sábado, 4 de julio de 2009

Síntesis del encuentro crítico de intelectuales revolucionarios en el CIM






En las jornadas de reflexión “Intelectuales, democracia y socialismo: callejones sin salida y caminos por recorrer” se reunieron más de 30 de los más importantes intelectuales venezolanos comprometidos con el proceso de cambio revolucionario. El objetivo: examinar y discutir en torno a los principales nudos problemáticos que enfrenta nuestro proceso. Buena parte de estos intelectuales fueron los que la semana anterior estuvieron confrontando la reunión organizada por el CEDICE que convocó a la extrema derecha mundial en Venezuela. El compromiso de nuestros intelectuales con el proceso revolucionario y la confianza en el liderazgo del comandante presidente Hugo Chávez está tan fuera de duda que repetirlo resulta excesivo.

El objetivo general de estas jornadas fue discutir, desde nuestras propias filas, la marcha del proceso. Entre los intelectuales participantes se encuentran: Vladimir Acosta, Eva Golinger, Luis Britto, Marta Harnecker, Juan Carlos Monedero, Luis Damiani, Iraida Vargas, Emir Sader, Michael Lebowitz, Ernesto Villegas, Santiago Arconada, Rigoberto Lanz, Miguel Ángel Pérez, Carmen Bohórquez, Víctor Álvarez, Luis Bonilla Molina, Roberto Hernández Montoya, Fausto Fernández, Daniel Hernández, Filinto Durán, Mario Sanoja, Javier Biardeau, José Luis Pacheco, Arístides Medina Rubio, Aram Aharoniam, Miguel Angel Contreras, Gonzalo Gómez, Vladimir Lazo, Roberto López, Rubén Reinoso, Nieves Tamaroni, Rubén Alayón Montserrat, Elio Sayago, José Carlos Carcione, Rafael Gustavo González, Roland Denis y Paulino Núñez. En el segundo día acompañó y tomó la palabra Ana Elisa Osorio.

En este encuentro se marcó un tiempo de diez minutos por ponente para analizar lo que considerara más relevante en un abanico de cuatro grandes problemas: (1) papel de los intelectuales en la superación de la IV República; (2) papel de los intelectuales en el advenimiento y consolidación de la V República; (3) luces y sombras de los diez años de Gobierno bolivariano; (4) caminos deseables para el socialismo del siglo XXI y amenazas internas o errores del propio proceso.

Lo más relevante del encuentro se concentró en la realización de un inventario de problemas de la revolución bolivariana, una suerte de alerta temprana (aunque demorada en el tiempo). Se abrió un espacio de crítica que se ha visto debilitado por el uso destructivo de la crítica desarrollada por la oposición y los medios a su servicio, y que ha terminado por restar una información esencial para que el proceso vaya ajustando su tarea de gobierno.

En este sentido, el grueso de los participantes aportó su opinión sobre todo aquello que considera mejorable en el proceso. A continuación se presenta el siguiente informe sobre algunas cuestiones planteadas durante el día y medio de debate, organizadas en bloques temáticos. Estos aspectos no deben ser considerados como conclusiones, diferidas para una reunión posterior de carácter propositivo.

Es importante resaltar, para evitar malas interpretaciones, que la primacía de los aspectos críticos sobre las valoraciones positivas tiene que ver con el interés en encontrar líneas de mejora para el proceso revolucionario, un aspecto descuidado en estos años por la intelectualidad afín a la revolución.


El instrumento político revolucionario

Una de las discusiones centrales del debate giró en torno a lo que es el PSUV, dando así origen a una serie de interrogantes: ¿En qué se diferencia el PSUV de los partidos políticos tradicionales o de viejo cuño? ¿Los partidos siguen teniendo sentido o no lo tienen en una sociedad compleja? En caso de que el partido sea la solución ¿es un partido que debe tener una dirección única o una dirección colegiada? ¿Es conveniente que una persona pueda tomar decisiones al margen de las bases o contra la voluntad de las mismas? ¿Qué futuro tiene un partido donde las bases raramente tienen la oportunidad de expresarse? ¿Deben las bases elegir a los miembros de la dirección o se trata de una decisión no participada en aras de otras razones? ¿No debilita al propio partido que la dirección sea elegida al margen de las bases? ¿Cómo participan las bases en la elaboración de las grandes líneas programáticas, de las directrices del Gobierno y del contenido del socialismo del siglo XXI? ¿No es un problema para el partido que algunos de los funcionarios que están al frente de áreas fundamentales del gobierno sean al mismo tiempo los dirigentes del partido? ¿No conduce a la ineficiencia la acumulación de responsabilidades? ¿Y no es repetir un problema del socialismo del siglo XX el confundir el partido con el Estado? ¿El PSUV ha nacido cupularmente, de arriba hacia abajo, más como una necesidad política entendida como tal desde el Gobierno que como una necesidad sentida como tal por las bases?
Otro elemento relevante repetido es la necesidad de que el instrumento cuente con una dirección colectiva. Que articule efectivamente con los movimientos sociales de base (no que los utilice en tareas electorales o como correa de transmisión del Gobierno), que derrote el mal del clientelismo partidista y que instituya las bases de un verdadero partido revolucionario reconociendo la libertad de crítica y profundice la democracia dentro del partido; estos son elementos que quedaron marcados en este apartado y que formaron parte central de la discusión.


El nuevo Estado revolucionario

Si el Estado ha sido el instrumento que utilizó el neoliberalismo para imponer sus propuestas ¿Tiene que ser también el instrumento para liberarnos del neoliberalismo? ¿Es el Estado una herencia colonial que hay que superar, en otras palabras, no es continuar un debate colonizado el hablar del Estado? ¿El Estado nos devora cuando lo utilizamos o puede ser un instrumento válido para la emancipación? ¿Es posible refundar el Estado? ¿Hay un Estado simbólicamente débil en Venezuela? En caso de que el Estado sea débil ¿es eso una debilidad o una fortaleza en Venezuela? ¿Este Estado puede conducirnos rumbo al socialismo o por el contrario es un freno para ello? ¿Se trata de debilitar el Estado actual o de fortalecerlo? ¿Se trata de inventar un nuevo Estado que puede llamarse comunal o socialista? ¿Cuáles son los rasgos del Estado comunal?

Se insistió en la necesidad de formación tanto de los cuadros del partido como de los servidores públicos, siendo necesario frenar los procesos de quiebra institucional que se repiten con cada cambio del titular de un Ministerio, algo inconcebible tratándose de un mismo Gobierno. Igualmente se alertó del peligro de asesores ministeriales que carecen de compromiso revolucionario.


El papel de los medios de comunicación

Otra de las grandes discusiones tuvo que ver con los medios de comunicación, los ajenos y los propios. El debate se centró en qué hacemos con nuestros medios, cuando pese a disponerse de seis televisoras públicas, en total no se alcanza, se dijo, el 8% de la audiencia. ¿A qué se deber este evidente fracaso? ¿Están malbaratando acaso esos recursos públicos quienes no consiguen incrementar los índices de audiencia? ¿Con ello se logrará realmente transformar a la ciudadanía? ¿Cuáles son los errores? ¿Son administrativos o son de orientación comunicacional de los contenidos? ¿Se debe a que la población venezolana está socializada en unos medios de comunicación que les impide ver otro tipo de programación? ¿Es realmente un problema propio que no hemos sido capaces de enfrentar? ¿Disponemos de una política comunicacional realmente adecuada y organizada? ¿Es culpa de los medios de comunicación públicos, de los alternativos o de los privados? ¿Sería una solución controlar todos los medios de comunicación? Aun siendo evidente el gran crecimiento de los medios comunitarios y alternativos durante el proceso revolucionario, la solución aún no se ha articulado ¿Acaso el marco normativo y las exigencias de los entes reguladores no cuartan el crecimiento de estos medios populares?

¿No es hora, igualmente, de que CONATEL haga cumplir las leyes de telecomunicaciones? ¿A qué se espera para frenar el abuso de los medios de comunicación privados?

Los contenidos de los libros escolares se señalaron como un elemento clave de colonización que dificulta la formación revolucionaria. Del mismo modo, la hegemonía de la derecha en la producción de contenidos ayuda a la reproducción de un conocimiento contrarrevolucionario.

El carácter de la Revolución

Otra gran rasgo a debatir tuvo que ver con el signo de esta Revolución. Se planteó que en esta Revolución se sumaban varias revoluciones: la estudiantil, la campesina, la obrera, la socialista, la de mujeres, la militar y la popular. Pero aún estaría por construirse una buena síntesis entre esas diferentes revoluciones. Las preguntas abiertas serían las siguientes: ¿Actualmente está hegemonizando alguna de estas revoluciones a la revolución bolivariana? El debate acerca de la Unión cívico-militar, por su carácter inédito y la falta de teoría y práctica al respecto, aún espera su momento teórico. Es importante abrir un debate fuerte, aún pendiente, con estudiantes, con intelectuales, con trabajadores, con campesinos. Hay que volver a sentar en un dialogo permanente a todos estos sectores. Otro aspecto pendiente no menor es la definición del socialismo del siglo XXI. No obstante, por un lado es una ventaja no definirlo, porque implica que no estamos repitiendo modelos; por otro lado muestra una falta de concreción que quizás lo deja demasiado abierto. El socialismo del siglo XXI, se defendió, tiene que ser del siglo XXI pero también tiene que ser socialismo. No puede fracasar en el elemento emancipador. Hay datos del proceso claramente emancipadores (reducción de la pobreza, educación, sanidad, misiones, alimentación, desigualdad, desarrollo humano…). Pero hay otros datos económicos que contradicen la idea de socialismo, a no ser que el socialismo, se planteó, ya signifique otra cosa radicalmente diferente a lo que ha significado históricamente y que nos llevarían, por tanto, a prescindir de la palabra socialismo (participación de las rentas del trabajo y las rentas del capital en el PIB; participación del sector público y del sector privado en el PIB; colocación de los egresados de la Misión Che Guevara; porcentaje de la economía social). En este sentido, ¿Podemos hablar de una verdadera revolución económica? ¿Dónde queda la construcción de un nuevo modelo económico productivo que asegure una verdadera transición al socialismo? ¿Cuándo y cómo se cambiarán las relaciones de producción?


La participación popular

Otro de los elementos que parece caracterizar al socialismo del siglo XXI es la idea de la participación que ha aparecido como un elemento central en lo que ha sido este proceso. Se planteó que los consejos comunales son el ejemplo por excelencia de participación, pero estarían respondiendo a una lógica muy poco participativa. Esto se explicaría porque o bien no funcionan o bien responden directamente al poder ejecutivo. Además está presente el problema de que corren el riesgo de estar siendo cooptados por el partido, lo que de alguna manera genera problemas entre la lógica institucional del partido y la lógica social de los consejos comunales. Esa lógica no está siendo solventada de una manera complementaria. Existe un profundo riesgo de que la lógica institucional limite a la lógica social que ha tardado en construirse en este país 30 años, y que fue la que hizo posible la revolución y la que la defendió el 13 de abril.

