto en marcha, y que se alzaba contra el propio partido. Los militantes de la Oposición Obrera ponían en cuestionamiento el bajo papel que se le había reservado a los obreros en la gestión de la industria, de donde resultaba según ellos una perdida de contacto entre las masas obreras y los burócratas del partido. El nombramiento de “especialistas burgueses” –muchos de ellos antiguos empresarios-, en puestos responsables o de dirección al frente de las empresas, se convirtió en el caballo de batalla de este movimiento. Al punto, que para 1920, las reivindicaciones del movimiento se volvieron más radicales. Lutoninov, por ejemplo, le declara la guerra a la “peste burocrática”, exigiendo la recuperación en el menor lapso de tiempo posible de los derechos plenos y enteros de la democracia obrera. ¿Cuál fue la reacción de Lenin, al respecto? En el X Congreso del PCR de 1921 declara que “la desviación sindicalista debe ser corregida y lo será puesto que se aparta manifiestamente del partido y del comunismo”. La respuesta de Chliapnikov, no se hizo esperar y no agrado mucho al Comité Central: “…en Rusia los comunistas son una cosa, las masas otra diferente”. Antes que terminara el Congreso se aprueban dos resoluciones. La primera sobre “La desviación sindicalista y anarquista” que iba dirigida de hecho a la Oposición Obrera. Y la segunda sobre “La unidad del partido”, destinada a prevenir cualquier tentativa de oposición. El proyecto de la primera resolución, aprobado después, le permitió luego a Lenin desarrollar sus tesis en ¿Qué hacer? sobre la cuestión sindical: “El marxismo enseña que sólo el partido político de la clase obrera, es decir, el partido comunista, está capacitado para agrupar, educar y organizar la vanguardia del proletariado y de todas las masas laboriosas; dicha vanguardia es la única con capacidad para resistir las inevitables colaciones pequeño-burguesas de estas masas y sus prejuicios corporativistas”. Es decir, todo lo contrario a lo expuesto por Marx, cuando afirmaba: “Desde la creación de la internacional, hemos formulado nuestra divisa de combate: la emancipación de la clase obrera será obra de la propia clase obrera. En consecuencia, no podemos hacer causa común con quienes declaran abiertamente que los obreros son demasiados incultos para liberarse a sí mismos, y que deben ser liberados desde arriba, es decir, por grandes y pequeños burgueses filántropos” (Circular dirigida por Marx y Engels a los jefes de la Social Democracia alemana el 17 de septiembre de 1879).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es claro, que lo que preocupaba al partido bolchevique no era cómo pasar la gestión de la producción a los obreros, sino cómo formar lo más rápido posible una capa de directores y administradores de la industria y la economía. Si se hace una revisión exhaustiva de los textos oficiales de la época, se podrá constatar que desde el principio los dirigentes bolcheviques dirigieron su programa de acción a la conformación de una capa de directores que se encargarían de dirigir la producción (y que gozarían de importantes privilegios). Un programa de acción que los dirigentes bolcheviques consideraban una “política socialista”, dado que, esta capa de directores y administradores de la producción (burócratas) estaría bajo el control de la clase obrera, claro está, personificada por el partido comunista.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En este sentido, ¿No es claro que ya estaba presente en el programa leninista la conformación de una élite (burocracia)?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es decir, si se tiene por un lado, el poder de los directores en las fábricas, bajo el “control” único del partido. Y, por el otro, el poder indiscutido del partido sobre la sociedad, sin control alguno.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Cómo evitar la fusión de ambos poderes?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El momento en que se planteó por primera vez una oposición a esta amenaza (orientación inherente al programa bolchevique) fue la discusión sobre la “Cuestión Sindical” (1920-1921) que precedió al décimo Congreso del partido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, ¿No reafirmó la dirección del partido con Lenin a la cabeza su postura de que la gestión de la producción debía confiarse a los administradores individuales (“especialistas” burgueses)?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta fue la estrategia que impulsó el partido bolchevique desde 1917 hasta 1953. Es claro, que no hubo ninguna diferencia fundamental con la época estalinista. Los bolcheviques, antes y después de Lenin, tenían como objetivo primordial el desarrollo del capitalismo de Estado en Rusia: “Cuando la clase obrera haya aprendido a defender el orden del Estado contra el espíritu anárquico de la pequeña propiedad, cuando haya aprendido a organizar la gran producción a la escala del Estado sobre la base del capitalismo de Estado, ella habrá entonces (…) concentrado todos los requisitos en sus manos y la consolidación del socialismo será asegurada” (Lenin).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otro lado, el alto grado de desarrollo que alcanzaron las fuerzas productivas, gracias a los “planes quinquenales” y el capitalismo de Estado instaurado por los bolcheviques, no permitieron por ello el tránsito de la URSS a una sociedad socialista, sino todo lo contrario (en este sentido, cualquier parecido con la realidad China hoy, es mera coincidencia). De hecho, esta forma de “economicismo”, en el que se presenta al desarrollo de las fuerzas productivas como el verdadero motor de la historia y no la lucha de clases; será uno de los aspectos centrales del llamado “revisionismo estalinista”. Se identifica al socialismo con la supresión de la propiedad privada de los medios de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas y no con la abolición del trabajo asalariado y la libre asociación de los trabajadores. Por lo tanto, “terror de Estado”, “culto a la personalidad”, “policía todopoderosa”, “dogmatismo ideológico”, etc; son fenómenos que no se pueden considerar como parte del universo interno socialista. Por el contrario, deben ser entendidos como el resultado de un conjunto de relaciones sociales y de relaciones de producción que se originan como consecuencia de:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;a) Una ausencia de autogestión de los trabajadores: “toda interferencia de los sindicatos en la administración de las fábricas debe ser considerada positivamente perjudicial e imposible” (Lenin).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;b) Ausencia de autoadministración de los ciudadanos y de control de éstos sobre la administración política y económica: “la fundación del socialismo exige una absoluta y estricta unidad de designio, que dirija el trabajo conjunto de cientos, miles y decenas de miles de personas. La necesidad técnica económica e histórica de esto es obvia, y todos aquellos que han pensado en el socialismo lo han considerado una de sus condiciones. ¿Pero cómo puede asegurarse la estricta unidad de designio? Subordinando la voluntad de miles a la voluntad de uno” (Lenin).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;c) Planificación centralizada burocráticamente: “puede que no tengamos ningún camino hacia el socialismo excepto el de la regulación autoritaria de las fuerzas y recursos económicos del país, y el de la distribución centralizada de la fuerza de trabajo en armonía con el plan general del Estado” (Trotsky).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;d) Apropiación y distribución del sobreproducto social por el Estado, al margen de todo control de los productores: “es necesario formular las cosas de manera absolutamente clara y categórica a los efectos de que los trabajadores de cada empresa no tengan la impresión de que la empresa les pertenece” (Lozovski).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;e) Régimen del director único y todopoderoso en el seno de la empresa: “el partido proletario debería designarlos para dirigir el proceso del trabajo y la organización de la producción, pues no existe otra gente que tenga experiencia práctica en esta materia, los obreros (…) marchan hacia el socialismo precisamente a través de la dirección capitalista de los trusts, a través de la gran producción maquinizada, a través de empresas de varios millones de rublos de circulación por año, sólo a través de tal sistema de producción y de tales empresas” (Lenin).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;e) Mantenimiento en ésta de la estructura jerárquica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;f) Sistema de remuneración que proporciona grandes privilegios a los altos funcionarios y que somete a buena parte del proletariado a la angustia del trabajo a destajo: “Bajo el régimen capitalista, el trabajo a destajo y por unidades, la puesta en vigor del sistema Taylor, etc., tenían por finalidad amentar la explotación de los obreros, y arrebatarles la plusvalía. Después de la socialización de los medios de producción, el trabajo a destajo, por unidades, etc., tiene como finalidad el incremento de la producción socialista y por consiguiente el aumento del bienestar común. Los trabajadores que aportan más que los otros al bienestar común adquieren derecho a recibir una parte del producto social superior a la de los haraganes, los indolentes y los desorganizadores”, etc.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por cierto, quien plantea esto, no es Stalin en 1939, sino Trotsky en 1919.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Partiendo de este único punto de vista, es decir, el desarrollo de las fuerzas productivas: ¿No debió la extinta URSS haber pasado a una sociedad socialista? La propia experiencia soviética pareciera demostrar que para pasar al socialismo no es suficiente reconvertir ciertos aspectos del Estado burgués, sino que es necesario destruirlo revolucionariamente. El propio Lenin parecía preverlo, cuando afirmaba, por ejemplo: “Pues bien, ha pasado un año, el Estado se encuentra en nuestras manos, pero ¿ha actuado en la nueva política económica a nuestra voluntad? NO Y NO LO QUEREMOS RECONOCER ASÍ. ¿Y cómo ha actuado? Se escapa el automóvil de entre las manos, al parecer hay sentada en él una persona que lo guía, pero el automóvil no marcha hacia donde lo guían, sino donde lo conduce alguien, algo clandestino o algo que está fuera de la ley, o que dios sabe dónde habrá salido, o tal vez unos especuladores, tal vez unos capitalistas privados o tal vez unos y otros, pero el automóvil no marcha como se lo imaginaba el que va sentado en el volante, y muy a menudo marcha de manera completamente distinta”. (Informe político del Comité Central al IX Congreso del PC (B) en Rusia, Marzo de 1921).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Un claro presagio de lo que sería la época de Stalin!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Rijchiro7@yahoo.com&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-6372497446749120357?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/6372497446749120357/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=6372497446749120357' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/6372497446749120357'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/6372497446749120357'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/10/la-revolucion-de-octubre-y-el-programa.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-3744295644827458238</id><published>2011-10-12T14:19:00.001-07:00</published><updated>2011-10-12T14:19:55.390-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;12-10-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="pretitulo" style="text-align: justify;"&gt;Un Marx desconocido&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;La Deutsche Ideologie (II)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Nicol%C3%A1s%20Gonz%C3%A1lez%20Varela&amp;amp;inicio=0"&gt;Nicolás González Varela&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; &lt;img align="left" border="0" height="513" hspace="11" src="http://www.rebelion.org/imagenes/137353_1.jpg" vspace="11" width="315" /&gt;“El Comunismo es… &lt;/i&gt;&lt;i&gt; el Sistema de la Comunidad (Gemeinschaftssystem)” &lt;/i&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; (Engels, 1845) &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; “El Comunismo no es un &lt;u&gt;estado&lt;/u&gt; que debe implantarse, &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; un &lt;u&gt;ideal &lt;/u&gt;al que haya que sujetarse la realidad. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; Nosotros llamamos Comunismo &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; al Movimiento &lt;u&gt;real&lt;/u&gt; (wirkliche Bewegung) &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; que anula y supera el estado de cosas actual” &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; (Engels&amp;amp;Marx, &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;, 1845-1846) &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; “Comunistas alemanes se reúnen cada domingo ante la Barriere du Trône, en la sala de un tabernero… &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; normalmente 30, muchas veces 100 0 200. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; Tienen alquilada la sala. Allí pronuncian discursos &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; en los cuales se predica abiertamente la muerte del rey, &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;  la abolición de todos los bienes, la eliminación de los ricos, etc. En  resumen: la más horrenda e inaudita locura. Le escribo a toda prisa, con  el fin de que esos Karl Marx, Moritz Hess… no continúen arrojando a la  gente &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt; joven a la desgracia” &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; (Informe de la Policía Secreta prusiana en Bruselas, febrero de 1845) &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt; R &lt;/b&gt;  ecordaba el viejo Engels en 1885 que “cuando en la primavera de 1845 de  nuevo volvimos a encontrarnos, esta vez en Bruselas, Marx había  avanzado ya hacía los principales aspectos de su teoría materialista de  la Historia (materialistische Geschichtstheorie). Nos propusimos  entonces la tarea de elaborar la teoría recién lograda en las más  variadas direcciones… Ahora, el Comunismo ya no consistía en exprimir de  la fantasía un ideal de la sociedad lo más perfecto posible, sino en  comprender el carácter, las condiciones y, como consecuencia de ello,  los objetivos generales de la lucha librada por el Proletariado… Nuestra  intención no era, ni mucho menos, comunicar exclusivamente al mundo  ‘erudito’, en gordos volúmenes, los resultados científicos descubiertos  por nosotros. Nada de eso. Los dos estábamos ya metidos de lleno en el  movimiento político, teníamos algunos partidarios entre el mundo culto,  sobre todo en el occidente de Alemania, y grandes contactos con el  proletariado organizado. Estábamos obligados a razonar científicamente  nuestros puntos de vista, pero considerábamos igualmente importante para  nosotros el ganar al proletariado europeo, empezando por el alemán,  para nuestra doctrina.”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn1" name="_ftnref1"&gt; [1] &lt;/a&gt; ¿Cuál fue el producto de este trabajo de urbanización que debía expandirse, como afirma Engels, en múltiples &lt;i&gt;Richtungen&lt;/i&gt;, en variadas direcciones? Un enorme manuscrito inédito titulado &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;,  obra que Marx y Engels comienzan a escribir casi inmediatamente a su  desembarco forzado en Bruselas, abril de 1845, y es la  evolución-superación lógica tanto de los famosos &lt;i&gt;Manuscritos económicos-filosóficos&lt;/i&gt; de 1844 como de &lt;i&gt;La Sagrada Familia&lt;/i&gt;,  escrita por ambos entre 1844-1845. La obra se transformó no solo en un  ajuste de cuentas con varias tendencias filosóficas y políticas de la  Alemania de la época, sino en el acta de nacimiento del propio Marxismo  ya consolidado a través de un trabajo de zapa negativo, de oposición  (Marx le llama &lt;i&gt;den Gegensatz unserer Ansicht gegen die ideologische der deutschen Philosophie gemeinschaftlich auszuarbeiten&lt;/i&gt;)  y lucha política-ideológica. Si consideramos la obra en cuanto al  número de folios, se trata de una larga crítica al anarquismo  individualista de Max Stirner (&lt;i&gt;dit&lt;/i&gt; Johann Caspar Schmidt )&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn2" name="_ftnref2"&gt; [2] &lt;/a&gt; y a los escritos del filósofo&lt;i&gt; Junghegelianer&lt;/i&gt; Bruno Bauer de 1844-1845 (antiguo padrino académico y maestro de Marx en su etapa liberal).&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn3" name="_ftnref3"&gt; [3] &lt;/a&gt;  Es también un momento decisivo en una escalada en la lucha ideológica  tanto contra el radicalismo liberal, el republicanismo burgués y la  izquierda hegeliana. La dura polémica había sido iniciada por Bruno  Bauer atacando al Comunismo y al filósofo Ludwig Feuerbach en dos  artículos furibundos a lo largo de 1844: “Was ist jetzt Gegenstand der  Kritik?”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn4" name="_ftnref4"&gt; [4] &lt;/a&gt;, “Die Gattung und die Masse” &lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn5" name="_ftnref5"&gt; [5] &lt;/a&gt; y en un libro publicado en 1843: &lt;i&gt;Die Judenfrage&lt;/i&gt;.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn6" name="_ftnref6"&gt; [6] &lt;/a&gt; Engels y Marx le replicaron, todavía como comunistas-feuerbachianos, en &lt;i&gt;Die heilige Familie&lt;/i&gt; y en artículos publicados en el &lt;i&gt;Deutsch-Französische Jahrbücher&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn7" name="_ftnref7"&gt; &lt;b&gt; [7] &lt;/b&gt; &lt;/a&gt;&lt;/i&gt;  ; Bauer contrarreplicó, atacando ahora tanto al particularismo egoísta  de Stirner como a Feuerbach (y por elevación al Comunismo) en el  artículo “Charakteristik Ludwig Feuerbachs”,&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn8" name="_ftnref8"&gt; [8] &lt;/a&gt;  que a su vez fue acompañado por el ataque en forma de libro de Stirner,  ya no sólo contra Feuerbach y el Comunismo, sino implícitamente con la  posición filosófico-política de Engels y Marx reflejada en &lt;i&gt;Die heilige Familie&lt;/i&gt;;  finalmente como punto final a este rizo de lucha ideológica, Engels y  Marx componen su crítica amplia y definitiva precisamente en &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;.  ¿Por qué en especial Bruno Bauer y Max Stirner? El propio Engels,  escribiendo con pseudónimo y en tercera persona, señalaba en un artículo  de 1845 que “se ha declarado la guerra a los filósofos alemanes que se  niegan a sacar consecuencias prácticas de sus teorías puras y afirman  que el Hombre no tiene otra cosa que hacer que cavilar acerca de  problemas metafísicos. Los señores Marx y Engels han publicado una  detallada refutación de los principios sostenidos por B. Bauer y los  señores Hess y Bürgers se disponen a refutar la teoría de M. Stirner.  Bauer y Stirner son los representantes de las últimas consecuencias a  que lleva la filosofía alemana &lt;i&gt;abstracta &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;abstrakten&lt;/i&gt;) y,  por tanto, los únicos adversarios filosóficos importantes del  Socialismo, o, por mejor decir, del Comunismo, ya que aquí la palabra  Socialismo engloba las distintas ideas confusas, vagas e indefinibles de  quienes comprenden que hay que hacer algo, pero sin decidirse a abrazar  sin reservas el Sistema de la Comunidad (Gemeinschaftssystem).”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn9" name="_ftnref9"&gt; [9] &lt;/a&gt; El &lt;i&gt;Kommunismus&lt;/i&gt; es aquí definido, de manera notable, como un sistema social basado en la idea de comunidad humana. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt; El Socialismo Verdadero: &lt;/b&gt; El esfuerzo de Engels y Marx por combatir a través de la &lt;i&gt;Kritik &lt;/i&gt;esta  tendencia no parece ni exagerado, ni barroco, como sostienen muchos  marxólogos. El pronóstico filosófico-político engelsiano era certero: la  tendencia híbrida del socialismo verdadero, del &lt;i&gt;wahre Sozialismus&lt;/i&gt;,  tuvo una inesperada popularidad entre la clase media y la aristocracia  obrera de diferentes regiones de Alemania, expandiéndose y formando  varios grupos activos (los más numerosos en Westfalia, Sajonia y  Berlín). Engels decidió examinar críticamente a los diferentes  socialismos regionales basados en las confusas teorías de los jóvenes  hegelianos y en el anarquismo de Stirner en una fecha tan tardía como  1847, escribiendo un manuscrito titulado “Die wahren Sozialisten” (“Los  socialistas verdaderos”)&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn10" name="_ftnref10"&gt; [10] &lt;/a&gt;, posiblemente un capítulo para completar la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt; en una segunda parte, que quedó inconclusa. La importancia que le otorgaban era de tal magnitud que, como sabemos, en el mismo &lt;i&gt;Manifiesto Comunista,&lt;/i&gt;  publicado en 1848, todavía le dedican un amplio espacio al combate  contra esta corriente teórico-práctica, dentro del capítulo III,  apartado de los “Socialismos Reaccionarios”, tendencia que es definida  así: “Los literatos alemanes procedieron con la literatura francesa  profana de un modo inverso. Lo que hicieron fue empalmar sus absurdos  filosóficos a los originales franceses. Y así, donde el original  desarrollaba la crítica del Dinero, ellos pusieron: “expropiación del  Ser Humano”; donde se criticaba el Estado burgués: “abolición del  Imperio de lo general abstracto”, y así por el estilo. Esta  interpelación de locuciones y galimatías filosóficos en las doctrinas  francesas, fue bautizada con los nombres de “filosofía del hecho”,  “verdadero Socialismo”, “ciencia alemana del socialismo”,  “fundamentación filosófica del Socialismo”, y otros semejantes.”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn11" name="_ftnref11"&gt; [11] &lt;/a&gt;  ¿Qué representaba y qué era exactamente el Socialismo verdadero en  1840’s? El Engels tardío lo definía en 1885 con precisión: “el  ‘verdadero Socialismo’ difundido por algunos literatos, (es la)  traducción de la fraseología socialista francesa al mal alemán de Hegel y  al amor dulzarrón…” Es muy útil analizar estos combates perdidos de  Engels y Marx pues, como tendencia ideológica básica, han demostrado ser  más permanentes que su política coyuntural, y hoy podemos considerar la  lógica general de su argumento con relativa independencia de la  situación histórica particular que la ha nutrido. Sobre las  repercusiones histórico-políticas de una ideología basada en  “traducción-de-fraseología” y separación entre retórica y práctica  reaccionaria, que simplemente transfiere esquemas y visiones del mundo  parciales, basta recordar aquí que el sino del Marx español. El Marxismo  en España se desarrolló, desde 1879, precisamente bajo la nefasta  influencia y deformación de un Marx descafeinado, en su peor versión  francesa (bajo la forma literaria vulgar de Jules Guesde, Gabriel  Deville, Paul Lafargue, mezcla híbrida de Malthus, Ricardo y Lassalle),  ya que hasta la IIº República el conocimiento adecuado y de primera mano  de la obra Engels y Marx será escolar, deficiente o inexistente.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn12" name="_ftnref12"&gt; [12] &lt;/a&gt;  La difusión de la obra de Marx y Engels en España, en una escala y  calidad importante, se da al finalizar la dictadura de Primo de Rivera.  Antes de los años 1930’s hay que hablar de una muy escasa penetración.  Recién partir de una fecha tan tardía para un país europeo como 1931 es  cuando puede verse la difusión de un Marx verdadero, y cuando las  traducciones y ediciones experimentan “un salto espectacular”, un  paréntesis muy corto interrumpido por el estallido de la Guerra Civil y  la instauración de la dictadura de Franco en 1939.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn13" name="_ftnref13"&gt; [13] &lt;/a&gt; La primera edición parcial al español de &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt; fue impresa en México, es de 1938 y lleva el título de &lt;i&gt;Ideología Alemana&lt;/i&gt;.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn14" name="_ftnref14"&gt; [14] &lt;/a&gt;  En su prólogo el traductor, que usa el pseudónimo “Argos”, luego de  señalar que es una traducción directa “larga y fatigosa” del alemán,  diferenciándose precisamente del mutilado Marx en sus versiones  francesas que inundaban mecánicamente al Socialismo hispano, afirma que:  “’Feuerbach’ constituye el primer fragmento de la &lt;i&gt;Ideología Alemana&lt;/i&gt;,  obra de polémica y exposición doctrinaria, escrita conjuntamente por  Marx y Engels, en Bruselas, de 1845 a 1846. Esta obra no llega a  publicarse en vida de sus autores. Aparece por primera vez en 1932, en  la edición de sus obras completas, publicada bajo los auspicios del  Instituto Marx-Engels-Lenin, de Moscú. Forma el tomo V de dicha  edición.” Es sintomático que el anónimo (y esforzado) traductor  subrayara una y otra vez que su Marx estaba directamente volcado del  alemán… lo que evitaba la contaminación ideológica del &lt;i&gt;transfert&lt;/i&gt; francés. La lucha contra las formas diversas históricamente del &lt;i&gt;wahre Sozialism&lt;/i&gt;  no es simplemente un dato arqueológico ni de corrección filológica,  sino una tarea pendiente y actual, y es en este contexto que toma  importancia para nuestra posteridad una obra como &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;  (DI). El desacuerdo básico en 1845 era contra una tendencia política  que sostenía una estrategia ultrarrevolucionaria, aplicando a la  coyuntura una táctica sectaria y reaccionaria, o sea: una teoría  abstracta intransigente, deducida de trasplantar mecánicamente textos  importados y generados en otra coyuntura social, pero que se traducía en  una praxis reaccionaria. El resultado no podía ser más nefasto: unas  precarias ideas teóricas ya desfasadas de su fase histórica material  concreta, que generaban desviaciones prácticas como resultado lógico. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  Si existía una sensible carencia en el desarrollo intelectual de Marx  ésta era la ausencia de un editor confiable en casi todas las etapas de  su vida. Las tratativas editoriales sobre la publicación de &lt;i&gt;DI&lt;/i&gt;  las llevaba el camarada Joseph Weydemeyer, ya que las editoriales de la  izquierda hegeliana se negaban a publicar una crítica tan radical a tres  grandes luminarias de los &lt;i&gt;Junghegelianer&lt;/i&gt;, como Bruno Bauer,  Ludwig Feuerbach y Max Stirner. Había convencido en Westfalia a dos  simpatizantes comunistas ricos, Julius Meyer y un tal Rempel, dispuestos  a adelantar el dinero necesario para una casa editorial. Tenían el plan  de invertir el capital en la infraestructura mínima y la edición  inmediata de tres obras: la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;, la biblioteca  de autores socialistas pensada por Engels y Marx y una revista  político-filosófica trimestral bajo la dirección de Engels, Hess y Marx.  Al llegar la hora de desembolsar, los dos capitalistas se retiraron,  surgiendo dificultades económicas y financieras que, en irónicas  palabras de Mehring, “vinieron a paralizar en el instante preciso su  espíritu de sacrificio comunista.”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn15" name="_ftnref15"&gt; [15] &lt;/a&gt; Weydemeyer siguió ofreciendo la &lt;i&gt;DI&lt;/i&gt;  a diferentes editores en toda Alemania, que la fueron rechazando. Solo  quedaba para el manuscrito la voracidad de los ratones y el injusto  olvido. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; El primer borrador de la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;DI&lt;/i&gt;)  fue escrito de puño y letra por Engels, y luego revisado y modificado  tanto por Marx como por Engels, por lo que la pertenencia a un autor  determinado es ya complicada. El folio en formato alemán (Bogen) fue  dividido en dos columnas, texto básico en la izquierda y  correccionas&amp;amp;adiciones en la derecha, con la famosa e ilegible letra  manuscrita de Marx bien visible. Según algunos biógrafos de Engels,  “mucho más de la mitad del manuscrito que ha llegado hasta nosotros, una  parte como borrador y otra puesta a limpio, aparece escrita de puño y  letra de Engels, con correcciones e intercalaciones de Marx… Sin  embargo, los manuscritos por sí solos, la mano que los escribió, no  ayudan, en este caso, a identificar la paternidad de las distintas  partes de la obra. Como la letra de Marx era verdaderamente ilegible y  la de Engels, en cambio, muy clara, muchas veces éste no se limitaba a  sacar en limpio las partes ya redactadas, sino que tomaba también la  pluma para registrar sobre el papel, en una primera versión, las ideas  previamente discutidas. Y no cabe duda de que, siendo él el más suelto y  expeditivo de los dos, se encargaría de redactar por sí y ante sí, para  ganar tiempo, tal o cual capítulo de la obra.”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn16" name="_ftnref16"&gt; [16] &lt;/a&gt; Mehring, el biógrafo de Marx conocido como el “Lenin alemán”, señalaba en 1918 que la&lt;i&gt; DI &lt;/i&gt;merecía el olvido ya que “si ya su polémica de fondo, ya un acaso demasiado a fondo, con los hermanos Bauer (&lt;i&gt;La Sagrada Familia&lt;/i&gt;  de 1844), era difícilmente digerible para el lector, estos dos nutridos  volúmenes, de unos cincuenta pliegos en total, se les habrían hecho  todavía de más difícil inteligencia. Años más tarde Engels había de  decir, cogiéndose a la memoria, que solamente la crítica dedicada a  Stirner abarcaba, por lo menos, tanto espacio como el libro del propio  autor criticado, y los fragmentos que luego se publicaron prueban que la  memoria no lo engañaba. Trátase… de una prolija superpolémica, y aunque  no falte algún que otro oasis en el desierto, el follaje no abunda.  Allí donde aparece la agudeza dialéctica de los autores, es para  degenerar en seguida en minucias y alardes pedantescos, a veces  bastantes mezquinos.” Ya podemos ver, en la misma hagiografía del  movimiento, la tendencia a construir un Marx irreal, la tendencia  instintiva de erigir un Marxismo unitario, cerrado y canónico, cuyos  textos serán desmembrados y adaptados a las exigencias del momento, ya  sea a la razón de partido o arcano de estado. El caso se agravaba porque  este &lt;i&gt;common sense &lt;/i&gt;venía en apariencia legitimado por el  veredicto de autoridad del propio Engels. La autoridad razonada del  “Socialismo Científico” era invocada para fortalecer las demandas  espontáneas de justicia social de los trabajadores de Alemania y Europa.  Lo menos importante era conocer y entender a Marx. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt; La &lt;i&gt;vulgata &lt;/i&gt;marxista ¿problemas editoriales-políticos o políticos editoriales?: &lt;/b&gt; la &lt;i&gt;DI&lt;/i&gt;  tuvo un azaroso derrotero editorial, tortuoso camino en su difusión y  recepción, como premonitoriamente había anticipado el filósofo Antonio  Labriola a fines del siglo XIX: “muchos de los fogosos renovadores del  Mundo… se proclamaron seguidores de las teorías marxistas, tomando por  bueno el Marxismo más o menos inventado por los adversarios.” La obra de  Marx, incompleta y aún por conocer, sufrió, a partir precisamente de la  muerte de Marx (1883), un violento proceso de falsa sistematización y  vulgarización. Un &lt;i&gt;fórceps&lt;/i&gt; teórico-ideológico por las crecientes  urgencias del crecimiento de un movimiento sindical y político maduro en  la propia Alemania. El centro de esta irradiación ideológica era sin  lugar a dudas el SPD, el partido-guía alemán, incluso para el mismo  Lenin hasta 1908, que aparentemente guardaba con celoso espíritu el  núcleo marxista de sus fundadores. Como rezaba un&lt;i&gt; motto&lt;/i&gt; de la época, el &lt;i&gt;Sozialdemokratische Partei Deutschlands&lt;/i&gt; era considerado en todo Occidente como “la joya de la organización del proletariado consciente”.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn17" name="_ftnref17"&gt; [17] &lt;/a&gt;  Había razones plenamente materialistas además del idioma para esta  hegemonía: en primer lugar el SPD era el albacea testamentario de las  obras publicadas y del valioso &lt;i&gt;Nachlass&lt;/i&gt; inédito de Engels y Marx  (salvo textos menores y correspondencia marginal); el acuerdo  testamentario de Engels de sus libros, cartas y manuscritos propios y de  Marx es del 29 de junio de 1893 a favor de los presidentes del partido,  August Bebel y Paul Singer. En segundo lugar desde 1897 el SPD era  co-propietario de la editorial Dietz (editora de los pocos textos  publicados hasta entonces de Engels y Marx) y a partir de 1906 asume  íntegramente la propiedad de la misma, teniendo monopolio absoluto y  control dictatorial en cuanto al acceso como a la difusión de la obra  marxiana. El SPD de esta manera controlaba toda la línea de producción,  desde las fuentes primarias, la selección y edición, hasta la  distribución de lo que se podía o no conocer de Marx, base indispensable  para la consolidación del llamado “Kautskismo”. Es lógico definir esta  versión de Marx, que nos ha llegado intacta hasta nuestros días, como  “Marxismo de la Segunda Internacional” o incluso algunos le llaman  directamente &lt;i&gt;Kautskismus&lt;/i&gt;, por derivación de Karl Kautsky, el Papa ideológico del socialismo europeo entre 1890 y 1933.