miércoles, 20 de abril de 2011

El debate ideológico sobre el orden económico

20-04-2011
El debate ideológico sobre el orden económico



Resulta interesante considerar como se hace visible el debate de ideas sobre el orden económico mundial en crisis. A los efectos didácticos, digamos que tres son las posiciones puestas en discusión, que como tales constituyen corrientes intelectuales y políticas que actúa en la conformación de la realidad.

I Volver al programa liberalizador

Una proviene de la ortodoxia neoliberal, que fue afectada en su credibilidad con la explosión de la crisis mundial desde la debacle del 2007/8, y especialmente por la respuesta del salvataje de las grandes empresas con dificultades, que devolvió el intervencionismo estatal a la consideración pública. Cuatro décadas de prédica liberalizadora se estrellaron contra la realidad. Si hasta el titular del FMI pontifica que el Consenso de Washington ha finalizado.

Pese a ello, los herederos de Friedrich Von Hayek (1889-1992 y Nobel de Economía en 1974) y el programa de máxima del gran capital retornan con su discurso por la liberalización desde el encuentro que funciona en estos días en Buenos Aires (17 al 20 de abril) y auspiciado por la Sociedad de Mont Pellerín (funciona desde 1947 con su primer encuentro en Suiza y reúne al pensamiento liberal reaccionario contra el socialismo y el keynesianismo). Se proponen discutir en Argentina “El desafío populista para la libertad en América Latina” y será clausurado por Mario Vargas Llosa, que tendrá dos momentos estelares en la semana para enarbolar su propuesta, en este encuentro y en la inauguración de la anual Feria del Libro.

El diagnóstico intelectual de esta corriente político ideológica sugiere la necesidad de retomar el rumbo hegemónico de los 80´ y los 90´, con aperturas, flexibilizaciones, privatizaciones y un clima favorable al libre movimiento de mercancías, servicios y capitales.

Entre nosotros serán de la partida varios economistas y pensadores asociados a las demandas de las clases dominantes locales, coincidentes con el arco político de la derecha, y no en vano el anfitrión es el Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Esas ideas son sostenidas en estos días en una columna periodística del inefable Domingo Cavallo, que a 20 años del comienzo de la convertibilidad, se animó a sustentar las políticas económicas que lo tuvo como protagonista importante en los años de la reestructuración regresiva del capitalismo local, en gobiernos dictatoriales como bajo administraciones peronistas y radicales.

Hay que sumar a varios argentinos en esta cruzada de reinstalación del pensamiento hegemónico de las últimas décadas del Siglo XX, los cuales serán expositores en el cónclave del Hotel Sheraton, entre ellos al ex Ministro López Murphy, de breve paso por la función ante el rechazo de la movilización popular a su estrategia de ajuste y privatización educativa.

II Regular para salvar al capitalismo

Una segunda posición con incidencia en la aplicación de las políticas económicas anti crisis asume la necesidad de regular el capitalismo en crisis. Es la corriente que se ha impuesto en estos años de crisis, como modo de salvataje del capitalismo. Es el discurso mayoritario en el G20 y en los cónclaves mundiales que analizan el qué hacer para superar la crisis sin abandonar el rumbo capitalista.

Eso explica la presencia de Josepf Stiglitz (nacido en 1943 y Nobel de Economía 2001) en el asesoramiento a la reunión de Naciones Unidas que en Junio del 2010 consideró las políticas para resolver la crisis. Aquella reunión pretendía ser alternativa al antidemocrático G20, en funcionamiento desde fines del 2008 y producto de la crisis mundial. Se trataba del G129 versus el G20, y que mejor que formar una comisión técnica para formular propuestas alternativas, liderada por el Nobel de economía crítico del orden hegemónico hacia la crisis del 2001 y de las ideas dominantes de los 80´ y 90´.

Puede ser curioso, pero a comienzos del año y de la presidencia Sarkozy del G20, se encomendó a Stiglitz, asociado al neo keynesiano francés Jean-Paul Fitoussi, la coordinación de una reflexión intelectual sobre el qué hacer ante la crisis. Para ello se convocó a pensadores de diferentes regiones y procedencias ideológicas que sugirieron un conjunto de necesarias regulaciones, en muchos casos con el objeto de resolver la crisis dentro del sistema capitalista. La política del ajuste implementada por Europa era contrarrestada con opiniones tendientes a sostener en el tiempo la política de intervención y regulación estatal para el salvataje del capitalismo.

Estas ideas están permeando el clima ideológico en la reunión de primavera del FMI-BM en desarrollo en Washington y que cuentan con la presencia del Ministro de Economía de la Argentina y la Presidenta del Banco Central de la República Argentina.

Desde el fin del Consenso de Washington proclamado por el titular del FMI, Dominique Strauss Kahn, socialista francés con aspiraciones de disputar el gobierno de su país, a la preocupación del titular del BM por el posible incremento de 10 millones de pobres si continúa en la coyuntura el alza de los precios internacionales de los alimentos. La pobreza se incrementó en tiempos de crisis en 44 millones de pobres por la suba de precios de comodities, especialmente alimentos, y de continuar esta situación el Presidente del BM Robert Zoellick destaca que el registro subiría a los 54 millones de personas.

Son opiniones que encarnan en propuestas de regulación estatal de la economía para evitar una recidiva de la recesión del 2009. Claro que son recetas simultáneas con ajustes del gasto social en aquellos países que ello sea posible, inclusive en EEUU, tal como fue anunciado por Obama en estos días para intentar morigerar el gigantesco déficit fiscal estadounidense, equivalente al 10% de su PBI.

III Políticas alternativas y anticapitalistas

Una tercera posición ideológica, con menor visibilidad propone ir más a fondo que con el salvataje del capitalismo, y pensar en las formas de superar la crisis en simultáneo con la crítica al capitalismo y la sustitución de esa forma del desarrollo y organización económica de la sociedad por otra sustentada en la satisfacción de las necesidades.

Algo de ello es lo que ocurre en el Congreso del PC de Cuba a propósito de la discusión sobre el modelo económico de Cuba y la construcción del socialismo. La revolución cubana intenta renovarse y reinventar el socialismo bajo extendida hegemonía capitalista mundial

Algunos pasos relativos a esta posición se asocian a la experiencia de la región nuestramericana en los años recientes de este comienzo del Siglo XXI, especialmente en Venezuela, Bolivia y Ecuador, que en sus reformas constitucionales recientes incorporan, especialmente las dos últimas, categorías que recuperan pensamiento ancestral, tal como el “buen vivir” en las condiciones de la contemporaneidad. Es una recreación de pensamiento con cultura de pueblos originarios que incide en la innovación de categorías como el socialismo sugerido desde las tierras de Bolívar.

En Argentina pasó por estos días un cónclave de pensamiento crítico en el Parlamento, en torno al debate sobre “los derechos humanos y la crisis global de la economía”. La reunión fue animada por parlamentarios de la región junto a redes y movimientos de todo el mundo que denuncian las políticas hegemónicas y especialmente el papel dependiente ejercido por el endeudamiento público para los países del sur del mundo. La búsqueda se orientó en la articulación de propuestas más allá de la crítica al neoliberalismo, para constituir una opinión y subjetividad popular para las transformaciones profundas, de carácter anticapitalista.

IV La polémica constituye tres espacios

De este modo, la discusión que atraviesa el rumbo necesario en nuestramérica está condicionada por estas tres variantes, opiniones o corrientes de pensamiento.

De un lado la vuelta al programa explícito de la liberalización sustentado en los 80´ y 90´; de otro la crítica a esas políticas, con el impulso de reformas y regulaciones estatales para el salvataje del sistema capitalista, apuntado como el límite de lo posible de sectores radicalizados en tiempos recientes.

Finalmente, emerge desde posiciones minoritarias una visión que intenta romper con el posibilismo y cuestiona a la crisis y las políticas anti crisis en curso para indagar y proponer un rumbo anticapitalista, incluso por el socialismo.

Julio C. Gambina es Doctor en Ciencias Sociales de la UBA. Profesor Titular de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericanos de Ciencias Sociales, CLACSO.

http://www.argenpress.info/2011/04/el-debate-ideologico-sobre-el-orden.html

domingo, 10 de abril de 2011

El lápiz soviético


10-04-2011

El lápiz soviético



 Sea o no cierta la historia en el que la NASA invirtió miles de millones en un bolígrafo que funcionara en gravedad cero, mientras que los “maléficos” soviéticos solucionaron el problema utilizando un simple lápiz, nos va a servir para dar nueva luz a la cita de Winston Churchill en la que aseguraba que “ El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria”.
En las palabras de Churchill se nos cuela que el capitalismo se las tiene que ver con la abundancia, mientras que socialismo con la escasez. En otras palabras, es como si el capitalismo solo gestionara abundancia, mientras que el socialismo solo gestiona miseria, lo cual, a bote pronto, hace preferible la desigualdad en la distribución de la abundancia a la igual distribución de la escasez.
Ahora bien, el bolígrafo de la NASA ilustra que esa distribución desigual de bienes acaba muchas veces en derroche, en tanto que se da solución exagerada a lo que en realidad no es sino un problema inventado. Sea o no cierta la historia, ejemplos de derroche los hay en todas partes, ya sea como inauguración de unos juegos olímpicos o como coger el coche para ir a comprar el pan, etc. Él más reciente es la invención de una nube artificial patrocinada por el gobierno qatarí para cubrir los estadios de fútbol durante el próximo mundial y así aliviar el calor del desierto.
Puede pensarse que dado que hay abundancia y a todos toca una parte, ya sea grande o pequeña, el derroche no supone en realidad ningún inconveniente, es más, puede incluso contribuir en forma de espectáculo en la medida en que es visionado por un telespectador, cuyo porcentaje de derroche correspondería, por ejemplo, a una pantalla de plasma pagada a plazos. Y esto pudiera ser cierto solo si el capitalismo gestionara abundancia. Pero quiere la vía de los hechos poner entre paréntesis ese “solo sí” a la luz de las crisis que se generan dentro del mismo; de modo que Churchill oculta hábilmente que el capitalismo también se las tiene que ver con la escasez, lo cual, trasforma el sentido del “desigual reparto”.
Con el capitalismo gestionando escasez, el derroche no desaparece, sino que su ámbito se estrecha, de tal modo que áreas que antes estaban dentro del derroche cuando había abundancia, con las crisis se quedan fuera. El rescate bancario y los posteriores e inmediatos recortes no son sino claros ejemplos de cómo, en Europa principalmente, el espectro del derroche se ha estrechado, ya que una vez rescatada, la Banca no se ha recatado y vuela de nuevo hacia el despilfarro especulativo, a cambio, eso sí, de resentir a la clase media, que espoleada por el crédito fácil y un trabajo que creía seguro en los tiempos de abundancia, se ha visto de golpe fuera de la posibilidad del derroche, presionada por una banca que exige el cobro de sus deudas y abandonada por un Estado secuestrado a todas luces por el capital, de tal modo que no es difícil imaginar a un contable firmando con el bolígrafo burocrático el último mes de prestación por desempleo, mientras le embargan el sofá de cuero y las gafas 3-D.
En ese sentido, lo que en principio era un desigual reparto de bienes, se ha traducido paulatinamente en un aumento del espectro de la miseria cuando se trata con el desigual reparto de la escasez, por lo que aquello que Churchill aseguraba irónicamente como virtud del socialismo, ha devenido en vicio del capitalismo, en tanto que la miseria de muchos es el precio a pagar para el derroche de algunos.
Llegados a este punto cabe mirar al lápiz soviético, en tanto que respuesta sencilla a lo que en realidad era un problema inventado, como contra-imagen del derroche, como punto en el que se ponen los pies sobre la tierra y se toma conciencia de que en principio, en toda la historia de la humanidad, nunca ha sido la abundancia con la que nos las hemos tenido que ver, ya que la Tierra solo ofrece recursos limitados; y que teniendo en cuenta esto, solo cabe en principio, si queremos reducir a cero el espectro de miseria, un equitativo reparto con el que establecer unos mínimos de dignidad en los tiempos de escasez, y que, a cambio, en los tiempos de abundancia nos permita inventar lo que queremos ser sin necesidad de derroche, el cual, se caracteriza por el número de cosas que queremos poseer, sin importar su necesidad o pertinencia, a cambio de la formación de bolsas de miseria; miseria tanto moral en el espectro del derroche como material para el resto.