Se señaló que existe el riesgo de debilitar, cooptar y acabar con la participación popular no institucional, lo cual reclama un debate para alertar sobre lo que eso significaría. La restricción de un movimiento social por un movimiento institucional nacido de arriba abajo sería una condena al avance de la democracia. ¿Cómo es posible que se pueda estar corriendo con ese enorme riesgo que destrozaría todo aquello que ha conseguido esta revolución? Se insistió en que no debe hacerse de los Consejos Comunales una forma de Comités de Defensa de la Revolución, pues sus funciones son diferentes y es importante para el proceso mantener ambas separadas.


La reflexión crítica como instrumento de avance revolucionario

El último elemento apuntó a los modos y formas en que se debe articular la critica. Incluso entre los intelectuales comprometidos con el proceso, la crítica ha perdido parte del espacio que le corresponde, especialmente entre aquellos con alguna responsabilidad institucional. No es difícil encontrar en los medios del proceso comportamientos del socialismo del siglo XX en los que se acusa de “contrarrevolucionario” o de “agente de la CIA” a cualquier persona, incluidas personas con una incuestionable semblanza revolucionaria que formula críticas en voz alta. Esto debilita fuertemente al proceso, pues el Gobierno deja de recibir insumos para su ajuste, al tiempo que se va construyendo una verdad “oficial”, que se repite aun sin creer en ella, y una verdad popular silenciada pero más real. La necesidad de condensar la verdad oficial con la verdad popular es obligación de toda revolución.

Esta pregunta se repitió con frecuencia: ¿Es posible que avance una revolución que no hace de la crítica el principal de sus motores? Se planteó que con esta reunión de los intelectuales afectos al proceso, la revolución se revisaba, a la vez que se fortalecía. Los asistentes se felicitaron por el hecho de que el Ejecutivo pusiera a disposición de la intelectualidad del proceso un ámbito para la crítica que en diez años no había tenido lugar. Igualmente insistieron en que con este evento quedaba demostrado que no es cierto el discurso del miedo a las críticas. Es igualmente falsa la denuncia de la oposición de que no haya libertad de expresión en Venezuela. Esta revolución es capaz de reinventarse constantemente gracias a los espacios de libertad existentes. Toda revolución, se planteó, necesita revolucionarse culturalmente cada periodo para limpiar defectos y reencontrar nuevos caminos.

Los intelectuales –concepto que fue ampliamente criticado por los presentes como elitista- militan con el compromiso de que es necesario aunar teoría y práctica, no olvidando que la praxis hace a la teoría útil. Igualmente se resaltó la necesidad de que los intelectuales trabajen conjuntamente para que sus resultados sean más eficientes.

jueves, 2 de julio de 2009

"Leyendo a Marx se aprende más que del 95% de los economistas"

Entrevista a Robert Pollin, economista y asesor de Barack Obama


La Opinión A Coruña

Asesora a gobiernos, entre ellos el de Obama, es colaborador del comité económico del Congreso de Estados Unidos y analista del sector financiero. El economista Robert Pollin, marxista y abanderado de la llamada 'economía verde', estuvo ayer en la ciudad para dar una conferencia, organizada por la Universidade da Coruña, el Centro de Excelencia Jean Monet y la organización Universidade Invisíbel


Robert Pollin considera que la situación es tan mala que el menor síntoma positivo se interpreta como una recuperación de la economía, pero no hay "brotes verdes" ni mejora y, "si la hay, es muy tenue", dijo ayer en rueda de prensa el economista norteamericano, para quien las inyecciones de dinero público a los bancos son un remedo sólo a corto plazo, ya que ocasionan un déficit púbico "insostenible". "La economía real está muy lejos de la recuperación, no hay signos de que remonte, y el paro continúa creciendo", dijo. Lo que se necesita, a su juicio, son mecanismos de regulación del mercado financiero, que "funciona como un casino": "Ya podemos inyectar el dinero que sea que sin organismos de control será inútil".

Las medidas tomadas por Obama en Estados Unidos son, a su juicio, "muy débiles y decepcionantes" pero comprensibles si se tiene en cuenta la presión a la que está sometido, ya que muchos de sus colaboradores económicos provienen de Wall Street e incluso de los equipos de Clinton y Bush. A su juicio, aunque Obama es más abierto, sus decisiones no dejan de ser una continuación de las tomadas por Bush. En los años treinta, recordó, el presidente Roosveelt "fue directo contra las clases dominantes e implantó unos severos controles que duraron cuarenta años". Obama, señaló, "no ha dado pasos así".

Pollin subrayó la paradoja que supone tratar de sustraerse a la influencia del dólar y, a la vez, cifrar la esperanza de que Estados Unidos "salve" de la crisis a los demás países. Puso en duda que "en diez o quince años nadie se enterase" de la estafa de Madoff: "No importaba a nadie mientras funcionaba y estalló cuando salió mal". El problema, añadió, no es tanto de Madoff como de la ausencia de controles: "Los ejecutivos de Wall Street están para ganar dinero, es el sector público quien tiene que poner los límites y, si no los pone, volverá a pasar". Pollin trajo a colación el derrumbe del símbolo de la economía americana, la General Motors, ahora intervenida por el Gobierno, que puso a miles de trabajadores en la calle: "La cantidad de dinero público inyectado fue mínima comparada con la inyectada a Wall Street, y no echó a nadie", dijo. "El control de la economía actual no está en el sector productivo sino en el financiero. Antes se decía que 'lo que es bueno para General Motors es bueno para América': ahora tenemos que decir que 'lo que es bueno para Wall Street es bueno para América", manifestó Pollin, que, tras la rueda de prensa, accedió a responder algunas preguntas de este periódico mediante un traductor que resumió sus respuestas: "Sé algo de español, viví cinco meses en Perú pero llevo años sin practicarlo y lo hablo muy mal".

-¿Esta es la crisis que pronosticó Carlos Marx?


-No se puede negar que Marx era un gran observador del capitalismo, del comportamiento del mercado financiero y de las crisis. Quizá esta parte del pensamiento de Marx no se aprecia suficientemente pero, cual quiera que sea la ideología, de izquierdas o de derechas, no se puede negar que sus observaciones eran muy acertadas. Marx no pronosticó que el sistema iba a colapsarse y que de ese colapso iba a surgir el socialismo, no fue tan taxativo. En su época no fue entendido porque, pese a que no disponía de todas las herramientas estadísticas de ahora, llegó a conclusiones muy acertadas, y leyendo hoy a Marx se puede aprender mucho más que leyendo al 95% de los economistas actuales.

-Ante una crisis tan profunda, ¿cuáles son los retos a los que debe enfrentarse la izquierda?

-La cuestión es qué precisa la izquierda para revivir. España tiene un gobierno que se llama a sí mismo socialista y en realidad no hace políticas socialistas, como ocurre con casi todos los gobiernos socialistas. Yo creo que en la agenda de la izquierda debe estar la regulación de los mercados financieros como uno de los asuntos básicos. En un artículo publicado en la New Left Review en 1995 yo ya denunciaba que la izquierda no tenía ningún análisis sobre este asunto; ni bueno ni malo, ninguno. Es fundamental que la izquierda se plantee la necesidad de poner los mercados financieros al servicio de la actividad productiva, del empleo y de las políticas de bienestar. En los años cuarenta, la socialdemocracia tenía dos objetivos fundamentales, el pleno empleo y el estado del bienestar. A mi juicio, estos objetivos hay que revitalizarlos y los mercados financieros deben ponerse también al servicio de esta idea. La izquierda debe pensar también en la integración global -como decía Marx, 'proletarios de todos los países, uníos'- y prestar especial atención a asuntos como la inmigración o la situación de los obreros en los países pobres. Integrar a los trabajadores de todo el mundo debe ser clave para la izquierda. La cuestión no está en nacionalizar o no. Aunque en algunos casos puede ser importante, no es el asunto principal y no resuelve todos los problemas. Aunque determinados sectores lleguen a ser públicos, va a seguir existiendo un sector privado que debe de ser regulado.

-Usted llegó a decir que si de esta crisis no salía una nueva versión de la socialdemocracia no saldría nunca.

-Efectivamente, estamos viviendo un momento histórico. En 1993, tanto yo como otros colegas, advertíamos de los problemas que se avecinaban y nadie prestó atención y ahora que el sistema está colapsado en la izquierda está calando la idea de la importancia de una regulación del sistema financiero. Esta es la oportunidad para que estas cuestiones ocupen el centro del debate. Hay gente que piensa que como Obama ganó las elecciones, la izquierda ganó y ya está. Yo tengo cierta simpatía por Obama y lo apoyé pero yo no veo que Obama represente a la izquierda. Obama puede ser presionado para que vire hacia la izquierda pero, en ese caso, lo que se necesitan son movimientos sociales fuertes que le obliguen a ese giro a la izquierda porque si no Wall Street lo hará ir a la derecha. Obama, a fin de cuentas, es un político, y un político ambicioso, e irá hacia donde le empujen.

-Usted sostenía que, cuanto más dinero recibiese Obama en la campaña electoral de agentes de Wall Street, más presionado se sentiría a la hora de gobernar.

-Wall Street dio mucho dinero a Obama durante su campaña. En su currículo figura cierto activismo en su comunidad, pero no hay que olvidar que también se encargó de cultivar determinadas relaciones en el mundo empresarial y financiero y nunca fue considerado un candidato serio hasta que tuvo el apoyo de esos sectores. Por otro lado, esto significaba que estos sectores no lo consideraban un candidato peligroso. Evidentemente, si comparamos a Obama con Bush, que a parte de ser de derechas no es muy inteligente, Obama es un presidente responsable y sabe que tiene que responder a la presión de sindicatos, movimientos sociales y a todos los sectores que lo apoyaron. Alguna gente ahora se siente un poco decepcionada y dice que se está vendiendo. Obama es un político y los políticos se venden, a veces cambian de opinión y, como político, responde a las presiones. Es un político más honesto y más inteligente que la media y no cabe duda de que siente ciertas simpatías por la izquierda, la prueba es que yo mismo estoy en el Comité para el estímulo económico y escribí parte de su programa de economía verde.

-Contra la dependencia energética, España se plantea de nuevo la energía nuclear.

-Es curioso que en España haya esa discusión, cuando en los foros que se debate la economía verde España aparece como un país puntero en el mundo en tecnología eólica con el que Estados Unidos pretende competir y se considera lejos del nivel español. Antes de invertir en nuevas centrales nucleares hay campos donde se puede actuar de inmediato para ahorrar energía y con escaso coste económico como en la eficiencia energética de edificios, apostando por el transporte público, como ya hace España, o mejorando la red eléctrica. Son actuaciones poco costosas que solucionarían el problema como una central nuclear nueva. Pero las centrales nucleares no resuelven las necesidades energéticas, tienen una vida limitada y no son seguras. Si se va a gastar tanto dinero, sería mejor apostar por soluciones permanentes e invertir en energías renovables.

miércoles, 1 de julio de 2009

La verdadera isla de Neverland o del NunCajamás

Conversación con el doctor Daniuel Piedra, Secretario de Bioética de Cuba, sobre la situación económica de la isla



“Este es un país hipotético; es la insularización de una hipótesis”, me dijo ufanándose burlonamente de su invención lexical el Dr. Daniel Piedra, a quien algunos amigos cercanos llamamos ‘Dedé’, para solo aludir —sin mencionarlo— al título de ‘doctor’, que le molesta en el trato, pero negados a retirárselo del todo, a fin de no vernos —por esa vía— sutilmente sujetos a sus previsiones.