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn18" name="_ftnref18"&gt; [18] &lt;/a&gt; Fue Kautsky quién creó el primer órgano del Marxismo teórico, la revista &lt;i&gt;Neue Zeit&lt;/i&gt;,  en 1883. Según el hijo de Kautsky, Benedikt, Engels había logrado con  los fragmentos sueltos que dejó Marx comenzar la construcción de un  sólido y unitario edificio teórico, y su padre habría logrado, después  de la muerte de Engels en 1895, “hacer un Sistema orgánico que en verdad  representaba por primera vez al Marxismo.”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn19" name="_ftnref19"&gt; [19] &lt;/a&gt;  Fue entonces, por primera vez, cuando de modo decidido, violento e  ideológico algunos marxistas negaron a otros marxistas su calidad de  ser, y viceversa; aparecieron adjetivos y calificaciones caricaturescas  al lado del término “Marxismo” (entrecomillado). Teniendo como línea de  demarcación y centro de oscilación ideológica este “Sistema orgánico”  apadrinado por Engels y formalizado por Kautsky, se podría ser  pseudomarxista, marxista de palabra, marxista ortodoxo, exmarxista, o lo  peor, renegado (de derecha o de izquierda). Escolásticamente se debatía  (positiva o negativamente) sobre un Marx irreal e incompleto, el Marx  precisamente fijado como “Sistema orgánico” en el &lt;i&gt;Kautskismus&lt;/i&gt;, en  el cual el conocimiento adecuado, la interpretación adecuada de su  compleja obra, era lo de menos. Marx se metamorfosea en una teoría &lt;i&gt;post festum&lt;/i&gt;,  una enciclopedia de datos con una concepción evolucionista y  tecnocrática de la Historia: es funcional al autoconservación y  legitimación de organizaciones burocráticas obreras y populares. No nos  extrañe el bajo conocimiento de la obra de Marx entre sus militantes y  cuadros dirigentes.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn20" name="_ftnref20"&gt; [20] &lt;/a&gt;  La expresión práctica de este Marxismo “desnaturalizado” quedó plasmado  en el mítico programa de Erfurt, modelo para toda la Socialdemocracia  europea durante los próximos cincuenta años.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn21" name="_ftnref21"&gt; [21] &lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; ¿Se conocía en realidad bien la obra de Marx, incluida &lt;i&gt;La Ideología Alemana&lt;/i&gt;,  después de su muerte? A la muerte de Marx, Engels se transformará en su  primer editor, enfrentándose con este gigantesco filón de manuscritos  codificados en la minúscula letra característica de su amigo y con  cuidado trató de salir del problema, preparando la edición de los tomos  restantes de &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;. Una de las razones que esgrimía Engels  para no trasladarse a Alemania, tal como se lo pedían desde el recién  creado SPD, era su deseo de completar el trabajo de edición del &lt;i&gt;Nachlass&lt;/i&gt;  de Marx que se encontraba en Londres. Como una especie de Theofrasto  moderno, Engels, con 62 años, se ocupó del desciframiento y edición de  los manuscritos de su compañero, temiendo no concluir con esa misión,  pues, como le confesara a Lavrov por carta: “…soy el único ser viviente  que puede descifrar esa escritura y esas frases abreviadas…”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn22" name="_ftnref22"&gt; [22] &lt;/a&gt;  Es curioso que Engels, incluso con Marx en vida, había vislumbrado su  papel de editor póstumo, ya sea por las limitaciones del propio Marx, ya  por conocer el ritmo del trabajo de su amigo; recién fallecido Marx,  Engels confesaba a Sorge que era mejor que se lo hubiera llevado la  muerte, ya que: “…vivir teniendo ante él numerosos trabajos inacabados,  devorado por el ansia de acabarlos y la imposibilidad de conseguirlo  —esto le hubiera sido mil veces más doloroso que la dulce muerte que se  lo ha llevado.”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn23" name="_ftnref23"&gt; [23] &lt;/a&gt;  Al morir Marx surgió inmediatamente la idea de unas obras completas,  que incluyeran todos sus trabajos juveniles, a pesar del desdén oficial  del SPD y sus ideólogos. En un año tan temprano como 1883, la  socialdemocracia rusa reunida en el Congreso de Copenhague realizó un  llamado al SPD alemán para iniciar una edición popular exhaustiva.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn24" name="_ftnref24"&gt; [24] &lt;/a&gt;  Un año más tarde, abril de 1884, el propio Engels le comenta la misma  necesidad a Rudolf Mayer, hablando de una edición lo más completa  posible de los ensayos dispersos de Karl Marx: “…&lt;i&gt;Gesamtausgabe&lt;/i&gt; von Marxens zerstreuten Aufsätzen…”.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn25" name="_ftnref25"&gt; [25] &lt;/a&gt; En mayo de 1885 es Hermann Schülter, responsable del diario socialdemócrata suizo &lt;i&gt;Sozialdemokrat&lt;/i&gt;,  quién le propone a Engels un plan de editar un tomo de compilación de  escritos inéditos de Marx, que incluyera los de juventud, dentro de una  futura serie titulada “Sozialdemokratische Bibliothek”.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn26" name="_ftnref26"&gt; [26] &lt;/a&gt;  Otro visitante ruso en Londres, Voden, precisamente del grupo de  Plejanov, que presionaba para editar todas las “viejas cosas” de Marx,  le invitó Engels a ver los manuscritos con una gran lupa. Voden leyó el  capítulo de la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;, “Sankt Max” (el Anti-Stirner)&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn27" name="_ftnref27"&gt; [27] &lt;/a&gt;, una versión más extensa de la &lt;i&gt;Kritik&lt;/i&gt; a la filosofía del derecho hegeliana y otras partes de la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;  (las partes contra Bruno Bauer), y comprobó horrorizado lo difícil que  era “descifrar los originales de Marx, cuya caligrafía me hicieron  comprender la desesperación de sus profesores en la época de Tréveris”.  Al mismo Voden le explicó su dilema el viejo General: “¿debería emplear  el resto de su vida en publicar viejos manuscritos del trabajo  publicista de los años 1840’s, o bien debería (después de haber  publicado el tercer tomo de &lt;i&gt;Das Kapital&lt;/i&gt;) editar los manuscritos de Marx sobre la historia de las teorías de la plusvalía?”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn28" name="_ftnref28"&gt; [28] &lt;/a&gt; En ese mismo encuentro Voden descubrió cierta aprensión de Engels hacia el &lt;i&gt;Nachlass&lt;/i&gt; juvenil de Marx, incluida la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;:  “Nuestra siguiente charla giró en torno a los primeros escritos de Marx  y Engels. Al principio, Engels pareció algo turbado de que yo mostrara  mi interés por ellos… Engels preguntó cuáles eran los primeros escritos  que le interesaban a Plejánov y sus seguidores y cuál era la razón de su  interés. En su opinión tendría que ser suficiente el fragmento sobre  Feuerbach, que él consideraba el más sustancioso de aquellas ‘viejas  cosas’… Aproveché para volver sobre los primeros escritos de Marx,  rogando a Engels que por lo menos arrancara los más importantes de un  olvido inmerecido. Afirmé que las ‘Tesis sobre Feuerbach’ no eran  suficientes. Engels contestó que para poder penetrar en aquellas ‘viejas  historias’ era imprescindible estudiar al propio Hegel, cosa que hoy en  día ya no era asunto de cualquier persona.” Pareciera que Engels o bien  no tuviera tiempo para publicar todo el Marx disponible y desconocido o  bien considerara al &lt;i&gt;Nachlass&lt;/i&gt;, en el contexto del espectacular  crecimiento electoral del SPD, de poca significancia práctica y limitado  alcance ideológico. Sostenía que aunque su contenido tuviera algún  interés, su estilo semihegeliano, que ambos utilizaban en ese período,  hacia esos textos intraducibles y, aparte, al estar escritos en alemán y  con connotaciones culturales precisas, “habían perdido gran parte de su  significado”.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn29" name="_ftnref29"&gt; [29] &lt;/a&gt; Engels, por ejemplo, se resistió a una traducción francesa del trabajo &lt;i&gt;Kritik: Einleitung&lt;/i&gt; de 1857, y lo mismo con la edición de la correspondencia, el &lt;i&gt;Briefwechsel von 1853&lt;/i&gt;, cuyo lenguaje calificaba como de “incomprensible” para el lector medio.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn30" name="_ftnref30"&gt; [30] &lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  Engels falleció en 1895, dejando su misión inconclusa, que él mismo  calificó irónicamente como de “mera selección” entre las diferentes  versiones y diferentes redacciones trabajadas por Marx, sirviéndole de  base siempre la última redacción disponible cronológicamente y  cotejándolas con todas las anteriores. Es evidente que salvo raras y  fortuitas excepciones (como el caso del capítulo “I. Feuerbach” de la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;),  Engels privilegió, casi exclusivamente, el trabajo editorial y de  popularización en torno a la obra de crítica de la economía política y &lt;i&gt;Das Kapital&lt;/i&gt;.  Sabemos que esta obsesión engelsiana se debía al intento de realizar  una obra orgánica y en lo posible, completa y sin fisuras, que pudiera  enfrentarse la serie de críticas que surgían desde círculos burgueses,  economistas neoclásicos y la academia. De esta manera finalizó la  primera operación editorial sobre los manuscritos de Marx, realizada por  aquel que siempre se consideró el “segundo violín”. Fue durante este  trabajo de edición que polémicamente se constituyó el Marxismo como  doctrina, lo que podría dar una hipótesis plausible de hasta qué punto y  en qué medida tales presiones “políticas” externas influyeron sobre el  propio trabajo editorial de Engels.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn31" name="_ftnref31"&gt; [31] &lt;/a&gt; El único fragmento juvenil de Marx que Engels dio a luz de la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt; fue “I. Feuerbach”,&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn32" name="_ftnref32"&gt; [32] &lt;/a&gt;  que ahora sabemos fue cuidadosamente “editado” cuando apareció en 1888  como apéndice la edición en forma de libro de su artículo “Ludwig  Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana”.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftn33" name="_ftnref33"&gt; [33] &lt;/a&gt;  El Engels tardío se encuentra en medio de una situación histórica  inédita, que le exige nuevas tareas dentro de su trabajo ya no de  difusión, sino de polémica “defensa” del legado de Marx. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt; Imagen: &lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt; Página escrita por Marx con caricaturas de Engels del capítulo “Feuerbach”, de &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;, 1845, descubierta en el IISG en los años 1960’s. &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br clear="all" /&gt; &lt;/div&gt;&lt;hr size="1" style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;" width="33%" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref1" name="_ftn1"&gt; [1] &lt;/a&gt; Engels, Friedrich; “Zur Geschichte des Bundes der Kommunisten”, en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;,  Band 2, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1971, p. 212 (pp. 206-224); en  español: “Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas», en:  Marx, Karl/ Engels, Friedrich, &lt;i&gt;Obras escogidas&lt;/i&gt;, vol. III, Editorial Progreso, Moscú, 1974, p. 184-202. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref2" name="_ftn2"&gt; [2] &lt;/a&gt; La mejor biografía sobre Stirner sigue siendo la de un admirador, el poeta anarquista escocés John Henry Mackay:&lt;i&gt; Max Stirner: His Life and His Work&lt;/i&gt;, e.a., Berlin, 1897. Más actual: David Leopold Stirner: ‘The State and I’ Max Stirner’s Anarchism”, en: &lt;i&gt;The New Hegelians. Politics and Philosophy in the Hegelian School&lt;/i&gt;;  Edited by Douglas Moggach, Cambridge University Press, Cambridge, 2006,  p. 176 y ss. Stirner no solo es considerado como uno de los más grandes  teóricos del anarquismo individualista, sino además un antecesor  fundamental del egoísmo nihilista de Nietzsche; existe una gran polémica  sobre la influencia oculta o vergonzosa de sus ideas en la obra  nietzscheana desde fines del siglo XIX; véase un clásico: Levy, Albert; &lt;i&gt;Stirner et Nietzsche&lt;/i&gt;, Societé Nouvelle de Librairie &lt;i&gt;et&lt;/i&gt;  d'Édition, Paris, 1904; más actual: Brobjer, Thomas, H.; “Philologica: A  Possible Solution to the Stirner-Nietzsche Question”; en: &lt;i&gt;Journal of Nietzsche Studies&lt;/i&gt; 25 (1), 2003, pp. 109-114. La mayoría de las compilaciones de textos anarquistas incluyen extractos de &lt;i&gt;Der Einzige und sein Eigentum&lt;/i&gt;, como por ejemplo la de Irving L. Horowitz, ed., &lt;i&gt;The Anarchists, &lt;/i&gt; Dell, New York, 1964; o la de George Woodcock, ed., &lt;i&gt;The Anarchist Reader, &lt;/i&gt;Harvester Press, Hassocks, 1977. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref3" name="_ftn3"&gt; [3] &lt;/a&gt; Sobre Bruno Bauer, véase el reciente libro de Douglas Moggach; &lt;i&gt;The philosophy and Politics of Bruno Bauer&lt;/i&gt;;  Cambridge University Press; New York, 2003; sobre las relaciones  Bauer-joven Marx, nos permitimos remitir al lector a nuestro artículo:  “Marx, lector anómalo de Spinoza. (IV)”, &lt;i&gt;on-line&lt;/i&gt; en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106904 &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref4" name="_ftn4"&gt; [4] &lt;/a&gt; Bauer, Bruno; “Was ist jetzt Gegenstand der Kritik?”; en: &lt;i&gt;Allgemeine Literaturzeitung&lt;/i&gt;,  Monatsschrift, hg. v. Bruno Bauer, Verlag v. Eckbert Bauer,  Charlottenburg, Juni 1844 (Nr. 8) pp. 18-26, ahora re-impreso como:  Bauer, Bruno; &lt;i&gt;Feldzüge der reinen Kritik&lt;/i&gt;, Nachwort von Hans-Martin Sass, Frankfurt/M, Suhrkamp Verlag, 1968, pp. 200-212. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref5" name="_ftn5"&gt; [5] &lt;/a&gt; Bauer, Bruno; “Die Gattung und die Masse”; en: &lt;i&gt;Allgemeine Literaturzeitung&lt;/i&gt;,  Monatsschrift, hg. v. Bruno Bauer, Verlag v. Eckbert Bauer,  Charlottenburg, September 1844 (Nr. 10); pp. 42-44; ahora re-impreso  como: Bauer, Bruno; &lt;i&gt;Feldzüge der reinen Kritik&lt;/i&gt;, Nachwort von Hans-Martin Sass, Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main 1968, pp. 213-223. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref6" name="_ftn6"&gt; [6] &lt;/a&gt; Bauer, Bruno; &lt;i&gt;Die Judenfrage&lt;/i&gt;, Friedrich Otto Verlag, Braunschweig, 1843. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref7" name="_ftn7"&gt; [7] &lt;/a&gt; En especial a través de otro texto seminal de Marx, poco conocido e interpretado, hablamos de “Zur Judenfrage”, publicado en: &lt;i&gt;Deutsch Französische Jahrbücher&lt;/i&gt;, 1. Doppellieferung, Februar 1844; ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 1, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp. 347-377. En español: Marx, Karl; “Sobre la Cuestión Judía”, en: &lt;i&gt;Escritos de Juventud&lt;/i&gt;, FCE, México, 1982, p. 461-490. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref8" name="_ftn8"&gt; [8] &lt;/a&gt; Bauer, Bruno; “ Charakteristik Ludwig Feuerbachs ”, en: &lt;i&gt;Wigands Vierteljahrschrift III&lt;/i&gt;, 1845, pp. 86–146. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref9" name="_ftn9"&gt; [9] &lt;/a&gt;  Engels, Friedrich; “Rapid Progress of Communism in Germany . III”, en:  The New Moral World, Nº 46, 10, may, 1845; en alemán como : “Rascher  Fortschritt des Kommunismus in Deutschland. III”, en: Marx, Karl/  Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 2, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp.515-520; en español: Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Escritos de Juventud&lt;/i&gt;, FCE, México, 1981, pp. 254-258. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref10" name="_ftn10"&gt; [10] &lt;/a&gt; Engels, Friedrich; “Die wahren Sozialisten”, escrito entre enero y abril de 1847; en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;,  Band 4, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp. 248–290. Véase la  carta de Engels a Marx del 15 de enero de 1847. Fue publicado por  primera vez por David Riazanov en la edición &lt;i&gt;MEGA&lt;/i&gt; (I) en 1932. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref11" name="_ftn11"&gt; [11] &lt;/a&gt; Engels, Friedrich/ Marx, Karl; &lt;i&gt;Manifest der Kommunistischen Partei&lt;/i&gt;, “c) Der deutsche oder ‘wahre’ Sozialismus”; en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 4, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, pp485-488; en español: Marx, Carlos/ Engels, Federico; &lt;i&gt;Manifiesto del Partido Comunista&lt;/i&gt;, “El socialismo alemán o el socialismo ‘verdadero’” en: Marx, Carlos/ Engels, Federico; &lt;i&gt;Obras Fundamentales. Los grandes fundamentos&lt;/i&gt;, (4), II, FCE, México, 1988, p. 299. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref12" name="_ftn12"&gt; [12] &lt;/a&gt;  El máximo nivel de Marxismo teórico de la época anterior a la Guerra  Civil lo marca la obra del más destacado de los marxistas españoles,  Joaquín Maurín. Sobre el tema de la difusión de Marx en España: Pedro  Ribas Ribas; &lt;i&gt;La introduccion del Marxismo en Espana (1869-1939). Ensayo bibliográfico&lt;/i&gt;,  Ediciones de la Torre, Madrid, 1981; véase además: “Bibliografía  hispánica de Marx (1869-1939)” y “Análisis de la difusión de Marx en  España”, en: &lt;i&gt;Anthropos.&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Marx en España, 100 años después&lt;/i&gt;,  33-34, extraord. 4, 1984, pp. 29-53 y 58-63 respectivamente. En  realidad, podemos decir que todas las versiones de Marx que se  popularizaron y reprodujeron en España tenían la mediación ideológica  del Marx francés: “Para los socialistas españoles la ortodoxia está en  el partido dirigido por Guesde y Lafargue… todas las nociones y teorías  se leen en francés, en Guesde, en Lafargue, en Deville, y también en los  maestros Marx y Engels, menos leídos y acaso más tarde.”, señala José  Morato, en: &lt;i&gt;El partido socialista obrero&lt;/i&gt;, Ayuso, Madrid, p. 78.  No es casualidad que Perry Anderson hablara del enigma histórico español  en el caso del conocimiento científico de Marx y en la generación de  teóricos marxistas: “The Spanish case, however, remains an important  historical enigma. Why did Spain never produce a Labriola or a  Gramsci?...”; en: &lt;i&gt;Considerations on Western Marxism&lt;/i&gt;, London, 1976, p. 28, note 4; en español: &lt;i&gt;Consideraciones sobre el Marxismo Occidental&lt;/i&gt;; Siglo XXI, México, p. 40, nota 4. El diario teórico del PSOE, &lt;i&gt;El Socialista&lt;/i&gt;,  el mayor vehículo de difusión hasta bien entrado los años 1920’s del  Marxismo en español, traducía sistemática y mecánicamente los artículos  de fondo del guesdista &lt;i&gt;Le Socialiste&lt;/i&gt; o de &lt;i&gt;L’Egalité&lt;/i&gt;; veáse: Santiago Castillo, “De &lt;i&gt;El Socialista&lt;/i&gt; a &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt; (Las publicaciones socialistas, 1886-1900)”, en: &lt;i&gt;Negaciones&lt;/i&gt; 5, 1978, p. 42 y ss. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref13" name="_ftn13"&gt; [13] &lt;/a&gt; Como lo señala Pedro Ribas, &lt;i&gt;ibidem&lt;/i&gt;,  p. 332 y ss. A una conclusión semejante llega E. Lamo de Espinosa: “Lo  primero que nos llama la atención es que, a pesar de lo temprano que se  introdujo el Marxismo en España -suele señalarse la fecha de 1871, años  en que Lafargue llegó a España-, no puede hablarse de tradición teórica  marxista y toda la producción intelectual en este sentido es  relativamente pobre.”, en: &lt;i&gt;Filosofía y política en Julián Besteiro&lt;/i&gt;, Editorial Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1973, p. 182 y ss. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref14" name="_ftn14"&gt; [14] &lt;/a&gt; Marx, Carlos/ Engels, Federico; &lt;i&gt;Ideología Alemana&lt;/i&gt;; Traducción de Argos, Ediciones Vita Nuova, México, 1938. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref15" name="_ftn15"&gt; [15] &lt;/a&gt; Mehring, E., Franz; &lt;i&gt;ibidem&lt;/i&gt;, p. 133-134. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref16" name="_ftn16"&gt; [16] &lt;/a&gt; Mayer, Gustav; &lt;i&gt;Friedrich Engels. Una biografía&lt;/i&gt;,  FCE, México, 1978, p. 227. La obra es original de 1919. Sobre la figura  del historiador y militante socialdemócrata Mayer, véase: &lt;i&gt;Gustav Mayer: als deutsch-jüdischer Historiker in Krieg und Revolution, 1914-1920. Tagebücher, Aufzeichnungen, Briefe&lt;/i&gt;; Hrg. Gottfried Niedhart, Oldenbourg Wissenschaftsverlag, München, 2009. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref17" name="_ftn17"&gt; [17] &lt;/a&gt;  Véase el bello trabajo de Georges Haupt: “El partido-guía: la  irradiación de la Socialdemocracia alemana en el Sudeste europeo”, en: &lt;i&gt;El historiador y el movimiento social&lt;/i&gt;, Siglo XXI, Madrid, 1986, p. 103-145; también los trabajos de Eric J. Hobsbawm: “La difusión del Marxismo (1890-1905)”, en: &lt;i&gt;Marxismo e Historia Social&lt;/i&gt;, Universidad Autónoma de Puebla, México, 1983, pp. 101-128 y “Las vicisitudes de las ediciones de Marx y Engels”; en: &lt;i&gt;Historia del Marxismo. El Marxismo en los tiempos de Marx (2)&lt;/i&gt;;  Bruguera, Barcelona, 1979, pp. 298 y ss.; y la colaboración de Franco  Andreucci: “La difusión y vulgarización del Marxismo”, en: AA. VV.; &lt;i&gt;Historia del Marxismo. El Marxismo en la época de la IIº Internacional (1)&lt;/i&gt;; 3, Bruguera, Barcelona, 1980, pp. 13-88. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref18" name="_ftn18"&gt; [18] &lt;/a&gt;  Sobre el Kautskismo como ideología funcional a la táctica parlamentaria  y basada en un bizarro “radicalismo pasivo”, véase: Matthias, Erich;  “Kautsky y el Kautskismo. La función de la ideología en la  Socialdemocracia alemana hasta la Primera Guerra Mundial”, en: Kautsky,  Karl; &lt;i&gt;La Revolución Social. El camino al Poder&lt;/i&gt;; Cuadernos de Pasado y Presente, México, 1978, pp. 7-50. Sobre la “integración negativa” y el mecanismo ideológico de &lt;i&gt;Attentismus&lt;/i&gt; en la Socialdemocracia, el trabajo de Dieter Groh: &lt;i&gt;Negative Integration und revolutioniirer Attentismus: Die deutsche Sozialdemokratie am Vorabend des Ersten Weltkriegs&lt;/i&gt;, Propylaen Verlag, Frankfurt/Main-Berlin-Wein, 1973; y el de Guenther Roth: &lt;i&gt;The Social Democrats in Imperial Germany. &lt;/i&gt; &lt;i&gt; A Study in Isolation and Negative Integration &lt;/i&gt; , Bedminster Press, Totowa: 1963. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref19" name="_ftn19"&gt; [19] &lt;/a&gt; Advertencia preliminar en: Kautsky, Benedikt (Hrsg); “&lt;i&gt;Ein Leben für den Sozialismus. &lt;/i&gt; &lt;i&gt; Erinnerungen an Karl Kautsky &lt;/i&gt; ; J.H.W. Dietz, Hannover, 1954, p. 8 y ss. Sobre el Marxismo como ideología &lt;i&gt;segundointernacionalista&lt;/i&gt;, véase: Gustafsson, Bob; &lt;i&gt;Marxismo y Revisionismo&lt;/i&gt;; Grijalbo, Barcelon, 1975. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref20" name="_ftn20"&gt; [20] &lt;/a&gt;  Según una propia estimación de 1905, apenas el 10% de los afiliados al  SPD poseía algún conocimiento básico de los pensamientos de Engels o  Marx; véase: Kosiol, Alexander; “Organisationen für die theoretische  Bildung der Arbeiterklasse”; en: &lt;i&gt;Die neue Zeit: Wochenschrift der deutschen Sozialdemokratie&lt;/i&gt;; 24. 1905-1906, 2. Bd., 1906, H. 28, pp. 64-69; ahora &lt;i&gt;on-line&lt;/i&gt;: http://library.fes.de/cgi-bin/neuzeit.pl?id=07.05884&amp;amp;dok=1905-06b&amp;amp;f=190506b_0064&amp;amp;l=190506b_0069 &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref21" name="_ftn21"&gt; [21] &lt;/a&gt; Sobre el contexto político e ideológico de la elaboración del programa de Erfurt, véase: Carl E. Schorske; &lt;i&gt;German social democracy, 1905-1917: the development of the great schism&lt;/i&gt;, Harvard University Press, Harvard, 1955, p. 2 y ss. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref22" name="_ftn22"&gt; [22] &lt;/a&gt; Carta de Engels a Lavrov, 5 de febrero de 1894. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref23" name="_ftn23"&gt; [23] &lt;/a&gt; Carta a Sorge, 15 de marzo de 1883. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref24" name="_ftn24"&gt; [24] &lt;/a&gt;  No es casualidad que fuera firmada por el grupo “Emancipación del  Trabajo”: Plejanov, Axelrod y Zasulich en marzo de 1883. Aquí los datos  son del propio Rjazanov: “Vorwort zur Gesamtausgabe (MEGA)”, en: &lt;i&gt;MEGA, &lt;/i&gt;Band 1, Frankfurt/ Main, 1927, p. IX-XXVII. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref25" name="_ftn25"&gt; [25] &lt;/a&gt; Carta de Engels a Rudolf Mayer, 27 de abril, 1884. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref26" name="_ftn26"&gt; [26] &lt;/a&gt;  Schülter (1851-1919) le escribe a Engels solicitándole ayuda y apoyo,  esas obras escogidas aparecerían dentro de un proyecto de difusión  editorial más amplio, la “Sozialdemokratischen Bibliothek”. En esos  momentos el General se encontraba trabajando en los manuscritos de &lt;i&gt;Das Kapital&lt;/i&gt;. Engels colaborara con él en el libro sobre el movimiento obrero inglés: &lt;i&gt;Die Chartistenbewegung in England. &lt;/i&gt; &lt;i&gt;  Mit Anlangen: a) Rede von Jos. Rayner Stephens, gehalten am. 10 Februar  1839 (…), b) Beschlüsse der Chartisten-Konferenz vom April 1851, &lt;/i&gt;  Sozialdemokratische Bibliothek, 16, Hottingen-Zürich, 1887. La  colaboración es analizada por: R. Merkel-Melis, “Engel’s Mitarbeiter an  Hermann Schülters Broschüre ‘Die Chartistenbewegung in England ’”, en: &lt;i&gt;MEGA-Studien, &lt;/i&gt;1995/1,  Dietz Verlag, Berlin , 1995, p.p. 5-32. Sobre la difusion del Marxismo y  la emigración alemana en Suiza, y especialmente el papel de Schülter:  F. Schaaf, “Die ‘Sozialdemokratische Bibliothek’ der Schweizerischen  Volksbuchhandlung in Hottingen-Zürich u. der German Cooperative Printing  and Publishing Co. in London”, en: &lt;i&gt;Marxismus und deutsche Arbeiterbewegung. Studien zur sozialistischen Bewegung im letzten Drittel des 19. Jahrhunderts, &lt;/i&gt;hrs.. von H. Bartel, H. Hesselbarth, W. Schöder, Dietz Verlag, Berlin, 1970, pp. 431-484. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref27" name="_ftn27"&gt; [27] &lt;/a&gt; El capítulo III de &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref28" name="_ftn28"&gt; [28] &lt;/a&gt; Se trata del periodista alemán Alexis Voden, “Talks With Engels”, en: AA. VV.; &lt;i&gt;Reminiscences of Marx and Engels&lt;/i&gt;, Foreign Languages Publishing House, Moscow, 1957, p, 325-333. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref29" name="_ftn29"&gt; [29] &lt;/a&gt; Carta de Engels a FlorenceKelley-Wischnewetzky, del 25 de febrero, 1886, en: &lt;i&gt;MEW&lt;/i&gt;,  Band 36, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, p. 452. Aunque la  afirmación de Engels se refiere a la re-edición de una obra específica, &lt;i&gt;Die Lage der arbeitenden Klasse in England&lt;/i&gt; de 1844, esta idea la traslada a los escritos juveniles de Marx. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref30" name="_ftn30"&gt; [30] &lt;/a&gt; Carta de Engels a la hija de Marx, Laura Lafargue, 14, octubre, 1893, en:&lt;i&gt; MEW&lt;/i&gt;,  Band 39, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, p. 146; y carta de  Engels al líder del SPD, Wilhelm Liebknecht, 18, diciembre, 1890, &lt;i&gt;MEW&lt;/i&gt;, Band 37, (Karl) Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1976, p. 527; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref31" name="_ftn31"&gt; [31] &lt;/a&gt;  Tal la pregunta que se hace Rubel, concluyendo que “Marxismo” es un  término abusivo y que Engels a través de su trabajo de sistematización y  divulgación es el primer “marxista”. “En la historia del Marxismo como  culto de Marx, Engels ocupa el primer plano”, en: “La leyenda de Marx o  Engels como fundador (1972)”, ahora en: &lt;i&gt;Marx sin mito, &lt;/i&gt;Octaedro, Barcelona, 2003, p. 31. Véase el trabajo de Terrell Carver: &lt;i&gt;Marx&amp;amp;Engels. &lt;/i&gt; &lt;i&gt; The intellectual Relationship &lt;/i&gt;  ; Indiana University Press, Bloomington, 1983, en especial el capítulo  5, “Second Fiddle?”, p. 118 y ss., a la misma conclusión llega en un  otro trabajo: “Engels was the first Marxist, and he had a defining  influence on Marxism.”; en: &lt;i&gt;Engels: A Very Short Introduction&lt;/i&gt;; Oxford University Press, Oxford, 2003, p. 38 y ss. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref32" name="_ftn32"&gt; [32] &lt;/a&gt; Marx, Karl; “Thesen über Feuerbach”, en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 3, Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1969, p. 533 y ss.. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137353#_ftnref33" name="_ftn33"&gt; [33] &lt;/a&gt;  Engels, Friedrich: “Ludwig Feuerbach und der Ausgang der klassischen  deutschen Philosophie”; en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 21, Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1975, pp. 263/264; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-3744295644827458238?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/3744295644827458238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=3744295644827458238' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/3744295644827458238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/3744295644827458238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/10/12-10-2011-un-marx-desconocido-la.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5124777945363660869</id><published>2011-10-11T08:46:00.001-07:00</published><updated>2011-10-11T08:46:31.274-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia_pdf.php?id=137106" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Ver como pdf" border="0" src="http://rebelion.org/img/pdf.png" title="Ver como pdf" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;    &lt;td class="fecha"&gt;10-10-2011 &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="pretitulo" style="text-align: justify;"&gt;Política fiscal y conflicto de clases&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;La Gran Recesión en EEUU (y en España) y cómo salir de ella&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://rebelion.org/autores.php?id=76"&gt;Vicenç Navarro&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando el Presidente  Obama propuso incrementar los impuestos de aquellos ciudadanos cuya  renta deriva primordialmente de los beneficios del capital –es decir, de  los ricos y súper ricos- los republicanos pusieron el grito en el cielo  indicando que el Presidente Obama estaba practicando la lucha de  clases, penalizando a los sectores de la población que estaban creando  riqueza y empleo, y lo estaban haciendo –según ellos- a fin de contentar  a la mayoría de la población (cuyas rentas derivan de su trabajo),  envidiosa y resentida de lo que consideraban –según los republicanos-  errónea e injustamente como una clase privilegiada. El Partido  Republicano no quiere que se aumenten los impuestos de los súper ricos y  ricos, pues –según tal partido- éstos son los que invierten y crean  riqueza. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algo semejante ocurre en España. Tradicionalmente, los  partidos conservadores y neoliberales (que en Europa se definen como  liberales), han sido los protectores de las rentas superiores utilizando  el mismo argumento. La narrativa del conocimiento económico neoliberal  (próximo a los intereses de tales grupos sociales) afirma que la  gravación de los ricos es contraproducente pues ahuyenta al capital  necesario para invertir (según la Agencia Tributaria española, el 72% de  las rentas más altas -600.000 euros y más- deriva de la propiedad de  capital). Esta postura está ampliamente generalizada en la Unión  Europea, de manera que en los últimos años, incluso los partidos  socialdemócratas gobernantes han reducido significativamente los  impuestos de los ricos y súper ricos a fin de conseguir mayor inversión y  mayor producción de empleo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Frente a esta postura, que ha  alcanzado el nivel de dogma en el pensamiento económico dominante y en  la cultura política y mediática hegemónica a los dos lados del  Atlántico, hay que mostrar varios hechos, todos ellos conducentes a la  conclusión de que tal dogma es erróneo. Está sostenido por un elemento  irracional -la fe neoliberal- y no por la evidencia. Veamos los datos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¿Cómo se generó la Gran Depresión y la Gran Recesión?