sábado, 9 de abril de 2011

Marx, la disminución de la jornada de trabajo y las categorías mercantiles

09-04-2011
Marx, la disminución de la jornada de trabajo y las categorías mercantiles



Si Cuba supera los problemas y su socialismo se fortalece, su impacto será muy positivo a nivel mundial. En los últimos años y meses, ha quedado más en evidencia que la supervivencia de la sociedad exige la superación del capitalismo. Basta mencionar, entre otros, el calentamiento global, el gran derrame de petróleo en el Gofo de México, los problemas de las instalaciones nucleares en Japón. Cuba en muchos ámbitos ha logrado éxitos significativos. Apoyado en ellos, -nivel educacional, desarrollo científico-, en un número reducido de años podría lograr un nivel elevado de consumo, pero un consumo muy diferente al consumismo promovido por el capitalismo, que sintetizó Tomás Moulián en el titulo de su libro “El Consumo me Consume”
Estamos convencidos de que en las condiciones actuales en la competencia con el capitalismo, Cuba debe incorporar en unos años más la disminución periódica de la jornada de trabajo y el aumento del tiempo libre para el desarrollo espiritual y social. Un acuerdo ahora sobre la disminución de la jornada de trabajo en el futuro próximo podría ser un gran incentivo, ya que concentra en sí misma los incentivos materiales y morales.
La eliminación del mercado negro y la aplicación de los desarrollos científicos que se han logrado en Cuba podrían tener un gran impacto en el aumento de la productividad del trabajo. Este aumento de la productividad del trabajo podría permitir adelantar los plazos de inicio de la disminución periódica de la jornada de trabajo.
La disminución de la jornada de trabajo en Cuba podría ser uno de los principales elementos que permitan la reactivación de la lucha de los trabajadores en los países capitalistas. En el pasado, las luchas por la disminución de la jornada de trabajo marcaron hitos históricos.
A propósito de lo anterior, en una nueva lectura de Marx encontré una breve, pero profunda reflexión de Marx sobre la disminución de la jornada de trabajo en el capitalismo y en el socialismo. Para mí constituyó un verdadero descubrimiento de algo que creo haber leído en el pasado, pero la actual discusión en Cuba me ayudó en este sentido.
Estas reflexiones de Marx las encontré posterior a nuestra nota “A propósito de la discusión en Cuba” de noviembre 2010, publicado en páginas electrónicas de Chile y en Rebelión (www.rebelion.com). Considero que las formulaciones de Marx tienen una relación estrecha con dicha nota, especialmente en relación a la necesidad del uso de las categorias mercantiles en una economía socialista.
Por esta razón, posterior a las citas sobre la disminución de la jornada de trabajo en Marx reproduzco íntegramente el trabajo anterior.
Marx en el capítulo XV, ‘Cambio de magnitudes del pecio de la fuerza de trabajo y de la plusvalía’, del Tomo I del Capital, de la edición del FCE, señala lo siguiente en el apartado 2 titulado, ‘Aumentan la intensidad y la fuerza productiva del trabajo, disminuyendo simultáneamente la jornada”. A continuación desglosamos y enumeraremos la cita -página 443- para hacerla más didáctica.
  1. “El aumento de la fuerza productiva del trabajo y su creciente intensidad actúan uniformemente en el mismo sentido. Ambos factores incrementan la masa de productos elaborada en un periodo de tiempo”.
  2. “Ambos disminuyen, por tanto, la parte de la jornada que el obrero tiene que trabajar para producir sus medios de subsistencia o su equivalente”
  3. “El limite mínimo absoluto de la jornada de trabajo es el que traza esta parte suya necesaria, pero restringible. Si toda la jornada de trabajo se redujese a esto, desaparecería el trabajo excedente, cosa inconcebible bajo el régimen del capital.”
  4. “ La supresión de la forma capitalista de producción permitiría reducir la jornada de trabajo al trabajo necesario”
  5. “Sin embargo, éste, suponiendo que todas las demás circunstancias permaneciesen inalterables, dilataría sus limites. Por dos razones. Primero, porque las condiciones de vida del obrero serían más prósperas y sus exigencias mayores. Segundo, porque se incorporaría al trabajo necesario una parte de lo que actualmente es trabajo excedente, a saber: la cantidad de trabajo necesaria para crear un fondo social de reserva y acumulación”
  6. “Cuanto más crece la fuerza productiva del trabajo, más puede acortarse la jornada, y cuanto más se acorta ésta, más puede crecer la intensidad del trabajo.”
  7. “Socialmente considerada, la productividad del trabajo crece también con su economía. Ésta no incluye solamente la economía de los medios de producción, sino también la supresión de todo lo que sea trabajo inútil”
  8. “Pero, mientras que el régimen capitalista de producción impone la economía dentro de cada empresa individual, su sistema anárquico de concurrencia engendra el despilfarro más desenfrenado de medios sociales de producción y fuerza de trabajo, obligando además a sostener un sinnúmero de funciones que si actualmente se hacen inexcusables, son de suyo, perfectamente superfluas”
  9. “Dadas la intensidad y la fuerza productiva del trabajo, la parte de la jornada social de trabajo necesaria para la producción material será tanto más corta, y tanto más larga por tanto la parte de tiempo escalada para la libre actividad espiritual y social de los individuos”
  10. “Cuanto más equitativamente se distribuya el trabajo entre todos los miembros útiles de la sociedad, cuanto más se reduzcan los sectores sociales que rehuyen la necesidad natural del trabajo para echarla sobre los hombros de otros” (OC más se puede disminuir la jornada social de trabajo necesaria y aumentar el tiempo libre para el trabajo espiritual y social)
  11. “En este sentido, el limite absoluto con que tropieza la reducción de la jornada de trabajo es el carácter general de éste”
  12. “En la sociedad capitalista si una clase goza de tiempo libre es a costa de convertir la vida toda de las masas en tiempo de trabajo”
Antes de reproducir nuestra nota de diciembre de 2010, quiero señalar que me impresionó muy positivamente el discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional, el 18 de diciembre de 2010. Sin embargo, estimo que no corresponde usar la categoría ‘Capital Humano` para referirse a los trabajadores cubanos. En varios encuentros sobre ‘Globalización’ en Cuba critiqué el uso de esta categoría que es fundamental en las formulaciones teóricas y propagandísticas del neoliberalismo actual. Sólo haré una breve referencia,. El ‘capital’ es una categoría económica que expresa la explotación de los trabajadores según Marx. El liberalismo económico, en oposición a Marx, en la obra de Walras -1874-, afirma que: “los capitales comprenden: las tierras, los capitales personales, o sea la capacidad de trabajo de los sujetos económicos existentes en el sistema y los capitales propiamente dichos (edificios, maquinarias, etc.)”. (Claudio Napoleón, ‘El pensamiento económico en el siglo XX’, Colecciones de Occidente S.A., Barcelona, España). Esta clasificación de Walras fue rescatada por el neoliberalismo actual bajo la síntesis de ‘capital humano’ transformando a todas las personas en poseedoras de ‘capital’. En Cuba lo que existe es un gran desarrollo de las fuerzas productivas humanas, y en muchas esferas se ha logrado niveles que avanzan hacia una `sociedad del conocimiento’.
A continuación reproduzco la nota ya mencionada:
Acerca de la discusión en Cuba
Orlando Caputo Leiva , noviembre de 2010
Estas notas que sólo incluyen algunas críticas, fundamentalmente económicas, tienen dos partes.
En la primera parte reproducimos íntegramente un breve documento nuestro, reservado, “Cuba. Algunas notas criticas y sugerencias” de inicios de 2007, enviado a dirigentes cubanos. Sugeríamos que lo dieran a conocer a quienes estimaran conveniente.
La segunda parte incluye el texto que estimamos pertinente de la ‘Introducción’ de nuestro documento “ La importancia de Marx para el estudio de la economía mundial actual”, de octubre de 2010, que será publicado próximamente en un libro colectivo sobre la vigencia de Marx.
Primera Parte:Cuba: Algunas Notas Críticas y Sugerencias” , febrero de 2007.
  1. El mercado negro y el p otencial aumento en el corto plazo del consumo y de la inversión productiva.
En el cuadro siguiente, a vía de ejemplo suponemos en forma muy simplificada una de las formas en que se distribuye la producción global. Equivale a la distribución de la reproducción global de Marx (dos sectores), equivale también casi a la igualdad del PIB y del Gasto del Producto en la Contabilidad Nacional.
PIB = Consumo de las familias + Inversión + Gasto del Gobierno + (Exportaciones – Importaciones)
PIB = C + I + Gg + (X-M)
En el Consumo, en la Inversión y en el Gasto del Gobierno se incluyen los componentes nacionales e importados. Estos últimos son financiados con las exportaciones de bienes y servicios o con endeudamiento. En 2006, las exportaciones de bienes y servicios fueron de 10.443 millones de dólares y las importaciones de bienes y servicios 10.352 millones de dólares (CEPAL) 1 . Prácticamente las diferencias de exportaciones e importaciones son igual a cero. Entonces el PIB cubano es igual al C + I + Gg
En una situación como la actual de Cuba, la distribución inicial del PIB (suponemos un PIB de 1000), puede ser en los siguientes componentes: Trabajadores, Estado y Mercado Negro. El cuadro súper simplificado lo presentamos en términos de porcentajes y en términos absolutos.


Producción global
Trabajadores
Estado
Mercado Negro
Total
Distribución %
30
40
30
100
Distribución absoluta
300
400
300
1.000


El Producto Global se gasta casi íntegramente en la economía a pesar de la existencia del mercado negro, pero genera una profunda desigualdad en la distribución y gasto del Producto a expensas de los trabajadores y en beneficio de un grupo reducido que está en la cúspide del mercado negro. El beneficio de la gran mayoría que se involucra por diferentes razones en el mercado negro es muy discutible, sobretodo si se tiene presente que es un comportamiento opuesto a los principios morales en general, y más aún de los principios morales de la Revolución.