“Eso, ¿qué significa, Dedé? ¿Estamos en la isla del Neverland?”

“Casi, aunque prefiero la denominación castellana de Nuncajamás. Eso es lo que significa, salvada la imposibilidad de concreción que ofrezca la interpretación del relato original, porque Cuba no solo existe, sino que hoy es más real que nunca, utilizando el lenguaje correspondiente a las concepciones hegelianas… ¿Dónde tú has visto que los índices macroeconómicos de un país se deterioren fuertemente y las personas más humildes no se vean hundidas en la más profunda miseria? No hablo de ‘pobreza suficiente’ (que es un estado que merece la mayor atención y respeto por parte de economistas y pensadores diversos), hablo de la miseria que te obliga a dormir en la intemperie y a acostarte sin comer, y a carecer de atención médica, y a ver a tus hijos incorporados a labores de adultos y condenados a crecer sin educación elemental, no ya secundaria y superior… En Cuba tenemos muchos problemas de vivienda: no alcanzan las que hay y los hijos deben vivir con los padres (¡y hasta con los abuelos!, pero la ley protege a hijos, a padres y a abuelos), es deficiente el estado técnico de las existentes, pero a nadie van a lanzarlo brutalmente a la calle por causa de la crisis… Empezando porque las viviendas no son una mercancía, sino un bien social para el disfrute de la familia. Es verdad que quien no tiene casa siente que enfrenta el problema más grande del mundo (a mí me pasó, antes de residir con mi esposa en ‘La Guarida Bicameral’, nuestro modesto, pero suficiente, apartamento de Alamar), pero los recursos materiales son como una sábana, y si la sábana es corta, la cabeza queda a merced de los mosquitos cuando tapas los pies… Sí, no te rías que es verdad. (Habría que ver qué pensaría el enfermo renal dependiente de hemodiálisis regulares si se encuentra sin su servicio porque los recursos requeridos por su tratamiento se invirtieron en materiales para hacer la casa del que vive ‘agregado’ o con los padres.)… Todo merece atención, es verdad, pero aquí no se resuelven los problemas de unos a expensas de otros. Aquí, por donde mismo sale uno, salimos todos los demás… Te digo que la crisis es muy seria y ha golpeado fuertemente a la economía cubana: el turismo ha visto reducido sus ingresos tanto como lo han anunciado las autoridades; el precio del níquel ha bajado a límites que la producción podría hacerse incosteable (por absurdo que eso parezca, porque el níquel es un bien irremplazable y el dinero es una ‘construcción referencial’). Sin embargo, fíjate que —a diferencia de lo que ocurre en casi todo el resto del mundo— en Cuba no hay menos puestos de trabajo que antes de la crisis. Todo lo contrario: hay una necesidad creciente de brazos en muchas esferas de labor, especialmente en la construcción, la educación, la agricultura. Y eso marca una gran diferencia con la crisis que sufre el capitalismo mundial en tanto sistema, cuya naturaleza es ética y su reflejo, particularmente brutal, es económico, mientras que nuestros problemas son el resultado de la pobreza estructural generados por el orden económico mundial, el bloqueo que por cinco décadas nos ha impuesto el gobierno estadounidense y la propia crisis mundial mencionada. Y esas carencias alcanzan muchos renglones, pero la respuesta ha sido instrumentar medidas de ahorro, apelar a la máxima racionalidad posible, porque nadie quedará sin comer, ningún enfermo quedará sin atención, y en septiembre todos los niños de Cuba asistirán a sus escuelas. ¿Tú has visto a alguien discutiendo con seriedad, argumentadamente, las medidas anunciadas? No estamos hablando de los idiotas que protestan por todo, porque sueñan con ser Bill Gates, como si Bill Gates fuera eterno (única condición que le haría merecer a mis ojos un estudio individual riguroso, no para propagarlo, sino para evitar que se repita)… A lo mejor tendrás que ver muchos partidos de la próxima serie nacional de pelota por la tarde o en retransmisión televisiva nocturna, pero ¿y qué?... ¿Tú crees que el primer juego de pelota que se celebró en el estadio del Palmar del Junco de Matanzas, a finales del siglo XIX, fue nocturno?”

“¿Y cómo tú explicas esa suerte de magia?”

“Precisamente porque aquí no creemos en la magia del mercado… La magia está en ser realistas. Ellos son los que están en la bobería más supina… Aquí a nadie le importa que unos sean más ricos que otros, ¿y tú sabes por qué? Porque… Te lo voy a poner fácil. La realidad material, el mundo que habitamos es uno y limitado. Supuestamente a cada ser humano corresponde una porción de esa realidad. Pues bien, cuando hay ‘ricos’ y ‘pobres’, el equivalente de la esencialidad humana de los más ricos que se identifica con la realidad material es mayor que la de los demás, pero el hecho de que se reparta con inequidad, obviamente no hace crecer al mundo. O sea que a uno de los ricos le toca, por ejemplo, una enorme montaña en tanto que uno de los pobres apenas alcanza un promontorio chiquito, un pequeño mogote. (Volviendo al ejemplo que ya te puse: cuando se comparte una sábana con muchos y algunos se envuelven en ella completamente y se aseguran además una reserva, podrían dejar a los demás al descubierto.) ¿Tú crees que esas dos personas, la identificación de cuyas esencialidades individuales con porciones del mundo real es tan dispar, son iguales entre sí ante la ley y ante las sociedades? ¡Claro que no! Aquí, por el contrario, lo que importa es que todos comamos lo mejor posible, que todos tengamos acceso a la educación más plena y elevada posible, que todos podamos curarnos padecimientos y dolencias y evitar enfermedades de la mejor manera posible, porque de todas formas, ricos y pobres, famosos y desconocidos, píos y perversos, todos nacimos encueros y todos eventualmente (y por fortuna) moriremos… Mira, la mitad del PIB de Estados Unidos depende del Complejo Militar Industrial, pero en esta Isla no hay nadie pensando en producir el arma ‘mojonotrónica’ ni en convertir la existencia humana individual en un capítulo de los Expedientes X. Tampoco se muere nadie por tener un collar de diamantes ni un pomo de Chanel, porque nada de eso tiene que ver con la vida real. (Eso no impide que, como en todas partes, encontremos algunos guanajos amaestrados creyendo que algo esencial cambia en ellos por manejar un BMW.) Ponte a pensar en lo que ha ocurrido en los Estados Unidos con la quiebra de la empresa General Motors: una tragedia nacional de incalculables proporciones. Uno lo siente por los obreros que se han quedado sin trabajo, no tanto porque en sus puestos laborales esos obreros se realicen como los creadores ontológicos que potencialmente son (ya que en esos trabajos no tienen ni voz ni voto: todo lo contario, allí se ven enajenados de lo lindo), sino porque ese es el camino con que cuentan para acceder a los medios que le garanticen la subsistencia y la solución de sus problemas vivenciales (no los existenciales). Ahora bien, si te pones a pensar, más de la mitad de la producción de GM y de las soluciones tecnológicas que han alcanzado son absurdas, porque han sacrificado la eficiencia económica y ecológica por el confort, el lujo, lo aparencial, porque han buscado fines mercantiles sin detenerse a considerar consecuencias… No hablemos de los motores de tanques y de otros cachivaches bélicos e innecesarios que han producido como longanizas, ellos han perseguido el incremento ilimitado de la potencia en coches que supuestamente están únicamente destinados a circular por ciudades (no tan apacibles, por cierto. Por lo menos bastante menos apacibles que las ciudades cubanas)… Cualquier sector que explores de la GRAN INDUSTRIA de la GRAN ECONOMÍA de losGRANDES PAÍSES está lleno de un mar de irracionalidades: la Coca-Cola primero convierte la sana agua potable —que la naturaleza pone a nuestra disposición de gratia— en un brebaje probadamente dañino a la salud humana, y luego nos la vende; consorcios internacionales, la NASA entre ellos, estudian cómo hacer habitable un planeta tan inhóspito para los humanos como es Marte, mientras con sus proyectos hacen inhabitable la Tierra… Por eso no extraña, aunque ofende, tener que lidiar con estudios alegadamente serios acerca de la salud humana, realizados en instituciones supuestamente fiables por funcionarios y académicos aparentemente responsables que niegan que las guerras estén éticamente relacionadas con la salud humana, que la universalidad del acceso a las instituciones de salud es asunto sumamente disputable y que la ética médica debe quedar reducida al derecho que tienen los pacientes de conocer su enfermedad y las opciones de tratamiento y otros asuntos no cardinales…”

“¿Y?”