&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando  en los años veinte del siglo pasado se alcanzó en EEUU una enorme  concentración de las rentas con un aumento exponencial de las rentas del  capital a costa de una dramática reducción de las rentas del trabajo,  estalló en aquel país la Gran Depresión, causada precisamente por tal  polarización de las rentas. El 70% del crecimiento de PIB, entre 1923y  1929, fue al 1% de la población más rica de EEUU, y sólo el 19% fue al  90% de la población. Era la “época dorada” de los súper ricos (James  Crotty, &lt;i&gt;The Great Austerity War&lt;/i&gt;. Political Economy Research  Institute, 2011). Esta enorme mala distribución de la creación de  riqueza significó el descenso muy marcado de las rentas del trabajo (que  quiere decir básicamente descenso de los salarios), lo cual significó  un enorme descenso de la demanda de bienes y servicios que creó una  caída en picado del crecimiento económico y un aumento del desempleo.  Por otra parte, la desregulación de la banca (que es la medida que los  súper ricos y ricos siempre desean, pues depositan su dinero en sus  bancos y la desregulación les permite hacer lo que quieran) había  permitido a los ricos y súper ricos invertir en actividades  especulativas en lugar de las áreas de la economía productiva (donde se  crean los bienes y servicios). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un fenómeno semejante ha ocurrido a  los dos lados del Atlántico desde los años ochenta cuando se comenzaron  a aplicar las políticas neoliberales con el Presidente Ronald Reagan en  Estados Unidos y la Sra. Margaret Thatcher en Gran Bretaña. Tales  políticas incluyeron bajada de salarios, disminución de la protección  social y del gasto público social, y desregulación de la banca (que  facilitó las actividades especulativas del capital financiero).  Consecuencia de ello, las desigualdades de renta alcanzaron en 2007 los  niveles existentes a principios del siglo XX, causando la Gran Recesión,  la cual, resultado de la aplicación de “soluciones” neoliberales de  mayor austeridad, que están acentuando todavía más la disminución de la  demanda doméstica, va en camino de traducirse en la II Gran Depresión.  El fracaso de tales medidas es previsible. En ambos casos, entonces  –principios del siglo XX- y ahora –principios del siglo XXI- la enorme  concentración de las rentas y mimo (expresión utilizada por el Sr.  Warren Buffet, uno de los ricos más súper ricos del mundo, en su  artículo en el &lt;i&gt;The New York Times &lt;/i&gt;titulado “Dejen de mimar a los  ricos”, 15.08.11, para definir el trato fiscal discriminatorio de los  Estados a favor de las rentas del capital) originó la Gran Recesión y,  con ella, una enorme destrucción de puestos de trabajo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¿Cómo se salió de la Gran Depresión?&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En  EEUU el Presidente Roosevelt (que todavía hoy es el Presidente más  popular que EEUU haya tenido) salió de la Gran Depresión a base de  aumentar los impuestos de los ricos y súper ricos, gravándolos hasta el  91% de su renta (sí, ha leído bien, el 91% de su renta). Con estos  fondos creó empleo (11 millones de puestos de trabajo) mejorando la muy  deteriorada infraestructura física y social del país. El desempleo bajó  de un 23% en 1993 a un 9% en 1937. Estableció la Seguridad Social y  ayudó a que se expandieran los sindicatos a fin de estimular el  crecimiento de los salarios. La polarización de las rentas disminuyó  espectacularmente, aumentando las rentas del trabajo. Todo ello impulsó  un enorme crecimiento de la demanda y de la actividad económica, con  gran crecimiento de puestos de trabajo. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otra parte, el  gobierno federal frenó la especulación de la banca, separando los bancos  comerciales de los bancos de inversión, protegiendo los depósitos en  los primeros. Se establecieron también bancas públicas que garantizaron  el crédito. Y al Banco Central Estadounidense (&lt;i&gt;Federal Reserve Board&lt;/i&gt;)  se le asignó el objetivo de, además de contener la inflación, estimular  la economía para conseguir el pleno empleo. Estas medidas, junto con  los preparativos para la II Guerra Mundial y consiguiente incremento de  la inversión pública, eliminó la Gran Depresión. Un indicador de que  esta activa intervención del estado federal fue la responsable de la  recuperación económica es que, cuando en el año 1937 el Presidente  Roosevelt, aconsejado erróneamente por algunos de sus asesores  económicos, (que creyeron que la Depresión se había ya resuelto)  disminuyó el gasto público, el desempleo inmediatamente creció de nuevo.  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La gran expansión del gasto público, entre otras medidas, fue  una causa determinante de la salida de la Gran Depresión. Un tanto  semejante ocurrió después de la II Guerra Mundial en Europa. Este  continente se recuperó mediante una enorme expansión del gasto público,  estimulada en la Europa Occidental por el Plan Marshall, hecho que, por  lo visto, se ha olvidado en los establishments europeos &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;La respuesta del capital a los avances del mundo del trabajo&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El  New Deal, que era el nombre de las políticas llevadas a cabo por el  gobierno Roosevelt, marcó las bases para que se creara lo que se ha  llamado la “época dorada” del capitalismo, un capitalismo con una  intervención pública activa que redistribuía los recursos producidos por  el crecimiento económico, manteniendo un elevado nivel de demanda,  basado en unas políticas de pleno empleo, con salarios altos y elevado  gasto público. El gasto público federal pasó de ser equivalente al 3%  del PIB en 1929 al 16% en 1950. Fue en esta época cuando el porcentaje  de la población trabajadora que estaba sindicalizada alcanzó mayores  niveles. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los ricos y súper ricos no aceptaron aquella situación, y  a través de su creciente influencia en los Estados de los dos lados del  Atlántico, intentaron recuperar su gran poder y lo hicieron a costa de  la mayoría de la población, que obtiene sus rentas a costa del trabajo.  Así, en EEUU, el impuesto de los ricos y súper ricos bajó del 91% al 70%  en los años setenta, y al 35% actual (en realidad, esta es la cifra  nominal. La real es incluso más baja, 17%). En consecuencia, la  procedencia de los ingresos al Estado cambió dramáticamente. Durante la  época del New Deal, cuando el Presidente Roosevelt gobernaba EEUU, por  cada dólar que el gobierno federal ingresaba procedente del trabajo,  había 1,50 dólares procedentes de las rentas del capital. Hoy, por cada  dólar que aporta un trabajador, el capital aporta sólo 25 centavos. Y  ello se ha conseguido a base de una lucha frontal (Noam Chomsky la llama  guerra en su introducción al libro &lt;i&gt;Hay alternativas&lt;/i&gt;, de Vicenç  Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón) en contra de la clase trabajadora  (a través de políticas públicas encaminadas a reducir los salarios y el  gasto público social) que está alcanzando su máxima expresión estos  días. Y cuando, resultado de las protestas populares (que son más  frecuentes e intensas de lo que publica en los medios) los estados  desarrollan tímidas propuestas de recuperar los impuestos a los ricos y  súper ricos, éstos y sus portavoces neoliberales inmediatamente echan el  grito al cielo (como ocurre en EEUU y en España) protestando que “los  gobernantes están estimulando la lucha de clases”. Portavoces tanto del  Partido Republicano en EEUU como del Partido Popular en España han  utilizado tales expresiones últimamente. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una última observación.  Las prácticas neoliberales que han mimado a los ricos y súper ricos, se  han justificado con el argumento de que los ricos y súper ricos son los  que crean riqueza y puestos de trabajo al invertir y estimular el  crecimiento económico. Tales argumento ignoran hechos elementales como  que la creación de puestos de trabajo fue mucho mayor en la época  1950-1975, cuando la carga impositiva de las rentas superiores era 91%,  que ahora es sólo el 17% &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ello es fácil de entender. Si el  Estado crea empleo a través de sus fondos, la creación de empleo va a  ser mayor que si los ricos y súper ricos acumulan más y más dinero, que  dedican más a la especulación que a la inversión productiva. Hoy los  ricos y súper ricos (en los dos lados del Atlántico) han acumulado  enormes sumas de dinero, y en cambio se está destruyendo empleo. En  realidad, lo primero es la causa de lo segundo. Este capital no se ha  estado utilizando con fines productivos (creando empleo), sino  especulativos (destruyéndolo). Y ahí está el problema. La concentración  de las rentas en grupos sociales muy minoritarios, facilita el  endeudamiento de la gran mayoría de la población por un lado y la  actividad especulativa a los súper ricos por el otro. De ahí que tales  políticas sean el sueño de la banca, cuya excesiva influencia sobre los  Estados está llevando a los países de los dos lados del Atlántico a la  Gran Depresión.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5124777945363660869?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5124777945363660869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5124777945363660869' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5124777945363660869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5124777945363660869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/10/10-10-2011-politica-fiscal-y-conflicto.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5218200128647365714</id><published>2011-10-05T18:44:00.000-07:00</published><updated>2011-10-05T18:44:00.072-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia_pdf.php?id=136944" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Ver como pdf" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/pdf.png" title="Ver como pdf" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;    &lt;td class="fecha"&gt;05-10-2011 &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Rusia promueve Unión Económica Euroasiática&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;Prensa Latina&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pretender retomar  la Unión Soviética, una Unión Económica Euroasiática (UEE) deberá  convertirse en un ente integrador con una nueva base económica, política  y de valores, afirmó hoy el primer ministro ruso, Vladimir Putin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rusia, Kazajstán y Belarús ponen en práctica el 1 de enero de 2012 el  Espacio Económico Común, después de materializar en junio último la  Unión Aduanera (UA), recordó Putin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la UEE, que presupone  la fusión de los dos procesos mencionados, habrá una total libertad de  movimiento de mercancías, servicios y fuerza laboral, lo que genera  competencia por captar la atención de las empresas al decidir su lugar  de ubicación, indicó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En opinión del jefe del gobierno ruso, la  nueva UEE deberá quedar abierta para la adhesión de otras naciones, con  preferencia dentro del denominado espacio pos-soviético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Putin mencionó en ese sentido la solicitud de las repúblicas centroasiáticas de Kirguistán y Tayikistán para integrar la UA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aclaró que Moscú de ninguna forma presiona, ni impone a  otros la integración a la unión regional, pero si considera necesario  resaltar sus ventajas, apuntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estadista destacó, de otro  lado, que Rusia y la Unión Europea (UE) acordaron desde 2003 crear un  espacio económico común, desde Luxemburgo (en el centro del continente  europeo) hasta Vladivostok (en el lejano oriente ruso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, en las conversaciones con la UE se presenta la UA y su Espacio Económico Común, subrayó el primer ministro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Putin destacó en un artículo publicado por la prensa capitalina que la  Unión Aduanera ya inició conversaciones con la Asociación Europea de  Libre Comercio para crear un área de tránsito ilimitado de mercancías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la entrada en vigor del Espacio Económico Común entre los tres  países exsoviéticos, se crea un mercado de 165 millones de potenciales  consumidores con un intercambio comercial de unos 200 mil millones de  dólares, observó Putin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuente: &lt;a href="http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&amp;amp;task=view&amp;amp;id=357765&amp;amp;Itemid=1" target="_blank"&gt;http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&amp;amp;task=view&amp;amp;id=357765&amp;amp;Itemid=1&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5218200128647365714?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5218200128647365714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5218200128647365714' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5218200128647365714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5218200128647365714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/10/05-10-2011-rusia-promueve-union.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-337395714843296778</id><published>2011-09-29T18:01:00.001-07:00</published><updated>2011-09-29T18:01:37.164-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;27-09-2011      &lt;br /&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Se tambalea el paradigma capitalista&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Horacio%20Brignone&amp;amp;inicio=0"&gt;Horacio Brignone&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La epistemología es la  rama de la filosofía que se encarga de investigar lo que investigan los  científicos. En Argentina, el más conocido epistemólogo falleció hace  poco tiempo, Gregorio Klimovsky, quien también integró la Comisión  Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) en su momento.  Probablemente su formación científica le permitió esquivar la deriva  posterior de otros integrantes de esa comisión. Parte de su obra se  resume en el libro de divulgación científica “Las desventuras del  conocimiento científico”. Lógica, método, evolución…. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Mario Bunge,  argentino radicado en Canadá, otro famoso epistemólogo, más  controversial que el anterior, quizás por la dureza de sus afirmaciones.  "El psicoanálisis es pura charlatanería" o "los textos del &lt;i&gt;escribidor&lt;/i&gt; Martin Haidegger -dice Bunge- todavía esperan ser traducidos al alemán. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  La epistemología maneja el concepto de paradigma. En una definición  rápida, podemos decir que consiste en un patrón, una línea de acción o  pensamiento, un conjunto de estrategias. Veamos en un ejemplo: La teoría  geocéntrica (la tierra como centro del universo) era sostenida por los  científicos católicos como Ptolomeo, basada en los textos bíblicos.  Cuando las observaciones empezaron a poner en cuestión ese paradigma,  los “científicos oficialistas” de la época fueron elaborando hipótesis  auxiliares. Se crearon de este modo las más disparatadas órbitas  planetarias para ensamblar el geocentrismo con lo que se observaba desde  abajo. El paradigma trastabillaba hasta que Galileo junto a su precario  telescopio le dió el golpe de gracia.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Así, el  paradigma geocéntrico ya no pudo resistir y fue sustituido por el  heliocentrismo (el sol como centro del sistema planetario). Paso  fugazmente por el juicio que la iglesia institucional le hizo a Galileo.  El fundamentalismo, habituado a confundir recopilación de metáforas con  relato histórico apeló al argumento que mejor maneja: la "razón" de la  fuerza. Si el sol no se mueve ¿cómo explicar que se detuviera un  mediodía, a pedido de un tal Josué? Galileo, como correspondía, partió  para las mazmorras, abjuró “voluntariamente” de sus afirmaciones y se  “benefició” con una prisión casi por el resto de su vida. Sin embargo, a  pesar de los esfuerzos del pensamiento único de la época, el paradigma  geocentrista sucumbía inexorablemente. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; El capitalismo  constituyó también un paradigma, no sólo en lo económico sino llenando  todos los espacios de la convivencia humana. La competencia, la búsqueda  de nuevos mercados, la empresa, la exaltación del individualismo, la  producción de bienes para comerciar y no para cubrir necesidades, como  motor de la actividad humana. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Si bien en cierta etapa del  desarrollo histórico tuvo utilidad al reemplazar otros paradigmas como  las estructuras feudales y las relaciones de esclavitud, la situación  actual, con mil millones de hambrientos (el 15% de la población mundial,  FAO) para no hablar de la masiva desocupación y la dramática  degradación del medio ambiente sin ninguna esperanza de medidas -al  menos- paliativas, son demostrativas de que, en el apogeo de su  capacidad de producción, el capitalismo no logra siquiera garantizar la  supervivencia de la humanidad. El paradigma capitalista tambalea. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  Y del mismo modo que con el geocentrismo, aparecen hipótesis  auxiliares: La corrupción, el terrorismo, el neoliberalismo, el exceso  de especulación, el subdesarrollo, por mencionar las más difundidas.  Otras son simplemente delirantes: Hace poco habló Edmund Phelps, ganador  del Premio Nobel de Economía en 2006, neokeynesiano. Phelps estaba  glorificando al capitalismo y presentando los problemas actuales apenas  como un contratiempo, diciendo que “todo lo que debemos hacer es traer  de vuelta las ideas keynesianas y la regulación”. John Maynard Keynes  creía que el capitalismo era ideal, pero quería regularlo. Phelps  reproducía la grotesca idea de que el sistema es como un compositor de  música. &lt;i&gt;"Puede tener algunos días malos, de pereza en los cuales no  puede producir, pero si usted lo mira globalmente verá que es  maravilloso. Piense en Mozart, él debió haber tenido también algún mal  día. Así es el capitalismo en crisis, como los días malos de Mozart."&lt;/i&gt; Quien crea esto debería hacerse examinar la cabeza. Pero Phelps, en lugar de hacerse examinar, ganó un premio. (I.Meszaros) &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Claro  está que un nuevo paradigma en ciernes en el campo de las ciencias  sociales no garantiza automáticamente que todo vaya a cambiar de un día  para el otro, ni siquiera que vaya a suceder algún día. Por ahora  implica, objetivamente, el agotamiento de un sistema económico y social,  desde hace tiempo, en crisis continuada. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;Pero si ante el  error de sostener que la tierra era el centro del universo, la única  reacción del establishment medieval fue encarcelar a Galileo, con  evidencias menos palpables no es difícil imaginara cuál será la reacción  de los nuevos inquisidores. Basta recordar que el capitalismo utilizó a  la democracia mientras le fue útil y la descartó sin pudor toda vez que  puso en cuestión su reinado. La unidad entre capitalismo y democracia  es apenas un accidente histórico, una concesión forzada hacia las luchas  sociales y nada indica que esas privilegiadas minorías no reincidirán  en viejas prácticas. La democracia, para ellos, es apenas un obstáculo  salvable. &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-337395714843296778?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/337395714843296778/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=337395714843296778' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/337395714843296778'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/337395714843296778'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/27-09-2011-se-tambalea-el-paradigma.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-8857570535869623655</id><published>2011-09-28T13:42:00.001-07:00</published><updated>2011-09-28T13:42:38.045-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;28-09-2011      &lt;br /&gt;&lt;div class="pretitulo" style="text-align: justify;"&gt;Un Marx desconocido&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;La &lt;i&gt;Deutsche Ideologie&lt;/i&gt; (I)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Nicol%C3%A1s%20Gonz%C3%A1lez%20Varela&amp;amp;inicio=0"&gt;Nicolás González Varela&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo mismo carezco de una recopilación de mis propios trabajos, &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;que fueron escritos en diferentes idiomas &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;e impresos en diferenteslugares. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;La mayoría de ellos ya no están disponibles en librerías” &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;(Karl Marx a N. F. Danielson, 7 de octubre de 1868) &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“Tres jefe comunistas alemanes, entre los cuales se encuentra el conocido &lt;u&gt;Marx&lt;/u&gt;,  están preparando una edición de ocho volúmenes sobre el Comunismo, su  doctrina, sus conexiones, su situación en Alemania, Suiza, Francia e  Inglaterra. Y todo ello sobre &lt;u&gt;documentos&lt;/u&gt;. Los otros dos colaboradores son Engels y Hess, conocidos comunistas” &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;(Informe secreto de la policía de Prusia, París, 17 de febrero, 1846) &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;U &lt;/b&gt;n  gran biógrafo de Marx, Boris Nicolaïevski, reconocía en 1937 que de  cada mil socialistas, tal vez sólo uno haya leído una obra completa de  Marx; y de cada mil antimarxistas, ni uno. Y lo peor, concluía, es que  Marx ya no estaba de moda. Cuarenta años antes, un gran teórico y  militante, hablo de Labriola, al participar en el publicitado debate  sobre la valencia científica de la obra de Marx en 1897, (la llamada  “primera crisis del Marxismo”, y cuyos principales interlocutores eran  nada menos que intelectuales de la talla de George Sorel, Eduard  Bernstein y Benedetto Croce)&lt;a href=""&gt; [1] &lt;/a&gt;se preguntaba con inocencia “los escritos de Marx y Engels… ¿fueron leídos &lt;i&gt;&lt;u&gt;enteramente&lt;/u&gt;&lt;/i&gt;  por algún externo al grupo de amigos y adeptos próximos, esto es, de  los seguidores e intérpretes directos de los autores mismos?... Añádese a  eso la rareza de muchos de los escritos aludidos, y hasta la  imposibilidad de dar con algunos de ellos.” Y concluía proféticamente si  “este ambiente literario”, esta situación hermenéutica adversa, no era  uno de los culpables de la mala asimilación, de la aparente decadencia y  crisis del pensamiento de Marx. Con pesimismo recapitulaba en una  sentencia profética: “Leer todos los escritos de los fundadores del  socialismo científico ha resultado hasta ahora un privilegio de  iniciados.” &lt;a href=""&gt;[2] &lt;/a&gt;Ya el fundador del anarcosindicalismo Georges  Sorel, con quién precisamente intercambia opiniones Labriola, había  llegado a conclusiones similares en su balance parcial del arraigo del  Marxismo en las condiciones materiales de Europa a inicios del siglo XX.  Según Sorel y por el mismo motivo: “les thèses marxistes n'ont point  été, généralement, bien comprises en France et en Angleterre par les  écrivains qui s'occupent des questions sociales”.&lt;a href=""&gt; [3] &lt;/a&gt;Parafraseando  a Frossard, podría decirse que la mayoría de los marxistas no conocen  los escritos de Marx mejor de lo que los católicos conocen la &lt;i&gt;Summa&lt;/i&gt;  de Santo Tomás de Aquino. Labriola se preguntaba a propósito de la  “crisis” o decadencia de Marx, que “cómo nos puede asombrar… que muchos y  muchos escritores, sobre todo publicistas, hayan tenido la tentación de  tomar críticas de adversarios, o de citas incidentales, o de  arriesgadas inferencias basadas en pasos sueltos, o de recuerdos vagos,  los elementos necesarios para construirse un &lt;i&gt;&lt;u&gt;Marxisme&lt;/u&gt;&lt;/i&gt; de su invención y a su manera?... El Materialismo Histórico –que en cierto sentido es &lt;i&gt;todo&lt;/i&gt;  el Marxismo– ha pasado… por una infinidad de equívocos, malas  interpretaciones, alteraciones grotescas, disfraces extraños e  invenciones gratuitas… que tenían por fuerza que ser un obstáculo para  las personas que quisieran hacerse con una cultura socialista.”  Nikolaïevski y Labriola, pero no sólo ellos, estaban convencidos que a  Marx le esperaría siempre un sino de mala recepción, que empezaba por la  misma difusión e irradación de sus textos. Labriola señalaba otro  obstáculo, aún más profundo y riesgoso, que es el que aquí nos ocupa: la  misma rareza de los escritos de Marx y la imposibilidad de contar con  ediciones confiables de ellos. Incluso no tanto de ediciones confiables,  sino de ediciones sin más. El lector responsable de la obra &lt;i&gt;marxianne&lt;/i&gt;  debía pasar, según Labriola, por condiciones ordinarias más extremas  que la de cualquier filólogo o historiador para estudiar los documentos  de la Antigüedad. Por experiencia propia, se preguntaba: “¿Hay mucha  gente en el mundo que tenga la paciencia suficiente para andar durante  años… a la busca de un ejemplar de la &lt;i&gt;Misère&lt;/i&gt; &lt;i&gt;de &lt;/i&gt;&lt;i&gt;la Philosophie &lt;/i&gt;… o de aquel libro singular que es la &lt;i&gt;Heilige Familie&lt;/i&gt; ; gente que esté dispuesta a soportar, por disponer de un ejemplar de la &lt;i&gt;Neue&lt;/i&gt; &lt;i&gt;reinische Zeitung &lt;/i&gt;,  más fatigas que las que tiene que pasar en condiciones ordinarias de  hoy día cualquier filólogo o historiador para leer y estudiar todos los  documentos del antiguo Egipto?”&lt;a href=""&gt; [4] &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En resumen:  cumpliendo la profecía de Labriola, en el mundo sucede hoy con Marx lo  que sucedió con Byron a mediados del siglo XIX: sus libros se encuentran  sólo en manos de lectores excéntricos, inexpertos o atrasados. Para el  gran público, incluyendo la &lt;i&gt;Noblesse&lt;/i&gt; &lt;i&gt;d’État &lt;/i&gt;del  mandarinato académico, el nombre de Karl Marx significa hoy muy poco. En  la actualidad, septiembre de 2010, no existen en el mercado editorial  en lengua española ediciones críticas de Marx y Engels, la meritoria  edición de los &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt; a cargo del equipo de Manuel Sacristán quedó incompleta&lt;a href=""&gt; [5] &lt;/a&gt;y la única excepción es la interrumpida edición en marcha de parte de las &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt; también, por la editorial Fondo de Cultura Económica, FCE, de México gracias al trabajo del desaparecido Wenceslao Roces.&lt;a href=""&gt; [6] &lt;/a&gt;Pero  es lícito preguntarse qué es lo muerto y lo vivo de Marx, aunque es  probable que la pregunta sea puramente retórica o dispare  automáticamente la vulgata del &lt;i&gt;DiaMat&lt;/i&gt;. La respuesta seca y  judicial del Posmodernismo y de la filosofía analítica es ampliamente  conocida: el Marxismo está decididamente fuera de época, es “inactual”,  como “gran discurso” no puede explicarse ni a sí mismo, es una obra  fatalmente datada. Se trata una filosofía más del siglo XIX y, como tal,  definitivamente acuñada por su propio tiempo. Sepultar con todas las  honras al &lt;i&gt;moro&lt;/i&gt; Marx es un deber, no tanto intelectual, sino  arqueológico, un trabajo de anticuariado. Nada hay de rescatable de ese  enorme fárrago de páginas infectadas de hegelianismo y providencialismo,  como nos los señala por enésima vez el neopositivista Mario Bunge.&lt;a href=""&gt; [7] &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Labriola  (y Sorel) constataban una dificultad fáctica que nació con el Marxismo  mismo y que lo llevó como un estigma hasta nuestros días: las enormes  dificultades por establecer y editar, con criterios científicos  actualizados, sus obras completas. Labriola reclamaba al SPD de la  época, en posesión de los manuscritos (&lt;i&gt;Nachlass&lt;/i&gt;), que “sería un  deber del partido alemán el dar una edición completa y crítica de todos  los escritos de Marx y Engels; quiero decir, una edición acompañada en  cada caso de prólogos descriptivos y declarativos, índices de  referencia, notas y remisiones… Habrá que añadir a los escritos ya  aparecidos en forma de libros o de opúsculos, los artículos de  periódicos, los manifiestos, las circulares, los programas y todas las  cartas que, por ser de interés público y general, tengan una importancia  política o científica”. Terminante concluía: “No hay elección que  hacer: hay que poner al alcance de los lectores toda la obra científica y  política, toda la producción literaria de los dos fundadores… incluso  la ocasional. Y no se trata tampoco de reunir un &lt;i&gt;Corpus iuris&lt;/i&gt;, ni de redactar un &lt;i&gt;Testamentum juxta canonem receptum, &lt;/i&gt;sino  de recoger los escritos con cuidado y para que ellos mismos hablen  directamente a quien tenga ganas de leerlos”. Simplemente que Marx pueda  hablar directamente… Además reconocía que la propia vida le había  impedido escribir sus obras según los cánones del arte de &lt;i&gt;faire le livre&lt;/i&gt;,  por lo que su literatura eran fragmentos de una ciencia y de una  política en devenir constante. El Marxismo, si existe algo que pueda  llamarse así, era eminentemente un sistema abierto. Labriola ya había  marcado con suficiente claridad no sólo los criterios editoriales de una  política editorial sino los problemas materiales objetivos que  conllevaba la difusión tanto de la obra exotérica como del &lt;i&gt;Nachlass&lt;/i&gt; de Marx (y Engels). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno  de los errores más significativos que sufrió la obra marxiana en su  difusión y, por lo tanto, en su correcta interpretación, ha sido la  dislocación entre los niveles diacrónicos y sincrónicos de sus  manuscritos, lo que condujo a una desarticulación entre los componentes  biográficos, cronológicos y doxográficos, que constituyen, desde  Theofrasto, el instrumental filológico mínimo y necesario para llegar a  una comprensión satisfactoria de una obra. Labriola ya había reconocido  la necesidad que para entender plenamente los textos había que  relacionarlos biográficamente (en esa biografía se encontraría tanto “la  huella como la senda, el índice y el reflejo” de la génesis de Marx).  Pero en el caso de Marx esta disrupción anómala entre los dos niveles se  debió, en su mayor parte, no tanto a su particular &lt;i&gt;Stil&lt;/i&gt;, como a  la constante manipulación política que padecieron sus escritos por parte  de sus albaceas circunstanciales. El tortuoso recorrido, entre errático  y azaroso, que sufrieron a lo largo de su historia editorial los  escritos de Marx sólo puede compararse con las coincidencias  afortunadas, fantásticas, triviales y casi increíbles con las que pudo  salvarse para la posteridad la mayor parte de la obra de Aristóteles. Al  igual que Marx, sus escritos sufrieron las inclemencias de los  intereses políticos y los caprichos culturales en los cambios en la  forma de atención. Y, al igual que Aristóteles, los manuscritos de Marx  guardan una peculiaridad muy especial: la mayor parte son apuntes,  bocetos, notas y &lt;i&gt;memoranda&lt;/i&gt;, producto de una técnica de trabajo  intelectual limitada por la extrema pobreza y las constantes  emigraciones políticas. Pero a Marx se le agrega una condición  suplementaria: que el mismo Marxismo (s) nació, se desarrolló, se  profesionalizó en escuela (y luego en ideología oficial y legitimadora  de un estado) cuando la obra de Marx no era aún accesible en su  totalidad e incluso cuando importantes partes de su &lt;i&gt;corpus&lt;/i&gt;  estaban inéditas (lo siguen estando) o incluso eran inhallables. El  ¿éxito? del Marxismo como ideología de partido y ortodoxia de estado  (como ciencia de la legitimación o &lt;i&gt;DiaMat&lt;/i&gt;) ha precedido en  décadas a la divulgación científica y exhaustiva de los escritos  completos de sus fundadores. Y uno de los casos más extremos (aunque no  el único) es el texto conocido como &lt;i&gt;Die Deutsche Ideologie&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;La Ideología Alemana&lt;/i&gt;,  escrito a tres manos por Friedrich Engels, Moritz Hess y Karl Marx  entre 1845 y 1846, y que muchos especialistas consideran que en él por  primera vez se establece lo que podríamos denominar un materialismo  histórico coherente y fundamentado.&lt;a href=""&gt; [8] &lt;/a&gt;Y aunque su importancia es generalmente admitida por la &lt;i&gt;Marxologie&lt;/i&gt;  más prestigiosa, incluso la académica (empezando por Althusser,  Balibar, etc.), es una obra muy poco leída en toda su extensión, mal  editada y de pésima difusión.&lt;a href=""&gt; [9] &lt;/a&gt;Fuera del ámbito de la  Marxología, reina la indiferencia, el desconocimiento total o  directamente el desprecio desde la ignorancia.&lt;a href=""&gt; [10] &lt;/a&gt;Como decían los antiguos romanos: &lt;i&gt;Pro captu lectoris habent sua fata libelli&lt;/i&gt;,  y es que según las capacidades y posibilidades del lector, los libros  tienen su destino. Incluso en el caso de un pensador clásico como Marx. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para  darnos una medida de la importancia que el propio autor le otorgaba a  este trabajo de 1845-1846 debemos realizar un pequeño desvío para  conocer la poco conocida historia de las primeras obras escogidas  editadas de Karl Marx. La difusión de la obra de Marx ya fue un problema  en propia vida del autor. Los únicos trabajos de esta época en la que  escribió &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;, la fructífera década de 1840’s,  que llegaron a ser impresos en forma de libro, se debieron a un intento  frustrado poco conocido de unas obras escogidas, unos primitivos &lt;i&gt;Frühere Ausgaben. &lt;/i&gt;Llamadas pomposamente &lt;i&gt;Gesammelte Aufsätze von Karl Marx&lt;/i&gt;, se debieron al tesón editorial de un camarada, el médico y publicista Hermann Heinrich Becker, alias &lt;i&gt;der rot Becker&lt;/i&gt;,&lt;a href=""&gt; [11] &lt;/a&gt;aparecidas fantasmalmente en abril y mayo de 1851.&lt;a href=""&gt; [12] &lt;/a&gt;Franz Erdmann Mehring, el historiador y político que luego fundaría la Liga&lt;i&gt; Spartakus&lt;/i&gt;  con Rosa Luxemburg, relataba en su clásico trabajo biográfico que “Marx  se puso en comunicación con Hermann Becker para la edición de sus obras  completas y, más adelante, de una revista trimestral que habría de  aparecer en Lieja; Becker había fijado su residencia en Colonia, donde…  regenteaba una pequeña empresa editorial.”&lt;a href=""&gt; [13] &lt;/a&gt;El proyecto de  edición, en dos tomos con alrededor de 400 páginas cada uno, de  veinticinco pliegos cada uno, tenía un trasfondo eminentemente político,  un paso ligado a la táctica de partido (&lt;i&gt;propagandistische Tätigkeit&lt;/i&gt;), ligado estrechamente a la propaganda y difusión de las ideas de &lt;i&gt;Der Bund des Kommunisten&lt;/i&gt;,  la famosa Liga de los Comunistas, organización a la que se trataba de  reconstituir dentro de Alemania. Las primitivas obras escogidas de Marx  tenían el apoyo institucional del &lt;i&gt;Kölner Zentralbehörde&lt;/i&gt;, el  comité central de la Liga en Colonia, se había pensado en un sistema de  suscripción preiva a su publicación. Dentro del mismo proyecto, Marx  había diseñado el lanzamiento de una colección popular de literatura  socialista en formato de pequeños fascículos (un plan de difusión de  pensadores socialistas que ya había intentado llevar a la práctica en  1845), e incluía autores como Babeuf, Buonarotti, Holbach, Fourier,  Owen, Helvetius, Saint-Simon, Cabet, Considérant y Proudhon. Siguiendo  con estas primitivas obras selectas de Marx, e n el folleto publicitario  para las librerías, firmado por el editor de la compilación, Becker  mismo, podía leerse que la obra de Karl Marx se encontraba muy  diseminada tanto en folletos, panfletos, como en periódicos  desaparecidos y publicaciones inhallables en librerías, por lo que la  edición en formato libro era un gran servicio que hacía accesible al  lector su obra del último decenio, “el primer volumen recopila las  contribuciones de Marx en los &lt;i&gt;Anekdota&lt;/i&gt; de Ruge, en la antigua &lt;i&gt;Rheinische Zeitung&lt;/i&gt;  (incluyendo artículos sobre la libertad de la prensa, las leyes sobre  el robo de la madera, la situación de los campesinos del Mosela, etc.),  en los &lt;i&gt;Deutsch-französischen Jahrbüchern&lt;/i&gt;, en el &lt;i&gt;Westphaelische Dampfboot&lt;/i&gt;, en &lt;i&gt;Gesellschaftsspiegel&lt;/i&gt;,  etc. y una serie de monografías publicadas antes de la revolución de  marzo de 1848, pero por desgracia (sic!) todavía tienen plena  actualidad.”&lt;a href=""&gt; [14] &lt;/a&gt;El único y primer volumen, que finalmente quedó  reducido a ochenta páginas, contenía textos de Marx desde diciembre de  1841, el primero era &lt;i&gt;Bemerkungen&lt;/i&gt;&lt;i&gt; über die neue preußische Zensurinstruktion&lt;/i&gt;, publicado en la revista &lt;i&gt;Anekdota zur neuesten deutschen Philosophie und Publicistik&lt;/i&gt;&lt;a href=""&gt; [15] &lt;/a&gt;de  los jóvenes hegelianos. Y la presencia de este escrito resulta  sintomática. No es casualidad que Marx eligiera, no su primera  publicación impresa&lt;a href=""&gt; [16] &lt;/a&gt;, sino su primer trabajo &lt;i&gt;qua&lt;/i&gt;  publicista demócrata-revolucionario defendiendo la libertad de prensa  clásica burguesa contra el reaccionario estado prusiano. En él ya  criticaba el “aparente Liberalismo” (Scheinliberalismus) de la  forma-estado burguesa, con un bagaje filosófico que se remitía  explícitamente a Spinoza, Kant y Fichte, develando la ilusión política  de creer que los defectos objetivos institucionales (objektiven Fehler,  como la tendencia hacia la restricción en la información crítica y  libre) del estado, en realidad su esencia, podían corregirse cambiando  los individuos que ejercen la censura. Ninguna “buena” ley podía,  ninguna “buena” intención subjetiva, subraya allí Marx, puede modificar  la esencia de un estado burgués. Además en un extraordinario párrafo  concentrado, Marx describe de manera popular el método dialéctico de  investigación de la Verdad (Untersuchung der Wahrheit), que tiene que  ser por sí mismo verdadero: &lt;i&gt;Zur Wahrheit gehört nicht nur das Resultat, sondern auch der Weg&lt;/i&gt;,  “…de la Verdad no forma parte solamente el resultado, sino el camino.”,  subrayando que el carácter del objeto (Charakter des Gegenstandes) que  se investiga, en este caso el estado burgués, ejerce una influencia  decisiva sobre la misma investigación. La investigación verdadera “es”  la Verdad desplegada, cuyos miembros dispersos se agrupan y compendian  el resultado, ni más ni menos que una versión primitiva y todavía tosca  del modo de investigación, el &lt;i&gt;Forschungswiese&lt;/i&gt;, tal como lo explica en el prólogo a &lt;i&gt;Das Kapital. &lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El proyecto editorial incluía, además de los artículos periodísticos de la etapa radical-liberal en los &lt;i&gt;Anekdota&lt;/i&gt; y en el diario &lt;i&gt;Rheinische Zeitung&lt;/i&gt;, algunos del frustrado proyecto parisino de los &lt;i&gt;Anuarios Franco-Alemanes&lt;/i&gt;, y finalmente artículos del “órgano de la Democracia” creado por Engels y Marx, la &lt;i&gt;Neue Rheinisches Zeitung&lt;/i&gt;. En el nonato tomo segundo estaba previsto publicar artículos de la revista política que editaron Engels y Moritz Hess, &lt;i&gt;Espejo de la Sociedad&lt;/i&gt;,&lt;a href=""&gt; [17] &lt;/a&gt;incluso se pensó en traducir al alemán monográficos de Marx, como el libro contra Proudhon, &lt;i&gt;Misère de la philosophie&lt;a href=""&gt; &lt;b&gt;[18] &lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, y además el capítulo IV de la &lt;i&gt;Die  deutsche Ideologie. Kritik der neuesten deutschen Philosophie in ihren  Repräsentanten Feuerbach, B. Bauer und Stirner und des deutschen  Sozialismus in seinen verschiedenen Propheten, &lt;/i&gt;titulado “Karl Grün:  ‘Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien’ (Darmstadt 1845) oder  Die Geschichtschreibung des wahren Sozialismus”.&lt;a href=""&gt; [19] &lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aunque  la tirada pensada inicialmente era muy ambiciosa, 15.000 ejemplares,  sólo se imprimieron algunas copias, la represión contra los comunistas  en Colonia, el mismo Becker fue detenido em mayo de 1851, y la  confiscación de ejemplares por la policía, hicieron que pocos libros  llegaran a la distribución más allá de la ciudad. Incluso a mediados de  1851, Marx todavía pensaba editar una versión ampliada de estos escritos  selectos, incluyendo un potencial tercer tomo, cada uno con una  extensión de 75 páginas, tomando parte en la intermediación el dirigente  Ferdinand Lassalle.&lt;a href=""&gt; [20] &lt;/a&gt;Más allá de la importancia filológica-documental, que es obviada o totalmente desconocida por la &lt;i&gt;Marxologie&lt;/i&gt;  tradicional, el proyecto político-editorial, madurado en diciembre de  1850, de precisas pistas sobre las ideas filosófico-prácticas del Marx  maduro. En primer lugar que para las tareas políticas-revolucionarias  pendientes en la Alemania post-1848, Marx mismo había identificado de su  obra anterior, tanto teórica como publicista, qué textos eran  pertinentes y cuales no. En segundo lugar, es evidente que si el propio  Marx pretendía publicar, con el consenso de la propia &lt;i&gt;Bund des Kommunisten&lt;/i&gt;,  textos en apariencia “desfasados” de su etapa de liberal de izquierdas,  esto demuestra un elemento de ¿profunda? continuidad (a pesar de las  sucesivas rupturas teóricas) en la autoconciencia de Marx entre su  pensamiento izquierdo-hegeliano, luego feuerbachiano, y el Comunismo  reflexivo de la década de 1850’s. Las ideas marxianas entre 1841 y 1844  continuaban actuales, siendo plenamente operativas y funcionales a la  nueva dimensión de la &lt;i&gt;Kritik&lt;/i&gt;. Recordemos que a estas alturas Marx ya había escrito no solo&lt;i&gt; “&lt;/i&gt;Lohnarbeit und Kapital”&lt;a href=""&gt; [21] &lt;/a&gt;en el diario democrático-revolucionario &lt;i&gt;Neue Rheinisches Zeitung&lt;/i&gt;, sino publicado con Engels el &lt;i&gt;Manifiesto Comunista. &lt;/i&gt;Y dentro de esta continuidad en su filosofía práctica, Marx reconocía el valor autónomo y de consolidación teórica de la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie &lt;/i&gt;de 1845-1846. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Durante  el verano (de 1845)” –recuerda Jenny Westphalen, esposa, correctora y  copista de Marx– “Engels elaboró con Karl una crítica a la filosofía  alemana. El estímulo externo lo había constituido la aparición de &lt;i&gt;Der Einzige und sein Eigentum&lt;/i&gt; (de Max Stirner). Acabó siendo una obra voluminosa y habría de publicarse en Westfalia.”&lt;a href=""&gt; [22] &lt;/a&gt;En una autointerpretación de Marx maduro, el famoso &lt;i&gt;Vorwort &lt;/i&gt;a la &lt;i&gt;Zur Kritik der Politischen Ökonomie &lt;/i&gt;de  1859, queda clara la enorme importancia que le otorgaba al paso teórico  efectuado entre 1844-1846 y en especial el rol que jugaba &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;:  “Comencé en París la investigación de ésta última (la anatomía de la  sociedad civil), prosiguiéndola en Bruselas, hacia donde había emigrado  como consecuencia de una orden de expulsión del Sr. Guizot. El resultado  general que obtuve y, que una vez obtenido, sirvió de hilo conductor de  mis estudios, puede formularse brevemente de la siguiente manera. En la  producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas  relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de  producción (Produktionsverhältnisse) que corresponden a un determinado  estadio evolutivo de sus fuerzas… El modo de producción de la vida  material determina (bedingen) el proceso social, político e intelectual  de la vida en general… Friedrich Engels, con quién he estado manteniendo  un constante intercambio epistolar de ideas… cuando se estableció  asimismo en Bruselas en la primavera de 1845, con él resolvimos elaborar  conjuntamente la oposición de nuestros puntos de vista contra el punto  de vista ideológico de la filosofía alemana o, de hecho, ajustar cuentas  con nuestra antigua conciencia filosófica. Éste propósito se llevó a  cabo en forma de una crítica a la filosofía posthegeliana. El  manuscrito, dos gruesos volúmenes &lt;i&gt;in-octavo&lt;/i&gt;, ya había arribado  desde mucho tiempo atrás al lugar donde debía ser editado, en Westfalia,  cuando recibimos la noticia de que un cambio de condiciones no permitía  su impresión. Dejamos librado el manuscrito a la roedora crítica de los  ratones, tanto más de buen grado cuanto habíamos alcanzado nuestro  objetivo principal: comprender nosotros mismos (Selbstverständigung) la  cuestión.”&lt;a href=""&gt; [23] &lt;/a&gt;Resulta claro y evidente que esta ruptura, esta nueva &lt;i&gt;Ansicht, &lt;/i&gt;este revolucionario punto de vista&lt;i&gt;, &lt;/i&gt;sólo puede ser entendido en su magnitud si comprendemos el significado de &lt;i&gt;La Ideología alemana&lt;/i&gt;. A fin de cuentas: si volvemos al “futuro anterior” del propio Marx. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Imagen:  prospecto para las librerías de las primeras obras completas de Karl  Marx, escrito por el editor Hermann Becker, Köln, 1851. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;hr size="1" style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;" width="33%" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[1] &lt;/a&gt;La  conocida como “primera crisis del Marxismo”, hoy casi totalmente  olvidada, fue iniciada por un artículo del abogado G. Masaryk en los  números 177-179 del diario vienés &lt;i&gt;Die Zeit&lt;/i&gt;, en el cual  simplemente constataba las diferencias teórico-prácticas internas en la  socialdemocracia alemana y austriaca, en especial entre los padres  fundadores y sus epígonos, concluyendo que tales diferencias se debían  al carácter ecléctico del propio Marxismo, al ser un sistema sincrético y  que &lt;i&gt;Das Kapital &lt;/i&gt;era una mera transcripción en términos económicos del &lt;i&gt;Faust&lt;/i&gt; de Göethe. De la crisis “en” el Marxismo de la socialdemocracia de lengua alemana, reformistas como Bernstein &lt;i&gt;et altri&lt;/i&gt; la transformaron en crisis “del” Marxismo a secas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[2] &lt;/a&gt;Labriola, Antonio; &lt;i&gt;Discorrendo di socialismo e di filosofia &lt;/i&gt;, carta II; en español: &lt;i&gt;Socialismo y Filosofía&lt;/i&gt;; Alianza editorial, Madrid, 1969, p. 41, con traducción y prólogo de Manuel Sacristán. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[3] &lt;/a&gt;Georges Sorel, “Préface”, en: Labriola, Antonio; &lt;i&gt;Essais sur la conception matérialiste de l'histoire; &lt;/i&gt;V. Giard &amp;amp; E. Brière, libraires-éditeurs, Paris, 1897, pp. 1-20. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[4] &lt;/a&gt;Labriola, Antonio, &lt;i&gt;ibidem&lt;/i&gt;, p. 41. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[5] &lt;/a&gt;En  1975 Sacristán proyectó una edición crítica en lengua castellana de la  obra selecta de Marx y Engels en 68 volúmenes, con el título de &lt;i&gt;Obras completas de Marx y Engels , OME, &lt;/i&gt;bajo  el sello Editorial Grijalbo. De ese proyecto sólo llegaron a ver la luz  once volúmenes, entre ellos las traducciones de Sacristán de &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;, libro 1 y 2 y el &lt;i&gt;Anti-Duhring&lt;/i&gt;.  Decía Sacristán con razón sobre publicar al Marx desconocido que  “cuando me encargaron que empezara a traducir las obras de Marx y Engels  (que por cierto están suspendidas porque el mercado ya no da para eso)  estaba justificado que me pidieran un&lt;i&gt; Capital&lt;/i&gt;, puesto que si traducían unas obras completas era natural que también editaran &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;. Lo que en cambio, en mi opinión, era un error, era considerar que había que sacar pronto &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;.  Creo que primero había que publicar lo inédito, a saber, todo el  epistolario completo. Yo no me atrevo a decir que ellos, que son  comerciantes, no lleven razón, pero la situación es absurda.”, en: López  Arnal, S./ De la Fuente, P.; &lt;i&gt;Acerca de Manuel Sacristán&lt;/i&gt;,  Barcelona, Destino, 1996, p. 168. Sobre la figura decisiva de Sacristán,  véase de López Arnal, Salvador; “Aristas esenciales de un pensador  poliédrico (I). Manuel Sacristán (1925-1985), a los 25 años de su  fallecimiento”, en: &lt;i&gt;Papeles de relaciones ecosociales y cambio global&lt;/i&gt;, Nº 109, 2010, pp. 23-44. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[6] &lt;/a&gt;Traducción de una selección la edición de Karl Marx/ Friedrich Engels; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;,  editada por Dietz Verlag de Berlín-DDR, según la versión de 1958; en  palabras de Roces: “Esta edición, que no es de las obras completas  (MEGA), sino de las Obras Fundamentales (Werke), va a constar de  veintitantos volúmenes. Se han publicado ya dos tomos de la juventud de  Marx y de Engels; se han publicado los tres tomos de las &lt;i&gt;Teorías de la Plusvalía&lt;/i&gt;. Van a aparecer ahora &lt;i&gt;El Capital &lt;/i&gt;y los escritos económicos menores y también la nueva edición de los &lt;i&gt;Grundrisse&lt;/i&gt;.” Sobre la figura de Roces: Rivaya, Benjamín; “Comunismo y compromiso intelectual: Wenceslao Roces”; en: &lt;i&gt;Papeles de la FIM&lt;/i&gt;,  nº 14, Fundación de Investigaciones Marxistas, Madrid, 2000. Roces fue  pionero al fundar y dirigir una empresa de difusión marxista ya en la  IIº República española, la “Biblioteca Carlos Marx” de la Editorial  Cenit de la cual llegaron a publicarse diez volúmenes grandes, entre  ellos el primer tomo de &lt;i&gt;Das Kapital&lt;/i&gt; en dos volúmenes y el &lt;i&gt;Anti-Dühring&lt;/i&gt; de Engels. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[7] &lt;/a&gt;Remitimos  al lector a nuestra crítica a la enésima tentativa de tratar a Marx y  Engels como un perro muerto del físico Mario Bunge: “El Dr. Bunge sobre  Engels. Los escombros ideológicos del Neopositivismo”, &lt;i&gt;on-line&lt;/i&gt; en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98168 &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[8] &lt;/a&gt;Essbach, Wolfgang; &lt;i&gt;Die Bedeutung Max Stirners für die Genese des historischen Materialismus&lt;/i&gt; (1978) , u.d.T. Gegenzüge, Materialis, Frankfurt am Main, 1982. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[9] &lt;/a&gt;Balibar,  por ejemplo, señala rápida y erróneamente que “en 1845, Marx, refugiado  en Bruselas, trabajaba en colaboración con Engels en la elaboración de  una concepción filosófica materialista de la Historia, de la que quiere  hacer la base de un socialismo proletario autónomo (&lt;i&gt;Tesis sobre Feuerbach&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;La Ideología Alemana&lt;/i&gt;, manuscritos publicados tras la muerte de Marx y Engels)”, en: Balibar, Étienne; &lt;i&gt;Cinco Ensayos de Materialismo Histórico&lt;/i&gt;, Editorial Laia, Barcelona, 1976, p. 20. &lt;i&gt;Malgré lui&lt;/i&gt;:  no sólo se equivoca en considerarlos dos obras independientes, sino  también en el momento en que fueron publicados, mucho antes de la muerte  de Engels y Marx. En ningún momento Engels o Marx utilizan en esos años  ni el término “concepción filosófica materialista de la Historia”, ni  el de “socialismo proletario autónomo”. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[10] &lt;/a&gt;El caso del célebre filósofo liberal británico Isaiah Berlin, quién en su libro por encargo sobre Marx escribe sobre la &lt;i&gt;Die deutsche Ideologie&lt;/i&gt;  lo siguiente: “Stirner is treated at greater length. Under the title of  ‘St Max’ he is pursued through five hundred pages of heavy-handed  mockery and insult. ”, en: &lt;i&gt;Karl Marx: His Life and Environment&lt;/i&gt;,  Thornton Butterworth, London, 1939, Chapter VI, “Historical  Materialism”, p. 143, o sea: “Stirner es perseguido a través de  quinientas páginas de mano dura, burla e insulto.” Berlin se equivoca  hasta en el año de composición: “The most extended statement of the  theory occurs in a work which he composed together with Engels in 1846,  entitled the &lt;i&gt;German Ideology&lt;/i&gt;”, en: &lt;i&gt;ibidem&lt;/i&gt;, p. 118. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[11] &lt;/a&gt;Dohm, Bernhard/ Taubert, Inge; “Engels über den &lt;i&gt;roten&lt;/i&gt; Becker. Ein unbekannter Brief von Friedrich Engels”; en: &lt;i&gt;Beiträge zur Geschichte der Arbeiterbewegung&lt;/i&gt;. 1973, Heft 5, pp. 807-814. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[12] &lt;/a&gt;Marx, Karl; &lt;i&gt;Gesammelte Aufsatze von Karl Marx&lt;/i&gt;,  herausgegeben von Hermann Becker. I. Heft, Koln, 1851. El contenido de  esta primera edición de escritos de Marx puede verse en: Marx, Karl/  Engels, Friedrich: &lt;i&gt;Werke, Artikel, Entwrfe Juli 1849 bis Juni 1851&lt;/i&gt;,  Abt. 1: Werke, Artikel, Entwürfe, Bd. 10, Akademie Verlag, Berlin,  1977, pp. 493-497. Se trataba del primer volumen proyectado; el segundo  jamás se publicó, ya que Becker fue detenido el 19 de junio de 1851  acusado de comunista y conspirar contra el estado; fue juzgado en el  famoso proceso a los comunistas, el &lt;i&gt;Kölner Kommunistenprozess&lt;/i&gt;, en 1852, y condenado a cinco años de cárcel. Véase la carta de Becker a Marx de diciembre de 1850, en: AA.VV.; &lt;i&gt;Der Bund der Kommunisten. &lt;/i&gt;&lt;i&gt;Dokumente und Materialen &lt;/i&gt;. Band 2, Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1982, Dokumente 570, pp. 357-358. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[13] &lt;/a&gt;Mehring, E., Franz; &lt;i&gt;Karl Marx: Die Geschichte seines Lebens&lt;/i&gt;, 1918, p. 209; en español: &lt;i&gt;Carlos Marx. Historia de su Vida&lt;/i&gt;; Editorial Grijalbo, México, 1957, P. 227-228. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[14] &lt;/a&gt;Textual:  “Marx's Arbeiten sind theils in besonderen Flugschriften, theils in  periodischen Schriften erschienen, jetzt aber meistens gar nicht mehr zu  bekommen, wenigstens im Buchhandel ganz vergriffen. Der Herausgeber  glaubt deßhalb, dem Publikum einen Dienst zu erweisen, wenn er mit  Bewilligung des Verfassers diese Arbeiten, welche gerade ein Decennium  umfassen, zusammenstellt und wieder zugänglich macht. [...] Der erste  Band wird Marx's Beiträge zu den ‘Anekdota’ von Ruge, der (alten)  ‘Rheinischen Zeitung’ (namentlich über Preßfreiheit,  Holzdiebstahlsgesetz, Lage der Moselbauern usw.), den  ‘deutsch-französischen Jahrbüchern’, dem ‘Westf. Dampfboote’, dem  ‘Gesellschaftsspiegel’ usw. und eine Reihe von Monographien enthalten,  die vor der Märzrevolution erschienen, aber leider noch heute passen.”  En: Marx, Karl/ Engels, Friedrich, &lt;i&gt;ibidem&lt;/i&gt;, p. 496. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[15] &lt;/a&gt;Se  trata del segundo artículo público conocido de Marx, escrito entre  enero y febrero de 1842, aparecido anónimamente (“Por un renano”) como  artículo en los &lt;i&gt;Anekdota&lt;/i&gt;…, tomo I, año 1843. La revista era un órgano puro de la izquierda hegeliana, bajo la dirección de Arnold Ruge &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke. &lt;/i&gt;Band 1; (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976. pp. 3-25; en español: Marx, Karl; &lt;i&gt;Escritos de Juventud&lt;/i&gt;, FCE, México, 1982, pp. 149-169. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[16] &lt;/a&gt;Es  decir, el artículo “Luther als Schiedsrichter zwischen Strauß und  Feuerbach” (“Lutero, árbitro entre Strauss y Feuerbach”), escrito en  enero de 1842 y aparecido de manera anónima (“Uno que no es berlinés”)  en los &lt;i&gt;Anekdota&lt;/i&gt;…, tomo II, 1843; ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke. &lt;/i&gt;Band 1; (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976. pp. 26-27; en español: Marx, Karl; &lt;i&gt;Escritos de Juventud&lt;/i&gt;, FCE, México, 1982, pp. 147-148. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[17] &lt;/a&gt;La publicación &lt;i&gt;Gesellschaftsspiegel.  Organ zur Vertretung der besitzlosen Volksklassen und zur Beleuchtung  der gesellschaftlichen Zustände der Gegenwart&lt;/i&gt;, era una revista de tendencia &lt;i&gt;wahrsozialistischen&lt;/i&gt;  político-teórica de intervención en las clases trabajadores y de  co-investigación de la cuestión social; fue editada entre 1845-1846 en  la región natal de Engels, Elberfeld, véase: Silberner, Edmund; “Der  ‘Kommunistenrabbi’ und der ‘Gesellschaftsspiegel’”; en: &lt;i&gt;Archiv für Sozialgeschichte&lt;/i&gt;,  (1963), Band 3, pp. 87-102. Marx contribuyó con un artículo sobre el  suicidio en el Capitalismo en 1846: “Peuchet: Vom Selbstmord”, en: &lt;i&gt;Gesellschaftsspiegel; &lt;/i&gt;zweiter Band, Heft VII, Elberfeld, Januar 1846, pp. 14-26; ahora en: Marx, Karl/ Engels, Friedrich: &lt;i&gt;Marx-Engels Gesamtausgabe, MEGA &lt;/i&gt;, I Abt., Band 3, Moskau-Berlin, 1932, pp. 391-407 ; en español: Marx, Karl; &lt;i&gt;Sobre el Suicidio&lt;/i&gt;,  Edición y traducción a cargo de Nicolás González Varela, Montesinos,  Mataró, de próxima publicación. Sobre el artículo de Marx, nos  permitimos remitir al lector a nuestro artículo &lt;i&gt;on-line&lt;/i&gt;: “Karl  Marx en Bruselas (1845-1848): suicidio y cuestión femenina en el  Capitalismo”, en: http://www.rebelion.org/noticias/2006/10/38534.pdf &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[18] &lt;/a&gt;Escrito en francés entre diciembre de 1846 y abril de 1847: &lt;i&gt;Misère de la philosophie. Réponse a la philosophie de la misère de M. Proudhon&lt;/i&gt;, C.G. Vogler, Brüssel-A. Frank, Paris, 1847. Habrá que esperar a 1885 para que el público alemán tuviera una edición de &lt;i&gt;La Miseria de la Filosofía&lt;/i&gt;, traducción de Eduard Bernstein y Karl Kautsky: &lt;i&gt;Das Elend der Philosophie. &lt;/i&gt;&lt;i&gt;Antwort auf Proudhons ‘Philosophie des Elends’ &lt;/i&gt;.  Deutsch von Karl Kautsky und Eduard Bernstein. Mit Vorwort und Noten  von Friedrich Engels, J.H.W. Dietz, Stuttgart , 1885. Ahora en: Marx,  Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke. &lt;/i&gt;Band 4; (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976. pp. 63-182; en español existe una deficiente primera edición en España: &lt;i&gt;Miseria de la filosofia, Contestación á la filosofía de la miseria de Proudhon.&lt;/i&gt;  Versión española, precedida de una carta de Federico Engels y unos  apuntes sobre las teorias, carácter y obras del autor por José Mesa.;  Establecimiernto Tipográfico de Ricardo Fé, Madrid, 1891; la mejor  traducción sigue siendo: &lt;i&gt;Miseria de la Filosofía&lt;/i&gt;, Editorial Signos, Buenos Aires, 1970. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[19] &lt;/a&gt;En: Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 3, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1976, pp. 5–530. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[20] &lt;/a&gt;Véase la carta de Lassalle a Marx del 26 de junio de 1851 y sus conversaciones con el editor Scheller de Düsseldorf. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[21] &lt;/a&gt;Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 6, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1971, pp. 397-423; en español: &lt;i&gt;Trabajo Asalariado y Capital&lt;/i&gt;, Ed. Nova Terra, Barcelona, 1970. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[22] &lt;/a&gt;Westhpalen, Jenny; “Kurze Umrisse eines bewegten Lebens”, en: AA. VV.; &lt;i&gt;Mohr und General. Erinnerungen an Marx und Engels&lt;/i&gt;, Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1964, p. 192. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href=""&gt;[23] &lt;/a&gt;Marx, Karl/ Engels, Friedrich; &lt;i&gt;Werke&lt;/i&gt;, Band 13, (Karl) Dietz Verlag, Berlin-DDR, 1971, p. 8 y 10. En español: Marx, Karl; &lt;i&gt;Contribución a la Crítica de la Economía Política&lt;/i&gt;, Siglo XXI, México, 1980, p. 4 y 6. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-8857570535869623655?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/8857570535869623655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=8857570535869623655' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/8857570535869623655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/8857570535869623655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/28-09-2011-un-marx-desconocido-la.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5816214162054420841</id><published>2011-09-26T06:02:00.001-07:00</published><updated>2011-09-26T06:02:30.729-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;26-09-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desigualdades como causa de la crisis&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/autores.php?id=76"&gt;Vicenç Navarro&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace años,  algunos pocos hemos estado señalando que una  de las causas más  importantes de la Gran Recesión actual es el enorme  crecimiento de las  desigualdades sociales, con una gran concentración  de las rentas en los  sectores más adinerados de la población (cuyas  rentas proceden  primordialmente de las rentas del capital) a costa de  las rentas de la  mayoría de la ciudadanía (cuyas rentas proceden  primordialmente del  trabajo). Ello ha determinado un descenso muy  notable de la capacidad  adquisitiva de la mayoría de la población,  forzándola a endeudarse. Ni  que decir tiene que el sector que se ha  beneficiado más de esta  necesidad de endeudarse ha sido el capital  financiero y muy en especial  la banca. Éste es el origen del enorme  endeudamiento de las familias. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otra parte, el descenso de la capacidad adquisitiva de la   población ha determinado un problema de escasa demanda de bienes y   consumos, responsable de la ralentización de la actividad económica. La   gente no compra como compraba antes y, además, está profundamente   endeudada. Ello conlleva una baja rentabilidad de lo que se llama   capital productivo. Y el capital deja de invertirse en la economía   productiva para pasar a invertir en actividades especulativas, siendo la   penúltima la burbuja inmobiliaria, y ahora la burbuja de la deuda   pública.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De este análisis se deriva la necesidad de revertir  este crecimiento  de las desigualdades, siguiendo políticas casi opuestas  a las que se  están desarrollando por la mayoría de gobiernos de la  Unión Europea,  tales como reformas fiscales progresivas, aumento de los  salarios y del  gasto público social (que tiene un efecto  redistributivo), y reducción  del sector financiero, gravando las  actividades especulativas, cuando  no eliminándolas, tal como se hizo,  por cierto, para salir de la Gran  Depresión a principios del siglo XX.  El hecho de que no se esté  desarrollando ninguna de estas políticas  muestra el grado de dominio  que las tesis neoliberales continúan  teniendo en los establishments  políticos de los países desarrollados. Y a  los autores que continuamos  subrayando que la raíz del problema es el  crecimiento de las  desigualdades se nos margina, cuando no se nos  ignora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero mira por donde, se ha publicado un informe por el  Gabinete de  estudios de nada menos que uno de los Vaticanos del  pensamiento  neoliberal, el Fondo Monetario Internacional, que nos viene a  dar la  razón. El informe, titulado &lt;i&gt;Inequality, Leverage and Crises&lt;/i&gt;,   escrito por Michael Kumhof y Romain Rancière, no es un documento   oficial del FMI (como el informe rápida y claramente puntualiza), y es   más que probable que nunca se convierta en política oficial del FMI. En   realidad, a pesar de la enorme importancia del estudio, sus contenidos   apenas se han distribuido. Por cierto, sorprende agradablemente el  rigor  del estudio que contrasta con la chapuza del último informe del  FMI  sobre España (&lt;i&gt;Spain. &lt;/i&gt;July 2011&lt;i&gt;, IMF County Report. No. 11/215)&lt;/i&gt;.   Este último informe, incluso por los bajos estándares del staff del   FMI, es un insulto al intelecto. Repiten machaconamente las mismas   recetas neoliberales, sin haberse tomado la molestia de mirar los datos.   Por ejemplo, recomiendan la disminución del gasto público que cubre  los  salarios de los empleados públicos, indicando que España se gasta   demasiado en empleo público, cuando los datos muestran precisamente lo   contrario. España es uno de los países con menor porcentaje de la   población adulta trabajando en los servicios públicos (véase “El empleo   público en España no es excesivo. Los errores del informe sobre el  coste  de la Administración, de la EAE Business School”, de Vicenç  Navarro,  Marta Tur, Miquel Campa y Carlos Carrasco, en &lt;a href="http://www.vnavarro.org/" target="_blank"&gt;www.vnavarro.org&lt;/a&gt;)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero el Centro de Estudios del FMI tiene un mayor nivel intelectual, y   el informe sobre las desigualdades es excelente. Es un placer ver   documentos cuyas propuestas están avaladas, no por dogma, sino por datos   creíbles tal como hace este estudio. Aunque se centra en EEUU, el   informe podría haber incluido también a los países de la Unión Europea   (incluyendo España). En parte, su focalización en EEUU se debe a la   centralidad de la economía estadounidense a nivel mundial pero también a   la disponibilidad de datos, un elemento de gran importancia, pues en   España, por ejemplo, es dificilísimo encontrar datos creíbles sobre la   distribución de la renta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El informe muestra la evolución de  las rentas desde 1970 a 2005 en  EEUU, señalando el enorme crecimiento de  las rentas de la decila  superior y el descenso de todas las demás.  Muestra también como esta  concentración de las rentas ha causado un gran  crecimiento del  endeudamiento de la mayoría de la población, la cual,  al sufrir una  disminución de su renta, tuvo que endeudarse para mantener  el nivel de  vida al cual estaba acostumbrada, y con ello mantener  también la  demanda doméstica. Los autores muestran que a mayor  crecimiento de la  concentración de las rentas en la decila superior,  mayor endeudamiento  del resto de la población, y mayor tamaño del sector  financiero en  EEUU, una relación de una enorme importancia. El artículo  también  señala como este endeudamiento, clave para continuar el nivel  de  demanda, fue facilitado por la bajada de intereses. Y de ahí, la   génesis de la burbuja inmobiliaria tal como documentan los autores.   