A.1 En esta nota queremos destacar que la existencia del mercado negro limita en forma extrema:
  • El mejoramiento de los salarios
  • Limita los recursos del Estado para el Gasto Social
  • Limita los recursos del Estado para el Gasto en Defensa
A su vez, en esta distribución, se da una competencia entre sí, generada por la escasez profundizada por el mercado negro .
La movilización por la disminución del mercado negro para el mejoramiento de los recursos de todos los ítems mencionados, y especialmente el mejoramiento de los salarios, puede generar una gran motivación de un creciente control colectivo por parte de los trabajadores y de la población para disminuir en un periodo corto o de mediano plazo el mercado negro. Esta movilización de la sociedad puede ser muy activa porque tiene motivaciones morales acompañadas de incentivos económicos para las grandes mayorías. .
A.2 El mercado negro y el freno a la reproducción económica.
Es muy posible que el porcentaje de bienes de inversión nacionales e importados que van al mercado negro sea bastante superior al porcentaje de bienes de consumo que va al mercado negro. También pueden pasar al mercado negro una parte de la maquinaria y equipo de los stocks constituidos por inversiones anteriores.
Son muy preocupantes los bajos niveles de formación bruta de capital fijo entre 2000 y 2005, que según el último informe de la CEPAL, en promedio es cercano al 10%. En 2005 fue de 9,7%. Para 2006, no hay información, sin embargo, en el texto se informa de un crecimiento importante de la inversión, sobretodo en vivienda y en la infraestructura en salud, educación y turismo.
Como se trata de una inversión en términos brutos, si se descuenta el desgaste del capital fijo, la inversión neta por muchos años ha sido nula. En este mismo documento, se informa el elevado crecimiento del PIB de 11,8 % en 2005 y de 11,5% en 2006 en base a información oficial de la Oficina Nacional de Estadística -ONE-, de Cuba.
En América Latina y el Caribe, la formación bruta de capital fijo como porcentaje del PIB fue de 19,6%. En Cuba como hemos dicho fue de 9,7%. En China y en otros países de fuerte crecimiento la inversión supera el 30%.
Si no se mejoran los indicadores de inversión, es muy difícil sostener tasas significativas de crecimiento. La disminución del mercado negro de los bienes de inversión, particularmente de los materiales de construcción y de las importaciones puede ser muy significativa en el incremento de la inversión que permita ir avanzando hacia una reproducción ampliada.
Las movilizaciones sociales para disminuir el mercado negro de bienes de consumo que permita incrementos de los salarios y del gasto social del gobierno en el corto plazo, se podría unir a las movilizaciones sociales para disminuir el mercado negro en bienes de inversión, que tienen un efecto en el crecimiento de las producciones futuras. Asegurando un crecimiento más o menos permanente de los niveles de vida apoyado en el consumo de bienes inmediatos, de bienes durables y de servicios de todo tipo, incluyendo la ampliación de los servicios culturales.


  1. Los componentes morales de los incentivos materiales y los componentes materiales de los incentivos morales .
De lecturas no profundas y de múltiples intercambios de opiniones en diferentes momentos y escenarios en Cuba, hacemos nuestros los planteamientos de que en Cuba se ha hecho una separación muy tajante entre los incentivos materiales y los incentivos morales. También las diferencias entre ambos incentivos parecen no haberse modificado en el desarrollo histórico de la revolución, a pesar de los profundos y diferentes períodos. A pesar de que todo cambia, las diferencias entre ambos incentivos se mantienen. Más aún, las diferencias los ubican como opuestos.
En la situación actual de Cuba, este tema es uno de los más trascendentes. No hay duda de que la revolución, a diferencia de otras experiencias se ha mantenido y avanzado en los últimos años en base a la conciencia, a las ideas. Es decir, apoyadas en los aspectos morales, a pesar de las carencias materiales. Cuba desde el punto de vista económico se recupera y muestra potencialidad a pesar de la crisis en el período especial y del bloqueo de los Estados Unidos.
B.1 Afirmamos que los incentivos materiales ti enen un fuerte componente moral: el producto necesario y el producto excedente.
  1. En términos breves, en el capitalismo el uso de la fuerza de trabajo en un periodo de tiempo produce un valor mayor al valor de la fuerza de trabajo. En una jornada de 10 horas, 4 horas pueden representar el valor de la fuerza de trabajo, el tiempo de trabajo necesario o el Producto necesario.
  2. 6 horas en términos de valor o de tiempo excedente, o de Producto excedente es apropiado por el capital. Por esto, el capitalismo es un régimen de explotación del trabajo humano.
  3. En el socialismo el valor excedente o el tiempo de trabajo excedente o el Producto excedente, al ser entregado al conjunto de la sociedad, es un aporte moral de quienes desarrollan los diferentes trabajos.
  4. Así, el trabajo humano en el socialismo en una jornada de trabajo une el incentivo material de su salario y el aporte material a la sociedad, (el Producto excedente) que refleja un comportamiento moral.
  5. El aporte de bienes y servicios excedentes del trabajo a la sociedad permite al Estado el Gasto Social en educación, salud, vivienda, infraestructura, las actividades artísticas y previsión. Todos estos bienes y servicios tienen un alto componente espiritual, moral.
  6. La eficiencia en el trabajo, la calidad de los bienes y servicios dignifican el trabajo individual y producen una satisfacción que alegra la vida -el espíritu-, a quienes producen, a quienes consumen o usan esos servicios.
B.2 Los incentivos materiales y los incentivos morales se compenetran crecientemente en la reproducción ampliada posibilitando un crecimiento mayor de las actividades culturales, deportivas y de recreación.
  1. La compenetración o actuación conjunta de los incentivos materiales y morales le pueden dar al socialismo un gran dinamismo incrementando la productividad social del trabajo y por tanto de la producción de bienes y servicios preservando y mejorando el medio ambiente y la naturaleza.
  2. Esto puede permitir el aumento de los salarios y de los gastos sociales. Aumentos que pueden ser en la misma proporción o en proporciones diferentes.
  3. Esto debería permitir también disminuir la jornada de trabajo, de tal manera que se pueda dedicar cada vez mayor tiempo a la lectura, al arte, a la formación, a la recreación y al descanso.
  4. La compenetración y actuación conjunta de los incentivos materiales y morales son fundamentales para cumplir uno de los objetivos del socialismo que es la satisfacción creciente de las necesidades materiales y espirituales. Como dice la Internacional “El trabajo es el sostén que a todos de la abundancia [material y espiritual] hará gozar”
B.3 El socialismo se inicia en la lucha previa y en su desarrollo en base a los incentivos morales
  1. Los puntos anteriores no pueden desconocer que los incentivos morales constituyen el cimiento sobre los que se construye la nueva sociedad.
  2. Pero tampoco se puede desconocer la relación entre el desarrollo de las ideas y de la conciencia con su base material y la posibilidad que se anulen mutuamente
  3. En Cuba existen muchas de las condiciones necesarias para superar las carencias que provoca una economía de escasez.
  4. Los problemas radican en los cambios necesarios que hay que hacer en la realidad en las condiciones sociales de producción.


  1. El mercado en el socialismo y el actual mercado negro.
  1. La economía a través de la historia de la humanidad está formada por las fases de producción, distribución, cambio y consumo y en sus interrelaciones como totalidad. Marx, “ La Contribución”
Hasta aquí por ahora. Lo demás son ideas sueltas.
  1. En una fase de transición el mercado tiene su papel junto a la regulación y a la estrategia de desarrollo de largo plazo.
  2. El papel del mercado debería ir cambiando en diversas etapas. La idea es que el mercado en una sociedad que logra la abundancia va desapareciendo
  3. En una economía de escasez, surge el mercado negro.
  4. El mercado negro es lo peor que puede suceder, ya que el otro mercado puede ser regulado.
  5. El mercado regulado no necesariamente crea capitalistas.
  6. El mercado negro genera una clase capitalista de peor especie, incluso, capitalistas mafiosos
  7. Parte del PIB producido en Cuba se puede estar fugando por quienes controlan el mercado negro.
  8. Esto es más negativo que las transferencias de ganancias e intereses por parte del capital extranjero, porque se llevan parte del PIB. Es parecido a la fuga de capitales.

D . En el sector agrario cubano todo indica que es necesario una Revolución en la Revolución, que debe contemplar los problemas de la propiedad y de las relaciones sociales de producción. La producción agraria debe ser un componente importante del mercado interno y de la exportación directa o apoyando el consumo de los turistas.
S egunda Parte: Aspectos de la Introducción de nuestro documento: La importancia de Marx para el estudio de la economía mundial actual”, Octubre de 2010
La obra de Marx es muy importante para estudiar la economía mundial actual. Sin embargo, sus aplicaciones han sido muy desafortunadas, lo que ha permitido que la burguesía a nivel global haya instalado en la conciencia social un rechazo al socialismo, en general, y a la obra de Marx en particular. En los ex países socialistas, las orientaciones económicas fueron opuestas a los planteamientos de Marx. No aplicaron las categorías monetario mercantiles; suprimiendo el mercado, la competencia en el interior y en el mercado mundial. En diferente grado opusieron los incentivos morales a los incentivos materiales y confundieron la propiedad privada con la propiedad capitalista. Definieron el objeto de la economía política como la producción de bienes materiales2. Marx señala en la primera página del capítulo I de “El Capital”, que la mercancía es un objeto útil que satisface las necesidades del estómago y del espíritu. Lenin afirmó que el triunfo sobre el capitalismo sólo se lograría si el socialismo logra superarlo en la productividad social del trabajo. Los resultados, en vez en satisfacer en forma creciente las necesidades de la sociedad, resultó ser una economía ineficiente y de escasez, en varios niveles, en particular, en el sector servicios y el surgimiento en diferentes actividades y grado de un mercado negro El mercado negro provoca deformaciones en el comportamiento moral de la sociedad. En Cuba las últimas medidas tienen relación con el reconocimiento de que se ha llegado a situaciones extremadamente graves en los niveles de eficiencia en la producción, y un mercado negro muy extendido. En las “experiencias socialistas”, la situación de los individuos, de los diferentes niveles de la sociedad, y de la naturaleza fue muy deficiente y opuesta a las formulaciones de Marx.
Por otro lado, en los países capitalistas, el estudio y la aplicación del marxismo a nivel de los partidos políticos y de muchos intelectuales que se declaran marxistas, han sido poco efectivos para captar los grandes cambios que se han dado y se están dando en el capitalismo mundial en las últimas décadas
En este documento a través de tres apartados presentamos la crítica a interpretaciones marxistas sobre el capitalismo contemporáneo. Rescatamos de Marx: sus planteamientos sobre economía mundial; el importante papel asignado a la distribución y su relación con la producción; y, mostramos el no cumplimiento en las últimas décadas de la ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia señalada por Marx.
Notas