“Te digo que el mundo del capital se ha vuelto loco: ha sido demostrado que la conducta irresponsable de los ricos ha provocado esta crisis ¡y ahora los pobres están salvando con sus ahorros a los ricos para ponerlos de nuevo en capacidad de reproducir el mundo que existía antes de la crisis! Eso sí, cuentan con la promesa de los ricos de que tendrán más cuidado en el futuro (‘nos vamos a portar bien’, juran los ricos) y de los gobiernos nacionales de que van a velar mejor a sus explotadores y cuidar más a sus explotados (‘no nos vamos a portar tan mal’, declaran los gobiernos)… Actúan así porque no imaginan cuán sencilla es la vida ni la pueden contemplar consecuentemente en su prístina sencillez… En Cuba, no: entre la elección que hicimos, unos con mayor conciencia que otros, de que teníamos que librarnos de cuanta frivolidad y lastre de dominación mental pudiéramos, y las barreras que nos han puesto para impedirnos acceder a ellas, la vida se nos presenta, tal cual es, con una sencillez absolutamente cautivadora. (Te advierto que algún día deberíamos buenamente agradecer al bloqueo semejantes prohibiciones: ponernos todos de acuerdo y pasar frente a la futura embajada estadounidense, en marcha del pueblo combatiente, con cartelones y vítores de ‘¡Gracias bloqueo que nos privaste de tantas idioteces!’)… Nuestros triunfadores no son quienes más se enriquecen a costa de otros, sino quienes mejor vencen las circunstancias adversas… Es verdad que la caída del campo socialista abrió una etapa muy dura, sobre todo porque nos tomó bastante desprevenidos, por muy justificada que esté la sorpresa e insuficientes e inexactas que hayan sido las explicaciones que se dieron entonces, pero ya eso lo pasamos una vez: ahora, además de la experiencia, tenemos mejor preparación y estructuras probadas, mientras que el entorno internacional es bien diferente: fíjate que incluso naciones vecinas, cuyos gobiernos padecen de alergia patológica al comunismo, se han visto forzadas a comprender que la salvación de la crisis sistémica que abruma a la humanidad está en la colaboración y en la complementariedad más que en el habitual y engañoso ‘comercio mutuamente ventajoso’... Dentro del país, en marcado contraste con lo que se lee que está ocurriendo fuera de Cuba, no solo el sentimiento de solidaridad ciudadana es visiblemente mucho mayor que en aquellos infaustos momentos del inesperado Período Especial, sino que las posibilidades ciertas de ofrecer ayuda a familiares y amigos que tenemos los que disfrutamos de mejores circunstancias son también incomparablemente mayores que entonces… Sí, no me miras con esa cara de Capitán Garfio y vamos a sacar cuentas. Pongamos el ejemplo de la electricidad, por ser el tema del momento. Primero vamos a hacer los cálculos en pesos y en euros, que ahora parece una moneda un poquito más estable que el dólar y cuyo uso no le está vedada a Cuba (las leyes estadounidenses prohíben al estado cubano utilizar el dólar en sus transacciones comerciales). Según la tasa de cambio que el Banco Nacional de Cuba ha puesto en vigor hasta el 30 de junio de 2009, 1 peso (corriente) equivale a 1/24 pesos convertible (CUC) y 1 € equivale a 1,3 CUC. O sea que si uno consume 1 CUC, ha gastado unos 0,77 €, pero si uno gasta 1 peso, ha gastado 0,032 €. Pasemos a los cálculos. Es sabido que la producción de electricidad se ha encarecido en todo el planeta, pero —como antes de la crisis— por cada uno de los primeros 100 KW, nosotros pagamos 0,09 pesos. O sea que si tu gasto eléctrico no sobrepasa los 100 KW, debes pagar 9 pesos (0,288 €). Por cada uno de los próximos 50 KW, pagas 0,3 pesos, así que si tu consumo no excede los 150 KW, deberás pagar al estado (no a un huevón esquilador con nombre, apellidos y privilegios burgueses y monárquicos) un máximo de 24 pesos (0,77 €). Para estimular el ahorro (evitar el derroche), el precio de cada uno de los próximos 50 KW se incrementa ahora a 0,4 pesos, por lo que con un gasto de hasta 200 KW no pagas más de 44 pesos (1,408 €). De nuevo hay un incremento de 0,2 pesos en cada uno de los próximos 50 KW, o sea los comprendidos entre 201 y 250 KW cuestan 0,6 pesos, así que con un gasto exacto de 250 KW, por ejemplo, tu deuda es de 74 pesos (2,368 €). Por encima de 250 KW hasta 300 KW, el precio de cada KW se incrementa a 0,8 pesos, así que si consumes 300 KW debes pagar 114 pesos (3,648 €). Como el precio de cada kilowatt que exceda los 300 KW es de 1,3 pesos, si uno consume, digamos 400 KW mensuales deberá pagar 244 pesos (7,808 €)… Ahora vamos a los productos del agromercado cuyos precios son formados por la libre demanda, pero que, después de los huracanes del año pasado, fueron razonablemente topados, pare evitar especulaciones ni excesos hacia los más desfavorecidos. (Como sabes, los productos que se comercializan en los ‘agromercados estatales’ tienen precios que oscilan entre el 0,25 y el 0,75 % de los precios que ellos tienen en los llamados ‘mercados libres’, pero no es menos cierto que, por lo general, en esos ‘mercados estatales’ la calidad de los productos no es tan elevada como en los ‘libres’.) Para no llenarte la cabeza de humo, te voy a dar directamente las cantidades en kilogramos y los precios en euros de los productos que compré ayer mismo. Voy: 1Kg de piña (ananás) X 0,176 €; 1Kg de tomates X 0,286 €; 1Kg de cebollas X 0, 352 €; 1Kg de pimientos X 0,5632 €. Cada mazorca de maíz (elote) me costó 0,064 €. El kilogramo de limones estaba a 0,704 € y el de mango a 0,352 €. El kilogramo de carne de cerdo cuesta 1,7 € y el de jamón prensado 2,53 €… Sigamos con los cálculos. Si yo hubiera comprado 1 kilogramo de cada producto y 10 mazorcas de maíz, me habría gastado 7,3032 € ó 228,25 pesos, lo cual es ciertamente un tercio de mi salario, y después comprenderás cuánto me alcanza mi estipendio salarial, pero déjame hacer antes una reflexión…”

“No te detengas.”

“Hace un par de años, asistí a un evento científico que se celebró en Madrid. Un amigo residente allí, interesado en la realidad cubana o en busca de argumentos para demonizarla (ahora no sé), me preguntó por los precios que tenían en Cuba algunos de los productos que he mencionado. Tras las conversiones monetarias de rigor, él me señaló, casi con júbilo, que esos eran los precios aproximados con que ellos podían comprarse en los mercados madrileños… No lo sé de cierto. Sí sé que su alegría se hizo menos radiante cuando le hice el siguiente razonamiento. Le pregunté si él pensaba que los precios en el mercado mundial eran establecidos considerando el poder adquisitivo de los más ricos o de los más pobres. ‘Obviamente —me dijo—, los precios buscan maximizar las ganancias del vendedor, así es que seguramente se establecen tomando como referencia las cantidades que pueden pagar los que más tienen.’ ‘O sea, que entre España y Cuba, tú convienes en que en el mercado mundial los productos se venden a los precios que puede pagar España y no Cuba.’ ‘Naturalmente, pero así funcionan los mercados y no tiene nada que ver con el amor filial que hay entre nuestras naciones…’ ‘Espera, no me refiero a eso. Me refiero a que, siendo eso así, los costes de obtención de los productos mencionados son iguales para España y Cuba. Esto es, para comprar, por ejemplo, las semillas de pimientos, los sistemas de regadío, los fertilizantes, plaguicidas y otros insumos, Cuba tiene que pagar lo mismo que España en el mercado mundial. ¿Es así?’ ‘Parece claro.’ ‘Pues entonces, si Cuba vende esos productos a la población al mismo precio que lo hace España, sus márgenes gananciales respecto a sus posibilidades financieras son considerablemente menores que los de España. En otras palabras, como el PIB de España es unas 20 veces mayor que el de Cuba, razones de colonización incluidas, lo justo para los españoles sería que esos productos se les vendieran, no al mismo precio con que lo compran los cubanos en su deprimido mercado, sino 20 veces más baratos…’ (Después de ese razonamiento, mi amigo me confesó sentirse timado.) Bueno, regresemos a mis gastos. Vamos al transporte urbano. Yo salgo de casa a las 0600, porque me gusta esa hora de la mañana. (Comentario al margen, ten en cuenta que, en mi obscena edad de 69 años, con mi portentoso físico, únicamente comparable —en todo este vasto mundo— al de Woody Allen, camino cerca de 300 metros hasta la parada de ómnibus ¡sin la menor preocupación respecto a mi seguridad!, algo por lo que los cubanos podemos sentirnos legítimamente orgullosos)... Cada pasaje en ómnibus me cuesta 0,4 pesos (0,0128 €), pero existen ómnibus de 1 peso (0,032 €) y taxis colectivos de 5 pesos (0,16 €). En el día debo tomar entre 2 y 6 medios de transporte, por lo que gasto entre 0,8 y 2,4 pesos (de 0,0256 € a 0,0768 €), y al mes gasto en pasaje unos 60 pesos (1,92 €). Como muchos cubanos, mi esposa y yo somos propietarios de la vivienda que habitamos. Eso —te repito— no nos da derecho a venderla, porque ella, ante las leyes vigentes, no es considerada una mercancía, pero nos otorga sobre ella derecho de usufructo permanente, mientras residamos en el país, y nos exime de pago de alquiler, una vez que hayamos vencido el pago de su precio nominal, que nos fue descontado de nuestros respectivos salarios, en un monto no superior al 10% de ellos. Como ya saldamos esa deuda, no pago alquiler por ‘La Guarida Bicameral’. Mensualmente pago 3 pesos (0,096 €) por el agua que consumimos en casa, y 7 pesos (0,224 €) por 12 Kg de gas licuado, que alcanza para cocinar unas 25 veces para dos personas… Respecto a la famosa cuota de víveres que se entrega por la no menos famosa ‘libreta de abastecimiento’… Mira, ella varía en dependencia de la región de que se trate, pero puedo hablar de los productos repartidos mensualmente a cada residente en Ciudad de la Habana, las cantidades que se entregan y a qué precio se hace. Te lo daré todo en kilogramos y en euros, para no complicarte. De arroz me dan 3,192 Kg X 0,102 €; 1,268 Kg de azúcar blanca X 0,0144 €; 0,912 Kg de azúcar prieta X 0,0128 €; 0,285 de frijoles colorados o chícharos X 0,0064 €; 0,228 Kg de aceite X 0,0256 €; 0,115 de café X 0,16 €; 0,456 Kg de pollo X 0,0224 €; 0,285 Kg de pescado con cabeza X 0,0192 €; 0,285 de pescado sin cabeza X 0,0192 €; 0,228 Kg de jamonada X 0,048; 10 huevos X 0,32 €; 1 pan X día de 0,08 Kg X 0,0016 €; 0,4 Kg de espagueti X 0,0256; 0,342 Kg de galletas X 0,0192 €. A los niños les entregan 3 Kg de leche en polvo (que se convierte en unos 24 litros) y sus padres pagan por todos ellos 0,24 €… (Por cierto, con eso se garantiza una ingesta de 3,1 kilocalorías diarias por persona, 0,7 Kcal más que las recomendadas por la OMS, dicho sea al pasar.) No podemos dejar de mencionar que se entregan dietas especiales de pescado y leche descremada a quienes padecen de hipercolesterinemia; de pollo, viandas y leche íntegra a los diabéticos y de leche y pollo a las embarazadas, independientemente de que estas últimas son internadas en casas de atención especial, sin costo alguno, cuando hay peligro de aborto, cuando son madres con hipertensión o padecen enfermedades crónicas con peligro para su embarazo y su progenie, cuando sus fetos se desarrollan con anomalías, cuando ellas presentan anemia y bajo peso. También tienen dietas especiales los deportistas de alto rendimiento y los trabajadores de diversas ramas de la economía.”

“¿Y esas cantidades son suficientes?”

“No te he dicho que casi al 100% de los ‘trabajadores ordinarios’ se nos garantiza el almuerzo por un precio mayor de 0,8 pesos (0,0256 €) pero que en ningún caso rebasa el monto de 1,3 peso (0,0416 €), y a todos los niños de la enseñanza primaria y secundaria se les garantiza la entrega diaria de un bocadito con algún tipo de embutido cárnico y un vaso de bebida, que muy bien puede ser el alimenticio yogur de soya… O sea que, como en mi caso y el de mi esposa, los productos que compremos en el agro y la cuota de la libreta de abastecimientos quedan para preparar una comida diaria los días laborales… A nosotros nos alcanza, y a juzgar por el hecho de que en Cuba no hay defunciones por hambre ni poblaciones significativas con padecimientos alimentarios, ni déficits alimentarios medibles en la población, lo mismo ocurre en la aplastante mayoría de lo hogares cubanos. Por otra parte, lo que habría que subrayar es que ningún otro gobierno del mundo, por el solo hecho de ser ciudadano del país de que se trate, le garantiza a cada quien una cuota mínima de alimentos a precios subsidiados en un grado mayúsculo y esdrújulo.”

“Pero los seres humanos no nos conformamos únicamente con comer…”

“Es verdad, por eso en Cuba se celebra cada año una Feria del Libro que es una verdadera fiesta de multitudes, en la que se pueden adquirir textos valiosísimos por apenas 20 pesos (0,64 €), y también se celebra el festival de cine francés, del cine alemán, del cine latinoamericano, el precio de cuyos boletos de entrada es de 2 pesos (0,064 €) que es lo mismo que cuesta la entrada a los eventos deportivos, mientras que las entradas a los espectáculos artísticos no cuesta más de 10 pesos (0,32 €)… En Cuba siempre hay algún tipo de evento artístico o deportivo de muy alto vuelo. Siempre: Festival de Ballet de La Habana, Competencias deportivas del ALBA, Bienal de La Habana, Festival de Teatro, Festivales de Música, de orquestas sinfónicas, de coros, de guitarra, carnavales, Fiesta del Fuego. Es inimaginable la lista, y ninguno es para elites... No quiero referirme al sistema de salud cubano que es un tema que ha recibido mucha difusión.”