Éstos muestran también que el incremento de la financialización (es   decir, del sector financiero en la economía) significó una caída de las   inversiones en sus sectores productivos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En realidad, si  hubiera datos creíbles  podríamos ver que la situación es casi idéntica  en España. Es un  indicador del enorme poder de las clases más adineradas  que esta  realidad es ignorada en los mayores fórums mediáticos y  políticos del  país.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5816214162054420841?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5816214162054420841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5816214162054420841' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5816214162054420841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5816214162054420841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/26-09-2011-desigualdades-como-causa-de.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5563410756440340767</id><published>2011-09-26T05:48:00.001-07:00</published><updated>2011-09-26T05:48:38.957-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;26-09-2011      &lt;br /&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Capital ficticio&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Alfredo%20Zaiat&amp;amp;inicio=0"&gt;Alfredo Zaiat&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;Página 12&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vapuleada economía  griega está mendigando la liberación del sexto tramo del denominado  paquete de rescate por unos 8000 millones de euros. El gobierno heleno  suplica por esos fondos porque sus arcas están exhaustas y los necesita  para pagar sueldos y jubilaciones en octubre. Para desembolsar esos  recursos sus países socios de la Eurozona y el Fondo Monetario  Internacional exigieron acelerar el ajuste en la plantilla de empleados  públicos. Grecia aceptó y obligará a tomar licencia anual a unos 30 mil,  en un plan que en los últimos dos años ya produjo la reducción del  sector público en 200.000 trabajadores, con la proyección de despedir  otros 150.000 hasta 2015. El programa incluye también poda de salarios y  jubilaciones. Muy diferente es el comportamiento de líderes políticos,  bancas centrales y organismos multilaterales cuando los apremios son  padecidos por las entidades financieras. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un acuerdo inédito, las  bancas centrales de la Unión Europea, Suiza, Japón, Inglaterra y Estados  Unidos dispusieron asistencia financiera ilimitada para los bancos para  que puedan superar su propia crisis de caída de depósitos, freno a los  préstamos al consumo y a las empresas y desconfianza entre entidades que  congelaron el crédito interbancario. Puede ser que sea necesaria esa  inmensa operatoria de salvataje financiero para evitar un descalabro  mayor, pero lo notable es el contraste entre esa amplia disponibilidad  de recursos sin exigencias y el torniquete aplicado a las economías  europeas al borde del default.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta conducta es la manifestación  más cristalina de cómo se desarrolla la crisis de la actual fase del  capitalismo dominado por la finanzas globales. También revela lo  conveniente de que la economía argentina se encuentre marginada de ese  circuito y la extrema prudencia que se requiere para no caer en las  falsas ilusiones de regresar a ese mundo de endeudamiento, calificadoras  de riesgo y el FMI.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno de los aspectos menos mencionados de  esta crisis que estalló hace tres años en Estados Unidos y Europa es la  constante sangría de depósitos que están registrando sus bancos. No se  habla de corrida sólo para preservar las débiles expectativas de esas  economías. Las cifras son impactantes si se recuerdan antecedentes no  tan lejanos del caso argentino. En el diario británico Financial Times  se publicó un artículo que precisa que los depósitos minoristas e  institucionales de los bancos griegos cayeron 19 por ciento en el último  año y los de las entidades irlandesas lo hicieron casi 40 por ciento en  18 meses. En la potencia europea, Alemania, que se presenta como menos  vulnerable, los últimos datos del Banco Central Europeo informan que los  depósitos de grandes inversores financieros se redujeron un 12 por  ciento en ese mismo período y un 24 por ciento desde la quiebra de  Lehman Brothers en septiembre de 2008. En Francia, ese tipo de  colocaciones, que representan la mitad del total del mercado galo, se  redujo 6 por ciento desde junio de 2010. En España, donde esos ahorros  son la quinta parte del total, el drenaje fue de 14 por ciento desde  mayo de 2010. En los bancos italianos, los depósitos minoristas cayeron  uno por ciento el último año, pero en el rubro grandes operadores el  retiro de dinero ya superó los 100.000 millones de dólares, que  representa una caída de 13 por ciento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ese comportamiento se  conoce como fuga de depósitos, y es uno de los factores para entender la  agudización de la debacle europea en los últimos meses. La experiencia  argentina no tiene que ser utilizada como un caso aislado de un país  periférico que padeció una profunda crisis, sino que debería ser  considerada como una referencia ineludible para comprender la dinámica  de esa forma de funcionamiento del capitalismo, y un eventual desenlace.  Menospreciarla con soberbia, como lo hizo la titular del FMI, Christine  Lagarde, refleja la desorientación del liderazgo político para entender  e intervenir en la debacle de sus economías. Lo que está pasando ahora  en los respectivos sistemas bancarios europeos es una crisis del  denominado capital ficticio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las entidades financieras ocuparon  el centro neurálgico del movimiento de la economía desde la década del  ’70 y con cada vez más influencia en las siguientes. Desde entonces la  generación de riquezas basada en burbujas especulativas y el consumo  motorizado por deudas privadas y públicas fue construyendo la hegemonía  de las finanzas. Antes de esa consolidación, la relación entre el PBI  global, o sea las riquezas en bienes y servicios generadas en un año en  la economía mundial, y el circuito monetario era de un ratio 1 a 1.  Había correspondencia entre la producción y la masa de recursos  financieros. Con la desregulación financiera global y la cada vez más  sofisticada ingeniería especulativa, esa relación se distanció en una  proporción de 1 a 4 hasta el estallido de la presente crisis. Esto  significaba la existencia de un capital ficticio en circulación  considerable, que no tenía ninguna reciprocidad con la cantidad y valor  de bienes y activos físicos. Ese capital se multiplicó en la esfera de  las finanzas por la tasa de interés o la valorización de activos  bursátiles sin ser acompañado de una expansión similar de la inversión y  de la actividad productiva. El fuerte retroceso de los activos  financieros viene a destruir ese dinero ficticio-monetario sin  contrapartida en el valor de bienes tangibles. La depreciación de parte  de ese capital ficticio hasta alcanzar un nuevo equilibrio es un proceso  donde se precipitan quiebras, default de deudas, depresión de  cotizaciones de acciones y bonos e inflación de bienes y activos  refugios, como el oro u otros metales preciosos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No es que una  crisis financiera se expresa de diferente forma dependiendo de si una  economía está más o menos ordenada en materia fiscal o de endeudamiento.  En todo caso, tienen más o menos impacto, pero su desarrollo adquiere  condiciones parecidas. El derrape financiero seguido de recesión y la  aplicación de ajustes fiscales y sociales para enfrentar la crisis lo  terminan profundizando, y así se debilita aún más la situación  patrimonial de los bancos. En ese contexto, se consolida el ya de por sí  marcado perfil procíclico de la actividad bancaria, agudizado en un  marco de creciente desregulación. Esas características quedan más  expuestas cuando detona una crisis financiera global afectando a las  potencias mundiales, ya no sólo la de un país pequeño y subdesarrollado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La  secuencia del deterioro de los bancos empieza con la explosión de una  burbuja especulativa que induce a un retroceso de la economía y caída de  las cotizaciones de activos bursátiles. Las entidades registran  pérdidas patrimoniales que, según la magnitud, obligan a una  capitalización por parte de sus accionistas o del propio Estado, como en  2008. Algunas quiebran y otras son absorbidas en un proceso de  concentración del mercado. Si la crisis se extiende, esas  capitalizaciones son insuficientes porque comienza, con un desfasaje de  varios meses desde el estallido de la burbuja, el drenaje de depósitos  por el miedo de ahorristas sobre el futuro de su capital. Esa sangría de  recursos restringe la liquidez de las entidades, que reaccionan  cerrando el crédito al consumo y a empresas, al tiempo que reclaman la  cancelación de préstamos ya otorgados. Como la economía está en recesión  y las medidas ortodoxas que se disponen profundizan esa tendencia, más  se obtura el circuito de financiamiento porque desaparece el préstamo,  pero también aumenta la morosidad de la cartera crediticia. Todo el  sistema financiero transita ese proceso. La escala siguiente de ese  desmoronamiento es la desconfianza entre las entidades, que dejan de  operar en el mercado interbancario porque dudan de la solvencia para el  repago de préstamos de sus colegas. Se frena entonces el circuito que  hacía funcionar la economía en esta fase del capitalismo bajo la batuta  de las finanzas. En esa instancia aparecen las bancas centrales con el  objetivo de destrabarlo ofreciendo todos los fondos demandados por los  bancos para reanimarlos. Sin la recuperación de la economía real, con  una política opuesta a la del ajuste ortodoxo implementado por Europa  con activa participación del Fondo Monetario, ese auxilio financiero  sólo extiende la agonía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;a href="mailto:azaiat@pagina12.com.ar"&gt;azaiat@pagina12.com.ar&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-177491-2011-09-24.html" target="_blank"&gt;http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-177491-2011-09-24.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5563410756440340767?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5563410756440340767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5563410756440340767' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5563410756440340767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5563410756440340767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/26-09-2011-capital-ficticio-alfredo.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-6786910971902989293</id><published>2011-09-25T09:11:00.001-07:00</published><updated>2011-09-25T09:11:31.838-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;25-09-2011      &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;¿Existe lucha de clases?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Vicen%C3%A7%20%20Navarro&amp;amp;inicio=0"&gt;Vicenç  Navarro&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.publico.es/" target="_blank"&gt;Público&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Warren Buffet es uno  de los ricos más superricos de EEUU y del mundo. Se caracteriza por ser  inteligente, por conocer muy bien la realidad que le rodea y por hablar  muy claro, frecuentemente en contra de la clase social a la que  pertenece. Es, como The Wall Street Journal lo define, un “traidor a su  clase”. Entre sus declaraciones, la más citada por los no ricos es  aquella en la que indicó que, en contra de aquellos que creen que ya no  hay clases sociales en EEUU (y que, por lo tanto, asumen que el concepto  de lucha de clases es anticuado e irrelevante), la realidad que él  conoce es que sí que hay clases sociales y que también existe una lucha  entre ellas en la que su clase –los superricos– gana cada día a costa de  los intereses de la mayoría de la población, que consigue sus rentas a  partir del trabajo en lugar del capital.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tal señor escribió  recientemente un artículo en The New York Times, Stop Coddling the  Super-Rich (Basta de mimar a los superricos, 15-08-11), en el que  explicaba los impuestos que él paga comparándolos con los que pagan los  empleados de su compañía (él es un inversor financiero). Señala que pagó  este año en impuestos 6.938.744 dólares, lo cual, señala, es una cifra  más que respetable. Pero tal cantidad es menos del 17% de sus ingresos  anuales, un porcentaje mucho menor que el de sus empleados, cuyo  porcentaje varía desde el 33% al 41%, con un promedio (de los empleados  de su despacho) de un 36%. Considera, con razón, que ello no es justo. Y  subraya que los superricos no están contribuyendo al sacrificio general  que el Gobierno federal de EEUU está pidiendo de todos los ciudadanos  para salir de la crisis. A ninguno de los superricos se le ha pedido  hasta recientemente que haga ningún sacrificio, y ello a pesar de que  –tal como señala Buffet– la crisis les ha ido muy bien a los superricos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Y  cómo puede ser que paguen mucho menos en impuestos que la clase  trabajadora y que las clases medias? Buffet lo dice claramente. La  mayoría de su renta deriva de los beneficios que consigue de sus  inversiones (la mayoría inversiones financieras). Es decir, es dinero de  lo que antes se llamaba el capital financiero. Subraya Buffet que los  impuestos sobre las rentas del capital (como el Impuesto de Sociedades)  gravan mucho menos que las rentas del trabajo, lo cual le parece una  profunda injusticia. Según él, todas las rentas, tanto las derivadas del  capital como las derivadas del trabajo, deberían gravarse por igual,  sin privilegios (como ocurre ahora) a las rentas del capital, que se  gravan mucho menos. En realidad, no sólo gravan menos, sino que incluso  han ido descendiendo más y más, bajo el argumento de que disminuir tales  impuestos al capital facilita la creación de puestos de trabajo. La  sabiduría convencional en el conocimiento económico –que, en general,  está sesgado a favor de las rentas del capital– promueve políticas que  favorecen estas últimas a costa de las rentas del trabajo, argumentando  que es necesario incentivarlas para conseguir más inversión y más  empleo. Pero, como Buffet señala en su artículo en The New York Times,  los ingresos derivados del capital han crecido astronómicamente para los  superricos, a la vez que los impuestos sobre tales rentas han ido  disminuyendo y, sin embargo, la creación de puestos de trabajo en EEUU  ha sido menor que antes (de 1950 a 1980) cuando las rentas del capital  se gravaban mucho más que ahora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En realidad, las políticas  fiscales que definen quién paga impuestos y en qué cantidad no vienen  definidas por factores económicos, sino por factores políticos, lo cual  quiere decir por el poder e influencia que distintos colectivos de  personas tienen en nuestras sociedades sobre las instituciones políticas  (y mediáticas). Y de estos colectivos, los ricos y superricos (lo que  solía llamarse la clase capitalista o burguesa, términos hoy abandonados  por considerárseles anticuados) son los más influyentes. El hecho de  que no se hable de clases sociales y lucha de clases en España se debe  precisamente a su enorme poder sobre las instituciones políticas y  mediáticas. Como consecuencia, la versión convencional de la estructura  social de nuestros países afirma que las clases sociales básicamente han  desaparecido, puesto que la mayoría de ciudadanos pertenece a la clase  media, aceptando que por encima están los ricos –la clase alta– y por  debajo los pobres –la clase baja–. Por lo demás, hablar de clase  capitalista o burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase  trabajadora (la mayoría de la población) se considera ser muy anticuado.  Las ciencias sociales, sin embargo, son ciencias. Y la clase social es  una categoría científica. Y en ciencia no debe confundirse antiguo con  anticuado. La ley de la gravedad es muy antigua, pero no es anticuada.  Si lo duda, salte de un cuarto piso y lo verá. Y esto es lo que está  ocurriendo a gran parte de las izquierdas gobernantes. Están saltando  del cuarto piso y están cayendo en picado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El famoso dicho del  presidente Zapatero de que “bajar impuestos es de izquierdas”,  continuando unas políticas iniciadas en España por el Partido Popular,  ha favorecido enormemente a la clase capitalista (es decir, aquel  colectivo que deriva sus rentas del capital), que como bien dice Buffet,  existe. Y los datos de la Agencia Tributaria española así lo  documentan. Mientras que los ingresos al Estado derivados de la  gravación a las rentas del trabajo han ido aumentando desde 2006  (pasando de representar 430.428 millones de euros en 2006 a 494.431  millones de euros en 2010), las derivadas del capital han descendido  considerablemente, pasando de 75.027 millones de euros a 53.455 millones  de euros, y ello en gran parte, como consecuencia de las bajadas de  impuestos, sobre todo a las rentas superiores y del Impuesto de  Sociedades. ¿Dónde está la versión española de Buffet?&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-6786910971902989293?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/6786910971902989293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=6786910971902989293' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/6786910971902989293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/6786910971902989293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/25-09-2011-existe-lucha-de-clases.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-5239292194248714286</id><published>2011-09-21T09:23:00.001-07:00</published><updated>2011-09-21T09:23:24.711-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia_pdf.php?id=135866" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Ver como pdf" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/pdf.png" title="Ver como pdf" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;    &lt;td class="fecha"&gt;21-09-2011 &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="noticia" id="CuerpoNoticia" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="pretitulo" style="text-align: justify;"&gt;Una Ilustracion verosímil&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;Ilustración y fragilidad: la defensa de las cosas&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/autores.php?id=7"&gt;Santiago Alba Rico&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="entradilla" style="text-align: justify;"&gt;&lt;table border="0" style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="entradilla"&gt;Texto  de la intervención del autor en las jornadas sobre Ilustración  celebradas en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense en  mayo de 2010.&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="TextoNoticia" style="font-size: 13px; text-align: justify;"&gt;En 1932, en su novela quizás más famosa, &lt;i&gt;La marcha Radetzky,&lt;/i&gt; el escritor austriaco Joseph Roth escribía: &lt;blockquote&gt;  "En aquel tiempo, antes de la Gran guerra, cuando sucedían las cosas  que aquí se cuentan, todavía tenía importancia que un hombre viviera o  muriera. Cuando alguien desaparecía de la faz de la tierra, no era  sustituido inmediatamente por otro, para que se olvidara al muerto, sino  que quedaba un vacío donde él antes había estado, y los que habían sido  testigos de su muerte callaban en cuanto percibían el hueco que había  dejado. Si el fuego había devorado una casa en alguna calle, el lugar  del incendio permanecía vacío por mucho tiempo, porque los albañiles  trabajaban con lentitud y circunspección, y los vecinos, a los que  pasaban casualmente por la calle, recordaban el aspecto y las paredes de  la casa al ver el solar vacío. Así eran entonces las cosas. Todo cuanto  crecía, necesitaba mucho tiempo para crecer, y también era necesario  mucho tiempo para olvidar todo lo que desaparecía. Pero todo lo que  había existido dejaba sus huellas y en aquel tiempo se vivía de los  recuerdos, de la misma forma que hoy se vive para olvidar rápida y  profundamente"&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftn1" name="_ftnref1"&gt; [1] &lt;/a&gt;. &lt;/blockquote&gt;Esta experiencia de “vivir para olvidar rápida y profundamente” es de  alguna manera también el tema del último cuento que escribió Franz Kafka  en 1924, pocos meses antes de morir. &lt;i&gt;Josefina la cantora o el pueblo de los ratones &lt;/i&gt;describe,  en efecto, la vida cotidiana de una comunidad “atareada y olvidadiza”  cuyos miembros se azacanean sin descanso por los pasillos y corredores  de su madriguera, siempre amenazados, siempre hambrientos, arrebatados  por una loca actividad, en estado de permanente emergencia. Como ratones  que son, la supervivencia de la comunidad depende de que no se  distraigan ni un segundo; no tienen tiempo ni para el juego ni para el  arte; están tan ocupados en reunir alimentos y cerrar todas las grietas y  rendijas que ni siquiera tienen tiempo para criar a sus niños, los  cuales crecen tan deprisa que, antes de que se den cuenta sus padres,  están ya corriendo también a su lado, profusamente dispersos por todas  las galerías. Privados de escuelas y de maestros, desprovistos de  asambleas y tribunas, una generación sucediendo a la siguiente sin  posibilidad de distinguirlas “a causa de su cantidad y su premura”, el  pueblo de los ratones carece de una “verdadera infancia” y precisamente  por eso -dice el narrador- “vivimos en una inagotable e inarraigable  niñez” al mismo tiempo que en una “prematura y fatigada senilidad”.  Simultáneamente niños y viejos, el correr y discurrir y pasar de los  ratones es el del tiempo mismo que los devora, el de la inmanencia  líquida por la que se precipitan sin aliento. &lt;br /&gt;Pero hete aquí  que, en medio de este infatigable trajín, Josefina se detiene en un  recodo, hincha el pecho y rompe a cantar. Y entonces, de pronto, todos  los ratones interrumpen sus ocupaciones y se reúnen a su alrededor para  escucharla; no importa lo que estén haciendo en ese momento, no importa  la urgencia ni la relevancia de sus tareas, no importa tampoco el  peligro que esta suspensión entraña: sin saber muy bien por qué, todos  se paran, arriman sus cuerpos y tienden el oído en religioso silencio.  ¿Por qué -por qué- se paran? ¿Canta tan bien Josefina? ¿Es siquiera  cantar lo que ella hace? Porque Josefina es un ratón y se expresa como  un ratón; aunque está convencida de las excelencias de sus “coloraturas  operísticas”, el sonido que sale de su boca es, en realidad, “un simple  chillido”, un “vulgar chillido” que -si acaso- se distingue del de sus  congéneres por su “delicadeza y debilidad”. Y sin embargo, cada vez que  Josefina frena su carrera, adopta la &lt;i&gt;pose&lt;/i&gt; del &lt;i&gt;bel canto &lt;/i&gt;y  eleva su chillido ratonil sobre el bullicio de los otros gritos, el  pueblo de los ratones -uno por uno y todos a la vez- suspende  inmediatamente toda su actividad, forma un corro o una plaza y se  mantiene inmóvil y silencioso, unido por un instante en una “extraña  liberación de sí mismo”. Josefina chilla exactamente igual que los otros  ratones, de una manera tal vez más afectada o presuntuosa y agravando  además la vulnerabilidad de todos, pero “juro” -dice el narrador- que no  quisiéramos, por nada del mundo, faltar a estos conciertos”. &lt;br /&gt;El final del cuento es trágicamente previsible. Un día Josefina, que ha  amagado a menudo su retirada para tratar inútilmente de mantener en  tensión a su público, desaparece en las pasadizos, como cualquier otro  ratón, y no deja más huella en la memoria que este último recuerdo,  materializado en el relato, que el narrador no podrá tampoco conservar  por mucho tiempo: &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt; “Josefina, libre ya de los afanes  terrenos, se aleja jubilosamente en medio de la multitud innumerable de  los héroes de nuestro pueblo, para entrar muy pronto, como todos sus  hermanos, ya que desdeñamos la historia, en la exaltada redención del  olvido”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftn2" name="_ftnref2"&gt; [2] &lt;/a&gt;. &lt;/blockquote&gt;El cuento de Kafka, que puede leerse como una reflexión sobre la  infundamentada autenticidad del arte (el de un acto cotidiano enmarcado  en una ceremoniosa solemnidad), explora también el enigma de la victoria  social sobre el tiempo. ¿Por qué se paraban los ratones? Esta pregunta,  estribillo casi de la narración kafkiana, solapa otra cuya respuesta es  necesariamente tautológica: &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt; ¿Para qué servía el canto de Josefina? &lt;br /&gt;Precisamente &lt;i&gt;para pararse&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;¿En qué se distinguía el canto de Josefina? &lt;br /&gt;Precisamente en eso; en que &lt;i&gt;paraba al pueblo de los ratones&lt;/i&gt;. &lt;/blockquote&gt;Parémonos también nosotros un instante y comencemos desde otro recodo. &lt;br /&gt;La producción de imágenes manufacturadas, que permite separar el cuerpo  de su doble visual, introduce en nuestra conciencia una cenestesia de  caducidad permanente que no ha producido ella. Quiero decir que este  acto, esta mañana de abril, no es más que una vieja película -como la  propia filmación demostrará- de la primera década del siglo XXI.  Nuestros vestidos son de época, nuestros muebles son de época, nuestro  propio lenguaje es ya un lenguaje &lt;i&gt;de época&lt;/i&gt;. Nos levantamos por la  mañana y nos ponemos nuestros pantalones de época, cogemos nuestros  transportes de época, acometemos nuestros saludos, nuestras ceremonias,  nuestros rebuscados ademanes de época. Nos disfrazamos de hombres y  mujeres del año 2011. Nuestros cuerpos están aquí y nuestras imágenes,  sueltas, emancipadas, multiplicadas, circulan por todo el mundo, más  verdaderas y quizás más valiosas que nuestros cuerpos, pero en todo caso  demostrativas de un anclaje un poco ridículo en un tiempo -mientras las  contemplamos- ya superado por el propio tiempo. &lt;br /&gt;No podemos  engañarnos. Somos hijos de nuestro tiempo, somos fruto de nuestra  historia. Chesterton bromeaba sobre ese capataz esclavista que se habría  justificado a sí mismo razonando que había nacido demasiado pronto para  cuestionar la esclavitud, pero que estaba dispuesto a esperar unos  cuantos siglos para volverse -con arreglo también a los tiempos-  encendido defensor de la igualdad y la libertad de todos los seres  humanos. El capataz de Chesterton es un oxímoron viviente, una de esas  paradojas mediante las cuales el escritor católico se burlaba del  relativismo: si uno sabe que es hijo de su época, ¿no puede rebelarse  contra ella? Si uno sabe que es hijo de su época, ¿no puede ser también,  precisamente por eso, hijo de la razón, hijo de la justicia, vástago de  -pongamos- la dignidad humana? ¿Descendiente de un tiempo pasado o  futuro, de un tiempo mejor?La conciencia de ser hijos de la época, que  las imágenes manufacturadas inscriben bajo nuestra piel, es lo propio de  nuestra época; ese sabernos atrapados en el tiempo, efecto también de  la Ilustración, es una de las características de nuestro tiempo. ¿Qué  contenido tiene, pues, una época que se sabe &lt;i&gt;de época&lt;/i&gt;, un tiempo consciente de su permanente solubilidad en el tiempo? ¿De qué está lleno el tiempo del relativismo histórico? &lt;br /&gt;El pensamiento 525 de Pascal dice: "Montaigne no tiene razón. La  costumbre no debe ser seguida más que porque es costumbre y no porque  sea razonable o justa; pero el pueblo la sigue por esta sola razón, que  la cree justa. Si no, no la seguiría más, aunque fuera costumbre, pues  no quiere sujetarse más que a la razón o a la justicia"&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftn3" name="_ftnref3"&gt; [3] &lt;/a&gt;.  De todos los pensamientos de Pascal, éste es quizás uno de los más  profundos y, por desgracia, de los menos efectistas. En él, por una  parte, se nos advierte contra las aporías del relativismo: si sólo &lt;i&gt;para mí&lt;/i&gt;  mi religión es verdadera, es que no tengo religión. Las costumbres se  siguen sólo por eso, porque son costumbres, en virtud, pues, de leyes  completamente ajenas a la verdad y a la libertad; pero hay que creerlas &lt;i&gt;verdaderas&lt;/i&gt;  para que sigan comprometiéndonos. Tenemos que convencernos de que somos  nosotros las que las hemos elegido a ellas y no ellas a nosotros y que  las hemos elegido, además, por la cantidad de razón y de justicia que  contienen. Pero así -y ésta es la segunda lección a extraer-la &lt;i&gt;razón&lt;/i&gt;  aparece siempre en el horizonte del comportamiento humano como el único  valor que, incluso cuando encubre otras tiranías y otras leyes, &lt;i&gt;obliga&lt;/i&gt; realmente a los hombres. Hagan lo que hagan, incluso en sus manifestaciones más extremas, o más intolerables, los hombres &lt;i&gt;quieren ser justos y razonables&lt;/i&gt;.  Como es la costumbre la que se defiende, y los otros también defienden  las suyas, el fanatismo, la guerra, la violencia -imposibles si no se  las creyera razonables- definen las relaciones entre las culturas; pero  como se las cree razonables, y se busca la razón a través de ellas,  todavía es posible &lt;i&gt;cambiar de costumbre&lt;/i&gt;; es decir, mientras se  someten al mismo tiempo a la costumbre y a la razón, los hombres siguen  siendo susceptibles de persuasión: &lt;i&gt;se les puede convencer&lt;/i&gt;. Existe, al menos, &lt;i&gt;la conversión&lt;/i&gt;.  En este sentido, Montesquieu recordaba el papel sucedáneo que cumplían  las costumbres en tiempos de crisis; ejercían algo así como de razón  interina o de guardia, conservaban al menos la sombra de lo justo y lo  verdadero a la espera de que las Luces y con ellas la mayoría de edad se  impusieran entre los hombres (y cabe ver en el actual retroceso a la  premodernidad casi una tentativa atroz de remendar con liturgias,  ceremonias, neurosis colectivas, una razón maltrecha). &lt;br /&gt;¿Qué  ocurre -siguiendo a Pascal- en una época que se sabe hija de si misma,  consciente de que las costumbres se siguen con independencia de la  verdad o justicia que contengan? ¿Se pueden seguir las costumbres sólo  porque son costumbres? ¿Se puede vivir sin costumbres? La conciencia de  estar atrapados en nuestro tiempo, ¿cumple paradójicamente el sueño  ilustrado de la mayoría de edad y su victoria sobre las tradiciones,  sobre las supersticiones, sobre “el peso de las generaciones muertas”,  por decirlo con Marx? Somos hijos de nuestro tiempo y somos hijos de  este sabernos hijos de nuestro tiempo, y es así como en las sociedades  capitalistas hiperindustriales se ha abierto un hueco o un bostezo, esa  distancia “irónica” que, de Nietzsche a Liotard, se ha identificado con  la postmodernidad. &lt;br /&gt;Todas las sociedades han conocido zonas, por  así decirlo, de prevaricación antropológica: seguir una costumbre a  sabiendas de que no tiene ninguna relación con la verdad ni con la  justicia. Entre las clases altas del Ancien Regime y enseguida, tras la  expansión del capitalismo y de la confección industrial, en todas las  clases sociales, la moda representa el ejemplo más acendrado de  “prevaricación” cultural, al menos en occidente: seguir la moda es  sencillamente seguir los tiempos, declarar la voluntad de seguir a los  tiempos hasta el final, vestirse -por así decirlo- de tiempo desnudo, y  si se impone dictatorialmente lo hace al margen de la fuerza y al margen  del deber moral. Es un culto fanático a la historia; una aceptación  gozosa de los dictados de la época. La moda entraña una actitud pueril  con la que podemos mostrarnos indulgentes: todas las sociedades deben  reservarse espacios para la puerilidad. Pero, ¿qué pasa cuando la  prevaricación antropológica se extiende, desde el campo de la moda, a la  religión, el arte, la política, la ciencia, la cultura en general? ¿Se  puede concebir una sociedad de prevaricación generalizada que, al mismo  tiempo, que convierte todo en costumbre, no puede ver en las costumbres  otra cosa -y es consciente de ello- que dictados de los tiempos,  imposiciones de la época? ¿Una sociedad -exageremos- que considera el  teorema de Pitágoras una costumbre griega y los derechos humanos una  costumbre occidental y que, al mismo tiempo que condesciende a todas las  costumbres por igual, no puede ni quiere justificar ninguna? &lt;br /&gt;La prevaricación antropológica se puede concebir también, por utilizar  la expresión de Celia Amorós, como una deriva perversa de la  ilustración: la lucha contra las costumbres (y las supersticiones) se  habría traducido en la victoria sobre la verdad espectral que ellas  contenían, sobre la justicia vectorial que albergaban, pero no sobre las  costumbres mismas, las cuales, bien al contrario, se multiplican sin  descanso, sin necesidad de justificarse, al margen de toda objeción  racional, reclamando tolerancia desde todos los ángulos. Costumbres,  pues, sin adhesión fiduciaria, sin pretensiones de verdad o de justicia,  como la minifalda o el juego de la brisca: un estado general, por  tanto, de “minoría de edad culpable”, por decirlo con Kant, en el que la  prevaricación antropológica, como actitud vital y nueva subjetividad,  voltea por completo el concepto de “cultura”. &lt;br /&gt;¿De qué se llena  -quién llena- un tiempo sólo lleno de actos plurales de sumisión  voluntaria al tiempo? ¿En qué mundo discurre? Precisamente en &lt;i&gt;ninguno&lt;/i&gt;. Eso es lo que señala con enorme perspicacia el filósofo Gunther Anders en la introducción a su libro &lt;i&gt;Hombres sin mundo &lt;/i&gt;cuando  aborda con ceñuda irritación la cuestión de la “tolerancia” y el  “pluralismo” de nuestra época: que eso que yo he llamado aquí  “prevaricación antropológica generalizada” es en realidad un acosmismo: &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“Con  la expresión “hombre sin mundo” hago referencia al hombre en la época  del pluralismo cultural; a ese hombre que, por participar a la vez en  muchos, demasiados mundos, no tiene un mundo determinado y, por tanto,  no tiene ninguno”. &lt;/blockquote&gt;Y añade: &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;“(…)  forma parte de la esencia del pluralismo permitir algo considerado  falso; que la verdad del pluralismo consiste, en último término, en no  tener ningún interés por la verdad o, más exactamente, en no tomar en  serio la pretensión de verdad de la posición tolerada (y, a la postre,  tampoco de la propia)”. &lt;/blockquote&gt;La tolerancia,  interpretada como indiferencia frente a la verdad y/o la justicia de una  proposición o una acción, convierte todos los compromisos mundanos del  hombre -la religión, la política, el arte- en simple “cultura”, con la  consiguiente degradación también de este concepto, entendido ahora en el  sentido de pura disolución del gesto en su propio tiempo, de asunción  consciente y alborozada de la propia época y todos sus contenidos. Todo,  por así decirlo, &lt;i&gt;imita a la moda&lt;/i&gt;; todo es, como en el pueblo de  los ratones de Kafka, “niñez inarraigable” y “senilidad fatigada”. Ahora  bien, como asimismo observa Anders, esta “tolerancia” y “pluralismo”,  tan profundamente anti-ilustradas, así como el acosmismo que los  acompaña, no son “fruto de la época” sino de la base material que la  define: &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt; “El hecho de que nosotros, generosos o  tolerantes o sin carácter o indiferentes o, incluso, con entusiasmo,  estemos dispuestos a decir &lt;i&gt;sí&lt;/i&gt; de manera indistinta a todo, no es primordialmente un hecho espiritual sino &lt;i&gt;comercial&lt;/i&gt;.  