1 CEPAL, “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe”, diciembre de 2006 2 Academia de Ciencias de la URSS. “Manual de Economía Política”, Editorial Grijalbo, México D.F., 1960, página 15

miércoles, 6 de abril de 2011

Teoría del valor o del valor de la teoría


06-04-2011

Chile
Teoría del valor o del valor de la teoría




“Aun prescindiendo del hecho de que los precios y su movimiento son regidos por la ley del valor, es totalmente apropiado considerar los valores de las mercancías no sólo teóricamente, sino también históricamente, como el prius [lo previo, el antecedente] de los precios de producción.” (Carlos Marx, El Capital, Tomo III, capitulo 10*)
I. En las sociedades capitalistas la riqueza se presenta como mercancía
El precio refleja en su concepto una apariencia de la realidad económica, en cambio la categoría valor refleja una forma esencial de la misma realidad. Se analiza la realidad de las mercancías no en contraposición metafísica entre lo aparente y lo esencial, sino de la forma en que se manifiesta en la realidad actual, la realidad del modo de producción bajo la hegemonía y el poder del capital. La fuerza aparente de las categorías permite la confusión idealista, que presenta como análisis de conceptos y teorías el análisis concreto de los valores de uso producidos socialmente en el modo de producción capitalista. Pero la cuestión es otra, el método materialista desplegado por Marx, en una reflexión sin prejuicios, nos devela un método que no tiene nada de propietario, es el método de las ciencias en contraposición a las formas ideológicas que necesariamente aparecen para perpetuar el statu quo.
A riesgo de adelantar conclusiones y subvertir el orden lógico del análisis, se puede sostener que la riqueza de las naciones que se presenta como cúmulo de mercancías (que luego se expresa como capital-mercancía y capital-dinero) surge, se desarrolla y desaparecerá, porque se trata de una forma transitoria y no existe nada eterno en su apariencia. Y esto de que sea una apariencia no le quita realidad. Lo complejo del análisis no está en el objeto mismo, sino en la necesaria superación de todo dualismo que surge de la persistente enseñanza de la religión y la lógica formal como método general de las ciencias. Lo complejo es apoderarse de un método que enfrenta la realidad en su movimiento contradictorio, donde cada hecho tiene una forma de presentarse y una forma de ser que no son dos realidades distintas, sino una sola y única realidad. La separación entre lo que se manifiesta y la forma de manifestarse confunde a las mentes más claras si no se pone la atención en el objeto de análisis.
No es posible contradecir la teoría del valor en Marx, pues no existe en el Capital (crítica a la Economía Política) ningún capitulo cuyo título sea “La Teoría del Valor”. Partir el análisis de conceptos sólo allana el camino a riesgosas formas de entrampamiento ideológico y en fin, nada dogmático puede ser marxismo. El Capital es crítica de la Economía Política “a través de su propia exposición” (según carta de Marx a Lasalle). El propio Carlos Marx explica su método analítico en las Notas marginales al “Tratado de Economía Política” de Adolph Wagner (Pasado y Presente Nº 97 - 1982): "El señor Wagner olvida también que para mí no son sujetos ni el "valor" ni el "valor de cambio", sino solamente la mercancía". El momento abstracto presupone que las mercancías se intercambian por su valor, bajo la premisa histórico-real de que existe una correspondencia entre el valor individual con el valor social. De acuerdo a esta premisa el análisis del valor de las mercancías hace referencia al valor de todas las mercancías consideradas como una sola totalidad.
La investigación de la mercancía la señala como la forma “social” elemental de la riqueza bajo el predominio de las circunstancias histórico-reales de la producción de un modo específico: el modo de producción capitalista. Y en tanto forma elemental encierra todas las determinaciones que explican la génesis, desarrollo y superación de un período histórico concreto: el sistema mundial de producción y reproducción de la vida bajo la hegemonía del Capital, sobre la base de la subsunción formal y real del trabajo.
El análisis de la mercancía arranca de sus determinaciones más elementales e irreductibles, que explican el momento en que los productores libres producen valores de uso no para su consumo inmediato sino para el intercambio, esto es, el mercado. En este proceso de ir analizando sus transformaciones por medio del enriquecimiento de determinaciones (de lo simple a lo complejo, de lo menos desarrollado a lo más determinado) se va a arribar al análisis del dinero y de las formas específicamente capitalistas de la circulación y acumulación, es decir, la transformación del dinero en Capital, sin perder de vista el movimiento real cuyos dos momentos determinantes son Capital Mercancía y Capital Dinero.
En este momento del análisis se considera un capitalismo de desarrollo igual y homogéneo, cuyo primer momento verificable es la acción históricamente determinada de un sistema económico mercantil por excelencia. Si bien es cierto que la economía mercantil históricamente precede al capitalismo, es en el capitalismo donde esta se despliega en toda su extensión e intensidad. Hasta nuestros días la economía mercantil, la producción de valores de uso para el mercado, es la forma más desarrollada. El análisis parte de su forma desarrollada con los expedientes de su devenir histórico, este es uno de los aspectos de mayor envergadura práctica: el devenir histórico va en una dirección y el análisis va prácticamente en dirección contraria. El pasado se explica por el presente, y no al revés. Esa es justamente la desviación historicista del método materialista.
El precio aparece como la expresión dineraria del valor, la determinación dineraria de la mercancía, que pone el acento en el valor (su realidad social) sin perder el atributo “natural” del valor de uso. Por ello lo correcto es en este punto hablar de valor a secas. El valor de cambio es una forma transitoria de manifestarse y en estricto rigor no tiene sentido su análisis pues no tiene forma propia de manifestarse. El valor se observa en el precio en cuanto su expresión dineraria. Siguiendo el movimiento lógico-dialéctico, al irse incorporando nuevas determinaciones se considera un capitalismo real, donde el desarrollo es desigual y heterogéneo en la totalidad de su movimiento cuyo sujeto es el capital, constituyéndose en la relación social dominante. Llegado este momento, el presupuesto de la “libre concurrencia” desaparece para dar lugar a la competencia realmente existente, desplegando toda la imperfección del mundo de la necesidad. El paso gradual de la transformación de los valores en precios, sólo es posible analizando el proceso de transformación del dinero en capital y esta, a su vez, sólo es posible por el carácter social del trabajo abstracto bajo las condiciones propias de la explotación capitalista del mismo en su propio y privado beneficio. Transformaciones que aparecen comparando hechos determinantes y no contrastándolos contra conceptos.
El capitalismo no es solamente una economía mercantil. Eso responde a su momento abstracto. Lo concreto hace referencia a una economía monetaria, y es concreta porque contiene más determinaciones, y se despliega el valor social de todas las mercancías como una totalidad históricamente determinada. El precio por el cual se intercambian las mercancías, está determinado por la acción del capital financiero (hoy solamente un fanático de la economía de mercado puede negarse a ver el hecho de que los precios se desacoplen completamente de la oferta y la demanda en los mercados reales), pero aún en estas circunstancias de gran desarrollo del capital ficticio, la sustancia del valor sigue siendo el trabajo abstracto y su capacidad de ser medido se realiza sobre la cualidad social del valor, en la aplicación de la fuerza social del trabajo. El trabajo socialmente necesario es la medida del valor y la acción social de la fuerza del trabajo sigue siendo condición sin la cual no es posible la acumulación de un fondo social de inversiones apropiado por las fuerzas privadas del capital. Es en este nivel del análisis, cuando las mercancías se cambian por su precio, su expresión dineraria, donde se manifiesta el aspecto más desarrollado de la producción mercantil capitalista, donde queda expuesta la potencia social del trabajo abstracto y su producto aparece como propiedad del capital.