“Permíteme seguir desempeñando el papel de ‘abogado del diablo’…”

“Lo haces bien.”

“No, eso no es nada: prepárate para lo que te voy a preguntar ahora… Como ‘diabólico defensor’ tengo dos preguntas que hacerte… La primera es que si esos ‘almuerzos laborales’ no constituyen un intento abierto por hacer depender a las personas de las instituciones estatales.”

“Naturalmente que no… Mira, la principal objeción de quienes se niegan a incorporarse a los puestos que ofrecen las administraciones estatales es la falta de incentivos económicos. Con eso te digo que es muy seguro que la mayoría de los trabajadores por cuenta propia, de quienes participan de la economía informal y de aquellos que reciben ayuda económica de sus familiares en el extranjero, cuenta con más recursos y poder de adquisición de productos y artículos que quienes somos funcionarios y trabajadores estatales. O sea que esa es una mentira sin fundamento alguno. ¿Qué otra pregunta semi-satánica quieres que hacerme?”

“Estaba pensado si tantas gratuidades no devalúan el artículo que se ofrece…”

“Para que eso ocurra lo primero que tienes que haber sembrado en tu psiquismo es la idea (absurda) de que el dinero tiene un valor en sí mismo muy elevado, pero entonces deberías quedarte sin respirar y renunciar al sol y al agua de un río o a un baño de mar, ni te sentirías tentado a contemplar el cielo, la luna, las estrellas, porque todo eso lo puedes hacer sin pago previo alguno… El dinero no tiene valor ínsito, porque es un sistema de referencias históricamente consensuado.”

“Muy bien, pero no es menos cierto que una aproximación como esa, en la que las personas reciben alguna comida —digamos— independientemente de su aporte económico, podría no incentivar la producción.”

“Esa una pregunta es muy interesante por la cantidad de tópicos absurdos que encierra… Una visión que conduzca a ese tipo de reflexiones, lo primero que acepta es que nosotros, los humanos, estamos en este mundo para ‘producir’ y eso es muy discutible. No me refiero a ‘crear’, que a diferencia del simple ‘producir’ implica la integridad psico-somática de cada cual e involucra el establecimiento de relaciones humanas plenas, la apropiación cognitiva del mundo sin limitaciones, la participación consciente en procesos productivos, todo lo cual incluye la contemplación activa, el amor al entorno natural y cultural y a nuestros semejantes, la re-creación responsable del mundo y muchas otras acciones. Lo segundo que se deduce de quien sustenta semejante satánica inferencia es que el hambre, las carencias, las necesidades humanas, constituyen un buen argumento para llevar a los seres humanos a entregar su fuerza de trabajo… Mira, nosotros, como todos los restantes seres vivos, dondequiera que los haya, somos el resultado de complejísimos procesos evolutivos ciegos, no sesgados, de adaptación. O sea que nuestra ‘inteligencia tecnológica’ no es una meta de la evolución: es una casualidad. Nuestro psiquismo está dotado de una cualidad única y verdaderamente sui géneris: la auto-reflexión. Y esa característica nos hace conscientes de que eventualmente moriremos. Eso significa que ‘el ser’ nos plantea el problema de que ‘no seremos’, y esa disyuntiva, si estamos suficientemente pertrechados desde el punto de vista cultural, no constituye necesariamente una razón de desaliento, de incitación al pasotismo, a la inacción, al carpe diem, al hedonismo, al nihilismo; todo lo contrario: esa disyuntiva puede hacernos responsables, nos obliga a crecer, a buscar en el interior y a extraer lo mejor de lo que somos capaces, no con ánimos de lucro, sino de participación colectiva en la construcción de un estado social en que todos seamos parte del entretenimiento de todos. Al final, de eso se trata... Quienes se ven obligados a trabajar por hambre o por el temor de qué ocurrirá con su progenie, están impedidos de trascender la condición de animales, y quienes forjan semejantes obligaciones tienen una noción muy pobre de la naturaleza humana… Esa no es lahipótesis insularizada. ¿Tienes más preguntas?”

“No.”

“Entonces, si no tienes objeciones, vamos a seguir con los escritos acerca de la naturaleza humana.”

"La política no es intercambio de cuñas televisivas ni un reality, es lucha de ideas y propuestas"

"La política no es intercambio de cuñas televisivas ni un reality, es lucha de ideas y propuestas"



Al entregar su programa, el candidato presidencial de la izquierda, Jorge Arrate, reconoció que este documento, titulado "Democratizar el Poder y terminar con la Discriminación", es la "única propuesta con cambios radicales para el país" y emplazó a sus oponentes en la carrera a La Moneda a "no tener temor al debate de las ideas, porque la política no es un intercambio de cuñas televisivas. La política es básicamente una lucha por ideas, programas, por propuestas".

Arrate destacó, en la ceremonia realizada ante un centenar de dirigentes de su campaña en la sala Camilo Henríquez del Círculo de Periodistas, que la candidatura que encabeza "es la única que asume en Chile la posibilidad de, efectivamente, extender la democracia para completarla, para que sea plena y la única candidatura que propone los cambios radicales en la estructura económica y social para sacar a Chile de la vergonzosa posición de los 12 países más desiguales del mundo".

"Entregamos a Chile este Programa en un momento particularmente complejo en que la política ha ido, progresivamente perdiendo transparencia, haciéndose cada vez más opaca y en esa oscuridad en que hoy vivimos, entre la confusión de las ideas y los programas, entre las extorsiones de los cupos más o menos, en esa atmósfera política deteriorada, con un sistema político excluyente, completamente desgastado, entregamos este conjunto de ideas francas, leales, directas y transparentes para promover el debate", sostuvo Arrate.

Nueva Constitución

El candidato de la izquierda, explicó que "ni las encuestas ni los realities podrán encubrir la realidad de este Programa. Podrá discutirse, para eso es, pero tenemos que debatirlo con altura y enfrentarlo con ideas claras".

"Nosotros queremos una nueva Constitución a través de un procedimiento democrático, de una asamblea constituyente y queremos que se plebiscite esa Constitución", dijo Arrate, y preguntó a Eduardo Frei ¿qué quiere decir concordar una nueva Constitución?, como propone el postulante de centro, porque para la izquierda "no es negociar una nueva Constitución". Del mismo modo emplazó a Enríquez -Ominami a que diga cómo plantea él una nueva carta magna.

"Las ideas no avanzan si no se presentan, si uno no las asume con la claridad que nosotros hemos asumido en este Programa que hoy entregamos a los chilenos", dijo Arrate tras reconocer que "las grandes ideas, a veces, demoran más de lo que uno quisiera" y recordar el día en que "el primer proyecto de nacionalización del cobre que se presentó en Chile, que está inmortalizado en una foto en el Senado, cuando en 1952, dos dirigentes del Partido Comunista, Elías Lafferte y Salvador Ocampo, perseguidos en ese momento en que regía en Chile la Ley Maldita, concurrieron al Senado a entregar en sus manos este proyecto a un senador socialista que se llamaba Salvador Allende". Tal idea demoró 19 años en hacerse realidad en 1971, al ser aprobado por unanimidad en el Congreso Nacional".

Arrate sostuvo que el objetivo de difundir este Programa de gobierno es, ni más ni menos que "ganar conciencias, para que estas ideas ganen conciencias que sean votos en la próxima elección parlamentaria y presidencial, pero que sean siempre conciencias, de ahora en adelante, de los jóvenes, de los trabajadores, de las mujeres, de quienes tienen opciones sexuales distintas, de los estudiantes, de los campesinos".

El presidenciable valoró también que "este Programa tiene una historia, es heredero de las grandes ideas y luchas que tienen ya más de un siglo en la historia de Chile, pero en lo inmediato, a parte de la contribución decisiva que se hizo en las asambleas comunales realizadas en todo el país y que culminaron en abril con la asamblea nacional de la izquierda en la USACh, ha tenido también en vista lo que fue el programa en el 2005 de la candidatura presidencial del Juntos Podemos Más, que encabezó Tomás Hirsch".

Igualmente, destacó que el documento, denominado "Democratizar el poder y terminar con la discriminación", considera las propuestas del programa de Gladys Marín de hace ocho años, así como "las esperanzas que abrió el plebiscito de 1988 y el programa de la Concertación por el No en 1989, que propuso y prometió a los chilenos una patria para todos".

"Este Programa recoge aquello de la promesa del 88 y 89 que la Concertación no ha cumplido", dijo Arrate, agregando que su plan de gobierno "representa lo mejor de las ideas y las luchas de los trabajadores chilenos, sus jóvenes y sus mujeres de trabajo, por eso este programa representa la lucha de los 80 como ninguna otra candidatura puede hacerlo, en todas sus variantes, convergentes o paralelas, las rescatamos todas que apuntaban al derrocamiento de la dictadura, por eso este Programa recoge la herencia del pueblo del no que dijo no a la dictadura y que dijo también: queremos una democracia plena y un Chile igualitario".

Arrate agradeció a los tres partidos que apoyan su candidatura, a los integrantes de las 29 comisiones que trabajaron este Programa en las asambleas comunales, a los cientos de dirigentes sindicales, a los miles de jóvenes, a los siete presidentes de federaciones universitarias recientemente electas, que están en la tarea de un Chile mejor y anunció que habrá cientos de monitores que recorrerán el país para explicar y difundir sus contenidos.

Propuestas concretas

El tema de la energía ocupa también un lugar trascendente en el Programa de Arrate, quien rechazó con énfasis la energía nuclear, marcando otra diferencia explícita con Frei y Enríquez Ominami.

Igualmente, solicitó a Frei que se pronuncien sobre "el sueldo de Chile". "¿Qué dice sobre la riqueza del cobre, está o no por recuperar el cobre para los chilenos? Nosotros estamos por recuperar el cobre para los chilenos".

"De Enríquez-Ominami ya sabemos que está por privatizar una parte de Codelco y la explicación que nos da es que en realidad no es una privatización, porque la propiedad se traspasaría a las AFP. ¿Y de quién cree Enríquez que son las AFP, o se comió el cuento que las AFP son de los trabajadores?", recalcó.

Con serena energía, dijo que "los emplazo a que digan claramente al país cuál es su política respecto del cobre. Nosotros tenemos una muy clara y se trata de renacionalizar el cobre".

"Les planteo a Frei y a Enríquez que de una vez por todas, digan en materia de educación con el criterio del Gobierno de la Presidenta Bachelet envió al Congreso para reformar la LOCE. Ese proyecto inicial proponía clara y transparentemente, terminar con el lucro en educación.Nosotros somos partidarios de eso, yo le pregunto a Frei y a Enríquez, si son o no partidarios de terminar con el lucro en educación", agregó, entre otros planteamientos.