Somos tolerantes e indiferentes, etcétera, porque cada objeto, sea lo  que represente (incluido cualquier “dios”), por su carácter de  mercancía, exige el mismo derecho a disfrutar, o a ser igualmente válido  y, por tanto, in-diferente”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftn4" name="_ftnref4"&gt; [4] &lt;/a&gt;. &lt;/blockquote&gt;Es la propia lógica material, económica, de la comparecencia de los &lt;i&gt;fenómenos&lt;/i&gt;  en el marco de un mercado que absorbe y delimita ahora todo lo ente,  natural y artefacto, al mismo tiempo que aumenta sin cesar la velocidad  de su renovación en el espacio, la que opera una radical  desontologización del mundo. Digamos que el hegelianismo melancólico  postmoderno -la razón que, en su despliegue, en lugar de alcanzar su  autorrealización, se niega a sí misma desde dentro- es inseparable del  proceso material por el cual la generalización de la forma mercancía ha  acabado por impedir la constitución misma de los objetos. Merced a su  propio movimiento destituyente, el capitalismo impone un acosmismo,  aboca al ser humano a una existencia fuera del mundo, en ningún mundo,  ni posible ni imposible. Las citas de Roth y Kafka con las que arrancan  estas líneas se inscriben precisamente en una situación de guerra,  porque la guerra es ese estado de emergencia en el que el espacio -el  hueco entre los cuerpos- es devorado por el tiempo; es decir, por los  ciclos puros de la reproducción biológica, por la inmanencia rápida de  la subsistencia &lt;i&gt;apeiron&lt;/i&gt;. La guerra es un acosmismo; el  capitalismo -como estado del alma y como estado del mundo, por citar de  nuevo a Kafka- es en realidad una guerra. Cada mercancía es una llamada a  la destrucción. A lo largo de la historia, el hombre ha vivido en  distintos tipos de sociedades deficitarias; sociedades descritas a  posteriori por aquello que les faltaba o no habían alcanzado todavía:  sociedades sin escritura, sin agricultura, sin Estado, sin amor, sin  libertad, sin hierro o sin petroleo: pero es la primera vez en la  historia de la humanidad en que una sociedad vive &lt;i&gt;sin cosas&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;Pero, ¿qué es lo que define a las &lt;i&gt;cosas&lt;/i&gt;? ¿Por qué no podemos vivir sin ellas? Las reconocemos al menos por tres rasgos:  1. Las cosas se paran, nos paran: son &lt;i&gt;paradas&lt;/i&gt;,  y lo son porque duran lo bastante para mirarlas y porque constituyen  altos en el camino. Son la trascendencia mínima y máxima de un mundo  que, de otro modo, permanecería sumergido en la pura energía de su  impulso; son grumos de tiempo que frenan y rompen el flujo temporal o se  lo revelan a las manos y a los ojos (revelando al mismo tiempo la  existencia de las manos y del ojo). Las cosas, en este sentido, definen  el campo de lo visible por oposición al de lo &lt;i&gt;comestible&lt;/i&gt;. Y por eso, la Josefina de Kafka es también una &lt;i&gt;cosa&lt;/i&gt;; al pararse, se convierte en cosa y convierte en cosas a todos los que la escuchan. &lt;br /&gt;2. Las cosas constituyen depósitos materiales de memoria individual y  colectiva. Son, por así decir, la materialización del pasado delante de  nuestros ojos. Naturales o artefactas, pertenecen al tiempo narrativo  (por oposición al digestivo) y nos cuentan una historia. Una montaña es  una catedral que ha crecido sola en un determinado terreno; una catedral  es una montaña que han construido los hombres en determinadas  condiciones; y ese terreno y esas condiciones -junto con todas las  intervenciones adventicias, senderos y huellas- &lt;i&gt;se relatan&lt;/i&gt; en la  disposición y altura de sus piedras. Por eso mismo, las cosas pueden  contar una historia falsa, un relato amañado o tramposo o sencillamente  metonímico: es lo que Freud y Marx llaman &lt;i&gt;fetichismo&lt;/i&gt;. Pero las cosas son también &lt;i&gt;manuales &lt;/i&gt;de fabricación: una silla nos cuenta no sólo de dónde ha venido y en qué condiciones se ha hecho sino también &lt;i&gt;cómo se hace una silla, &lt;/i&gt;de  manera que a partir de un solitario ejemplar, abandonado en el mundo y  encontrado dentro de un millón de años, un superviviente podría  reproducir sillas y sillas sin necesidad de instrucciones. En ese  sentido, las cosas no sólo son pasado materializado sino también futuro  anticipado; no sólo memoria del trabajo sino también condición de nuevos  trabajos; no sólo recuerdo en cuero o en mármol sino también &lt;i&gt;en marcha&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;3. Pero &lt;i&gt;cosa&lt;/i&gt;  es también todo aquello que se rompe y que tarde o temprano no se puede  ya recomponer; todo lo que está desprotegido, todo lo que requiere  cuidados, todo lo que se vuelve irreemplazable con el paso del tiempo y  cuya ausencia, por eso mismo, deja también una especie de cosa  intangible y triste en su lugar. La silla que me ha soportado tantos  años, el libro, el jarrón, el mar, la tierra misma, condición de todas  las demás, son cosas. Un niño y un amado son cosas. Y nos guste o no, en  la medida en que somos &lt;i&gt;cuerpos&lt;/i&gt; y estamos a merced de todos los otros, los seres humanos somos también &lt;i&gt;cosas&lt;/i&gt;.  Ser cosa, convertirse en cosa -como en el ejemplo de Josefina-  significa subrayar la propia fragilidad y pasar a estar, por tanto,  amenazado. &lt;br /&gt;Las mercancías, ¿son cosas? ¿Vivimos en una sociedad de abundancia, como se pretende? El &lt;i&gt;topos&lt;/i&gt; del capitalismo no es la plaza sino el &lt;i&gt;pasillo&lt;/i&gt;, por el que discurren las mercancías a tal velocidad -al paso de los segundos mismos- que todos los entes se convierten en su &lt;i&gt;eidos&lt;/i&gt;;  es decir, en puras imágenes y, por eso mismo y paradójicamente, en una  eterna exhibición de caducidad temporal, así como en un reclamo  publicitario de la próxima destitución objetual. Es la renovación  permanente y acelerada de las mercancías -motor de la producción  capitalista- la que convierte todos los objetos espaciales en objetos  temporales, con arreglo a la caracterización que reserva el filósofo  francés Bernard Stiegler para los flujos de conciencia regulados desde  el exterior por las nuevas tecnologías. Las casas, los coches, las  sillas -como las imágenes mismas- se disuelven en fotogramas o notas  musicales cuya aparición y desaparición son hasta tal punto simultáneas  que no admiten ningún vínculo o compromiso; excluyen en su presentarse  mismo toda proceso de &lt;i&gt;simbolización&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftn5" name="_ftnref5"&gt; &lt;b&gt; [5] &lt;/b&gt; &lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.  Si Heráclito decía que “es imposible bañarse dos veces en el mismo  río”, su “panta rei” lo ha extendido el capitalismo hasta el delirio:  “no es posible sentarse dos veces en la misma silla” (porque, apenas nos  levantamos, el mercado ha sustituido la vieja por una nueva, de mejor  marca, más sofisticada, de otro color). &lt;br /&gt;Allí donde toda la  riqueza sólo puede aparecer bajo la forma mercancía, según la definición  de Marx, y donde la mercancía consiste -contra las “trascendencias” que  la constituyen materialmente- en una demanda de destrucción (no “úsame”  sino “tírame” o “cámbiame por otra”), allí donde el 90% de la  producción mundial seis meses después está en la basura y la  obsolescencia programada acorta cada vez más la vida de los productos,  el trabajo vivo no llega nunca a convertirse en &lt;i&gt;cosa&lt;/i&gt; sino que es desde el principio, de antemano y para siempre, &lt;i&gt;sólo residuo. &lt;/i&gt;En  términos ontológicos, en efecto, el capitalismo no produce objetos sino  residuos, hasta el punto de poder decir que las cosas son, en realidad,  residuales respecto del residuo; son el residuo de los residuos: lo que  sobra al resto en el que ha de convertirse y en el que reside su valor  económico. &lt;br /&gt;En estas condiciones, los tres rasgos que aquí hemos asociado a la &lt;i&gt;cosa&lt;/i&gt;,  son claramente insostenibles. Ni objetos de atención ni objetos de  atenciones ni depósitos de memoria, las mercancías destituyen sin  interrupción la constitución de esos límites -el mundo mismo- sin los  cuales la obra de la razón (y de la imaginación y de la experiencia) son  imposibles. La generalización de la forma mercancía ha suprimido los  objetos mismos en provecho de una pura rapsodia de sincronías  placenteras; las mercancías no “contratan” la mirada y no relatan  ninguna historia (ni siquiera la fraudulenta del &lt;i&gt;fetichismo&lt;/i&gt;  marxista). Pero hay más: la radical fragilización del mundo ha  desterrado también, paradójicamente, la idea misma de fragilidad. &lt;br /&gt;Antes la burguesía era propietaria de tiempo materializado y acumulaba, por eso mismo, &lt;i&gt;muchas cosas &lt;/i&gt;en  sus salones; ahora sólo los pobres conservan algunas pocas con  vergüenza y aspiran precisamente a liberarse de ellas. Las cosas han  desaparecido. Cuando algo está a punto de convertirse en una cosa, se  corre al mercado a cambiarla por otra. Nada se rompe porque todo lo  tiramos mientras aún sirve o funciona; nada llega a estar ausente porque  no le damos tiempo para estar presente. El mercado capitalista  constituye un “hombre nuevo” porque establece un lugar antropológico sin  precedentes en el que todo lo existente -todas las criaturas, naturales  y artefactas- se pueden reemplazar. De los costes ecológicos de esta  ilusión de intercambiabilidad y reemplazabilidad (que se alimenta de  recursos finitos y de un planeta diminuto e insustituible) se habla a  menudo; lo que no se dice con tanta frecuencia es que, en un mundo sin  cosas, en un mundo en el que los humanos no alcanzamos ni siquiera el  rango de cosas, en el que nada nunca llega a romperse, todo se puede  tratar por igual sin ningún cuidado. &lt;br /&gt;Lo que aquí he llamado  “prevaricación antropológica” está inscrito en el paradigma mismo de la  así denominada -sin que nadie se estremezca- “sociedad de consumo”: sólo  por debajo de cierto nivel de acceso a los mercados -allí donde la  pobreza es la regla- sigue habiendo &lt;i&gt;cosas&lt;/i&gt; y sigue manteniéndose también esa relación con ellas, universal e individual, que llamamos &lt;i&gt;verdad &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;biografía&lt;/i&gt;.  Sólo el mundo antiguo conserva las ideas de “verdad” y “biografía”; y  no porque sea “antiguo” sino porque sigue siendo mundo. Sólo allí donde  hay todavía “cosas” -y hay que defenderlas- sobrevive también el  concepto de justicia. En el ámbito capitalista de la “prevaricación  antropológica”, nuestro derecho no es el derecho a la justicia sino el  derecho a experimentar -a través del consumo- la justicia y la  injusticia como dos placeres &lt;i&gt;indiferentes&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;Pero esta  “ausencia de mundo” -resultado del exceso mismo- sólo es posible porque  la “prevaricación antropológica” consiste, en su raíz material, en  “olvidar rápida y profundamente” lo que Josefina, en su condición  cósica, deteniéndose y deteniendo a los demás, nos recuerda en su recodo  del pasillo: la existencia de la tierra, de la muerte, de la fragilidad  de los cuerpos como &lt;i&gt;datos&lt;/i&gt; -donées, dones- de la razón finita. &lt;br /&gt;La afirmación de un “sujeto de razón” es inseparable, en efecto, de la  comparecencia de un objeto (de cuidados). Que la razón finita, al  contrario que la divina, no pueda proporcionarse sus propios contenidos  quiere decir que los seres humanos tenemos que aceptar siempre algunos &lt;i&gt;datos&lt;/i&gt;;  es decir, algunas determinaciones siempre ya dadas, sin las cuales todo  contrato social es no sólo imposible sino irrepresentable. Uno de esos  datos es la condición cósica del hombre: el hecho de ser -y producir-  cuerpos o, lo que es lo mismo, &lt;i&gt;obstáculos&lt;/i&gt; en el espacio devorados  desde dentro por el tiempo. Sin dioses y sin amos, nos dice la  ilustración, todos los seres humanos son igualmente sujetos de razón,  pero por eso mismo se reconocen también como &lt;i&gt;igualmente frágiles&lt;/i&gt;.  Y el mandamiento político ilustrado es, por tanto, doble: razonad como  si fueseis más que hombres, cuidaos los unos a los otros porque no hay  más que hombres. Tenemos derecho a ser tratados como &lt;i&gt;cosas &lt;/i&gt;y este  derecho a ser tratados como objetos (de cuidados) es no menos  ilustrado, y no menos anticapitalista, que el derecho a ser tratados, en  pie de igualdad, como sujetos jurídicos, políticos y sexuales. Y si  ocurre que este derecho se convierte en muchos casos en nostalgia de  sumisión (de velos islámicos y desnudeces televisivas), una tal “deriva  perversa de la Ilustración” obedece precisamente a la fundamental “falta  de cuidado” con la que el capitalismo trata a los cuerpos. &lt;br /&gt;El  capitalismo, como el cristianismo, es -lo hemos dicho- un acosmismo:  niega al mismo tiempo la consistencia y la mortalidad de los cuerpos.  Extensión del régimen doméstico al conjunto de la “ciudad” -eso que  Aristóteles llamaba &lt;i&gt;tiranía &lt;/i&gt;en el orden político y &lt;i&gt;crematística&lt;/i&gt;  en el económico- el capitalismo sólo puede funcionar como un proceso  siempre constituyente, siempre destituyente, incompatible al mismo  tiempo con las instituciones y con las cosas. De esa manera, el vacío de  dioses y de amos que debía llenarse de igualdades formales y  diferencias reales, se pobló enseguida de mercancías o, valga decir, de &lt;i&gt;indiferencia radical&lt;/i&gt;. Una ilustración verosímil debe empezar por recordar que sin &lt;i&gt;mínimos antropológicos&lt;/i&gt; -datos antepuestos a nuestra intervención: límites u obstáculos, cuerpos y cosas- el deseo “ineducable” -el otro &lt;i&gt;dato &lt;/i&gt;del  que se ha ocupado aquí Carlos Fernández Liria- opera a velocidad cada  vez mayor la radical desontologización y desimbolización del mundo. &lt;br /&gt;En este sentido, la idea de “caña pensante” de Pascal era  fundamentalmente ilustrada, excepto porque Pascal introducía ese final  hollywwodiano en el que, ya sobre el precipicio, Dios salvaba al ser  humano de su propia fragilidad con un gesto verticalmente soberano. Pero  no es eso: la idea de un mundo no tutelado -ni por dioses ni por  banqueros ni por maridos- es la idea de un mundo de dependencias y  cuidados recíprocos. Si los dioses no existen, somos sujetos iguales,  sí, pero también &lt;i&gt;cosas&lt;/i&gt; (sin reparación, sustitución o salvación  en otro mundo, ni mercantil ni escatológico) y tenemos por ello que  prestarnos atención los unos a los otros. Si los dioses no existen,  tenemos que juzgarnos los unos a los otros. Si los dioses no existen,  tenemos que convencernos los unos a los otros. Eso es la ilustración, la  “mayoría de edad” a la que aspiramos desde hace al menos 4.000 años. Y  si esa mayoría de edad es incompatible con la tradición y la  superstición, lo es también con el capitalismo, cuyo acosmismo radical  devuelve al ser humano a la prehistoria, a esa bruma primitiva&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;-tiempo puro, tiempo desnudo, &lt;i&gt;época&lt;/i&gt;  ininterrumpida- en la que ni siquiera había “sombras interinas” de la  razón: ceremonias, mitos, costumbres, liturgias, religiones. &lt;br /&gt;Apenas se pone en marcha, lo primero que reconoce la razón son sus  límites: cuidarse, juzgarse, convencerse recíprocamente. Pero este  triple imperativo de la razón finita, siempre amenazado desde la  superstición y desde el mercado, siempre a punto de sucumbir a la guerra  y sus pasillos, sólo puede protegerse en &lt;i&gt;instituciones&lt;/i&gt; cuya  libertad se ponga ininterrumpidamente a cubierto de toda decisión  posterior, privada o colectiva. Eso es democracia; eso es &lt;i&gt;constitución&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;El teorema de Pitágoras no era una costumbre griega, la esclavitud sí,  pero frente a ella los esclavos, con independencia de que lo supieran o  no, fueron siempre sujetos de razón, como el teorema de Pitágoras era  verdadero &lt;i&gt;antes&lt;/i&gt; de formularlo. El proceso de liberación de los  esclavos es histórico; su condición humana no. Y por eso, a despecho de  la pertenencia a la propia época, puede haber “mayorías de uno”, como  decía Henry David Thourau contra la “mayoría democrática esclavista”. Y  puede haber también situaciones en las que Nadie es la mayoría, hasta  que Alguien se atreva a formular -o descubra- lo que siempre ha sido  justo. Materialismo histórico quiere decir sencillamente que &lt;i&gt;sólo descubrimos retrospectivamente lo que siempre ha sido así&lt;/i&gt;:  la igualdad, por ejemplo, de blancos y negros o de hombres y mujeres.  Pero una vez que se ha descubierto lo que es justo, ya no puede ser  cuestionado; y la única manera de que no sea cuestionado es que se  materialice en instituciones &lt;i&gt;sagradas&lt;/i&gt; -sagradas no porque procedan de Dios sino porque se sustentan en ese &lt;i&gt;fuera&lt;/i&gt;  común a todos los seres humanos, en la soberanía tranquila y general de  la razón finita. O lo que es lo mismo: en la garantía recíproca de  nuestro derecho a ser sujetos sin sujetar al otro y ser objetos sin  someterse al otro. &lt;br /&gt;¿Ilustración verosímil? Asamblea, universidad, hospital, tribunal &lt;i&gt;públicos&lt;/i&gt;. Todo lo que impida esa humanidad mínima, y todo lo que la amenace, tribu o mercado, religión o modo de producción, &lt;i&gt;debe ser &lt;/i&gt;combatido  como contrario a la dignidad -y a la supervivencia- del género humano.  Por eso, ilustración verosímil, en un mundo sin cosas, en un mundo sin  mundo, quiere decir de entrada -revolución económica, reformismo  institucional, conservadurismo ontológico- defensa inquebrantable de &lt;i&gt;lo común&lt;/i&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br clear="all" /&gt; &lt;hr size="1" style="margin-left: 0px; margin-right: 0px;" width="33%" /&gt; &lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftnref1" name="_ftn1"&gt; [1] &lt;/a&gt; Joseph Roth, &lt;i&gt;La marcha radetzky&lt;/i&gt;, Ediciones Edhasa 1989. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftnref2" name="_ftn2"&gt; [2] &lt;/a&gt; Franz Kafka, &lt;i&gt;Josefina la cantora o el pueblo de los ratones&lt;/i&gt;, recogido en &lt;i&gt;La Condena, EMECE &lt;/i&gt;editores, Buenos Aires 1967. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftnref3" name="_ftn3"&gt; [3] &lt;/a&gt; Blaise Pascal, &lt;i&gt;Pensées&lt;/i&gt;, Edition de Seuil, París 1962, pag. 249. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftnref4" name="_ftn4"&gt; [4] &lt;/a&gt; Todas las citas de Günther Anderes peretenecen a &lt;i&gt;Hombre sin mundo, Pre-Textos, Valencia 2007.&lt;/i&gt; &lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135866#_ftnref5" name="_ftn5"&gt; [5] &lt;/a&gt; De Bernard Stiegler, ver &lt;i&gt;La técnica y el tiempo&lt;/i&gt;, Editorial Hiru, Hondarribia 2002; &lt;i&gt;Mécréance et discrédit&lt;/i&gt;, Galilée, París 2007; y &lt;i&gt;De la misere symbolique&lt;/i&gt;, Galilée, Paris 2005. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-5239292194248714286?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/5239292194248714286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=5239292194248714286' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5239292194248714286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/5239292194248714286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/21-09-2011-una-ilustracion-verosimil.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-7064755617525578376</id><published>2011-09-20T14:57:00.001-07:00</published><updated>2011-09-20T14:57:57.907-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;center&gt; &lt;div class="cabecera"&gt;  &lt;table background="http://www.rebelion.org/img/cabecera_noticia.jpg" cellpadding="0" cellspacing="0" height="45"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td valign="top"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;table bgcolor="666600" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="ruta_blanco"&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/"&gt;Portada&lt;/a&gt; ::    &lt;a href="http://www.rebelion.org/seccion.php?id=25"&gt;Opinión&lt;/a&gt;     &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;table&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;     &lt;td&gt;&lt;a href=""&gt;&lt;img alt="Aumentar tamaÃ±o del texto" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/zoommas.jpg" title="Aumentar tamaÃ±o del texto" /&gt;&lt;/a&gt;     &lt;a href=""&gt;&lt;img alt="Disminuir tamaÃ±o del texto" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/zoommenos.jpg" title="Disminuir tamaÃ±o del texto" /&gt;&lt;/a&gt;    &lt;a href=""&gt;&lt;img alt="Partir el texto en columnas" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/columnas.gif" title="Partir el texto en columnas" /&gt;&lt;/a&gt;    &lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia_pdf.php?id=135964" target="_blank"&gt;&lt;img alt="Ver como pdf" border="0" src="http://www.rebelion.org/img/pdf.png" title="Ver como pdf" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;    &lt;td class="fecha"&gt;20-09-2011 &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;/center&gt; &lt;br /&gt;&lt;div class="noticia" id="CuerpoNoticia"&gt;    &lt;div class="titulo"&gt;Respuesta al artículo "El Gestell totalitario capitalista en crisis (sus dieciséis leyes)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="autor"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Nelson%20Davila&amp;amp;inicio=0"&gt;Nelson Davila&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="fuente"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div id="TextoNoticia" style="font-size: 13px;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No había tenido yo la oportunidad &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;de leer antes al Sr. Veraza, pero, su &lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610"&gt;artículo del 15/09/11 en Rebelión &lt;/a&gt;me pareció extraordinario, sobretodo en estos tiempos en que casi nadie está leyendo nada, peor a Carlos Marx y otros autores de esa línea de pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Permítanme llamar la atención sobre algunos tópicos del mencionado artículo:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;a)&lt;span style="font: 7pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Si como lo señaló en su tiempo Marx y lo confirma el Sr. Veraza, la competencia despiadada, obliga a los empresarios a ahorrar para adquirir en el momento en que sea posible, innovaciones científico—técnicas que aplicadas al quehacer productivo y en tanto en cuanto &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;la jornada de trabajo se mantenga igual, cada unidad mercantil producida, contendrá menos valor, lo que se expresará en menor precio, por otro lado, los nuevos mecanismos transitan a formas cada vez más sofisticadas: de la mecanización, a la robotización y a la informatización, necesariamente que será posible prescindir del trabajo humano, lo que aparentemente redunda en mayor ganancia empresarial, pues, habrá menos pagos de salarios, de seguridad social, de seguro contra accidentes, etc. etc., lo que traerá como consecuencia la disminución de la masa de valor, fuente única de toda forma de riqueza social, y aquí enfrentamos a la primera muerte del capitalismo, a renglón seguido sobreviene la caída de la masa de salario, sostén fundamental de la demanda mundial, lo que a su vez más temprano que tarde, sellará la muerte del precio, que es la relación social mas importante de la forma actual de capitalismo, (segunda muerte).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;b)&lt;span style="font: 7pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;La Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;expuesta por Marx, funciona a plenitud, &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;en tanto en cuanto la competencia sigue siendo despiadada y por otro lado la ciencia y la tecnología descubren nuevos conocimientos, mecanismos y equipos cada vez más baratos (efecto del aumento de la productividad, del reciclaje de la basura y del tránsito de los chips a los microchips, que requieren menos materia prima y menos fuerza de trabajo desde el mundo subdesarrollado), surgiendo el tiempo adicional negativo, creador de excedentes monetarios, que no vuelven a la producción e incrementan al capital especulativo-financiero, el cual, debe reproducirse, para mantenerse en la categoría de capital y lo hace en la especulación petrolera, minera y alimenticia, causando gran daño a las grandes mayorías populares, por el espectacular aumento de precios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;c)&lt;span style="font: 7pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Veremos una colosal concentración, centralización y monopolización del capital en cada vez menos manos, (la codicia, puede más que la razón), recordemos el superávit alemán del año antepasado, el ministro Oscar Lafontaine, pidió a su gobierno &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;distribuir el excedente monetario en los salarios y el gobierno prefirió prestar ese excedente a los países periféricos europeos, aumentando aun mas, su respectiva deuda externa. No se consideró que el aumento de salarios hubiese aumentado a la demanda, realizando aun más a la oferta empresarial, incluso, con el nuevo poder adquisitivo, las grandes mayorías alemanas, hubiesen demandado más producción europea y mundial, con lo que ganábamos todos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;d)&lt;span style="font: 7pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;La concentración, centralización y monopolización del capital se caracteriza en las actuales circunstancias por ser PRIVADA, mayoritariamente, es decir, la propiedad privada sobre la producción, el comercio y sobre el capital (bancario y/o financiero) es la causa fundamental de la actual debacle capitalista: la apropiación particular y abusiva de la producción colectiva del valor, no puede continuar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;e)&lt;span style="font: 7pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;La solución política a este gravísimo problema económico, procede del ejemplo dado ya por el pueblo islandés: la estatización de la banca, la eliminación del capital financiero y la prisión para los banqueros irresponsables.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;f)&lt;span style="font: 7pt;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Añado a lo dicho: ¿no será hora de eliminar a la deuda externa? De todos los países, los cuales, deberán incluir en sus respectivas constituciones un nuevo artículo: “que el Estado jamás volverá a garantizar ninguna deuda privada” que no será nunca prestamista de última instancia, como ya lo hizo Ecuador, en años recientes. &lt;/div&gt;&lt;div class="entradilla" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/" target="_blank"&gt;licencia de Creative Commons&lt;/a&gt;, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/595216556946908203-7064755617525578376?l=davilanelson.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://davilanelson.blogspot.com/feeds/7064755617525578376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=595216556946908203&amp;postID=7064755617525578376' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/7064755617525578376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/595216556946908203/posts/default/7064755617525578376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://davilanelson.blogspot.com/2011/09/portada-opinion-20-09-2011-respuesta-al.html' title=''/><author><name>Nelson Dávila Acosta</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00703087114874172622</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-595216556946908203.post-4853056278644366724</id><published>2011-09-15T19:09:00.001-07:00</published><updated>2011-09-15T19:09:45.164-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table style="margin-left: 0px; margin-right: 0px; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia_pdf.php?id=135610" target="_blank"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;    &lt;td class="fecha"&gt;15-09-2011 &lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="titulo" style="text-align: justify;"&gt;El Gestell totalitario capitalista en crisis (sus dieciséis leyes)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="autor" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="autor" href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;amp;id=Jorge%20Veraza%20U.&amp;amp;inicio=0"&gt;Jorge Veraza U.&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="fuente" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a class="fuente" href="http://www.rebelion.org/" target="_blank"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;I. Sobreacumulación cualitativa de capital y &lt;i&gt;Gestell &lt;/i&gt;capitalista (Introducción) &lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;i&gt;Veinte años después de la &lt;/i&gt;[“Cumbre de la Tierra” de Río o]&lt;i&gt;Eco92 &lt;/i&gt;[en donde por vez primera se colocó en la agenda de Naciones Unidas el tema de la devastación ambiental]&lt;i&gt;  las crisis ambiental, climática, alimentaria, energética, de salud, han  empeorado a limites que uno pensaría insoportables, pero la maniobra  sigue siendo &lt;/i&gt;[en 2011]&lt;i&gt; cómo navegar temas tan grandes sin cuestionar sus causas: el capitalismo y el modelo industrial de producción y consumo.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; (Silvia Ribeiro, 2011)&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"&gt;&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Iniciemos con una breve Introducción al tema, aludiendo a las caracterizaciones de la crisis, con base en el &lt;b&gt;análisis estadístico&lt;/b&gt;, así como en el &lt;b&gt;análisis empírico&lt;/b&gt;  que permite reconocer la complejidad de la crisis, como crisis múltiple  en la que confluyen la crisis financiera y la crisis de la economía  real.