II. El capitalismo no sólo produce mercancías en términos estrictamente económicos; reproduce constantemente sus propias relaciones sociales
La conciencia ya no es nada misterioso, sino la defensa atenta y más o menos eficiente de sus intereses de clase históricamente desatados, tanto en el corto como en el largo plazo. La conciencia adquiere un carácter objetivo pues ya no depende de la acción individual de un capitalista, de los capitanes de la industria o la banca, o de sus intelectuales orgánicos, quienes liberados de esta función política, transforman la misma en un mero arte institucional de administración y gobernabilidad.
Del mismo modo la conciencia social de los trabajadores no es causa sino resultado del propio proceso histórico de su constitución en clase independiente de los intereses de la clase dominante, cuya acción política da al pueblo trabajador existencia internacional. No es la conciencia la que genera las revoluciones, sino por el contrario, es ella misma su producto histórico-real. La conciencia revolucionaria se prueba ejerciéndola y desplegándose como poder y hegemonía plasmada en un Nuevo Proyecto histórico eficientemente realizado. El proceso de la conciencia es el mismo proceso de la emancipación del pueblo trabajador, que no requiere de una clase gobernante, sino de ella misma para constituirse en poder real. Es la lucha política la que genera la identidad de clase y por tanto es siempre construcción heroica y jamás calco ni copia.
El análisis de las mercancías, de acuerdo al método materialista de Marx, sólo puede comprenderse en la disolución de todo dualismo. Sin dialéctica, sin movimiento, sin sujeto, no es posible comprender la realidad del capitalismo para transformarlo. Sin un trabajo en el plano de la lucha de ideas, en el momento teórico, no es posible desarmar el montaje subjetivo impuesto a través de la superestructura social. El punto crítico en este momento es que hay que terminar de comprender que la acción política de las llamadas izquierdas, es parte orgánica de esta misma hegemonía. De ahí la expresión leninista de que no hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria, pues siendo así la realidad realmente existente, los límites de todo movimiento están determinados por los propios límites del sistema capitalista.
Acompañando el desarrollo del movimiento real del capitalismo, sus formas ideológicas históricamente diseñadas van a adquirir sus trasformaciones desde el liberalismo comercial, pasando por el liberalismo industrial para terminar en su forma actual más desarrollada, en el liberalismo financiero, el cual ha adquirido el nombre vulgar de “neoliberalismo”. Este aspecto está bien desarrollado por el compañero F.H. Azcurra quien lo expone de la siguiente manera: “Hubo un liberalismo de carácter comercial, en los siglos XVI, XVII. Luego liberalismo de carácter industrial, siglo XVIII y XIX. ¿Correspondiente a qué? A las distintas modalidades históricas de dominio de estas burguesías, la burguesía comercial, la burguesía industrial. Ahora domina la burguesía financiera, el liberalismo es en términos ideológicos el liberalismo del capital financiero. Liberalismo financiero. No neoliberalismo.” (Charla de Hugo Azcurra el 11-1-2011 en Santiago- Chile**).
La obra El Capital es el primer misil sobre la cabeza de los intelectuales orgánicos del capitalismo. A partir de su aparición, de la crítica implacable e incontestable, entra en la palestra de la historia un nuevo sujeto que hasta ese momento había realizado revoluciones para satisfacer los intereses de las clases dominantes. Es justamente la revolución de 1848 el episodio condensado en que se hacen efectivas esas nuevas fuerzas sociales. De ahí en adelante el trabajo científico se ve cruzado por un límite infranqueable: la necesidad del disciplinamiento (orden) social para mantener el estado del momento actual. Toda revolución a partir de entonces se verá resistida si esta no contiene el signo del mantenimiento del poder del Capital. Surge entonces la ideología como el arma para la unidad de acción de las clases dominantes, ya no hace falta un programa para las transformaciones capitalistas pues éstas ya se cumplieron. Un nuevo proyecto histórico que supere el orden actual requiere de una nueva fuerza social. Ella no puede surgir más que de las propias condiciones del desarrollo del orden imperante. De aquí que el pueblo trabajador toma en sus manos las banderas de la emancipación de la humanidad que frente a un nuevo trance histórico debe garantizar su sobrevivencia y la superación de la sociedad dividida en clases, explotados y explotadores, dominación y emancipación, reforma y revolución.
El desarrollo desigual del capitalismo es la base material de la heterogeneidad social y clasista. El estudio y la aplicación del método materialista, dialéctico e histórico de Marx es un arma poderosa para la acción política en la constitución del sujeto histórico de las transformaciones socialistas para desplegar toda la potencia social del trabajo, es decir los trabajadores.
III. Pero ¿cuál es el método a rescatar del maremagnun de confusiones, tanto de apologetas como de detractores?
Sin duda alguna el objeto de análisis de Marx no es su propia teoría, conceptos ni método particular. La discusión llevada hasta el absurdo tanto por detractores y defensores hasta hoy no tiene ningún misterio. Estos debates se han orientado sobre la llamada “sustancia del valor”, entorpeciendo el análisis concreto de la situación concreta. Nada más simple, más allá del tono “filosófico” de la expresión y de indubitable comprobación fáctica, que no puede existir producción de mercancías sin la intervención del trabajo social, seres vivientes que trabajan para reproducirse satisfaciendo todo tipo de necesidades y que esta cualidad social del trabajo en un período histórico específico es el objeto de análisis y de la crítica. Un análisis de la realidad en un determinando tiempo histórico. Tratándose de un asunto de naturaleza social entonces no existen leyes ahístóricas y sin sujeto históricamente determinado.
Elocuente es la descripción que el propio Marx incorpora en la reflexión sobre su objeto y objetivo en las Palabras Finales a la Segunda Edición Alemana del Primer Tomo de “El Capital” de 1872, Donde Marx transcribe textualmente la apreciación sobre su método:
«Para Marx sólo hay una cosa importante: descubrir la ley que rige los fenómenos de cuya investigación se ocupa. Y no le interesa sólo la ley que los rige cuando tienen una forma determinada y una determinada relación, tal como se les puede observar en un período dado. Le interesa, además, la ley de su mudanza, de su desarrollo, es decir, de su paso de una forma a otra, de un orden de relaciones a otro. En cuanto ha descubierto esta ley, investiga detalladamente los efectos por los cuales se manifiesta en la vida social... En consonancia con eso, Marx se ocupa solamente de una cosa: de demostrar, mediante una investigación científica precisa, la necesidad de determinados órdenes de relaciones sociales, y de comprobar, con toda la exactitud posible, los hechos que le sirven de punto de partida y de punto de apoyo. Y le basta plenamente, si, al demostrar la necesidad del orden actual, demuestra también la necesidad de otro orden que inevitablemente habrá de nacer del primero, sin importar para ello el que los hombres crean o no crean, tengan o no tengan conciencia de ello. Marx considera el movimiento social como un proceso histórico-natural sujeto a leyes que no sólo no dependen de la voluntad, de la conciencia ni de los propósitos de los hombres, sino que, por el contrario, son las que determinan esta voluntad, esta conciencia y estos propósitos... Si el elemento consciente desempeña un papel tan subordinado en la historia de la cultura, ni que decir tiene que la crítica de esta misma cultura menos que nada puede tener por base ninguna forma de la conciencia como tampoco ningún resultado de la conciencia. En otras palabras: el punto de partida de ella no puede, en modo alguno ser la idea, sino solamente el fenómeno exterior. La crítica debe consistir en comparar, confrontar, cotejar un hecho, no con una idea, sino con otro hecho. Para ella importa sólo que los dos hechos estén investigados con la mayor exactitud posible y que, el uno con respecto al otro, representen realmente diferentes fases de desarrollo, siendo, además, importante que el orden y la sucesión de las diversas fases de desarrollo así como sus conexiones sean estudiados con no menos rigor... Algún lector tal vez pueda decirnos... que las leyes generales que rigen la vida económica son las mismas, tanto si se aplican al presente como al pasado. Marx niega precisamente esa idea. Para él no existen tales leyes generales... Por el contrario, cada gran período histórico tiene, según él, sus leyes propias... Pero en cuanto la vida ha superado cierto período de desarrollo, ha salido de una fase y ha entrado en otra, empieza a regirse ya por otras leyes. En una palabra, la vida económica presenta en este caso un cuadro análogo al que observamos en otras categorías de fenómenos biológicos... Los viejos economistas no comprendían la naturaleza de las leyes económicas, al considerarlas de la misma naturaleza que las leyes de la Física y de la Química... Un análisis más profundo de los fenómenos demuestra que los organismos sociales se diferencian unos de otros tan profundamente como los organismos animales y vegetales... La diferente estructura de estos organismos, la diversidad de sus órganos, las distintas condiciones en que éstos tienen que funcionar, etc., hacen que un mismo fenómeno pueda regirse por leyes completamente distintas en las diferentes fases de su desarrollo... Marx se niega a reconocer, por ejemplo, que la ley de la población sea siempre y en todas partes, para todas las épocas y para todos los lugares la misma; y afirma, por el contrario, que cada fase de desarrollo tiene su propia ley de la población... Los distintos grados de productividad implican consecuencias distintas, y también, por tanto, serán distintas las leyes que las rijan. Al plantearse, pues, la tarea de analizar y explicar la organización económica capitalista, Marx no hace sino formular de un modo rigurosamente científico el objetivo que debe perseguir toda investigación exacta de la vida económica... El valor científico de semejante investigación consiste en aclarar las leyes especiales que rigen el surgimiento, la existencia, el desarrollo y la muerte de un organismo social dado y su sustitución por otro organismo más elevado. Y éste es el valor que efectivamente tiene la obra de Marx».
Luego de este texto, Carlos Marx termina preguntándose “¿qué hace sino definir el método dialéctico?”. El método materialista de Marx, según sus propias palabras, no tiene nada de particular, es el método científico rigurosamente histórico en la investigación y rigurosamente dialéctico en la exposición. A confesión de parte sobran las pruebas. Pero antes de continuar es necesario resumir algunas de las características del método expuesto:
1.- Descubrir la ley que rige los fenómenos del “régimen capitalista de producción y circulación que a él le corresponde” (Prólogo a la Primera Edición, El Capital, F.C.E. 1946-XIV)
2.- Las leyes hacen referencia a una realidad en permanente transformación, se busca las regularidades, lo permanente dentro de lo transitorio, lo esencial expresado en lo aparente, sus tendencias. Se investiga cómo se encadenan los eslabones del desarrollo de las relaciones sociales de producción.
3.- Una vez “descubierta” la(s) ley(es) se investiga con el mayor rigor, sus distintas manifestaciones e implicancias en la vida social.
4.- De lo que se trata es demostrar que los determinados órdenes de las relaciones sociales responden a una necesidad histórica, ésta surge ex-post, no es presupuesto del análisis. No hay fatalismos ni visión conspirativa de la historia, es materialismo histórico.
5.- El método materialista de Marx exige que se investiguen con la mayor rigurosidad los hechos que le sirven de punto de partida y punto(s) de apoyo(s). La crítica a la Economía Política busca comprender la realidad del modo de producción capitalista para encontrar los puntos donde apalancarse y eso nos permite comprender su génesis, desarrollo y superación.
6.- La concepción y método materialista rescata como punto de partida del análisis y los puntos de apalancamiento para investigar las transiciones formales de los fenómenos externos, aparentes, sin perder de vista el objeto analizado, no pueden partir de conceptos o teorías. No parte del concepto trabajo, sino del trabajo para producir valores de uso en un período histórico concreto.
7.- La crítica consiste en contrastar hechos investigados con otros hechos, aunque la potencia del método de la abstracción haga pensar a los inadvertidos de que se trata de la confrontación entre conceptos y categorías.
8.- Los hechos se presentan y la pregunta está relacionada respecto de su representación, la producción de riquezas se presenta como un cúmulo de mercancías. Está aquí y ahora para hablarnos del producto del trabajo social que produce valores de uso para satisfacer cualquier tipo de necesidad, haga ésta referencia al estómago, producción de alimentos, o haga referencia a elevados sentimientos humanos, como la poesía o la música.
9.- Un período histórico es tan distinto a otro como una marmota de un ornitorrinco, como puede ser igual y distinto un hombre de un mono, o, un burro de un gran profesor. El cambalache descrito por Santos Discépolo es posible porque todo se arregla como las mercancías según una cierta cantidad dineraria, el precio de la Biblia y el Calefón.