Allende y la izquierda europea



Utopías / Nuestra Bandera

Una respuesta, "avant la letre", al artículo de Jorge Edwards ayer en "El País": http://www.elpais.com/articulo/opinion/Conversacion/Roma/elpepiopi/20090630elpepiopi_4/Tes/


1. La vía chilena como estrategia para el socialismo en Europa.

Sorprende observar como en los debates actuales, tanto en los políticos inmediatos, como en los balances sobre la actuación del PCE en la transición hasta su hundimiento electoral en 1982, se prescinde tanto de valorar como el fracaso de la Unidad Popular chilena influyó en la estrategia del PCE en los últimos años del franquismo, y sobretodo durante toda la transición. El cruento golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 que culminó con el asesinato del Presidente Salvador Allende, a la vez que con el genocidio de la izquierda chilena, supuso entre otras cosas que por primera vez se vieran cuales eran los límites en la práctica de la vía democrática al socialismo, vía que impulsada por el PCI los partidos comunistas occidentales se prestaban a seguir. Si bien es cierto que esta vía democrática teorizada principalmente por Santiago Carrillo y Enrico Berlinguer iba a abrir una acertada crítica a los países del este, también lo es que a la vez desembocaría en un enfrentamiento abierto con la extrema izquierda nacida al calor de 1968, que derivaría en una crítica radical de esta a la posición del PCE, del PCF y del PCI a partir de la segunda mitad de la década de los setenta del pasado siglo.

La pregunta que a uno le asalta al estudiar el proceso chileno y su influencia en Europa, es la siguiente: ¿fue Allende el precursor del eurocomunismo, y si lo fue por qué la dinámica del eurocomunismo no derivó en una estrategia abiertamente revolucionaria como en Chile?. Obviamente las respuestas son complejas y hay que ubicarlas en un contexto concreto como era el español, el francés o el italiano, con muchas similitudes pero también con grandes diferencias con el Chile de la UP.

La victoria de la candidatura de Salvador Allende en las presidenciales del 4 de octubre de 1970 con un ajustado 36’3% de los votos, frente al 34’8% del candidato de la derecha, Jorge de Alessandri, y el 27’8% de Eduardo Frei por la DC, fue el inicio de un tortuoso camino por parte de la izquierda chilena para demostrar la posibilidad de construir el socialismo respetando la legalidad constitucional burguesa. Como el mismo Salvador Allende dijo el 24 de enero de 1973: “Como Jefe de Estado, cumpliré con mi suprema obligación para que Chile no se vea amenazado en sus instituciones básicas. Como primer responsable de la suerte de la Revolución que el pueblo está llevando a cabo, haré uso de todas las facultades que la Constitución me otorga para que nuestra nación prosiga en su ruta de progreso con seguridad y en paz” [1] . Queda claro en estas palabras de Allende, así como en las medidas económicas y los pasos políticos dados por la UP, que la construcción del socialismo se realizaría en pluralismo, democracia y libertad, rechazando al mismo tiempo, tanto el interrumpir el proceso revolucionario como la quiebra de la institucionalidad parlamentaria.

El sangriento golpe de Estado de la mañana del 11 de septiembre de 1973, provocará la brusca interrupción del sueño socialista chileno y tendrá unos efectos inmediatos en el debate de la izquierda europea de los setenta, pero sobre todo y eso será lo más destacado, supondrá cambios en las estrategias de los partidos socialistas y comunistas europeos, así como de buena parte de la extrema izquierda.

Antes de proceder a estudiar que análisis hizo el PCE al respecto, es importante tener en cuenta algo que al parecer no se ha valorado demasiado por los comunistas occidentales, esto es la especificidad chilena. Y es que al ser Chile el país latinoamericano con mayor tradición democrática burguesa, las líneas políticas de comunistas y socialistas se habían adaptado a dichas circunstancias, ambos habían puesto en práctica una unidad de acción desde 1952 presentando candidaturas conjuntas a las elecciones legislativas y municipales, siendo el doctor Allende candidato a la Presidencia desde dicho año hasta su victoria en 1970. Esto implicaba que tanto socialistas como comunistas se habían unido a las capas populares chilenas en una lucha democrática por la construcción del socialismo, a la vez que la unidad obrera en un único sindicato (la Central Única de Trabajadores) ayudaba a la consecución inmediata de mejoras en las condiciones de vida de los trabajadores chilenos. Esta unidad y compromiso revolucionario de comunistas y socialistas, así como el enorme carisma del Presidente Allende, provocaron que experiencias que propagaban el foquismo guerrillero como el MIR no inquietaran a la solidez organizativa de ambos partidos.

La realidad europea y más aún la española eran más complejas que la chilena, y sobretodo mostraban un panorama político de claras diferencias. La primera y principal era que los partidos socialistas europeos estaban a años luz de las tesis revolucionarias del Secretario General del PSCh, Carlos Altamirano, y como se verá, al año siguiente en Portugal después de la Revolución de los claveles, estos jugaran un papel de asentamiento de la democracia política y social, pero consolidando una sólida base económicamente capitalista. Hay que tener presente que si bien la teoría de los PP.SS había sido cuanto menos confusa, desde que el SPD optó por la renuncia del marxismo cualquier vía democrática al socialismo parecía contar sólo con la participación de los PP.CC, contestados a su vez por una extrema izquierda poderosa en el movimiento estudiantil y en el mundo de la cultura, que afirmaban que la única vía era la sublevación popular, eso sí, sin que hubiera mucho consenso en como debía hacerse ésta. De hecho, parecía que el objetivo de estos grupos era más bien cercenar las bases de apoyo de los PP.CC, o caer en el crimen político como las Brigadas Rojas italianas o la Fracción del Ejercito Rojo alemán.

2. El pensamiento político de Salvador Allende: paralelismos con los Partidos Comunistas de Europa Occidental.

Es necesario conocer de primera mano cual era el proyecto socialista de la Unidad Popular chilena, cuya evolución estaba estrechamente relacionada con el pensamiento original de su figura principal: Salvador Allende. Dicho pensamiento nos permitirá de una forma más fehaciente comprobar como en los años setenta las vías democráticas al Socialismo tenían coincidencias más allá de las fronteras nacionales, lo que sin duda encerraba los aspectos positivos y negativos de la misma.

El largo recorrido de la izquierda chilena para alcanzar el Palacio de la Moneda está estrechamente relacionado con la vida política de Salvador Allende, de tal forma que no es exagerado decir que Allende no sólo era el símbolo de la revolución chilena, era también su máximo teórico.

Para Allende la construcción del socialismo en Chile debía de hacerse en “pluralismo, democracia y libertad”, objetivo este que se convirtió en casi una obsesión para él, y que sin duda explica su determinación de morir en la sede de la democracia chilena: el Palacio de la Moneda. Así en el discurso de la victoria, Salvador Allende expresaba su claro compromiso democrático al afirmar: “ Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo Gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído, de convertir en realidad el programa de la UP”[2] . Y continuaba afirmando “Hemos triunfado para derrotar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una seria y profunda reforma agraria, para controlar el comercio de importación y exportación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo” [3] . Vemos pues como desde el primer día de la victoria, Allende tenía clara dos cuestiones fundamentales: la primera que nadie pusiera en cuestión su respeto escrupuloso a la legalidad vigente, y segundo que ello lo hacía porque estaba convencido que sólo desde ese respeto se podrían abrir las alamedas del socialismo.

La influencia personal de Allende en la estrategia de la izquierda chilena se puede comprobar en las llamadas a la responsabilidad revolucionaria y en el hecho de no caer en los sueños infantilistas de la extrema izquierda durante los mil días del Gobierno popular. Estos llamamientos no sólo los dirigía a la extrema izquierda del MIR, sino también los realizó en los duros debates en el seno de su propio partido, el socialista, cuya dirección fue cayendo progresivamente en un izquierdismo que lo alejaba de su colaboración con el Gobierno. Realmente fue el Partido Comunista de Chile, y no el socialista, el mayor apoyo político de Allende, y sobretodo la madura conciencia de clase de los trabajadores organizados en la Central Única de Trabajadores (CUT). Con ello queda claro que si el socialismo tuvo una vía democrática fue por la coincidencia del Partido Comunista de Chile (segunda fuerza política de la izquierda de Chile) con la estrategia de Allende y el apoyo resuelto de la CUT.

La visión que Salvador Allende tenía del Estado y de las responsabilidades de Gobierno, aún partiendo del marxismo, no eran en absoluto cerradas sino más bien una relectura de cómo un gobierno revolucionario puede ir cambiando la fisonomía del Estado eliminando su sentido de clase y oligárquico. Esta visión allendista del Estado tendrá una gran influencia en la estrategia eurocomunista. El mismo Salvador Allende la expresaba así refiriéndose al Informe Político presentado por a dirección del PSCh en el Pleno nacional del Partido el 18 de marzo de 1972: “El Informe incurre en la total identificación del contenido de clase de la institucionalidad, por un lado, y el origen histórico de esta última. Es una posición tajante que, al ser formulada en forma absoluta niega o desconoce la sutil complejidad del problema. Es cierto que un régimen institucional es el producto de un orden social determinado, pero lo institucional no sólo encuentra su sentido de clase en su génesis histórica, sino, sobre todo, en la fuerza social que en un momento concreto y específico informa de su funcionamiento, lo está utilizando y orientado” [4] . Y refiriéndose a la simplificación de los análisis, continua diciendo: “Porque semejante afirmación, correcta en su sentido último y aplicable a otros Estados capitalistas, resulta primaria y simplista en el Chile de hoy, hasta el extremo de producir tal confusión que es capaz de perturbar toda la acción política del Gobierno. Porque sencillamente, la burocracia y el aparato represivo de nuestro Estado dependen actualmente del Gobierno Popular, del Gobierno de los trabajadores, y no de la burguesía” [5] .

Por lo tanto, Allende aconseja a su propio Partido que no dé saltos en el vacio, que reduzca su fraseología revolucionaria centrada en quebrar la legalidad vigente, cuando para Allende esa legalidad está en esos momentos en manos del pueblo chileno y que se centre en lo que realmente le urge al pueblo de Chile, esto es, conquistar democráticamente el parlamento: “La tarea del momento es conquistar el Parlamento. Ese es el camino más corto hacia el cambio cualitativo del aparato del Estado. El nuestro es un régimen institucional que reposa en el principio de legalidad. Transformar la legalidad significa transformar el régimen institucional. Y ello depende, ni más ni menos, de que el pueblo confíe a los partidos que representan sus intereses la mayoría del Parlamento [6] .

A lo largo de la etapa de Gobierno de Allende observamos como es una constante suya que pasara lo que pasara no renunciara a su profunda convicción de que el capitalismo puede ser superado de forma no violenta, democrática y a través de sus propias instituciones que Allende no considera inmutables en el tiempo, sino que al contrario pueden transformarse desde dentro con la victoria de los trabajadores en las urnas. Lo novedoso de esta reflexión de Allende es su defensa teórica, ya que en la práctica en todos aquellos países donde la legalidad burguesa había derivado en una legalidad más o menos democrática, los partidos de izquierdas ya ponían en práctica lo anteriormente formulado por Salvador Allende. Por eso, de la teoría y la práctica de la UP beberán los PP.CC occidentales en su estrategia, no sólo para la consecución del socialismo, sino para frenar la posibilidad de un Golpe de Estado contrarrevolucionario.