&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;En síntesis, es una crisis económica pero que se vincula  con una crisis alimentaria y, empíricamente, también, es constatable una  crisis de salud, una crisis ecológica, una crisis energética y  geopolítica de la potencia hegemónica, etcétera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero después de  reconocer la necesidad de llevar a cabo este tipo de caracterización y  de análisis estadístico y empírico, así como —con base en éste— de  llevar a cabo la denuncia de la ambición de ganancias, de la  inmoralidad, de la injusticia, de decisiones clasistas, de decisiones  falaces, de inyección de billones a los banqueros y desprotección y,  aún, ataque a la economía familiar y de la población, también hay que  reconocer la necesidad de una reflexión de fondo, de un acercamiento  conceptual y metodológico a la crisis que, precisamente, logre  explicarla en su totalidad; cual intentara Jorge Beinstein&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"&gt;&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;, hace dos años, cuando, en resumen, nos decía que la crisis, para él, era una &lt;b&gt;crisis  de sobreproducción más una acumulación de parasitismo que se ha ido  gestando en el curso de distintas crisis previas, y que esto ha dado por  resultado una crisis de subproducción con la destrucción de fuerzas  productivas correspondiente&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En su momento discutí esta idea&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote3sym" name="sdfootnote3anc"&gt;&lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  de Jorge Beinstein pero, en principio, hay que reconocer el esfuerzo de  intentar dar respuesta al cómo y al por qué de la crisis, es decir, al  cómo es que no simplemente están conviviendo, en paralelo, la crisis  económica con la crisis alimentaria sino cuál es la conexión de esencia,  entre una y otra; o con la crisis de salud y la crisis ecológica. No si  están coincidiendo en el tiempo o cómo una retroalimenta a la otra sino  cómo es que se originan; cómo es que están, en esencia, conectadas;  cómo y porqué, es a lo que me refiero con la necesidad de un &lt;b&gt;acercamiento conceptual y metodológico&lt;/b&gt; de la crisis. Al respecto cabe decir lo siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En un reciente artículo Alejandro Nadal&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote4sym" name="sdfootnote4anc"&gt;&lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  señala atinadamente que “las intuiciones de Marx sobre el capitalismo  son demasiado importantes para dejar su teoría en el abandono” y, de  hecho, en la primera parte de su artículo, Nadal critica desde Marx las  “grandes limitaciones” del análisis de Hyman Minsky, “uno de los autores  citado para justificar” la interpretación de la crisis actual como “una  crisis confinada al sector financiero” con base en la ambición de los  banqueros contrastada con las diversas fases de la coyuntura económica.  Pero Minsky “casi no dice nada de lo que pasa en el sector real (no  financiero) de la economía”, dejando sin explicar “las fuerzas que  determinan la evolución de la tasa de ganancia” mientras que con base en  la teoría de Marx existen abundantes y rigurosos análisis de corte  marxista de “uno de los rasgos más interesantes de la economía  estadounidense y de los principales países europeos”, a saber, “la caída  en la tasa de ganancia a lo largo de la segunda mitad del siglo XX” que  “revelan una reducción muy importante de la rentabilidad del capital en  Estados Unidos [y en dichos países] a partir de los años 60 hasta los  80; en la década de 1990 hay una recuperación de la tasa de ganancia,  aunque no se vuelve al nivel de la posguerra”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadal concluye del siguiente modo su artículo:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;i&gt;Lo más importante es su idea &lt;/i&gt;[de Marx]&lt;i&gt;  de que el principal obstáculo a la acumulación capitalista es el  capital. Su enfoque permite integrar el análisis de la economía real con  los fenómenos de la esfera financiera. Esto es importante porque la  salida de la crisis requiere modificaciones profundas en el sector  financiero, pero más que nada en las raíces del modo de producción  capitalista. Como escribió Keynes, “el capitalismo internacional, pero  individualista, no es un éxito. No es inteligente, no es bello, ni  justo. Y no produce los resultados que ofrece”. Keynes pensaba en su  transformación profunda. Se necesitan iniciativas radicales para su  remplazo.&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote5sym" name="sdfootnote5anc"&gt;&lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nadal  no especifica la manera en que propone combinar a Keynes con Marx;  pero, indudablemente, ante la actual debacle del neoliberalismo  patentizada en la crisis económica y de civilización de 2008 a la fecha,  solamente Keynes y Marx tienen algo sensato que decir. Así que recobra  plena actualidad la profunda comparación de ambos pensamientos que de  manera resolutiva favorable a Marx llevara a cabo Paul Mattick en su  célebre &lt;i&gt;Marx y Keynes&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote6sym" name="sdfootnote6anc"&gt;&lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  de 1969. Por lo demás es la ley de la caída tendencial de la tasa de  ganancia formulada por Marx la que permite integrar todos los aspectos  del desarrollo económico del capitalismo y, entonces, integrar la  explicación de la crisis económica en sus distintos aspectos: la crisis  financiera, la crisis comercial y la crisis a nivel de la producción.  Sin embargo resta por saber de qué manera puede conectarse esencialmente  la crisis económica como un todo con la crisis ambiental y las  restantes crisis que sufrimos actualmente. Veamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el preciso tenor del aporte de Mattick —recuperador del de Grossmann&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote7sym" name="sdfootnote7anc"&gt;&lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;—  dejemos de lado los términos indicativos pero imperfectos de  subproducción o de sobreproducción y retomemos el concepto fuerte de la  Sección tercera del Tomo III de &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt; de Marx para caracterizar al desarrollo capitalista y, en especial, sus crisis: &lt;b&gt;“la sobreacumulación de capital”.&lt;/b&gt;  Propiamente Marx observa la crisis —en la sección tercera— como una  sobreacumulación de capital cuantitativamente considerada o en términos  de valor. Pero, si queremos realmente vincular, en esencia, la crisis  económica o de valor con la crisis alimentaria, la crisis de salud, la  crisis ecológica, la energética y la crisis geopolítica, etcétera,  debemos hablar de una &lt;b&gt;sobreacumulación de capital cualitativamente considerada o desde el punto de vista y perspectiva del valor de uso&lt;/b&gt;;  precisamente, porque estas diversas crisis aluden a diversas  dimensiones de los valores de uso que la sociedad consume o con los  cuales metaboliza. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y bien, es momento de decir unas palabras en esta Introducción acerca de qué es eso de &lt;i&gt;Gestell&lt;/i&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;y,  precisamente, totalitario. Lo que, como veremos, resulta ser casi una  redundancia. Pues es apropósito de lo que denominara el “Estado total”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote8sym" name="sdfootnote8anc"&gt;&lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  —asumido laudatoriamente por él— que el teórico nazi Carl Schmitt habla  de la conformación de una sociedad estatalmente cohesionada y  coercionada a tal grado que funciona como un organismo único en el que  como una inmensa máquina bien aceitada, como un inmenso aparato o  dispositivo (o &lt;i&gt;Gestell&lt;/i&gt;) que se nos propone y enfrenta en toda su  solidez y en donde cada parte se contesta con todas las demás, la  economía con la política y la cultura, el sentimiento con las  instituciones y cada miembro de la nación con el destino de ésta. Así  que Martín Heidegger retomó este concepto de Schmitt que glorifica al  totalitarismo, refuncionalizándolo filosóficamente para aludir a una  dimensión, a una cualidad surgida históricamente —pero que parece  dimanar de las profundidades del ser—y pasó a hablar con toda propiedad  filológica de lo &lt;i&gt;Gestell &lt;/i&gt;(&lt;i&gt;das Gestell&lt;/i&gt;), esto es, algo así  como lo aparato, lo dispuesto allí y en lo que ha redundado la  modernidad pero, también, siendo el dispositivo que posibilita  trascender una tal civilización hacia una posmodernidad que, de manera  oscura, Heidegger sugiere como transcapitalista —aunque sin cuestionar  jamás al capital— en las páginas finales de su célebre ensayo de 1934  “La Época de la Imagen del Mundo”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote9sym" name="sdfootnote9anc"&gt;&lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; y en “La pregunta por la técnica” de 1937, escrito tan caro, por cierto, a François Lyotard&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote10sym" name="sdfootnote10anc"&gt;&lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  y demás intelectuales posmodernistas. También para Schmitt el “Estado  total” nazi era una alternativa a la modernidad, al modo de vida  reconocido como capitalismo cuya figura modelar era representada por la  sociedad británica y la estadounidense. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora bien, la cuestión  es que la sociedad burguesa contemporánea se ha sistematizado  mundialmente y cada parte se contesta con las demás no sólo funcional y  estructuralmente sino, incluso, geográficamente de un modo perfectamente  globalizado; y la crisis múltiple del capitalismo mundial contemporáneo  patentiza la existencia de un “Estado total” orgánicamente constituido  como el que Schmitt y Heidegger figuraran pero de un modo que los rebasa  y según el cual las ambigüedades teóricas de cada uno quedan superadas  en la precisión mundial de lo que existe y que hoy parece caérsenos  encima como una casa que se derrumba, para recobrar la célebre metáfora  de Federico Engels sobre las crisis capitalistas expuesta en su genial  “Esbozo de crítica a la economía política”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote11sym" name="sdfootnote11anc"&gt;&lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; de 1843, mismo que diera pie a que Marx se decidiera a reorientar a partir de 1844&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote12sym" name="sdfootnote12anc"&gt;&lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  su crítica global a Hegel y a la sociedad burguesa partiendo no de la  crítica del derecho sino de la crítica de la economía política, ámbito  en el cual encontró —dice— “la anatomía de la sociedad civil” base a su  vez del Estado y del derecho, según recuerda puntualmente en su célebre &lt;i&gt;Prólogo del 59&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote13sym" name="sdfootnote13anc"&gt;&lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;. He aquí la imagen de un &lt;i&gt;Gestell&lt;/i&gt; total que se derrumba. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero este &lt;i&gt;Gestell &lt;/i&gt;lejos  de superar al capitalismo, alias la modernidad, hacia una posmodernidad  —algo así como transcapitalista— más bien se nos muestra en su patencia  actual como la realización &lt;i&gt;ad nauseam &lt;/i&gt;del capitalismo; de suerte  que, éste que durante la segunda posguerra se creyó muy distinto que el  nazismo —en la misma medida en que los teóricos de éste se  encaprichaban en creer que su Estado hípercapitalista ese sí y ahora sí  era la superación franca del capitalismo judío— ahora se nos muestra a  nosotros, habitantes del siglo XXI —y que vivimos extrañados respecto de  la historia del propio capitalismo, como si fuéramos de otro planeta,  sí, la globalización se nos muestra ahora a nosotros— como una  escenificación mundial de lo que fuera el “Estado total” schmittiano y  que el nazismo intentara poner en pie a sangre y fuego&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote14sym" name="sdfootnote14anc"&gt;&lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; y muchísimo lodo&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote15sym" name="sdfootnote15anc"&gt;&lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; por lo menos a escala nacional en Alemania.&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote16sym" name="sdfootnote16anc"&gt;&lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora  bien, en lo que sigue, intentaré establecer las leyes de esta  estructuración histórica, esto es las leyes del capitalismo en tanto se  ha realizado como un &lt;i&gt;Gestell &lt;/i&gt;totalitario. Así que hablaremos de  leyes económicas y de leyes políticas correspondientes; pero también de  leyes sociales, culturales y psicosociales concordantes e imbricadas con  aquéllas, incluidas las leyes medioambientales así como psicosexuales y  emocionales del caso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hablaremos, en fin, y de manera científico demostrativa mejor que narrada o descriptiva, del capitalismo mundial actual como &lt;b&gt;estructuración legaliforme&lt;/b&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote17sym" name="sdfootnote17anc"&gt;&lt;sup&gt;17&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  y que, precisamente, no por error sino sistemáticamente y por ley es  que ha arribado a una crisis integral desde su economía hasta su  cultura, un verdadero colapso que por sí mismo no lo borra del mapa pero  hace patente hasta para los propios grandes capitalistas la necesidad  de remodelarlo; y a toda la humanidad le demuestra que debe revolucionar  tal modo de vida hasta lograr construir una nueva sociedad y arrumbar  como trasto viejo en el basurero de la historia al capitalismo so pena  de que si no lo hace sucumba en tanto especie animal junto con el resto  de las especies tanto vegetales como animales del planeta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;a href="" name="_Toc158111849"&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;II. La ley de las alteraciones posibles del capitalismo y de su dominio sobre la clase obrera y la sociedad. &lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora  bien, dejando a un lado esta breve Introducción, señalemos que la ley  de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es, precisamente, la  ley de la sobreacumulación de capital, ley del desarrollo capitalista,  ley de las crisis económicas del capital e, incluso, ley del dominio del  capital industrial sobre el resto de formas de capital, incluido del  financiero. Así que antes de seguir, debemos hacer un alto para explicar  estas implicaciones o dimensiones de la ley formulada por Marx en su  Sección tercera del Tomo III de &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;, a la que  originalmente tituló —pero Engels modificó este título al encargarse de  la edición de este Tomo y notar que la parte final del capítulo que  tocaba temas decisivos no se encontraba redactada a fondo sino a penas  esbozada, así que no cumplía cabalmente con lo que el título de la  sección prometiera, de manera que lo simplificó, es decir, disminuyó su  concreción con una formulación más general: “Ley de la baja tendencial  de la tasa de ganancia”(1ª ley); pero Marx, como digo, tituló la  sección— “Ley de la baja tendencial de la tasa general de ganancia &lt;b&gt;en el desarrollo&lt;/b&gt; de la producción capitalista”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote18sym" name="sdfootnote18anc"&gt;&lt;sup&gt;18&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Lo que de entrada ubica a la ley de la tendencia decreciente de la tasa  de ganancia no simplemente como ley de las crisis económicas  capitalistas (3ª ley) y que permite explicarlas, que es como mucha veces  se la interpreta reduciendo coyunturalmente sus alcances; pues, como  vemos, se trata más bien de una ley que funciona continuamente —y no  sólo en las coyunturas de crisis— en el curso de la historia del  capitalismo a partir del momento en que éste ya se erige sobre la base  de un modo de producción que ya no es heredado y no adecuado a su  concepto sino que ya ha sido producido por el propio capitalismo y le es  plenamente adecuado, es su modo de producción específico. Lo que sucede  bajo la figura de la gran industria maquinística —según la expone Marx  en su “Maquinaría y Gran Industria”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote19sym" name="sdfootnote19anc"&gt;&lt;sup&gt;19&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;—  en la que ha llegado a redondeamiento un largo proceso de  perfeccionamiento tecnológico y social del modo de producción  capitalista, proceso que Marx denomina “&lt;b&gt;subsunción real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital&lt;/b&gt;”&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote20sym" name="sdfootnote20anc"&gt;&lt;sup&gt;20&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es  resaltante, entonces, que la ley de la tendencia decreciente de la tasa  de ganancia —ley de la subsunción real del proceso de trabajo inmediato  bajo el capital, esto es, de cómo avanza cada vez más la subsunción  bajo el capital del contenido real de este proceso— sea ni más ni menos  que la ley del desarrollo capitalista (2ª ley). Esto es, que hay  desarrollo del capitalismo sólo si hay desarrollo en el sometimiento del  contenido real del proceso de trabajo humano. Sólo si este proceso  queda crecientemente sometido y distorsionado por el capital, sólo así  puede el capital desarrollarse. Y, bien, la ley que nos ocupa no es sólo  la ley de una coyuntura del capitalismo —por ejemplo una coyuntura de  crisis— pero tampoco de sólo una etapa o fase del mismo, sino del  capitalismo en cuanto tal una vez que se para sobre sus propios pies  tecnológicos, por decirlo así. Una ley que causa efecto mientras el  capitalismo exista. Pero, precisamente, su vigencia es tal que rige cada  vez una configuración distinta de la sociedad burguesa como un todo y,  en particular, una configuración distinta de la economía capitalista, un  escenario histórico completamente modificado y distinto del cada vez  anterior.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En efecto, la ley formulada por Marx es la ley del  desarrollo capitalista. Esto es, la ley de las alteraciones posibles que  el capitalismo puede mostrar a lo largo de su historia. No es la ley de  una figura del capitalismo sino de todas las figuras posibles de éste  por más cambiadas o trastornadas que se nos muestren. Así la formuló y  previó Marx y la historia del capitalismo —especialmente la de sus  crisis— nos da la prueba múltiple y sobreabundante de la justeza de su  formulación. La tasa de ganancia continuamente está cayendo en el curso  del desarrollo capitalista, así que continuamente intenta ser  contrarrestada esta caída hasta que es imposible y, entonces, estalla la  crisis económica en tanto figura peculiar del desarrollo capitalista.  Por eso es que la ley de Marx también explica las crisis económicas y,  además, éstas son el momento en que los términos de dicha ley se vuelven  patentes: la tasa de ganancia cae brutalmente a ojos vistas. Pero la  ley se mantiene funcionando también cuando la tasa de ganancia crece;  porque si lo hace es debido a que las causas contrarrestantes inherentes  a la misma están pudiendo detener y, aún, revertir relativamente la  caída de la ganancia. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y el que la ley de la tendencia  decreciente de la tasa de ganancia sea la ley del desarrollo capitalista  —la ley de todas las alteraciones posibles de la sociedad burguesa— y  eso lo pruebe una y otra vez la historia del propio capitalismo cada vez  que revienta una crisis económica como la actual, no sólo evidencia que  la idea de Lenin&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote21sym" name="sdfootnote21anc"&gt;&lt;sup&gt;21&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  de una fase superior del capitalismo —que el denomina Imperialismo—,  una fase monopolística y financiera, distinta a la fase que él denomina  de libre competencia y que él dice que es la que conoció Marx —dicho de  Lenin que el stalinismo convirtió en decreto— es una idea formulada  sobre la base de una interpretación insuficiente de la teoría de Marx y,  en particular, de la ley del desarrollo capitalista establecida por  éste, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Pero  evidencia, además, que el Imperialismo no es una &lt;i&gt;fase&lt;/i&gt; del  capitalismo sino una característica propia de éste una vez que se ha  vuelto sobreacumulativo, es decir, una vez que se nos muestra como  capitalismo maquinísitico gran industrial y, precisamente, regido por la  ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Así que si  Lenin data la emergencia del Imperialismo capitalista hacia 1871, en  realidad, éste ya viene de atrás, desde 1825, en que estalla la primera  crisis de sobreproducción del capitalismo, la primera crisis regida por  la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y también se vuelve evidente que cuando Jorge Beinstein&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote22sym" name="sdfootnote22anc"&gt;&lt;sup&gt;22&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  intenta caracterizar la crisis económica actual diciendo que por una  parte se muestra como las restantes crisis del capitalismo, como crisis  de superproducción pero que, por otra parte, y debido a las alteraciones  tecnológicas y sociales actuales del capitalismo, muestra rasgos antes  imposibles de ser observados y que le son característicos, sí, que  también es una crisis de subproducción, es evidente que una idea tal que  asume las alteraciones cualitativas del capitalismo como factores que  trastornan su regulación estructural, sí, que una idea tal se basa  simplemente en la incomprensión del significado preciso de la ley de la  tendencia decreciente de la tasa de ganancia en tanto &lt;b&gt;ley de la estructura legaliforme del capitalismo&lt;/b&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por  cierto, es común encontrar interpretaciones de dicha ley que la  vinculan esencialmente con lo que Marx denomina la sobreacumulación de  capital —no digamos con la superproducción y el subconsumo— lo cual es  correcto, pero no siempre se asume en estas interpretaciones que,  entonces, porque la ley de la tendencia decreciente de la tasa de  ganancia es la ley de la sobreacumulación de capital, por eso es que  puede ser la ley del desarrollo histórico del capitalismo como un todo.  Es lo que he intentado establecer en lo que antecede cohesionando estas  tres dimensiones: caída de la tasa de ganancia, sobreacumulación y  desarrollo histórico, incluido el imperialismo y las crisis.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero,  además, dije que la ley que nos ocupa es también ley del dominio del  capital industrial (4ª ley); no sólo es la ley de todas las alteraciones  posibles de la sociedad burguesa, la ley del desarrollo capitalista,  sino que todas las alteraciones posibles de dicha sociedad y todo  posible desarrollo capitalista no puede sino ocurrir bajo el dominio del  capital industrial y de ningún otro modo. Pues el desarrollo  capitalista en cuanto tal se rige precisamente por la ley de la  tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Y esta es la ley del  dominio del capital industrial. Veamos cómo lo establece Marx (y que a  Lenin le pasó desapercibido cuando dijo que la nueva fase imperialista  se caracterizaba precisamente porque ya no dominaba el capital  industrial —como fuera el caso de la fase librecompetitiva, según él—  sino el capital financiero, fusión del industrial y el bancario).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La sección primera del Tomo III de &lt;i&gt;EL Capital&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote23sym" name="sdfootnote23anc"&gt;&lt;sup&gt;23&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  expone el tema de la ganancia que es el motivo en torno al cual los  múltiples capitales compiten; pero ocurre que al competir y  contraponerse unos con otros no pueden sino interrelacionarse y así  establecer una cohesión de todos ellos que, aunque contradictoria, es  eficaz en contra de la clase obrera; y esto, la cohesión de los  múltiples capitalistas como clase social unitaria, es lo que expone la  Sección segunda del Tomo III&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote24sym" name="sdfootnote24anc"&gt;&lt;sup&gt;24&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  precisamente como sujeto social que intenta continuamente acrecentar la  tasa de ganancia a través de explotar más a fondo a la clase obrera;  pero como un cometido tal lo logran los capitalistas industriales  solamente a través de desarrollar continuamente el modo de producción  inmediato en términos tecnológicos, metódicos y organizacionales al  interior del cual son explotados los obreros, el intento de explotación  continua y más a fondo de la clase obrera redunda en alteraciones  cualitativas primeramente tecnológicas de la sociedad burguesa, redunda  en un desarrollo histórico específicamente capitalista que siempre  ocurre sobre los mismos motivos así que sigue una ley. Misma que es  paradójica porque, de un lado, muestra como el capital logra explotar  plusvalor absoluto y plusvalor relativo en mayor medida a la clase  obrera, pero como lo logra necesariamente incrementando el capital  constante, el peso específico dentro del proceso de trabajo de la  tecnología y de todo el capital fijo, entonces, aunque la tasa de  explotación de plusvalor crece, la tasa de ganancia decrece. Paradoja  incluida en la fórmula de la tasa de ganancia: Pv/Kc+Kv. En la que si  hacemos crecer Kc (capital constante) necesariamente disminuye la  relación Pv/Kc+Kv no obstante que hayamos incrementado Pv/Kv o tasa de  explotación de plusvalor. Así que lo que Marx expone en la sección  tercera del tomo III de &lt;i&gt;El Capital &lt;/i&gt; es la ley del paradójico  dominio del capital industrial sobre la tecnología y sobre el trabajo,  la ley del paradójico dominio del capital industrial sobre la clase  obrera y sobre el funcionamiento de la competencia sobre los múltiples  capitales, la ley de que el capital sólo puede explotar más y así  desarrollarse como ente histórico y desarrollar a la sociedad según este  motivo brutal en la medida en que socaba objetivamente las condiciones  de la sobreacumulación de capital. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De tal manera que si vemos  verificarse la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en  las crisis capitalistas, resaltantemente en la crisis de 1971-82 y en  la actual crisis que estallara en la segunda mitad de 2008, debemos ser  consecuentes y entender que se está verificando ni más ni menos que la  competencia entre los múltiples capitales por sobre toda condición  monopólica que realmente pueda existir; y que se está verificando algo  así precisamente por el impulso irresistible de todo capital a explotar  más a fondo a la clase obrera, impulso que lo lleva a contraponerse  contra todos los restantes capitales más allá de todo acuerdo que haya  establecido previamente con ellos o más allá de cualquier límite que le  han impuesto, por ejemplo monopólico; así que la competencia entre los  múltiples capitales está saliendo adelante como modo en que cada uno de  estos y la suma de todos ellos busca establecer el dominio férreo sobre  la clase obrera para explotarle cada vez más plusvalor; la verificación  de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, es la  verificación de la ley del dominio del capital industrial sobre  cualquier manejo financiero que realmente pueda existir. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es más,  cualquiera de estos manejos por contrario que parezca con el talante  del capital industrial, en realidad, se muestra ahora  —independientemente de lo que haya pensado el banquero o el jugador de  bolsa en cuestión en el momento de su acto— se muestra ahora ni más ni  menos que como instrumento al servicio del dominio del capital  industrial, como el camino y método paradójico o directo para que este  dominio lograra verificarse auténticamente dadas las condiciones. Ahora  todas las apariencias —y es notorio que Lenin y otros muchos marxistas  han quedado prisioneros de ellas— se muestran impotentes, pues la escena  la ocupa empíricamente la esencia del capitalismo: el dominio del  capital industrial y, precisamente, en su forma unilateral y brutal o  como crisis económica en la que patentemente el dominio del capital  industrial como potencia social unitaria, como capital social, se  muestra explotando a la clase obrera afanosamente y, aún así, siempre de  modo insuficiente; y se muestra así al tiempo en que despide a esta  clase y la brutaliza tanto dentro como fuera del trabajo, y se muestra  así actuando en contra de la clase obrera incluso a costa de actuar  contra los restantes miembros de la clase capitalista, de irlos  destruyendo uno por uno si esto es necesario para explotar más a fondo a  la clase obrera, etcétera. ¿Qué no hará el capital industrial en contra  de la sociedad y en contra de la Naturaleza en vista de llevar a cabo  este que es el magno cometido de su dominio? &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La respuesta más  concreta al respecto nos la ofrece la actual crisis económica que por su  propia fuerza se redimensiona como crisis de civilización, como crisis  integral de todos los ámbitos de la sociedad, como crisis de  sobreacumulación de capital o en donde éste se contradice consigo mismo,  donde el capital es sobreabundante frente a sí mismo o dónde el capital  es el límite para el propio capital, según Marx lo formulara en el  capítulo XV de la sección tercera del Tomo III&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote25sym" name="sdfootnote25anc"&gt;&lt;sup&gt;25&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;. En lo que sigue cabe explicar el cómo y el por qué de esta presencia del capitalismo recién formulada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;a href="" name="_Toc158111850"&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;II.1 Las dos leyes generales de la sobreacumulación cualitativa de capital y la argumentación de Marx más allá del Tomo III de &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;. &lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;i&gt;Como un mal chiste &lt;/i&gt;[Charles]&lt;i&gt; Holliday &lt;/i&gt;[Presidente del Directorio del Bank of America] &lt;i&gt;estaba  allí para explicarnos la economía verde y cómo las trasnacionales van a  salvar el planeta (aunque el tema real era cómo salvar las  trasnacionales a costa del planeta).