IV. El rol revolucionario de la reflexión teórica es posible sobre la eliminación de los límites ideológicos impuestos por el propio sistema de dominación mundial del capitalismo dirigido por la concentración política del capital financiero
En el plano político, el análisis y la crítica del sistema mundial del capitalismo no pueden partir sino de la contradicción irreconciliable entre el carácter privado de la apropiación capitalista y el carácter cada vez más social (mundializado) de la organización del trabajo. El carácter cada vez más ficticio del orden de aparición de las riquezas fetichizadas en las formas monetarias, en contradicción con la necesidad cada vez más evidente de la socialización de las riquezas producidas por la fuerza social del trabajo, es la forma que adopta en la actualidad la lucha de clases. Esta lucha de clases determina el precio de las cosas, el precio del trabajo, el salario, y estas relaciones de propiedad privada sobre el producto social son el principal escollo que limita la emancipación de los pueblos y los trabajadores. La negación de esta realidad concreta no tiene fundamento científico, se basa en juicios de orden político, en la justificación más abierta de la subordinación a las relaciones sociales sobre las que se funda la realidad de la sociedad capitalista moderna. La lucha en el plano de las ideas tiene por objetivo lograr la ruptura con las cristalizaciones de la ideología del capital y liberar la cultura del trabajo a través del pensamiento y la acción revolucionaria. Esta lucha ideológica tiene por objetivo romper con los catálogos academicistas que pretenden aislar la totalidad compleja de la realidad histórico-social en unidades estanco, a saber, la economía, la historia, la filosofía y la organización político-social como si se tratara de realidades distintas. Bajo estas premisas, el universo analítico y de acción abierto por Marx, Engels y Lenin son piedra angular para las transformaciones socialistas en el siglo XXI.
La izquierda anti-capitalista (hoy es necesaria esta distinción por la emergencia de una izquierda pro-capitalista) para jugar el rol subversivo en el actual orden del capital, tiene que volcarse a una profunda reflexión de su quehacer, renunciar a la tradición que la mantiene como furgón de cola de las clases dominantes y los actuales agrupamientos políticos gobernantes. Apropiarse del método materialista de Marx es una oportunidad histórica para lograr constituir un Nuevo Proyecto Histórico de Transformaciones Socialistas donde el sujeto sea el pueblo trabajador. Entrar en un período histórico que libere organizadamente las fuerzas del capital para dar los pasos decisivos en las tareas prácticas para la erradicación del trabajo asalariado, con la misma fuerza y consenso que otrora se logró conquistar para erradicar el trabajo esclavo y el trabajo del siervo de la gleba. El trabajo como actividad eminentemente social no tiene necesidad de ser ordenado y dirigido por una clase parasitaria que no ha cumplido sus promesas de libertad y progreso, pues el interés y el crédito han sido utilizados para el enriquecimiento de una minoría que detenta el poder político para enriquecerse a costa del empobrecimiento, relativo y absoluto, de las grandes mayorías trabajadoras. Las mismas que, en tanto productoras de las riquezas y el desarrollo de las fuerzas productivas están en condiciones reales de producir para satisfacer las necesidades del género humano.
Así el análisis político sigue la ruta siguiente:
1.- Correlación de fuerzas internacionales (en lo estrictamente económico, político y político militar) .
2.- Condiciones objetivas de la realidad social en el ámbito “nacional”.
3.- Correlación de fuerzas políticas y en particular su expresión a través de los partidos políticos.
4.- Sistema hegemónico al nivel del Estado, el rol actual como mediador en la privatización de las riquezas y las políticas “sociales”.
5.- La correlación de fuerzas políticas inmediatas, en particular, la hegemonía político-militar del Estado.
El análisis materialista de la realidad histórica social ha de permitir develar las regularidades de la disolución del actual sistema de relaciones sociales capitalistas en Chile. La tarea inmediata es desmantelar la visión mistificada que se ha construido mediáticamente respecto de la situación que se vive en el territorio nacional: el empobrecimiento masivo del pueblo trabajador se realiza por medio de la transferencia de los ingresos del conjunto de la sociedad a los capitales extranjeros y “criollos” en forma directa e indirecta, una evidente acumulación por despojo. El Estado cumple, con mayor actualidad, un papel preponderante a través de la entrega del capital social al capital privado.
Así como no es posible agotar en estas líneas la ardua labor que demanda la fundamentación materialista de la acción y el pensamiento revolucionario, tampoco se puede ocultar sus propósitos y es preciso declararlos. De lo que se trata es de reponer el valor del marxismo revolucionario para fundamentar las propuestas del pueblo trabajador sobre la base de la luchas de clases concretas, sin confundir la formas en que ella se presenta de su realidad orgánica. Hay que estar consciente y asumir los riesgos que entraña esta lucha en las sierras maestras de las cumbres borrascosas de las ciencias y esto requiere una sistemática reflexión “de las mediaciones que van desde el análisis de las mercancías, el papel de la abstracción y la asimilación de la realidad social, hasta la recuperación del análisis del poder político”, según las claras advertencias del compañero Hugo Azcurra en sus lecciones de economía desde la óptica del marxismo. Desde este punto de vista de lo que se trata es de renunciar a la herencia del dogmatismo y las soberbias de los sabios iconoclastas.
Para que el pueblo trabajador mande, es necesario renunciar a las ortodoxias y sus imaginarias críticas o apologías a las teorías del valor, para lograr apropiarse del legado de Marx cuyo contenido fundamental es el valor de la teoría cuyas categorías político-económicas son abstracciones de relaciones sociales reales, transitorias e históricamente determinadas. El sentido teórico-práctico de estas reflexiones, se resume en la necesidad de desarrollar la capacidad política para lograr enunciar en un Nuevo Proyecto Histórico las tareas, de corto, mediano y largo plazo, en pos de la socialización de las riquezas y la disposición de una dirección política del Fondo Social de Inversiones por parte de sus productores directos. Esta es la base material de una democracia directa y participativa. De ahí que el proceso de transformaciones socialistas que se postula no es calco ni copia, sino construcción de la fuerza propia capaz de llevar adelante un programa popular, cuyo contenido, al identificarse con el desarrollo del movimiento real que supera el dominio del capital, es socialista. El socialismo no es una idea o una consigna, sino una fuerza material emancipadora que surge de las propias condiciones del modo de producción capitalista. Siempre lo nuevo está fermentando en lo viejo.
Para los pueblos trabajadores del mundo es vital hoy tomar el control no sólo de los gobiernos, sino del Estado: El Caballo de Troya del Imperialismo Financiero.

martes, 5 de abril de 2011

Réquiem por el dogma

05-04-2011
Réquiem por el dogma

Bohemia


Al parecer, se acabaron los tiempos en que proliferaban las predicciones con tufillo de absolutas en las ciencias sociales, en cuyo objeto de estudio las regularidades discurren en son de tendencias, de probabilidades, y no férrea, ciegamente. Un factor emergente puede cambiar el panorama con la rapidez del rayo… o del terremoto. Hablando de sismos, el que acaba de convoyarse con un tsunami para desolar el territorio nipón ha hecho que ciertos profetas de la recuperación pronta se las vean con la confirmación de un futuro lúgubre para la economía mundial, de por sí enfrentada a elementos desestabilizadores como las rebeliones árabes, con el consiguiente bamboleo en las cotizaciones petroleras, y la crisis de deuda en la Eurozona. “Con la devastación en Japón —señala el diario mexicano La Jornada—, es posible que las afectaciones […] se extiendan más allá de los mercados especulativos, y que incidan en las actividades productivas e industriales, ante la reducción o el encarecimiento de las exportaciones japonesas en rubros como el automotor, la electrónica y la industria del acero”.

Sí, concluyeron los “felices” tiempos de las convicciones dogmáticas, algunas de ellas impregnadas de un optimismo de raíz en la Ilustración, con su representación de un progreso lineal, cuasi automático, en el cual las fuerzas productivas crecerían y crecerían, sin reparar en barreras como la finitud del planeta, y por tanto en lo imprescindible de cambiar el paradigma de desarrollo, tornándolo más sostenible para la especie.

Una revisitación de la tradición marxista que rechace una lectura economicista nos revela incluso cosas como que en el seno del capitalismo se configura, no la inevitabilidad, sino la posibilidad de su negación. O sea, que pecaría de iluso quien se sentara a esperar que el sistema colapse por sí solo, porque, no obstante inherentes contradicciones como las que se dan entre las necesidades de autodesarrollo de los trabajadores asalariados y la maximización de las ganancias individuales, patronales, está preparado para autorregularse, sobrevivir con disímiles recursos. Entre ellos, la constante reproducción de la división de los productores, que influye en la inclinación de estos a bregar por mayores sueldos, por trocar en relativa la explotación de que resultan víctimas, cuando se trata de que adquieran un entendimiento cabal de su lugar en la sociedad, convirtiéndose en clase para sí, mediante la praxis revolucionaria.

Asimismo, como apunta el investigador Sergio Barrios en Adital, cada vez mayor número de personas coincide en juzgar irracionales las conjeturas posmodernas sobre el fin de la historia. En mera retórica el aserto de que la sociedad humana ha perdido su carácter historicista (“su esencia mutable y transformativa”), y el de que más allá de un mundo unipolar y supracapitalista, hegemonizado por Estados Unidos, ya no alienta ningún metarrelato, ninguna teoría que se asiente en la totalidad, la organicidad de las relaciones sociales, y que mucho menos comprenda la civilización como fruto de la lucha permanente de opresores y oprimidos.

Claro que todo cambia. Recordemos que, si bien durante un lapso dilatado el propio Marx estuvo convencido de que la única fuerza dotada con capacidad social y política para derruir el viejo orden era el proletariado industrial de las metrópolis desarrolladas, Lenin se percató de que el nuevo podría advenir en las regiones más atrasadas del “cinturón mundial” del imperialismo.

Tesis, la de Vladimir Ilich, que perdió seguidores a lo largo del siglo XX, por la susodicha facultad de acomodo del llamado sistema-mundo, transido de múltiples crisis y desafíos (superación de la Gran Depresión de los años 30, keynesianismo hasta los años 60, neoliberalismo como “balsa salvavidas” desde inicios de los 80 hasta el 2008), y merced a “la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS y el bloque socialista”.

Ahora, evidentemente ese triunfalismo está llegando a su terminación, al punto de que, con el economista Max-Neef, traído a colación por Barrios, muchos se preguntan si las próximas rebeliones no se suscitarán en el interior de EE.UU., en lo que constituiría una espectacular reconsideración de primigenias tesis marxistas. No en balde un conocido analista, Jeffrey Sachs, tal vez previendo las manifestaciones sindicales que empezaron en Wisconsin y se regaron como fuego sobre paja seca, exclamó, literalmente: “Con la espalda contra la pared, los estadounidenses pobres y de clase trabajadora comenzarán a manifestarse por justicia social”.

Ah, la justicia social… Ya no sería el pedido de una abstracta democracia. Ya aquí estarían sonando con ímpetu las trompetas de un Manifiesto “obcecado” en llamar a los proletarios, a todos los marginados según el marxismo revisitado, a encresparse contra el capital, esa relación de producción que, ocasionando una enajenación multidimensional, precisamente induce las negaciones o las afirmaciones absolutas, que en paz descansen.

viernes, 1 de abril de 2011

2011: Leyendo la Crisis


01-04-2011

2011: Leyendo la Crisis



Lejos de ser una “turbulencia financiera” la crisis que vivimos desde el 2008 se ha ido transformando en el posible Armagedón de las predicciones bíblicas. La explosión de la burbuja inmobiliaria, de supuesta corta duración, una en una serie de crisis cíclicas de suba y baja, normalizadoras del sistema económico, y para la mayoría incomprensible y ahora global, no quiere dejarnos. Es razón de la desazón general, que crece viendo como ha quedado suspendida una casi-ley de los gurús economistas, que ellos nos vendieron como tan verificable como la ley de gravedad. Todo lo que sube baja, pero lo que baja parece que no tiene porqué subir. Parece que los ciclos económicos pueden dejar de sucederse, que pueden alejarse de esa lógica que aceptábamos como tan certera como el giro mismo de los planetas alrededor del sol. Y al extenderse, esa crisis supuestamente temporal, nos va dejando sin aliento y como que llegamos a prever cómo ha de tocarnos, como un tsunami silencioso se aproxima, aparentemente inevitable, para tocar nuestras vidas o las de los nuestros quitándonos trabajo, casa, quien sabe, alimentos, pensiones, salud, todo.

Entender se vuelve entonces una necesidad diaria, casi tan importante como respirar. Es una necesidad que sabemos no pueden satisfacer los diarios oficiales, plagados como están de falsedades y vacíos como están de informaciones relevantes. La crisis interminable, que amenaza con dejarnos sin habla y sin fe, y que nuestros gobernantes parecen querer solucionar con otra guerra, otra invasión, otra masacre, no nos quiere dejar. Comprobamos si el nivel de la inoperancia de nuestros líderes y gobiernos, de su incapacidad, de su cinismo, de la criminalidad que los reúne. Nos damos cuenta cuanto agotados estamos de lo mismo, que, lo mismo pero con variados colores, géneros, lenguas, el mismo discurso cuasi universal. Continúan desatadas las lenguas bífidas del libre mercado y del supuesto progreso occidental, con su democracia-oligárquica-totalitaria, sus líderes-dictadores, y el mundo seudo-libre y seudo-noble que avanzan. Nos agota este carnaval de tiempo completo…

El golpe de la CRISIS NINJA parece tan lejano que ni se nombra, y cuando se habla de la situación es para decirnos que se avizora su orilla o que ya se adivina la luz al final de su túnel. Pero la crisis ha derramado, evidentemente, el vaso. Pienso que muchos, como yo, nos hacemos preguntas frente a la calamidad que se nos pinta cada día de cuerpo más entero. Pienso que nos preguntamos entre amigos y familia, en grupos pequeños de gente confiable. Queremos saber cómo leer la realidad, es natural. Y cuando lo hacemos tenemos que hacerlo casi como que fuéramos cábala, no podemos tentar la mala suerte, ni atraer hacia nosotros la mala fortuna que merodea en la calle buscando un quien. No somos diferentes de nuestros ancestros, tenemos miedo, buscamos compañía en un mundo de solos. Estamos despertando a esta realidad que es como un mal augurio. El final de un algo al principio de este nuevo siglo. Y de un algo difícil de entender, que no le conocemos color, si es que lo tiene, o acaso sea como un agujero negro.