Lo que resulta obvio, es que con la defensa y la asunción como propios de los derechos civiles, la alternativa socialista está dando un salto de gigante que le puede permitir representar no sólo los derechos de la clase trabajadora, sino también de otras capas sociales que pueden verse representadas en esa defensa de la democracia y la libertad. En cierta forma, y como veremos más adelante, fue precisamente la lucha antifascista en defensa de la democracia lo que convirtió al PCE, y sobretodo al PCI al PCF en los partidos democráticos por excelencia, de ahí su abierto compromiso con las repúblicas nacidas del antifascismo y su desconfianza hacia los mensajes de la extrema izquierda. Algo similar le pasó a Salvador Allende respecto al giro de una parte de la dirección del PSCh. No que hay que olvidar que Salvador Allende defendía su vía democrática para Chile, siendo no sólo respetuoso sino defensor acérrimo de otros procesos revolucionarios como el cubano y los derivados de la teoría Guevariana del foquismo.

Estas características del sistema político chileno, tan similares en muchos aspectos a los países de la Europa occidental, dieron a Salvador Allende una concepción del marxismo muy concreta que él asimilaba al humanismo, en el cual igualdad y libertad eran dos conceptos no contradictorios, conceptos estos que debían conjugarse en todo proceso revolucionario. Así definía Allende el socialismo: “El régimen socialista representa una sociedad sin clases, la socialización de los medios de producción y de cambio, manteniendo la propiedad privada sólo para los bienes de uso y consumo. Esta producción del sistema socialista está planificada con fines de uso y consumo. Esta producción del sistema socialista está planificada con fines de uso y no de lucro, y los productos se distribuyen de acuerdo con la cantidad de trabajo prestado. De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad. Es a través de esta sociedad como el socialismo pretende dar su máxima expresión a la libertad y al respeto del individuo. La libertad consagrada formalmente, pero sin estar acompañada de la posibilidad de gozarla en toda su amplitud, de poco vale. La libertad en el socialismo es plena e integral. Poco significa el reconocimiento de la igualad si el ser humano nace y vive en un mundo que lo condena a sufrir las limitaciones que derivan de su origen social, de su posición económica, de su impotencia para tener acceso a la cultura, etcétera. El socialismo está impregnado de un hondo sentido humanista [7] ”.

Al mismo tiempo, Salvador Allende era consciente que su vía no tenía precedentes, no tanto por su novedad (esta ya era una práctica de la izquierda occidental en la oposición), sino porque se había llegado al gobierno y podía iniciar su revolución en pluralismo, democracia y libertad. Cuando Allende hablaba del socialismo en pluralismo y libertad afirmaba lo siguiente: “La tarea es de complejidad extraordinaria porque no hay precedente en que podamos inspirarnos. Pisamos un camino nuevo; apenas teniendo como brújula nuestra fidelidad al humanismo de todas las épocas-particularmente el humanismo marxista- y teniendo como norte el proyecto de la sociedad que deseamos, inspirada en los anhelos más hondamente enraizados en el pueblo chileno [8] ”. Pero a pesar de la novedad de la vía chilena, la estrategia de la UP era clara desde el principio y así lo manifestaba el mismo Presidente: “Nuestro programa de gobierno se ha comprometido a realizar su obra revolucionaria respetando el Estado de Derecho. No es un simple compromiso formal, sino el reconocimiento explícito de que el principio de legalidad y el orden institucional son consustanciales a un régimen socialista” y todo ello debido a que según sus palabras“las libertades políticas son una conquista del pueblo en el penoso camino por su emancipación. Son parte de lo que hay de positivo en el periodo histórico que dejamos atrás. Y, por lo tanto, deben de permanecer. De ahí también nuestro respeto por la libertad de conciencia y de todos los credos [9] ”.

Pero sería un craso error pensar que Allende quería mantener las instituciones burguesas de manera inalterada. Nada más lejos de la realidad. La victoria de la Unidad Popular abría una fase cuyo objetivo era ir más allá de la democracia formal, creando lo que se llamó Poder Popular, fase que está marcando hoy en día la estrategia latinoamericana del socialismo del Siglo XXI. Pero además, Allende abrazaba la idea de que era absolutamente necesario iniciar a medio plazo un proceso constituyente que elaborara una nueva Constitución. Esta debía recoger todo lo conquistado desde el triunfo de la UP y servir de bagaje para el futuro socialista chileno, lo cual demuestra lo avanzado y conocedor del entorno que era Allende, así afirmaba que “en un momento oportuno, someteremos a la voluntad soberana del pueblo la necesidad de reemplazar la actual Constitución e fundamento liberal, por una Constitución de orientación socialista. Y el sistema bicameral en funciones, por la Cámara Única [10] “.

La apuesta inequívoca de Salvador Allende por una transformación socialista del sistema capitalista desde el seno del sistema fue permanente hasta el final de la Unidad Popular. Dicha apuesta es nítida en el tercer Informe de Gobierno del 21 de mayo de 1973, donde Allende en referencia a las elecciones parlamentarias afirma: “Las elecciones parlamentarias del 4 de marzo han demostrado, igualmente, algo que desespera y obnubila a algunos de nuestros adversarios: el funcionamiento regular de los mecanismos político-institucionales a través de los cuales se expresa la voluntad popular. Contrariando los designios de quienes no han cesado en sus intentos de destruirlos, porque veían en las elecciones “una meta sin destino”, la jornada del 4 de marzo fue una clara manifestación de defensa del régimen democrático”. Y concluye “El 4 de marzo ha sido reafirmada la vía chilena al socialismo [11]”.

Destacar que en Chile el proceso de la unidad de la izquierda también tendió los puentes necesarios entre el marxismo y el mundo cristiano de una forma muy similar al diálogo que en Italia ya impulsara Palmiro Togliatti en el marco de la lucha antifascista. Además en el caso de Allende, no sólo había un respeto a todas las confesiones religiosas, sino el reconocimiento de una realidad social marcada por una gran penetración en amplias filas de la izquierda chilena de una visión emancipadora del Evangelio de Jesucristo. Así Allende, en referencia al Te Deum Ecuménico realizado en la Catedral de Santiago y solicitado por él mismo en el marco de la transmisión del mando presidencial, afirmaba: “Las palabras del Cardenal de la Iglesia chilena demuestran cómo nuestra Iglesia se coloca en la lucha de los hombres frente a los necesitados y los humildes, haciendo realidad el Evangelio de Cristo. Puede afirmarle, con la actitud de toda una vida y no sólo la mía personal, sino la de los partidos que forman la vanguardia del movimiento popular, que nunca hemos incursionado con un dogma intransigente en el derecho de cada cual de tener la creencia que más avenga con su ser íntimo, y que esta la mantendremos [12] ”.

Se puede constatar pues, la gran coincidencia de lo propuesto por la Unidad Popular y Salvador Allende con lo que más adelante se llamará el eurocomunismo. Veamos ahora la coincidencia de lo propuesto por el eurocomunismo con lo llevado a cabo en Chile y sobre todo la terrible lección del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

3. El proceso chileno en España e Italia

El asesinato de Allende y la dura represión abierta contra la izquierda chilena fueron analizadas con detenimiento por la izquierda europea y española. Así para los PP.SS lo ocurrido en Chile certifica en la práctica la imposibilidad real del socialismo como alternativa y que la única salida es la lucha a corto plazo asentando los Estados de derecho social y democráticos que a través de políticas económicas keynesianas permita mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, sin cuestionar en ningún momento el status quo capitalista e imperialista. Para la extrema izquierda, la experiencia chilena demuestra que sólo con la insurrección armada del pueblo se pueden producir procesos revolucionarios, que tengan como objetivo la destrucción del Estado burgués y su sustitución por uno nueva de base obrera produciéndose una reafirmación en la necesidad de la etapa de la dictadura del proletariado.

Son los PP.CC los que hacen una lectura mucha más compleja, que además en el caso del PCE, el PCF y del PCI derivará en una nueva concepción de la estrategia socialista que acuñarán con el polémico nombre de eurocomunismo. Hay que tener en cuenta que en estos países en 1973, sobretodo en España e Italia, la presencia socialista era prácticamente simbólica: en Italia por la clara hegemonía del PCI en el movimiento obrero y en el conjunto de la sociedad italiana, y en España porque la práctica desaparición del PSOE después de la guerra civil, confería al PCE un claro papel protagonista en la lucha contra Franco.

La práctica totalidad de los análisis que el PCE hizo del devenir de la UP chilena, así como del trágico final de Allende fueron todos en la misma línea, siendo el Secretario General Santiago Carrillo el que fijó la posición que más se negaba a evitar que el fracaso chileno supusiera un cuestionamiento de la misma estrategia que el PCE había iniciado con la política de la Reconciliación Nacional así como del Pacto para la Libertad. Como cita Jesús Sánchez Rodríguez en su obra “Teoría y practica democrática en el PCE 1956-1982”, Carrillo establece cuatro reflexiones sobre el proceso socialista chileno: “La imposibilidad de quemar las etapas, lo que entraña, por un lado, evitar toda fuga adelante, toda impaciencia”. La segunda tiene que ver con el tema de las alianzas, haciendo hincapié en la “importancia esencial de los aliados, la necesidad de evitar a toda costa el aislamiento de la vanguardia”. La tercera, está relacionada con el análisis del poder auténtico “no reside en el gobierno y en la institución legislativa, sino en la naturaleza del aparato del Estado”. La cuarta y última reflexión sobre la experiencia chilena, es una consecuencia también mencionada, a veces por Carrillo como una eventualidad no descartable en el proceso de transición al socialismo, la necesidad del empleo de la violencia, distinguiendo en evitar, “la confusión entre vía democrática y vía pacífica. Por la vía más democrática imaginable no puede excluirse, de ningún modo momentos de violencia provocados por la reacción frente a los que hay que oponer la fuerza, en interés de la revolución y de la democracia misma”. [13]

A la vez Santiago Carrillo afirma que antes que caer víctima de un Golpe de Estado, el Gobierno socialista tendrá que retirarse a tiempo. En esto coincide con el análisis que hizo el PCI de la mano de su Secretario General Enrico Berlinguer, sobre lo acontecido en Chile que le permite trazar cuales son las diversas fases del movimiento obrero: “En general el camino del movimiento obrero, cualesquiera que sean las formas de lucha, nunca ha sido ni puede ser un ascenso ininterrumpido. Siempre hay altos y bajos, fases de avance a las que siguen fases en las que la tarea consiste en consolidar las conquistas alcanzadas, o incluso fases en que hace falta saber ejecutar una retirada para evitar la derrota, para recuperar fuerzas y para preparar las condiciones para reemprender el camino hacia adelante”[14] . Es así como el PCI sin renunciar al socialismo, aparcará temporalmente la construcción del mismo en beneficio de un gobierno de unidad democrática con el ala izquierda de la DC, centrando todos sus esfuerzos en estos objetivos ampliando al máximo los aliados de la clase obrera con el objetivo de evitar a toda costa un golpe reaccionario contra la I República Italiana que derivaría en una masacre de la izquierda.