&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; (Silvia Ribeiro, 2011)&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote26sym" name="sdfootnote26anc"&gt;&lt;sup&gt;26&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; La cuestión se resuelve si entendemos que cuando la sobreacumulación de capital se muestra bajo la figura de &lt;b&gt;sobreacumulación cualitativa de capital&lt;/b&gt;,  la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia se  desarrolla, se concreta e, incluso, rige en tanto tal, sólo en la medida  en que se acompaña de un correlato cualitativo suyo, &lt;b&gt;la ley de la creciente producción de valores de uso nocivos&lt;/b&gt;, incluida &lt;b&gt;la ley de producción y reproducción del medio ambiente como medio nocivo para la vida&lt;/b&gt;, en general, y de la humanidad, en particular. Antes de proseguir, expliquemos lo dicho apretadamente en este párrafo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, cabe distinguir la &lt;i&gt;presencia general&lt;/i&gt;  de la sobreacumulación de capital, consistente en que en el curso del  desarrollo capitalista el capital industrial llega a acumular mayor  cantidad de plusvalor que la que puede realizar. Por eso se dice que  sobreacumula o que está sucediendo la sobreacumulación de capital. Marx  lo explica diciendo que en la competencia entre los múltiples capitales,  estos intentan adquirir una mejor posición por la vía de incrementar la  productividad de sus empresas introduciendo nuevas tecnologías que  posibilitan que el trabajo humano produzca gran cantidad de bienes con  el mismo esfuerzo que antes o con menor&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote27sym" name="sdfootnote27anc"&gt;&lt;sup&gt;27&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Pero esta introducción de nuevas tecnologías generalmente involucra un  aparato maquinísitico gran industrial o de capital constante más grande y  más costoso. De suerte que en el curso del desarrollo capitalista, el  monto del capital constante crece más rápidamente que el monto del  capital variable o dedicado a pagar los salarios de la clase obrera&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote28sym" name="sdfootnote28anc"&gt;&lt;sup&gt;28&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Así es que para estar mejor posicionado en la competencia, el  capitalista abarata sus mercancías echando a andar un proceso productivo  con productividad aumentada; lo que al mismo tiempo redunda en que  obtiene una mayor cantidad de plusvalor relativo explotando a unos  obreros vueltos más productivos&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote29sym" name="sdfootnote29anc"&gt;&lt;sup&gt;29&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Mientras que de otro lado, tenemos que el plusvalor sólo brota del  trabajo humano y no de las máquinas por poderosas que sean; brota del  trabajo humano abstracto que es el que plasma valor y no del trabajo  concreto que produce valores de uso y del que una de sus características  es la mayor o menor productividad&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote30sym" name="sdfootnote30anc"&gt;&lt;sup&gt;30&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  En definitiva, con la introducción de tecnologías más productivas, el  capitalista explota más cantidad de plusvalor relativo y abaratando sus  mercancías se posiciona mejor en la competencia; pero hace esto a costa  de socavar la fuente general del plusvalor tanto del relativo como del  absoluto, pues acrecienta el monto en capital constante de manera más  rápida que lo que acrecienta al capital variable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De tal manera  que el capitalista industrial ve caer su tasa de ganancia, porque esta  es la relación entre la suma de plusvalor dividida por la suma del  capital variable y del capital constante ahora masivamente acrecentado&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote31sym" name="sdfootnote31anc"&gt;&lt;sup&gt;31&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Evidentemente esta caída desalienta el interés de los capitalistas en  invertir su capital cada vez de mayor tamaño para echar a andar a un  proceso de producción agrandado pero con expectativas de ganancia cada  vez menores. &lt;i&gt;Este es el primer sentido del fenómeno de sobreacumulación&lt;/i&gt;:  el capitalista ha invertido demasiado plusvalor en capital constante  adicional intentando acrecentar la productividad de su empresa;  demasiado, porque ahora obtendrá por cada peso que invierta una cantidad  de plusvalor proporcionalmente menor cada vez. Por si fuera poco, el  capital industrial se encuentra produciendo montañas de productos cada  vez más baratos mientras que los consumidores y compradores que deberían  comprarlos y después consumirlos decrecen en número y, por lo que  respecta a los obreros en tanto compradores y consumidores, su capacidad  de compra es del tamaño de sus salarios y estos, en general, han  decrecido en relación al capital constante. Así que el crecimiento en la  escala de la producción —dice Marx— se expresa en el capitalismo como  tendencia creciente a que el consumo de los obreros sea cada vez más  insuficiente como para realizar el inmenso cúmulo de mercancías que  arroja el capital al mercado&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote32sym" name="sdfootnote32anc"&gt;&lt;sup&gt;32&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Por su parte, los compradores capitalistas tampoco pueden absorber el  resto ni en lo que respecta a los bienes que utilizan para su consumo  personal ni en lo que respecta a los bienes de capital con los que  acrecientan su capital constante. Con el agravante de que si lo hicieran  la tasa de ganancia caería aún más por las razones antedichas. Así que,  también, ha ocurrido un fenómeno de sobreacumulación de capital porque  lo que este vende condicionado por la acumulación del plusvalor en el  proceso productivo, la sociedad en su conjunto no lo puede comprar así  que parte del nuevo plusvalor no podrá ser realizado. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así las  cosas, vemos que la sobreacumulación de capital nos muestra una relación  cuantitativa entre la cantidad de plusvalor acumulada y la cantidad de  plusvalor que deberá realizarse pero que dada la caída de la tasa de  ganancia ve obstaculizado este feliz destino.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vemos, pues, que la expresión &lt;i&gt;general&lt;/i&gt; de la sobreacumulación de capital es dicha relación cuantitativa; pero existe, también, una expresión &lt;i&gt;particular&lt;/i&gt; de la sobreacumulación de capital que es cualitativa y que está implicada en la anterior. Se trata de lo que denomino la &lt;b&gt;sobreacumulación cualitativa de capital&lt;/b&gt;.  Y es que con base en la relación cuantitativa antedicha entre el  plusvalor que se acumula y el plusvalor que no puede ser realizado,  ocurre otro proceso ahora referido a los productos del trabajo que  arrojan esos capitales de productividad acrecentada. De tal manera que  la competencia entre los múltiples capitales se expresa también —además  de en relaciones de valor y de plusvalor— en términos de valor de uso.  La sobreacumulación cualitativa de capital alude al hecho de que  conforme el capital sobreacumula plusvalor y entra al callejón sin  salida de la caída de la tasa de ganancia, antes descrito, no sólo  produce grandes arsenales de valores de uso invendibles, incosumibles,  superfluos relativamente para la sociedad porque ésta no los puede  comprar aunque podrían satisfacer algunas necesidades de la misma; sino  que, además, estas montañas de valores de uso invendibles cada vez más  están compuestas por montañas de &lt;b&gt;valores de uso degradados, nocivos&lt;/b&gt;.  Y eso ocurre, paradójicamente, en aras de poder venderlos. En  definitiva, la sobreacumulación cualitativa de capital nos muestra que  el capital ya es cualitativamente sobreabundante, superfluo y aún lesivo  respecto de las necesidades de la historia y de la sociedad en la  exacta medida en que los valores de uso que produce son incosumibles o  su consumo es lesivo y aún letal para la sociedad. Sin embargo, mientras  ésta se quita de encima tal cadena cancerígena, esta cadena la somete  tanto más brutalmente porque añade a la explotación del trabajo y la  miseria, la degradación de la vida humana porque se degrada la  satisfacción de las necesidades y se enferma a la población corporal y  mentalmente. Veamos con más detenimiento cómo es que ocurre la  producción de valores de uso nocivos como parte de la sobreacumulación  cualitativa de capital. De donde veremos brotar &lt;i&gt;la ley ya formulada de la creciente producción de valores de uso nocivos&lt;/i&gt; (5ª ley):&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Marx implica en el texto del Capítulo XV de la Sección tercera del Tomo III de &lt;i&gt; El Capital&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote33sym" name="sdfootnote33anc"&gt;&lt;sup&gt;33&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  la sobreacumulación cualitativa de capital conforme arriba a las  conclusiones de la exposición de la ley de la tendencia decreciente de  la tasa de ganancia y de la sobreacumulación —llamémosle cuantitativa o  general— de capital. Efectivamente, con gran visión no sólo muestra que  “el capital es el límite del capital”, así que el capital es  sobreabundante respecto del capital —y esta sobreabundancia o  superfluidad es lo que patentiza la sobreacumulación de capital— pero  como este no es sino una relación social, no puede suceder sino que  siendo sobreabundante para sí mismo en términos cuantitativos y de valor  resulte sobreabundante en términos cualitativos u ontológicos para la  sociedad, resulte &lt;i&gt;superfluo y aún cargoso para la humanidad en términos de valor de uso&lt;/i&gt;.  De tal manera que la sobreacumulación cualitativa de capital implica  para la sociedad que el capital resulta en esencia sobreacumulativo  cualitativamente para la sociedad, que el ser del capital en tanto  cualidad histórica (o valor de uso histórico) ya está mostrando su  límite y relatividad históricas y que la sociedad pronto deberá rebasar o  superar esta lacra. Sin embargo, esta acepción de la sobreacumulación  cualitativa de capital en clave humana, ontológica e histórica —rigurosa  en la argumentación propia del materialismo histórico que subtiende a  la de la crítica de la economía política— se apoya en otra dimensión  menos amplia de esta sobreacumulación cualitativa; sin embargo, Marx no  la expone en el Tomo III de &lt;i&gt;El &lt;/i&gt;Capital porque tiene que ver ya  con el consumo humano en tanto factor de la economía capitalista; y este  tema ya rebasa el nivel de abstracción o nivel argumentativo en que se  mueven los tres tomos de &lt;i&gt;El Capital&lt;/i&gt;. En libros ulteriores del plan de seis de la Crítica de la Economía Política&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote34sym" name="sdfootnote34anc"&gt;&lt;sup&gt;34&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;, &lt;/i&gt;Marx debería exponer lo correspondiente. Intentaré ofrecer la argumentación respectiva del caso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Conforme  la tasa de ganancia decrece la competencia entre los capitales se  vuelve cada vez más virulenta e intentan abaratar costos por todos los  medios. De entrada sobreexplotando a la fuerza de trabajo, es decir,  depredándola en tanto valor de uso; y, luego, intentando conseguir  insumos más baratos así sean de peor calidad; así mismo intentan no  pagar todos los costos de producción, en especial los correspondientes a  la limpieza o remoción de los detritus de la industria (las llamadas  “externalidades” por la economía neoclásica) otros tantos valores de uso  perfectamente nocivos, así que los arrojan al aire, al agua y al suelo  polucionándolos gravemente, degradándolos en tanto valores de uso de  toda la humanidad; pero, finalmente, la salida del capital siempre es  productiva pues sólo ésta es integral&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote35sym" name="sdfootnote35anc"&gt;&lt;sup&gt;35&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;. Lo cual significa en este caso que diversos capitales intentarán producir &lt;i&gt;nuevos valores de uso&lt;/i&gt; para colocarlos en el mercado en referencia a &lt;i&gt;otras necesidades&lt;/i&gt;  que las que éste se encuentra ya satisfaciendo; e intentarán, a su vez,  en vista de colocar sus mercancías eficazmente que estas nuevas  necesidades se conviertan en prioritarias para los consumidores. De tal  manera que ya por el hecho de que necesidades secundarias o ulteriores  se presenten como principales y originarias, comienza una &lt;b&gt;degradación del sistema de necesidades humano y de la fisiología y de la psique de la humanidad&lt;/b&gt;; así fuera que estos nuevos valores de uso producidos por el capital fueran en cuanto tales no nocivos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero  el caso es que en la búsqueda de nuevos valores de uso que ofertar a  los consumidores, importa más el venderlos para realizar el plusvalor  contenido en ellos que el satisfacer, en verdad, las necesidades de  aquellos, así que frecuentemente resultaran &lt;b&gt;valores de uso intrínsecamente nocivos&lt;/b&gt;. No sólo sino que &lt;i&gt;de modo sistemático serán producidos valores de uso nocivos&lt;/i&gt;,  porque también para la masa de estos nuevos valores sigue rigiendo la  ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia que los  capitalistas intentarán contrarrestar abaratando costos a como de lugar  cada vez más presos de un virulento urgentismo que no parará mientes en  vista de colocar el nuevo producto en el mercado simplemente dándole un  aspecto agradable, presentable o atrayente pero descuidando su contenido  nutricional o satisfaciente en general. Así que en vista de aminorar la  masa de productos invendibles que corresponde a la ley de la tendencia  decreciente de la tasa de ganancia, los múltiples capitales tenderán a  producir nuevos valores de uso cada vez más nocivos. Por lo que el  correlato de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y  de la sobreacumulación (cuantitativa) de capital no sólo es la simple  sobreacumulación cualitativa de capital sino, también, su complejización  perfeccionante, reflejada en &lt;b&gt;la ley de la tendencia acrecentada de la producción de valores de uso nocivos&lt;/b&gt;; y, por cierto, cada vez más nocivos&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote36sym" name="sdfootnote36anc"&gt;&lt;sup&gt;36&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Además, como ya vimos, esta ley de generación de valores de uso nocivos incluye otra ley: &lt;b&gt;la  ley de la tendencia acrecentada a producir y reproducir un medio  ambiente en tanto medio nocivo para la vida en general y para la vida  humana en particular&lt;/b&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote37sym" name="sdfootnote37anc"&gt;&lt;sup&gt;37&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;(6ª  ley). Esto es así tanto porque el abaratamiento de costos  angustiosamente perseguido conforme cae la tasa de ganancia, tiene un  lugar privilegiado de ocurrencia en no cuidar los detritus que la  industria arroja al aire, al agua y al suelo, precisamente porque la  Naturaleza no se queja ni protesta; pero, también, porque extraer de la  Naturaleza materias primas para la producción industrial sin reponerlas  abarata costos. Pero, así mismo, habrá de producirse un medio ambiente  nocivo por la vía de producir industrialmente valores de uso nocivos. Lo  cual ejemplifican a la perfección los organismos genéticamente  modificados o transgénicos&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote38sym" name="sdfootnote38anc"&gt;&lt;sup&gt;38&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;,  pues no son sólo valores de uso nocivos para la salud de quien los  consume sino que su código genético lesivo para la biota —incluida la  humanidad— prosigue replicándose más allá del acto del consumo, el cual  —en términos metabólicos— se dice que destruye al bien en cuestión&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote39sym" name="sdfootnote39anc"&gt;&lt;sup&gt;39&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Así que la Naturaleza se contamina con estos nuevos códigos genéticos  modificados que le reportan ganancias al capital pero muertes,  deformaciones y mil enfermedades a los seres vivos de todo el planeta, a  nosotros en primer lugar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;a href="" name="_Toc158111851"&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;II.2.  Ley de la contradictoria degradación creciente de la cultura y de la  psicología social de la sociedad burguesa, ley particular de la  sobreacumulación cualitativa de capital &lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tal es la &lt;b&gt;ley dual&lt;/b&gt;  de la crisis económica y, simultáneamente, ecológica del capitalismo  tal y como la actual se nos presenta. Pues se trata de una ley de  sobreacumulación cuantitativa de capital y, a la vez, de  sobreacumulación cualitativa, así que de producción creciente de valores  de uso nocivos y de medio ambiente nocivo. De ahí que la actual crisis  sea, también, de salud y de alimentación, etcétera, así como de  destrucción de todos los valores morales, políticos y culturales. Esto  según que se está verificando o está teniendo ocurrencia &lt;b&gt;la ley de incremento de esquizofrenia y del incremento del sadomasoquismo social &lt;/b&gt;(7ª ley). Así que es tiempo de leer, de releer y de estudiar al Marqués de Sade&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote40sym" name="sdfootnote40anc"&gt;&lt;sup&gt;40&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  para tener una imagen integral del carácter y perfil de los amos  neoliberales y sus depredaciones de lesa humanidad bélicas, económicas,  ambientales, políticas, culturales, así como sexuales, etcétera; entre  otras cosas, para no hacernos ilusiones respecto de ellos y del  capitalismo y poder ver y prever a las claras sus pautas conductuales.  Esta es la primera gran idea que quiero presentarles.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero antes  de presentar nuestra segunda idea, debo aclarar la constitución de la  ley de sadomasoquismo y esquizofrenia crecientes como parte de la  sobreacumulación cualitativa de capital&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote41sym" name="sdfootnote41anc"&gt;&lt;sup&gt;41&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;; sí, &lt;b&gt;de aquella ley cultural y psicosocial como parte de esta ley económica y civilizatoria&lt;/b&gt;.  En efecto, la sobreacumulación cualitativa de capital involucra no sólo  a la producción de valores de uso nocivos sino, también, —junto con  ello y centrado por la producción de dichos valores de uso— de &lt;b&gt;situaciones humanas crecientemente alienadas y directamente nocivas en términos corporales y psicológicos&lt;/b&gt;, así que crecientemente alienantes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Adicionalmente,  tenemos que entre las nuevas ramas industriales de acumulación de  capital que apuntan a contrarrestar la caída de la tasa de ganancia se  vuelven cada vez más importantes la industria de la prostitución y de la  drogadicción, así como los del tráfico de órganos y de personas, niños  incluidos y todas arrojan al mercado productos cada vez más  sofisticados. Lo que para el caso significan valores de uso cada vez más  degradados y alienantes, cada vez más nocivos y letales. Y todo ello  ocurre, mientras el abaratamiento de costos corre la veta del despojo  por cuenta del capital, de sectores de Naturaleza que ya se encontraban  en manos de otros seres humanos; y, en primer lugar, del despojo de  bienes comunales. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De tal manera que los treinta años de  neoliberalismo han sido particularmente enfáticos en ofrecernos  múltiples ejemplos de lo que no puede denominarse sino &lt;b&gt;acumulación originaria residual y terminal&lt;/b&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote42sym" name="sdfootnote42anc"&gt;&lt;sup&gt;42&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;,  pues los despojos de bienes comunales y de pequeños productores que  ocurren a favor de grandes empresas privadas —muchas veces  transnacionales— son despojos de elementos residuales que todavía había  dejado intactos la acumulación originaria con la que diera inicio el  capitalismo en cada nación. Pero se trata, también, de una acumulación  originaria terminal, porque muchos de estos elementos residuales que el  capital despoja y degrada son fundamentales para la existencia misma de  la humanidad o de la biota en su conjunto. La contaminación del agua y  del aire son el caso más patente y primero de una tal degradación; pero  la contaminación genética con códigos artificialmente producidos por la  industria pero letales para el medio ambiente, mostró una segunda faz  aún más macabra (ni que decir de la nanotecnología). Lo cual ocurrió  casi al mismo tiempo en que el resumen de todos los despojos y  degradaciones de la Naturaleza por la industria capitalista se hacia  patente bajo la forma del calentamiento climático planetario o  “calentamiento global”, con toda la caterva de eventos desastrosos y  letales para millones de seres humanos que de aquí derivan. &lt;i&gt;Tsunamis&lt;/i&gt; incluidos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; Y, bien, mientras ocurre esta &lt;b&gt;sobreacumulación  cualitativa de capital y la ley de la producción de valores de uso  nocivos a las que les es inherente la acumulación originaria residual  terminal y, entonces, la ley de la tendencia a acrecentar la producción y  reproducción de medio ambiente nocivo&lt;/b&gt;, los múltiples capitales  siguen compitiendo entre sí intentando contrarrestar angustiosamente la  caída de la tasa de ganancia; así que todas las referidas catástrofes  sociales y naturales les resultarán poco significativas ante la  unilateral, monolítica y cada vez más recalcitrante perspectiva de  abaratar un costo o de incrementar la ganancia a costa de lo que sea.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así  por ese camino es que se va formando en los seres humanos paso a paso y  de un modo sistemático a la vez que trágico un carácter psicológico  funcional con esta cruel testificación aparentemente indiferente y con  estos afanes angustiosos e innombrables, en primer lugar en el seno de  la clase capitalista; un carácter preponderantemente sádico. Mientras  que en las clases sometidas y en el pueblo en general que sufre  impotente no sólo el sometimiento, la explotación y las degradaciones de  todo tipo involucrados en la sobreacumulación cualitativa de capital,  se va cincelando —como si se tratara de una monstruosa escultura— un  carácter psicológico preponderantemente masoquista. Sin que esto quiera  decir que el masoquismo no se extienda también entre la viciosa clase  dominante y el sadismo entre la dominada y crecientemente humillada y  resentida; por ejemplo, entre los cuerpos de policía como parte de  volverlos “eficientes” y, por la misma absurda razón, entre los  proxenetas y &lt;i&gt;dealers&lt;/i&gt; de droga de toda laya, etcétera.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ni más ni menos, para que todos estos brutales despojos ocurran se requiere que &lt;b&gt;el&lt;/b&gt; &lt;b&gt;poder estatal y la política en general establezcan un contubernio con los capitales privados&lt;/b&gt;,  de suerte que las leyes y el derecho se vean degradados crecientemente  en el mismo sentido esquizofrénico, sádico y masoquista que el carácter  de los ciudadanos y la política sociales. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ni qué decir que &lt;b&gt;la cultura en su conjunto tanto ética como estética y sapiencial corre camino análogo&lt;/b&gt;.  Pues el capital dará prioridad y fomentará financieramente todas las  investigaciones científicas, creaciones estéticas y propuestas morales  que convaliden y fomenten las actuaciones del capital —criminales y  sangrientos despojos incluidos— que soslayen la connivencia a nivel  político y legal entre el Estado y las empresas privadas. Y en el colmo  se generan crecientemente seres humanos que sufren todas estas plagas  sin comprenderlas, pasándolas a atribuir con resentimiento al vecino o  al otro ser humano en general o aquel grupo social o aquel  “despreciable” grupo racial, a la estúpida Naturaleza o al injusto o  impenetrable Dios; seres humanos que pintarán y harán poesía y música y  que en estas artes expresarán su confusión al tiempo en que,  conformistas, la aceptarán como forma de vivir, sufrir y gozar,  convirtiéndose en promotores interesados sea afanosos o sea depresivos y  ora conscientes ora inconscientes de todos los procesos de degradación  humana y natural inherentes a la sobreacumulación cualitativa de  capital. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay que decir, además, que el consumo creciente de  valores de uso nocivos y de medio ambiente degradado por parte de los  seres humanos que sobrevivimos sobre el planeta nos degrada  fisiológicamente, vitalmente. E, incluso, emocionalmente tanto por lo  que nuestra fisiología degradada condiciona nuestras emociones como  porque directamente las interacciones humanas y los mensajes culturales  que consumimos son también crecientemente nocivos y degradan nuestras  emociones y pensamientos. A partir de este momento, cuando valores de  uso nocivos sistemáticamente producidos en forma creciente son la  columna vertebral de nuestra degradación emocional porque nos degradan  fisiológicamente, a partir de este momento queda ya bien establecida la  que formulamos más arriba y hemos venido explicando: &lt;b&gt;la ley de la tendencia creciente de esquizofrenia y de sadomasoquismo sociales&lt;/b&gt;. Siendo las irracionalidades del caso las que patentizan la mencionada esquizofrenia; según que mueren millones por &lt;i&gt;tsunamis&lt;/i&gt;  e inundaciones provocados por el calentamiento climático planetario,  etcétera, pero en la reciente reunión de Cancún sobre el medio ambiente  (COP16) se revocaron uno a uno los acuerdos del Protocolo de Kyoto (11  de diciembre de 1997) para preservar el medio ambiente, cuando que  incluso estos eran insuficientes. Y, así, a todo nivel los contrastes  irracionales acompañan a las actuaciones sadomasoquistas del  capitalismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;a href="" name="_Toc158111852"&gt;&lt;/a&gt;&lt;b&gt;III. La  transformación de las fuerzas productivas de la sociedad en tecnologías  capitalistas nocivas y la reconstitución del marxismo en el siglo XXI. &lt;/b&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La segunda idea que quiero presentarles se abre con la pregunta de, en todo caso, ¿cómo hemos llegado a esto, a este &lt;i&gt;gestell&lt;/i&gt;  totalitario? y la contestación es como sigue. Tales condiciones  históricas de vida y reproducción de la sociedad como las que muestra el  &lt;i&gt;gestell&lt;/i&gt; totalitario capitalista actual, sólo pueden ser posibles en la medida en que, las &lt;b&gt;fuerzas productivas&lt;/b&gt; de la sociedad no sólo ven crecer a su lado un &lt;b&gt;arsenal de fuerzas productivas destructivas&lt;/b&gt;,  esto es, tecnología armamentista cada vez más poderosa en tanto que  destruye seres humanos y destruye riqueza material, bombas atómicas y de  neutrones incluidas. Sino que, además, las &lt;b&gt;fuerzas productivas positivas&lt;/b&gt; —la tecnología capitalista normal— ellas mismas, se transforman internamente y de modo creciente en &lt;b&gt;fuerzas productivas subordinadas realmente al capital &lt;/b&gt;en tanto productoras no sólo de plusvalor sino de valor de uso&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote43sym" name="sdfootnote43anc"&gt;&lt;sup&gt;43&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Y si las consideramos, medimos o evaluamos a partir del tipo de valor  de uso que producen, observaremos que de ser fuerzas productivas se han  transformado en &lt;b&gt;tecnología capitalista nociva&lt;/b&gt;; porque,  precisamente, son productoras de valores de uso nocivos y producen,  acrecentadamente, valores de uso nocivos y cada vez más nocivos.  Ejemplos de esto que digo son: la nanotecnología&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote44sym" name="sdfootnote44anc"&gt;&lt;sup&gt;44&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;,  los transgénicos, la narcoproducción y el narcotráfico y toda la  economía criminal, etcétera; pero también, además de la comida chatarra,  el sistema alimentario “normal” que priva en todos los países del orbe  arrinconando cada vez más las formas tradicionales de alimentación&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote45sym" name="sdfootnote45anc"&gt;&lt;sup&gt;45&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;.  Y esta mención debe de sugerir al lector que también son crecientemente  nocivos todos los valores de uso que se encuentran entre el sistema  alimentario y la economía criminal. Es decir, los valores de uso  producidos por todas las ramas industriales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora bien, la referida &lt;b&gt;transformación de las fuerzas productivas de la sociedad en tecnologías capitalistas nocivas&lt;/b&gt;  constituye un evento histórico inédito, pues ninguna época humana  anterior a la nuestra vio surgir en su seno nada parecido. Este evento  sorprendente dada su complejidad y carácter inédito ha sido difícil de  ser comprendido por nuestros contemporáneos; de hecho, al respecto,  priva la mayor confusión. Porque de pronto parece que las fuerzas  productivas son y significan todo lo contrario de lo que deberían ser y  significar, son fuerzas que destruyen y lesionan y que en vez de  impulsar hacia la satisfacción y libertad humanas promueven  insatisfacción y opresión. Y si Marx asocia la emergencia de las  revoluciones sociales —y en especial de la Revolución comunista— al  desarrollo de las fuerzas productivas&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote46sym" name="sdfootnote46anc"&gt;&lt;sup&gt;46&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;,  los hombres del siglo XX, en especial de los de la segunda mitad del  mismo, han creído que Marx había estado preso de una ilusión prometéica  cuando dijo esto; misma que, en realidad, no sería sino una de las caras  de la ideología del progreso con la que el propio capitalismo se  autoglorifica. Marx ha quedado preso de esta ideología, creen constatar  diversos intelectuales prominentes, muchos de ellos marxistas, a partir  de la segunda mitad del siglo XX hasta la fecha. Quien con mayor fuerza  ha argumentado algo así, ha sido Herbert Marcuse en el Prólogo a su &lt;i&gt;Hombre unidimensional&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote47sym" name="sdfootnote47anc"&gt;&lt;sup&gt;47&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  tematizando distintos aspectos del asunto en los capítulos del mismo. Y  ya en el siglo XXI Armando Bartra, retomando el argumento marcusiano,  lo profundiza y amplía enjundiosamente en las páginas de su &lt;i&gt; El hombre de Hierro&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote48sym" name="sdfootnote48anc"&gt;&lt;sup&gt;48&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero  entiéndase que estos autores y otros análogos cuando sostienen algo así  revelan que ciertamente han estudiado el tema, le han seguido la pista  en la realidad contemporánea y se han preocupado en entender el  argumento de Marx pero, desafortunadamente, matices importantes del  mismo se les han escapado. Al parecer debido a la fuerte impresión que  han recibido de las realidades que tenían ante sí: de un lado, potentes  tecnologías capitalistas emblemáticas del progreso del capital y de su  dominio sobre el mundo y, de otro lado, una clase obrera domada  integrada al sistema y una revolución socialista que de ninguna manera  parece ser preponderantemente proletaria y, en fin, un capitalismo  mundializado que se muestra como fortaleza inexpugnable y parece  frustrar cualquier intento de revolucionarlo. El efecto psicológico  frustrante de esta presencia avasalladora parece ocupar militarmente  todos los cerebros; y estos autores intentan rebelarse contra el mismo,  superarlo y se desesperan por encontrar una salida creyendo encontrarla  al renunciar a la idea de que las fuerzas productivas son  satisfacientes, liberadoras y revolucionarias, pues que la realidad a la  mano patentiza todo lo contrario. Tal es la mistificación y fetichismo  inherentes al &lt;i&gt;Gestell &lt;/i&gt;totalitario capitalista como un todo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pienso  que la intención de estos autores es buena y más aún por ser  revolucionaria; sin embargo, es evidente que no han superado la referida  mistificación, fetichismo global y el correspondiente efecto  psicológico frustrante, así que la realidad empírica los ha congelado;  de suerte que al fetichismo capitalista de la tecnología y al fetichismo  stalinista de las fuerzas productivas técnicas como presuntas  condicionantes absolutas de la revolución, no han sabido oponerles sino  otro fetichismo pero de signo negativo: &lt;b&gt;el fetichismo de las fuerzas productivas maléficas&lt;/b&gt;, el cual no sólo tiene raíces románticas y en el voluntarismo revolucionario anarquista o en el de un Lenin&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote49sym" name="sdfootnote49anc"&gt;&lt;sup&gt;49&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; o un Sorel&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote50sym" name="sdfootnote50anc"&gt;&lt;sup&gt;50&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;  sino, también, en la así llamada filosofía de la vida. Misma que —en el  tercer tercio del siglo XIX e inicios del XX— ya con Bergson&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote51sym" name="sdfootnote51anc"&gt;&lt;sup&gt;51&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;, dominó el pensamiento filosófico de la burguesía, influyendo en la reflexión de Martin Heidegger&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote52sym" name="sdfootnote52anc"&gt;&lt;sup&gt;52&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; sobre la técnica y en múltiples autores; incluidos Horkheimer&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote53sym" name="sdfootnote53anc"&gt;&lt;sup&gt;53&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; y Adorno&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote54sym" name="sdfootnote54anc"&gt;&lt;sup&gt;54&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt; de la escuela de Frankfurt, a la que también perteneciera Marcuse, él mismo discípulo de Heidegger. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tal  parece que la desesperación por encontrar una salida revolucionaria en  una época que no parece serlo, hizo caer a Marcuse —y a quienes lo  siguen, por ejemplo a André Gorz con su &lt;i&gt;Adiós al proletariado&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610#sdfootnote55sym" name="sdfootnote55anc"&gt;&lt;sup&gt;55&lt;/sup&gt;&lt;/a&gt;—  en una ilusión empirista consistente en identificar falazmente la idea  de Marx de fuerzas productivas con la realidad avasalladora que tenía  Marcuse ante sí, entre otras cosas porque esta realidad mostraba algo  así como una “alta productividad”. De ahí que nada más fácil que decir  que se trataban de “potentes fuerzas productivas”. Pero la cuestión es  que si el pensamiento queda preso en la &lt;i&gt;empirie&lt;/i&gt; ya no puede  pensar el concepto, ningún concepto y tampoco el de fuerzas productivas.  Porque los conceptos son universales mientras que la &lt;i&gt;empirie&lt;/i&gt; ofrece lo universal inmediatamente fusionado con lo particular (&lt;i&gt;in rem&lt;/i&gt;);  y muchas veces esta fusión incluye una contradicción pero que el  empirismo no registra sino que todo lo acepta como hecho positivo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div styl