Ellen Brown, [1] abogada y escritora, publicó años atrás un libro donde cuestiona a los banqueros internacionales, casi una secta secreta y conspiradora, con raíces en Wall Street. Para ella la crisis, es su creación, un bandidaje organizado con miras a controlar el mundo. John Kozy, [2] profesor de filosofía y lógica, va más lejos y hace conexiones que ponen el sistema económico todo, en tela de juicio. Es la economía de intercambio la que nos lleva al jaque entre “ganadores” y “perdedores” y favorece el robo y la guerra; el sugiere un cambio de paradigma. Michel Chossudovsky, [3] economista, explica esta crisis como resultado de cambios anteriores, los causantes de la crisis de Asia (1997). Es una re-colonización financiera sin ejércitos que atrapa países como moscas, expropiándoles toda riqueza, dejándolos dependientes, su población empobrecida y en las manos de especuladores. Jorge Beinstein, [4] economista, explica esta crisis en términos de la senilidad del sistema capitalista. Plantéa que el sistema dominante en el mundo se acerca a su fin y que entramos con él en una crisis que es más que financiera, civilizacional. Estas son algunas de las perspectivas que me han sido más útiles al tratar de entender la realidad que estamos viviendo. Las comparto en mi lenguaje esperando que sean de utilidad.

Basilea y la Banca Internacional
Ellen Brown habla de un sistema bancario fraudulento y con interés en conquistar el mundo. Lo define centrado en los bancos de reserva, como la Reserva Federal en EEUU, usando nombres como si fueran nacionales ocultando que son bancos privados. Enlazados como un collar internacional, emergen en conexión con el poderoso Banco de Inglaterra y la historia bastante secreta de los Rothchild. La Reserva Federal fue fundada en 1913 con aprobación del Congreso. Desde entonces viene funcionando como un gobierno desde las sombras en EEUU, manejando la política monetaria del país. Brown argumenta que la Reserva Federal se ha apropiado fundamentalmente del derecho de imprimir dinero, que es un derecho que constitucionalmente le pertenece al estado. Y el que hace el dinero se queda con todo.
Entre los planes de esta Banca Internacional, está manejar al mundo a través del manejo de las finanzas de los estados, y últimamente crear una moneda internacional. El centro de la Banca Internacional es el Banco de Acuerdos Internacionales (Bank of International Settlements) o BIS con sede en Basilea, Suiza. [5] Es un banco con una historia oscura y sospechas de inclinaciones pro-nazi. En abril del 2009 los líderes de los G20, expanden los poderes del Foro de Estabilidad Financiera y lo transforman en Consejo (Financial Stability Board) con funciones a más largo plazo. Este establece doce códigos y estándares internacionales. Acaso ha sido este un golpe de estado sin sangre, se pregunta Brown. Tres pasos fundamentales hacen suponerlo: (1) se creó una crisis global, (2) se eligió un Organismo de Consejo (FSB) y (3) se formalizó ese organismo transformándolo en un Organismo Regulador Global. [6]
Hay alternativa al control de la Banca Internacional, los estados pueden imprimir su dinero, controlar los bancos. Un sistema estatal pondría fin a los privilegios de la banca privada, impediría que cobre intereses a su antojo, que manipule a los políticos. Sólo el estado y sus representantes elegidos son legítimos. El sistema bancario se basa en un fraude, el sistema fraccional, y la Banca se ha enriquecido con dinero ajeno, cobrando interés. Pero la creación de dinero en sus manos le ha facilitado mucho el enriquecimiento y ha incrementado su poder, endeudando a los estados y todos sus ciudadanos. Para la Banca endeudar es parte del negocio diario, endeudar al mundo paga muy bien y además aumenta el capital de los bancos y les permite juegos de monopolio, incluso adquisiciones a precios de saldo y arrodillar países. La informática les ha servido bien, favoreciendo préstamos al guiño del computador y traslados de dineros a paraísos fiscales. Los bancos han multiplicado su capital aprobando préstamos corruptos, y luego exigiendo que los estados los “salven” para salvar al sistema financiero, pagamos todos por sus prácticas corruptas y ellos aprendieron cuanto de lejos pueden llegar.
Es el imperio de la usura, monopólico y parasitario. La Reserva Federal ha fomentado desde su creación políticas monetarias que la favorecen, que le han permitido crecer y dominar el país dominando la clase política. El Monetarismo ha sido una conspiración financiera internacional, una que incluye a la mal llamada “Revolución de Reagan” y al “Thatcherismo”. El Monetarismo ha creado escasez artificial de dinero para que luego la Banca nos lo preste a intereses compuestos, endeudando los estados para tenerlos a su merced. Ha sido un negocio redondo, con muy malos resultados para la población que sufre creciente empobrecimiento –en el Tercer y el Primer Mundo. Naturalmente hay creciente malestar social, crisis monetarias y endeudamiento estatal. Estamos en el imperio de los bancos. La solución es desmantelarlo, terminar de un plumazo con las deudas acumuladas que son falsas deudas. Esto no es capitalismo ni libre emprendimiento sino un cáncer que termina con cualquier país.

Una Economía de Robo y de Guerra
Para John Kozy estamos atrapados en una economía de robo que no sólo no tiene futuro sino que se vuelve crecientemente costosa en vidas humanas sacrificadas en su altar. El problema no es nuevo y radica en la aceptación de la economía de intercambio comercial como deseable. En este tipo de economía, dice Kozy, a pesar de que ningún país debe ser importador o exportador neto, todos llegan a uno u otro lado llevados por la economía misma en su funcionamiento. Mientras los exportadores se enriquecen, los importadores se van a la ruina. Es una situación que favorece robos y guerras para acceder a bienes y recursos. Vivimos en un mundo donde la “especie” no está ni uniformemente distribuida ni es infinita. Unos tienen especie y a otros le sobra motivación para usurparla. Cuando los países no tienen bienes con que negociar, roban y hacen la guerra para obtenerlos. Y los seres humanos se vuelven el “medio de intercambio” más brutal, sufren hambre, maltrato, esclavitud, tortura y muerte.
Con la Revolución Industrial de 1780 en Inglaterra, la economía manual y en base a animales se mecaniza. La industrialización es un cambio cultural enorme, y uno que transforma a las personas en “cosas,” les quita su humanidad. No es necesariamente un cambio para mejor. Pero, es un cambio que le da a Inglaterra una ventaja económica temporal: un exceso de producción que no se consume domésticamente y que puede entones ser exportado. El problema dominante de este tipo de economía no es el de “poca producción” sino el de “sobreproducción.” Por eso cuando se expande a otros países se hace tanto peor: la sobreproducción aumenta. Ahora el monto de productos a exportar en cada país crece y crece, pero el número de consumidores foráneos para esos productos disminuye y disminuye.
Como no hacemos trueque sino “intercambio” por ganancia, la economía internacional va a tender siempre a crear importadores y exportadores netos. Y entonces aumentan los conflictos. Pero incluso antes de esto el sistema tiene que ser continuamente remendado con subterfugios como la “destrucción creativa,” o el “libre comercio,” la “ventaja comparativa,” o el “impulso keynesiano,” o simplemente se disminuye la calidad de los productos limitando su vida útil para que aumente el mercado de consumo. La ventaja económica de la industrialización depende de dos cosas: sobreproducción y ganancia. Un intercambio comercial balanceado es por eso un imposible. Eventualmente muchas naciones serán muy pobres y les será imposible importar, entonces los exportadores no tendrán más opción que detener sus máquinas. El industrialismo, explica Kozy, es “una síntesis hegeliana que contiene las fuerzas de su propia destrucción.”
U n día esta economía de robo tendrá que ser abandonada si hemos de sobrevivir porque es un sistema insostenible y su colapso es inevitable. Para Kozy es hora de repensar la economía; la salida que él ve es la autarquía: que cada nación sea auto suficiente. Un país que no necesita los recursos de otras tierras, dice, no tiene razón para la guerra. Los negocios y la economía son la misma cosa: robo y razón de las guerras que la humanidad ha sufrido. Al fin, cuando esta economía de intercambio colapse, aún nos quedará lidiar con la basura y destrucción ambiental que nos ha causado.

La Globalización: Re-colonización Corporativa
Michel Chossudovsky explica la “globalización” como estrategia de la élite dominante para controlar al mundo. La crisis del sudeste de Asia (1997) se hizo una crisis económica mundial a medida que los mercados financieros caen y las economías nacionales se hunden en la recesión. La desregulación del flujo internacional de capitales abrió las puertas a las actividades especulativas del dinero mundial –los gobiernos nacionales incapacitados para responder a la guerra financiera y a las prácticas inescrupulosas de los agentes de cambio, se ven obligados a aceptar “paquetes de ayuda” que los transforman en colonias. Es el empobrecimiento de la población mundial.
La crisis mundial de fines del siglo 20 ha sido más devastadora que la Gran Depresión de los años 30, dice Chossudovsky, porque los trastornos económicos han ido acompañados de conflictos regionales, fractura de sociedades y a veces de la destrucción de países enteros. Pero la prensa y las organizaciones internacionales, incluso la ONU, la minimizan y niegan la creciente pobreza mundial, hablan de “correcciones de mercado” -son cómplices de la élite que está dando el golpe. No son pequeñeces: en Asia se trató del colapso de monedas asiáticas (1997), de la caída de bolsas de valores del mundo, de la recuperación incierta de Wall Street (1998) y de la caída del rublo que arruinó los mayores bancos de Moscú (e hizo posible que el sistema financiero ruso cayera en manos de un puñado de bancos y casas financieras occidentales).
Es una lucha mundial por la apropiación de riqueza mediante la manipulación. La conquista ya no necesita tomar territorios ni ejércitos invasores, la recolonización se planea y se hace desde corporaciones, computadoras y celulares. Se usan complejos instrumentos especulativos, como las derivadas, para capturar riqueza financiera y controlar activos de producción. Mahathir Mohammad, Primer Ministro de Malasia dijo: “ esta devaluación deliberada de la moneda de un país por comerciantes de divisas, con el único fin de obtener ganancias, constituye una negación de los derechos de las naciones independientes".
En Corea del Sur, Indonesia y Tailandia las bóvedas de los bancos centrales fueron saqueadas por especuladores institucionales –más de 100.000 millones de dólares de las reservas de divisas de Asia fueron confiscadas y transferidas en meses a manos privadas, el empleo y los ingresos cayeron en picada causando pobreza masiva. “En Tailandia, 56 instituciones financieras y bancos locales fueron cerrados por orden del FMI, y el desempleo prácticamente se duplicó de un día para otro.” En Corea del Sur la "operación rescate" del FMI desató una serie de quiebras y la liquidación directa de los bancos mercantiles con problemas. El parlamento tuvo que autorizarlo todo en medio del chantaje financiero, porque si las leyes no eran aprobadas en los plazos del FMI, este suspendería el paquete de rescate y volvería el peligro de una nueva especulación monetaria.
Los ataques especulativos a bancos centrales se extendieron a China, América Latina y Medio Oriente, con terribles consecuencias sociales y económicas. El saqueo afectó incluso a Canadá y Australia, donde las autoridades monetarias no fueron capaces de detener la caída de sus monedas luego de ataques especulativos. En Japón, los grandes actores fueron Goldman Sachs, Morgan Stanley, Deutsche Morgan Grenfell, que adquirieron préstamos bancarios fallidos a menos del 10% de su valor nominal –el secretario del Tesoro de EEUU (Robert Rubin) y la secretaria de Estado (Madeleine Albright) presionaron a Tokio para el traspaso de estos créditos bancarios fallidos a buitres extranjeros (a precios de miseria). Los principales bancos y agencias de valores fueron al mismo tiempo acreedores y especuladores institucionales (causaron la desestabilización de las monedas nacionales y fueron los acreedores que patrocinó el FMI y el BM). Los mismos que prendieron fuego a los países vinieron a apagar el fuego –a decidir que empresas cerrar y rematar a inversores extranjeros a precio de saldo.
Es obvio que los fondos de rescate no vienen a rescatar al país, sino a pagar la deuda a los especuladores institucionales, a garantizarles el botín. Los países son obligados a pagar intereses por enormes deudas en dólares por el próximo milenio. Los últimos receptores del rescate son un puñado de bancos y empresas de corretaje, que se enriquecen y aumentan su influencia sobre gobiernos y políticos en todo el mundo. El papel del FMI no es inocente. Por ejemplo, cuando el mundo reacciona contra el Acuerdo Multilateral de Inversión auspiciado por OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) el FMI, a puertas cerradas, le da amplios derechos a bancos y compañías multinacionales, invalida las leyes nacionales sobre inversión extranjera y deroga derechos fundamentales de los ciudadanos. El vocero de los bancos e instituciones financieras del mundo, Instituto de Finanzas Internacionales, también tiene culpa, y un plan para transformar al FMI de organismo intergubernamental a burocracia que sirva directamente los intereses de bancos e instituciones mundiales y les permita a estos acceder a detalles de negociaciones del FMI con sus países miembros para planificar mejor como atacarlos.
La crisis económica mundial, dice Chossudovsky, no comenzó el 2008, tiene raíces en transformaciones a la economía global y a la arquitectura financiera desde los años 80. La Reserva Federal y Wall Street tienen acceso a información sobre la política monetaria de los EEUU que permite que poderosos financistas de ese círculo hagan apuestas seguras y ganen miles de millones –mientras que los que no tienen ese acceso pierden ahorros y fortunas. Crece un sistema bancario especulador que vive de la venta de drogas, prostitución y más. [7]