4. El eurocomunismo: ¿la vía chilena en Europa occidental?

Hasta que punto se ha solido confundir la teoría eurocomunista con las prácticas políticas e los partidos comunistas occidentales nos lo da, sin duda alguna, como en cada país este concepto sirvió como acomodo teórico a las direcciones para explicar a su militancia el porqué de determinadas decisiones, muchas de ellas bastante contradictorias con el objetivo último del eurocomunismo: la construcción democrática de un mundo sin clases. Así el eurocomunismo sirvió en Italia como base del Compromiso Histórico con la Democracia Cristiana; en España como justificación del pacto con los exfranquistas como único medio para la liquidación de la Dictadura; y en Francia como herramienta para la coalición con el PSF y la redacción del programa común de la izquierda.

Lo cierto es que la denominación de eurocomunismo fue fruto de un titular de prensa, para definir las tácticas de alejamiento de la URSS por parte de los principales partidos comunistas de Europa occidental. Estos últimos preferían hablar de vías nacionales o democráticas al socialismo, por cierto denominaciones anteriores a los años 70, de democracias avanzadas, etc. Por tanto, no es de extrañar que las direcciones comunistas buscaran en el pasado la base teórica del presente, para demostrar así que la actual estrategia política, lejos de ser una ruptura con la base marxista revolucionaria era una continuidad con la misma, actualizada eso sí.

En tanto que la pauta venía marcada por el PCI, éste vio el eurocomunismo como la prolongación lógica de lo que se denominaba como la estrategia política gramsciana. De hecho, Antonio Gramsci, denominado por muchos como el Lenin de occidente, elaboró un acertado análisis del fracaso de la revolución en occidente y del futuro de la clase obrera europea en general e italiana en particular. En, grosso modo, el ideario político gramsciano consistía en: “a)La peculariedad de occidente impide repetir miméticamente el modelo bolchevique de revolución; b)La acción política más correcta y eficaz es multiplicar las guerras de posición hasta que la acumulación de estas haga posible desencadenar una guerra de movimiento; c)Hay que priorizar la lucha política en la sociedad civil que constituye la base del Estado capitalista moderno como Estado alargado; d)La conquista de los aparatos de hegemonía, en los que se condensa el poder molecular del sistema, es imprescindible para provocar la crisis orgánica de hegemonía del sistema capitalista, por eso hay que ser dirigente antes que dominante; e)La realización de la revolución en occidente requiere el desarrollo de una reforma intelectual y moral y la creación de una voluntad colectiva basad en el consenso activo; f) La lucha política en occidente aboca a una larga marcha con diversas relaciones de fuerza económico-corporativas, ético-política, político-militares y técnico militares, pues la acumulación de hegemonía será la que llevará a la ruptura revolucionaria; g)La finalidad de la revolución en occidente no es la construcción de un Estado de la clase obrera ni la colectivización de la economía, sino la creación de la sociedad regulada” [15] .

¿Hasta qué punto el eurocomunismo es realmente deudor de las tesis de Antonio Gramsci?. Básicamente, por no decir exclusivamente, en el reconocimiento de la imposibilidad real de realizar una transformación socialista de occidente siguiendo el modelo soviético. Es importante destacar que las coincidencias con Gramsci se fuerzan más en Italia, por razones obvias que en España y sobretodo en Francia, donde el eurocomunismo es presentado, sobretodo, como la actualización de la estrategia democrática de frentes populares antifascistas de los años treinta, y la asunción de las vías democráticas como las únicas posibles para la construcción del socialismo, en la línea de Allende como hemos visto. Este mismo análisis es el que la izquierda realizó desde la constitución del Gobierno de Aguirre Cerda a finales de los años treinta, durante los cuales se desarrolló una estrategia mimética a la de los Frentes Populares de Francia y España y en la que Allende empezó a la cabeza del Ministerio de Sanidad. Esta experiencia marcará a Salvador Allende hasta sus últimos momentos.

Aún así, en tanto que invento mediático, no se realizó nunca una definición oficial del término eurocomunismo, y quién más se atrevió a teorizar sobre él fue Santiago Carrillo en su libro “Eurocomunismo y Estado”. Pero es importante resaltar como las direcciones de los tres partidos comunistas más importantes de la Europa occidental dejaban clara su voluntad de construir el socialismo en Europa con una características muy concretas alejadas del modelo soviético. Veamos pues la Declaración conjunta del PCE y del PCI de julio de 1975 en la cual ambos partidos afirmaban que: “El socialismo puede afirmarse solamente en nuestros países, a través del desarrollo y de la plena actividad democrática. Esto tiene como base la afirmación del valor de las libertades personales y colectivas y de su garantía, la no oficialización de una ideología de Estado, de su articulación democrática, de la pluralidad de partidos en una dialéctica libre, de la autonomía sindical, de las libertades religiosas, de la libertad de expresión, de la cultura, del arte y de las ciencias. En el terreno económico, una solución socialista está llamada a asegurar un gran desarrollo productivo, a través de una planificación democrática que potencie la coexistencia de distintas formas de iniciativa y de gestión pública y privada” [16] .

La mayor similitud, por tanto, entre el pensamiento y la práctica de Allende con el eurocomunismo es sin lugar a dudas la reafirmación en las vías nacionales al socialismo (idea fuerza de Togliatti en el memorial de Yalta), las cuales al partir del análisis marxista de la realidad concreta, permiten justificar el asentamiento teórico de lo que ya eran unas prácticas desde los años de la lucha antifascista. Además el contexto nacional permitía justificar (a veces de una forma forzada y un tanto demagógica) los giros y quiebros que las direcciones de los PP.CC debían hacer en el marco de unas democracias capitalistas. Y sin lugar a dudas la gran diferencia era la estrategia, como hemos visto anteriormente, en el que se movían los PP.SS, los cuáles a pesar de mantener alguno de ellos (los de los países mediterráneos basicamente) una cierta retórica marxista, su práctica tan reformista les hacía huir de pactos estables con los comunistas. Así, es importante destacar que en Europa fue del todo imposible crear coaliciones entre socialistas y comunistas, a excepción de Francia con la firma del Programa Común entre el PCF y el PSF. Esta clara renuncia de la socialdemocracia europea a la transformación revolucionaria le hacía estar más cerca de los partidos liberales o democristianos que de los comunistas, lo cual lastraba de forma casi definitiva el proyecto de una vía democrática al socialismo.

No es de extrañar, por tanto, que con el precedente del final sangriento de la UP chilena y el aislamiento de los PP.CC, las direcciones del PCE y sobretodo la del PCI establecieran prácticas que les blindaran ante la posibilidad cierta de un Golpe de Estado, a la vez que intentaban ajustar su organización a los profundos cambios que el inicio del fin del modelo fordista comenzaba a crear en el seno de la clase trabajadora. Si se logró o no (y es evidente que no) es objeto de otro estudio.

Lo que si que está claro es que las estrategias políticas de comunistas españoles e italianos quedaron marcadas por la experiencia chilena y su sangriento final. El Golpe del 11 de septiembre dejaba claro que la burguesía y el imperialismo opondrían una dura resistencia para dejarse arrebatar su mundo de privilegios y beneficios. El Compromiso histórico del PCI o la renuncia a la ruptura democrática con el tardofranquismo por el PCE, tienen que ver más con la experiencia chilena de lo que generalmente se admite, e incluso más que con renuncias o moderaciones motivadas por una aproximación a la socialdemocracia. De hecho, Berlinguer deja claro que aunque las fuerzas populares consiguieran el 51% en las elecciones, ello no sería suficiente para evitar el aislamiento de la clase obrera. Por tanto, será necesario que la DC cambie de estrategia y se acerque al PCI para defender los derechos constitucionales, lo que permitirá al PCI construir una alternativa democrática y no de una de izquierdas. Lo mismo podríamos decir de los acuerdos del PCE con el Gobierno de Suárez, y sus continuos llamamientos al Gobiernos de concentración nacional. Esto que fue duramente criticado por la extrema izquierda en la época, permitió no solamente conjurar el peligro de Golpe de Estado (sobretodo a Italia), sino también a no renunciar a introducir en la sociedad lo que Enrico Berlinguer llamaba elementos de socialismo.

Si observamos los últimos pasos dados por Allende y el Partido Comunista Chileno antes del Golpe (desesperado intento de diálogo con la DC; entrada de militares leales en el Gobierno, etc.), vemos como Allende, en cierta forma, también ensayó algo muy parecido a lo que posteriormente se denominaría Compromiso Histórico o Gobierno de concentración nacional.

Desgraciadamente, las balas asesinas del ejercito chileno por un lado y las crisis en las que entraron los partidos comunistas por otro, no permitieron comprobar si esta vía podía realizarse y durante muchos años quedó enterrada por unos y por otros. Por suerte, las victorias electorales de una izquierda plural en una mayoría creciente de los países de Latinoamérica han resucitado el mensaje y la estrategia de una vía democrática al socialismo como la más factible. Y lo más importante, han vuelto a situar la figura de Salvador Allende como referente obligatorio en cualquier debate de la izquierda sobre el socialismo del siglo XXI.

- Este artículo aparece en el nº 219 de Utopías / Nuestra Bandera (revista teórica del PCE), dedicado de manera monográfica a Salvador Allende.

- Amadeu Sanchis i Labiós es el secretario de Cultura del PCE y coordinador de EUPV en la ciudad de Valencia.



[1] GARCÉS, Joan Enric. El Estado y los problemas tácticos en el gobierno de Allende. Siglo XXI editores, 1974, Pág. 68.

[2] QUIROGA Patricio. Salvador Allende. Obras escogidas. Editorial Crítica, 1989. Página 56.

[3] QUIROGA Patricio. Salvador Allende. Obras escogidas. Íbid ant.

[4] QUIROGA, Patricio. Salvador Allende. Obras escogidas. Pág 159. ibid ant.

[5] QUIROGA Patricio. Salvador Allende. Obras escogidas. Íbid ant.

[6] QUIROGA, Patricio. Salvador Allende. Obras escogidas. Pág 166. Íd ant.

[7] VV.AA. Salvador Allende en el umbral del siglo XXI. Editorial Plaza & Janés, Editores, Méjico, 1998. Páginas 40 y 41.

[8] VV.AA. Salvador Allende en el umbral del siglo XXI. Página 61. Íbid ant.

[9] VV.AA. Salvador Allende en el umbral del siglo XXI. Pág 65. Íbid ant.

[10] VV.AA. Salvador Allende en el umbral del siglo XXI. Ibid ant.

[11] VV.AA. Salvador Allende en el umbral del siglo XXI. Pág 93. Íbid ant.

[12] VV.AA. Salvador Allende en el umbral del siglo XX. Pág 104. Íbid ant.

[13] SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Jesús. Teoría y práctica democrática en el PCE (1956-1982). Ed: Fundación de Investigaciones Marxistas, 2004, pág 179.

[14] BERLINGUER, Enrico. Gobierno de unidad democrática y compromiso histórico. Discursos 1969-1976. Editorial Ayuso. Madrid 1977, pág 137.

[15] VV.AA. Díaz Salazar,Rafael. Gramsci, el internacionalismo y la izquierda europea. VV.AA. Gramsci y la Izquierda Europea. Ed Fundación de Investigaciones Marxistas. Madrid 1992. Pág. 28.

[16] SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Jesús. Teoría y practica democrática en el PCE, 1956-1982. op.cit pág 196.