Capitalismo Senil: Cambio Civilizacional
  Para Jorge Beinstein [8] el capitalismo, el sistema dominante en el mundo ha llegado a su senilidad. A su vejez se unen otras limitantes, de recursos y del medio ambiente, pero fundamentalmente está llegando a su fin y tiene connotaciones civilizacionales. A l comenzar el siglo XXI el desborde financiero provoca turbulencias graves en los países centrales. Los controles internos de la marea especulativa saltaron frente al volumen que esos negocios alcanzaron. Por ejemplo, los “productos financieros derivados” registrados por el Banco de Basilea el 2000 equivalían a casi dos veces el Producto Bruto Mundial (PBM) de ese año, pero para mediados del 2008 eran más de 600 millones de millones de dólares o sea más de diez veces el PBM del 2008. Si sumáramos otros negocios especulativos llegaríamos a unos mil millones de millones de dólares -unas 18 veces el PBM. Se habla del “mega agujero negro financiero de la economía mundial” .
La marea parasitaria no podía expandirse indefinidamente, tarde o temprano tenía que colapsar, y colapsó en EEUU, el centro del centro del mundo. E l control ideológico dominante trata de minimizar la situación y presenta la crisis como resultado de “comportamientos irracionales modificables.” Es una perspectiva individualista y parcial que nadie cree porque aunque sale de “un atracón especulativo” (la burbuja inmobiliaria) hay padrones que muestran que es mucho más. Luego se habla de errores gerenciales o de políticas públicas: hay espacios periféricos y centrales emergentes a salvo -Europa, Japón, India, Corea del Sur, Brasil, China. Pero la entrada a la recesión de Europa y luego Japón, India, Corea del Sur, Brasil, prueban lo contrario. Se argumenta que es una crisis financiera aunque sabemos que industria y finanzas están entrelazadas. La crisis es global y no se limita a un sector porque el sistema económico “ha extendido sus tentáculos hasta el rincón más apartado del planeta.” La crisis emerge en conexión con las finanzas porque el sistema no tenía otros espacios donde crecer y creció en la especulación financiera.
La prensa y los medios alimentan nuestra tendencia natural a la disociación para manipular nuestra percepción de la realidad porque VER es importante. Recuperar la percepción de la realidad como un “conjunto amplio, plural, coherente, contradictorio, dinámico,” es cuestionar la ideología. Beinstein, como Lucien Goldman, identifica la ideología como disociadora y reduccionista y argumenta que una visión del mundo es crucial para liberarnos de la opresión burguesa. Se busca, dice, que desatendamos lo sistémico (presentado como imposible de cambiar) para que nos focalicemos en la acción individual (y tampoco en acciones personales relevantes, en las más superfluas).
Desde los años 90, los derivados financieros han crecido hasta alcanzar los 500-600 millones de millones de dólares. Tres fenómenos interactuaban: la desaceleración del crecimiento económico, el crecimiento del endeudamiento público y la financierización empresarial, explica, juntos crean “un monstruo que creció sin cesar hasta convertirse en la hipertrofia financiera global”. Para 1990 los endeudamientos estatales empiezan a ser problemáticos para los gobiernos centrales y los grandes grupos económicos. Pero la revolución informática permite que “la ingeniería financiera” coloque productos financieros derivados en una red bursátil internacional dinámica que atrapa incluso a familias y pequeños ahorristas en EEUU y acelera el proceso de colapso.
Al principio pintaron la crisis como “financiera” y a los actores menos poderosos como responsables de la situación, todos los excesos recaen sobre los NINJA (no income, no job, no assets) que calificados hasta corruptamente recibieron préstamos de bancos y organizaciones financieras. Estos préstamos incrementaron las ganancias de esos bancos e instituciones, que planeaban salirse con el botín justo antes de que la burbuja les explotara en la cara. Pero no hubo tiempo. Además otras burbujas quedaban en la canasta, la inmobiliaria comercial, la de las tarjetas de crédito, y la mayor, generada por los mismos rescates a corporaciones y bancos.
Entonces la crisis dejó de ser presentada como resultado de los “excesos de individuos,” irresponsables que aceptaron créditos bancarios o financieros que no les correspondían, a ser resultado de los “excesos de estados,” que aceptaron un endeudamiento público mayor del que pueden pagar. Los señores que aprobaron los créditos y juegos ilícitos de las calificadoras de deuda pública (cómplices con los bancos) y de las organizaciones financieras (como Goldman) quedaron olvidados, igual que las corruptas manipulaciones de bolsa responsables del saqueo de los fondos de Islandia o de la devaluación de los bonos de Grecia. Pero se castiga a Grecia: la gente tiene que pagar más impuestos, recibir sueldos más bajos, menos beneficios, más años de trabajo para una pensión, sufrir mayor desempleo. Los ciudadanos pagan mientras los ladrones se enriquecen y escapan. Es de esperar que un crimen que paga tan bien se repita. Las medidas de ajuste que el FMI usaba con la periferia (Tercer Mundo y Europa del Este) se aplican ahora al centro (Islandia, Irlanda y Grecia, y pronto Italia, Portugal y España).
Cuesta entender lo que estamos viendo por los mitos. Es falso que la crisis sea resultado de comportamientos individuales irracionales modificables o que haya quienes estén a salvo de la tormenta; es falso que la crisis sea simplemente financiera (la sobreproducción crea capitales que juegan en las finanzas) y que habrá soluciones en el futuro cercano. L a implantación de sistemas de depredación en países subdesarrollados y ex-socialistas fue presentada como la incorporación de esos países al sistema global de mercado. La superexplotación de trabajadores y/o recursos naturales en Brasil, India, China y otros países de Asia al servicio del consumo y la producción de los países centrales, fue presentado como un éxito. Además, el fenómeno de los negocios ilegales que comenzó en las márgenes, se ha venido instalando en el centro de la economía. Son negocios muy rentables que se han extendido cubriendo de áreas mafiosas el sistema global. Tráfico de drogas y armas, prostitución, robos a patrimonios públicos periféricos y otros negocios, que por su volumen y dinamismo, son un factor decisivo en la “reproducción de la economía mundial.” Desde la primera década del siglo 21 vivimos un parasitismo decadente que por un lado genera dinámicas de autodestrucción que empujan el sistema al colapso, y que por otro genera tendencias a la recomposición salvaje y de barbarie –fascista.

Es necesario tomar conciencia de que el poder imperial ha puesto en marcha una estrategia de conquista de largo plazo del estilo de la que implementó en Eurasia…una tentativa depredadora-genocida cuyo único precedente comparable en la región es lo ocurrido hace quinientos años con la conquista colonial…El fenómeno es tan profundo e inmenso que se torna casi invisible...Hoy el sistema de poder del imperio se apoya en una “razón de estado” fundada en la desesperación...ve a los acuerdos, a las negociaciones diplomáticas o a las maniobras políticas de sus propios aliados-lacayos como puertas abiertas para sus planes agresivos. Lo único que realmente le interesa es recuperar territorios perdidos, desestabilizar los espacios no controlados, golpear y golpear…su lógica se monta sobre una ola de reconquista cuya magnitud suele a veces desbordar a los propios estrategas imperiales (y por supuesto a una amplia variedad de dirigentes políticos norteamericanos).” [9]


[1] Brown, Ellen H. (2010) THE WEB OF DEBT. The Shocking Truth About Our Money System And How We Can Break Free.
[2] Kozy, John (2010), “ Specie, Script, and War: The Contradictory Practices of the Global Economic System”, Global Research.
[3] Chossudovsy, Michel (1998), Guerra financiera desata crisis económica mundial.
[4] Beinstein, Jorge (2008). “Rostros de la crisis. Reflexiones sobre el colapso de la civilización burguesa.” Kaos en la Red.
[5] BIS , Bank of International Settlements, http://ww w.bis.org/
[6] Brown, Ellen (2010). The Tower of Basel: Secretive Plan to Create a Global Central Bank, pp. 330-342. In Chossudovsky and Gavin Marshal (EDS). The Global Economic Crisis. The Great Depression of the XXI Century, Global Research.
[7] Chossudovsky, Michel (2010), The Global Economic Crisis: An Overview, pp. 3-60. In Chossudovsky and Gavin Marshal (EDS). The Global Economic Crisis. The Great Depression of the XXI Century, Global Research.
[8] Beinstein, Jorge (2008). “Rostros de la crisis. Reflexiones sobre el colapso de la civilización burguesa.” Kaos en la Red.
[9] Beinstein, Jorge (2010). “Declinación del capitalismo, fin del crecimiento global, ilusiones imperiales y periféricas, alternativas.” Kaos en la Red.